viernes, 21 de abril de 2017

domingo, 2 de abril de 2017

Julio Carmona, Crítica y Personajes en Novela CTF de Miguel Gutiérrez



Escribe: Roque Ramírez Cueva.


-Parte uno-

Alfonso La Torre solía comentarnos la orfandad de críticos teatrales en Lima y la carencia de lectores para una crítica literaria exigente y sagaz, y mucho menos tenía mayor presencia una crítica de cine atendible, además nos advertía de cinéfilos, quienes no estaban aptos a lecturas entendidas del cine culto, no superficial. No olvidemos, Alat era un agudo crítico de cine, arte y literatura. Desde otro lado, el de algunos escritores no auscultados por los críticos, estos acostumbran a mencionar la inexistencia absoluta de crítica literaria hoy en día. Incluso en las redes sociales se hace mención a la reducida presencia de crítica literaria en la escena capitalina. Y ese es el problema, aún se dan opiniones pensadas desde un anticuado centralismo del cual no pueden desasirse.

 Nosotros sabemos que si hay crítica literaria tanto en la región Lima como en las otras regiones del país. Recuerdo, en la U San Cristóbal de Huamanga, lustro de 1975-79, los maestros hacían trueque de revistas literarias con los de la U San Agustín de Arequipa, sino era con los de la U San Antonio Abad de Cusco, en esas publicaciones se leían agudos ensayos literarios. Esta situación es trasladable a todas las regiones y universidades del país. Es voluntad del interesado buscar los libros y revistas literarias en donde se publiquen estudios de crítica. Tampoco es difícil acceder a las publicaciones de la PUCP, de la U de San Marcos y otras universidades. Esto por una parte.

Por otra, concuerdo con lo dicho por Alfonso La Torre, en la dificultad de lectura hacia una crítica rigurosa. Nosotros agregamos, quienes mencionan la ausencia o poca validez –si cabe el término- de una crítica literaria en el país, son aquellos que no acceden al análisis de su obra por el veto de un canon elitista y centralista; y también se niega porque hay quienes aceptan solo comentarios desde un perfil narcisista. Niegan la crítica literaria, sí esta no es favorable o no deja de poner los puntos necesarios sobre las íes, por decir lo menos punzante. 

Esta es, después de todo, una palabra que les desagrada, y la respuesta a ella es denostar de quien lo haga. Aceptamos se puedan enemistar con quien no les ofrezca un mero halago a la egolatría, es su opción personal, pero  no compartimos se persista en la negación a una labor crítica latente. El evento literario llamado “Encuentro Nacional de Escritores ‘Manuel Baquerizo’”, por cerca de 15 años expone centena de ensayos, varios de crítica, los cuales se han publicado en los 15 números de la revista Arteidea y en los tres volúmenes de ponencias El otro margen, editados por el Gremio de Escritores del Perú, y, como su nombre lo dice, en este evento se hace crítica desde una visión anti elitista del canon limeño. Un evento, y hay muchos que se organizan cada año.

En su negación a la labor crítica, sea de rigor u comentario de lector agudo, los afectados no consideran que así como hay niveles de lectura, así mismo hay lectores haciendo su labor con aptitudes y capacidades diferentes –por estar entrenados, o no, en ello- al descifrar las estructuras textuales. Ello sin considerar el natural punto de vista personal con el cual está involucrado cada lector, en su compresión del mundo, no olvidar que a partir de su visión asume toda lectura. Ahora, bien, es decisión personal de todo autor o creador, si acepta ser esculcado, si responde o no a la crítica. Incluso, no está obligado a absolver ningún cuestionamiento u observación de su labor ni así se lo exigieran; pero no puede evitar de modo alguno la opinión del lector, ni tampoco es ético desacreditar las distintas lecturas hechas sobre su obra. Y por tanto, no cabe olvidar los puntos de vista ni los diferentes niveles de lectura, atrás aludidos.

A propósito de este tema de sumo interés, el poeta y ensayista Julio Carmona coincide y discrepa con algunas de las ideas expuestas en los párrafos anteriores, justamente al hacer el análisis literario de una novela de Miguel Gutiérrez (MG). A fines de 2016, Carmona (1) ha publicado el ensayo Análisis a Confesiones de Tamara Fiol Kindle Edition (ed. Española). Windmills Editions. (edición Inglés). Colección Poética y Política. Parte de este ensayo se publica en la revista virtual Runa Yachachiy (editada en Berlín); en blog Creación Heroica (Perú, Bolivia); en revista virtual Redacción Popular (Argentina). Estamos hablando de un libro digital, distribuido por la virtual  Amazon.

El trabajo de Julio Carmona empieza por poner en discusión el mal talante con que los creadores asumen la crítica a sus obras. Estos, aun los de justa fama, reniegan de la crítica olvidando que en algún momento, por hábito voluntario o petición, han realizado ejercicios de lectura crítica, han dado sus opiniones, sus juicios, hicieron elogios o enmendaron planas, pero realizaron ese ejercicio de intención crítica; y si fue hecho en medio escrito, no dudan en la conveniencia y mérito de tal opinión suya. En cambio, no admiten lo hagan los demás y, “menos los amigos” reclama Carmona, menos si la voz amiga es adversa en sus comentarios aunque con ello acierte.

Abundan las pruebas al canto con que Carmona ilustra la falibilidad de todo creador, incluso los de justa fama, casos de crasos errores cometidos por Borges, Sábato, Denegri, Vargas Llosa, del mismo M. Gutiérrez. Veamos, M.V.Ll. ha escrito libros de crítica literaria, y en ellos es agresivo e impugnador de las ideas o actitudes de los escritores esculcados por él, pero no le cayó nada bien que Ángel Rama le descubriera errores de construcción, incongruencias narrativas que había cometido “el escribidor”, y trató de ningunearlo, deficiencias que Carmona también le ubicó en el ensayo crítico dedicado a V.Ll. (2). En otra muestra Carmona dice, “es difícil aceptar que Borges se equivoca al construir el verso ‘los tigres braman’ (poema Simón Cantoral)”, y, agregamos, ante esta imagen, acaso no cabe el lector con sentido común, se pregunte ¿no era que los felinos rugen? Y. así decenas de casos crasos.

El ensayo de Julio Carmona es una lectura intermitente de pesquisas, de reproducciones crasas, de reprobaciones, de cuestionamientos, de yerros, interrumpidos por necesarios y merecidos reconocimientos a los aciertos logrados en la construcción de la novela Confesiones de Tamara Fiol (CTF) de Miguel Gutiérrez (MG). De esa manera, uno de los primeros elementos constitutivos de la novela, los personajes, son puestos en observación con obvios reparos; por decir, su originalidad, al compararlos con personajes de M.V.Ll. se nota una similar construcción invertida: niña mala unida a niño bueno (V.Ll.), frente a niña buena unida a niño malo (MG). Indicando el parecido final en la novela de ambos novelistas: la niña buena vivirá en la casa que le ha dejado el niño malo (MG); y el niño bueno pernoctará en la casa de la niña mala (V.Ll.).

Hay otros reparos a los personajes, como la no correspondencia en  las fechas de nacimiento, del período universitario, del accidente que deja con parálisis de piernas a la protagonista, la confusión de ir a la universidad sin concluir la secundaria, el inicio de su militancia en la juventud comunista que al parecer se superponen con los años locos de la juventud y su mero disfrute, de disoluta diversión por lo cual ha salido de la casa paterna. Carmona hace notar la incongruencia de construcción de la personalidad de Tamara con perfil de militante despierta, destacada pero presta a la vida disipada, y, otras veces descuidada, confiada, presta a ser engañada como si desconociera el funcionamiento de un sistema dominante; además de poseer una formación ideológica voluble, distinta a la militante marxista inquieta, esforzada, bien informada y de principios firmes.

Acerca del narrador testigo, el periodista Morgan Batres, encargado de entrevistar a las mujeres de SL, no cumple la misión. Ante esta imposibilidad busca otras fuentes y se desliza a contar las confesiones de una antigua militante de izquierda, Tamara Fiol, lo cual deviene en contradictorio a lo esperado por lectores, argumenta Carmona. Dice este, Tamara no resultó el personaje femenino involucrado en la guerra con perfil honesto, consecuente, sacrificado que sugirió MG. En suma, se objeta al autor de la novela CFT que tal como anunció, mediante su personaje femenino, no haya expresado el lado romántico que podría haber tenido un movimiento insurreccional, no expresamente el de SL, involucrado por decisión de su cúpula en acciones de terror contra masas campesinas. El personaje Tamara no tiene ningún vínculo con SL, ni siquiera en el plano simbólico; además es un personaje ensombrecido por su convivencia con militares espías. Otro reparo de Carmona es que el narrador testigo evidencia una intención de no mostrar hechos ni detalle alguno de la violencia de SL, tal como lo prometió al aceptar el reportaje, mientras cuenta su historia sólo menciona el accionar de SL como eco lejano, como si la novela tuviera otros ámbitos elegidos, y no el del conflicto interno que los personajes se supone conviven, y, menos se mencionan hitos importantes de la lucha guerrillera en los años sesenta. Emplea más renglones para narrar la violencia de los apristas y anarquistas.

Puede pensarse que Julio Carmona peca de detallista, mas decimos que su intención es ser explícito, para ello se obliga a citar los textos y argumentos de la misma novela CTF. Lo hace reiterativas veces por lo que pareciera enemistado con su autor. Y, obviamente, no es así, en varias páginas no sólo de este ensayo que le comentamos, deja afirmada y asentada su amistad, a veces muy cercana, con Miguel Gutiérrez. Aparte de mostrar sincera admiración por sus novelas Hombres de Caminos y La Violencia del Tiempo. Mas lo que le exigía –este estudio lo expuso antes de fallecer MG- es el hecho de que Gutiérrez haya abandonado en su discurso la ortodoxia marxista. A decir de Carmona, la producción y expresión intelectual de MG, y los contenidos de su narrativa son parte de esa producción, contienen más que atisbos heterodoxos.

Nosotros nos preguntamos, ¿si acaso no era potestad de Gutiérrez decidir pasar la línea fronteriza entre la ortodoxia y la heterodoxia? Sin duda lo es, él y solo él pudo decidirlo, y lo hizo. Con ello produjo desconciertos sino desencantos. Ya antes los pensadores y escritores democráticos junto a los de izquierda se llenaron de estupor cuando el llamado oráculo Pablo Macera se vinculó a una mafia gobernante. Macera es el único que sabe de las sin razones de su actitud. Desde luego, Miguel Gutiérrez nunca ha cometido tal desatino de mancharse como el historiador; su caso es totalmente distinto, es no haberse consumado como el gran novelista epígono a quien tomar como norte por sus principios  inclaudicables y el simbólico estandarte de ideas con los que se configuraba para un colectivo de gente preocupada por cambios estructurales en nuestro país.

Todos los amigos y los lectores comprometidos con ideales utópicos, lo esperaban, nos incluimos. Con tal desazón, imagino que Julio Carmona  analiza la obra de MG pensando en los jóvenes lectores que lo admiran y se encandilan de una narrativa –y no son pocos- cuya saga de transformaciones épicas relatadas ya no ha tenido continuidad en las novelas posteriores a La Violencia del Tiempo. Y de esa manera, la juventud tenga a la mano opiniones y puntos de vista alternativos que no sean los de una lectura de aclamación y del disfrute.

En una segunda parte señalaremos el estudio que Carmona hace de otros elementos constitutivos en la citada novela CTF, analizados, como propuesta de una novelística engarzada a experimentaciones individualistas y no colectivas.

Notas Bibliográficas:
1.   Análisis a Confesiones de Tamara Fiol (WIE nº 400) (Spanish Edition) Kindle Edition. Libro digital. Amazon.

2.   Julio Carmona.  El mentiroso y el escribidor. Teoría y práctica literarias de Mario Vargas Llosa; Editorial San Marcos, 2007.

jueves, 19 de enero de 2017

jueves, 5 de enero de 2017

Heidegger: cartas de furia nazi

Heidegger, en 1961, en Tuebingen. 
      
   CARMEN VALERO
  Berlín 04/01/2017 09:24 Tomado de:
http://www.elmundo.es/cultura/2017/01/04/586a982e46163f91758b45d1.html

La correspondencia del pensador con su hermano agrava su adhesión al Reich, que fue fruto de una pasión visceral.

Martin Heidegger (1889-1976), el filósofo alemán más admirado del siglo XX, y también su peor desastre moral, cayó definitivamente en desgracia hace tres años, el día que se publicaron sus Cuadernos negros, un libro de notas personales que contaba la historia de su adhesión a los nazis. Su juicio se agrava ahora con la difusión de parte de la correspondencia que Heidegger mantuvo entre 1930 y 1946 con su hermano Fritz, cinco años menor que él, su gran confidente.

La lectura de las cartas seleccionadas por la editorial Herder para completar las 448 páginas del libro que acaba de publicar con el título Heidegger y el antisemitismo. Posiciones en conflicto. Con cartas de Martin y Fritz Heidegger es contundente. El autor de Ser y tiempo no reflexionaba ambivalente y solitario sobre el nacionalsocialismo, como se podría haber pensado después de leer Cuadernos negros. No cayó en el horror por un error trágico. Al contrario, era un nazi visceral, obsesionado con la «germaniedad» y fascinado con «el instinto político y excepcional» de Hitler, según una carta con fecha del 18 de diciembre de 1931. «No se trata de pequeña política partidista sino de la salvación o el colapso de la cultura europea occidental. Quien no comprenda eso merece ser aplastado en el caos», escribe a su hermano Fritz, empleado de banca en la ciudad de Messkirch, donde el padre de había ejercido como sacristán.

Heidegger da muestras en esta correspondencia de estar muy al tanto de cuanto sucedía a su alrededor y de tener formada una opinión monolítica sobre los judíos, las mujeres y del autor de Mein Kampf, obra que hizo llegar a Fritz con la idea de sumarle a la causa, sin éxito.

«No sé hasta que punto han evolucionado tus opiniones políticas... pero supongo que no formas parte de los admiradores de Brüning y dejas el Zentrum a las mujeres y a los judíos como refugio», escribió Heidegger desde Friburgo el 27 de julio de 1932, dando por hecho Fritz no apoyaba al Partido Católico de Centro (Zentrum) del canciller Heinrich Brüning, que había tratado de prohibir las organizaciones paramilitares.

Tampoco le gustaba Franz von Papen, quien, como Brüning, intentó frenar a Hitler, creando un ministerio anti-nazi fuera del control del Parlamento. «Una conspiración judía», escribió Heidegger, que deja igualmente constancia de la repulsa que le produce que los judíos «se entreguen progresivamente a la atmósfera de pánico».

El 28 de octubre de 1932 mandó a Fritz «el último discurso de Hitler para que veas que, a pesar de todos los excesos desagradables es necesario apoyarle» y el 13 de abril de 1933, cuando el dictador ya estaba en el poder, escribió: «El mundo de nuestro pueblo y del Reich se transforma y cualquiera que tenga ojos para ver y oídos para oír, además de un corazón para obrar, se siente llevado por este impulso y transportado por una auténtica exaltación. Estamos ante una gran realidad, y al mismo tiempo nos enfrentamos a la necesidad de construir esta realidad de manera que ocupe su lugar en el mundo espiritual del Reich y en la misión secreta de la germanidad».

El 4 de mayo, Martin Heidegger anunció que se había afiliado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán: «Ayer me inscribí por convicción interna y por la creencia de que es la única manera de lograr la purificación y la clarificación de todo el movimiento. Si no estás convencido por ahora, te aconsejaría que te prepares sin preocuparte lo más mínimo de las cosas poco regocijantes que puedan pasar cerca de ti».

Sólo tenía una queja: el trabajo acumulado tras el despido de tres colegas judíos. También en julio de 1945, poco después de la guerra, su descontento era con «la gente salida de los campos» -supervivientes del Holocausto- que fue alojada en su casa. «No resulta agradable».

Y resume su interrogatorio con la comisión de depuración creada por los aliados: «Todo ha ido bien. Lo que hagan los franceses no está aún claro. Pero no parece que tengan la intención de hacer que renuncie a mis funciones. La principal caza de brujas es la de los políticos del Zentrum, ésos contra los que se levantaron los teólogos y toda la gente razonable. Pero todo es siniestro y peor que en la época nazi».

martes, 27 de diciembre de 2016

Del microscopio a los seres extraterrestres


Luis Enrique Alvizuri
Tomado de: Filósofos en acción. Grupo cerrado de filosofía. Lima-Perú.

1. No toda la fenomenología existente involucra nuestra percepción. Es decir, muchísimos fenómenos de la naturaleza que existen solo han podido ser "visibles" o captables cuando el ser humano dejó de considerar sus órganos de percepción como los únicos que transmiten "la realidad". En primer lugar, desde siempre hemos comprobado que muchas veces estos órganos nos "engañan" en cuanto a las distancias y proporciones (como los espejismos) y en segundo término poco a poco la humanidad se fue dando cuenta que "había algo más" en la naturaleza que no se podía ver, oír y palpar pero que realmente existía.
2. Esta situación llevó al desarrollo de la intuición y del raciocinio lo que derivó en la filosofía, lo cual consistía en un ir más allá de la simple relación con la naturaleza a través de nuestros sentidos (como sí lo hacen los animales, aunque han indicadores que ellos también poseen dicha intuición y raciocinio, cosa que recién se viene descubriendo conforme avanzan los estudios sobre ellos). La llamada metafísica fue la culminación de este proceso y mediante ella se hizo el intento de entender, comprender o interpretar el mundo "real", que no es el que nos indican dichos sentidos.
3. Con esto el ser humano abrió la Caja de Pandora pues dejó de ser un simple "usuario" de la naturaleza para pasar a ser un "rediseñador" de la misma (no es un creador puesto que no hemos perdido aún la certeza de ser criaturas, de ser producto de ella misma, no sus creadores). Ello ha significado que el hombre se ha convertido en un manipulador pero no de los objetos como son sino de sus propiedades. ¿Qué son las propiedades? Son aquellas leyes o principios desarrollados en nuestra mente mediante los cuales nos permiten transformar las cosas en elementos distintos a lo que son. Lo minerales en su estado natural se encuentran dispersos y disueltos entre sí; nosotros, gracias a nuestras deducciones, los disolvemos y mezclamos de tal manera que adquieren una nueva conformación antes nunca vista. Insisto; si bien no somos creadores de nada (pues todo lo adquirimos de la naturaleza) somos diseñadores que elaboran nuevas formas de estructurar la materia. Esto tampoco es muy lejano de lo que también hacen algunos animales (como el castor) solo que ellos no lo hacen producto del descubrimiento de leyes y principios.
4. Pero no solo ha sido la intuición y la especulación lo que nos dio la idea de realidades más allá de las perceptibles por nuestros sentidos; también lo han sido los instrumentos. A mi entender el invento más importante en la historia contemporánea ha sido el microscopio pues nos hizo entender algo sumamente importante: que la dimensión en que nos encontramos no es la única posible sino que existen otras, tanto hacia lo pequeño como hacia lo grande. Este misterio aún hoy en día sigue abriendo posibilidades infinitas pues todavía no hemos comprobado si existe o no un fin en ello, si lo pequeño se ha terminado con los quarks o si lo grande se acaba con el Universo. Puede ser que este Universo conocido sea parte de otro Universo mayor y que ello a su vez lo sea de otros más y así hasta el infinito. ¿Por qué es importante esto? Porque eso nos indica que el "mundo" donde vivimos no es el único posible y el único real sino que nos hallamos solo en una porción de él que no sabemos (ni sabremos) cuál es exactamente. Cada vez nos damos cuenta que la realidad nos sobrepasa, sobrepasa nuestra idea de ella y nuestro supuesto "conocimiento" sobre ella. La frase más acertada que podría definir esto sería la de Platón: "Solo sé que nada sé", y ello resume el espíritu de la verdadera ciencia, aquella que le dice al hombre que tener ciencia no es saber sino darse cuenta que tal vez no se sabe, siendo esto la única sabiduría posible.
5. Es verdad que siempre existen las personas que se aferran a "verdades", sean estas cuales sean. Por muy distintas razones todos necesitamos creer en algo pues ello es lo que nos permite poder organizarnos y darle un sentido a nuestra existencia. Sin una "verdad" de por medio nuestra vida sería la de un animal (un ser que vive sin ninguna verdad pero vive), pero mientras podamos darnos cuenta que somos humanos necesariamente tendremos algún tipo de verdad, por muy ridícula que ella parezca. Ello nos ha llevado y nos lleva aún a un sin fin de opciones, ninguna de las cuales puede decirse que es "la última y definitiva verdad". Sin ir muy lejos, en Occidente, civilización dominante desde hace cinco siglos, se ha pasado de la verdad de la Biblia (y de la lógica racional) a la verdad de la ciencia contemporánea (o experimentación) que es con la cual ahora vivimos y en la que creemos los que estamos inmersos en ella. Dicha ciencia contemporánea es la que marca el ritmo y el camino de los hombres que hoy vivimos el presente y le tenemos casi tanta fe como la teníamos a los antiguos dioses.
6. Llegamos entonces al punto principal: la "verdad" y la "fe" que el hombre moderno tiene están sostenidas sobre el conocimiento científico moderno (y hago hincapié en lo "moderno" porque ciencia y conocimiento siempre han existido, pero no como ahora los identificamos) y este consiste en un método, un procedimiento para abordar la naturaleza y sus fenómenos. Pero en este punto se suscitan una serie de preguntas: ¿toda la fenomenología de la naturaleza se agota en el método científico o metodología? Y aquí volvemos al principio de todo: la realidad siempre resulta más compleja que nuestros sentidos e incluso que nuestras herramientas. Si bien el microscopio nos reveló otro mundo, esto no lo cerró y concluyó sino que simplemente lo abrió, con lo cual el horizonte del conocimiento se extendió más todavía. Con cada nuevo descubrimiento en vez de cerrarse el ciclo por el contrario se expande, como cuando hacemos un hoyo: mientras más cavamos más grande es. Lo mismo para todos los instrumentos: mientras más desarrollados son nos muestran más misterios por resolver. Es la paradoja del conocimiento.
7. De modo que quienes seguimos el proceso científico con fidelidad y precisión (y no con la fe de quien ve en él la respuesta y solución a todas las preguntas) y nos damos cuenta que es una acumulación de datos siempre incompletos sabemos que la "sorpresa" y los "cambios" no son una excepción sino una constante, un característica necesaria del conocimiento científico. Es un convencimiento que nunca se llegará "al final" de todo (cosa que solo se obtiene a través de la fe en una creencia y religión, ese "no más allá" que toda verdad absoluta plantea) y que cada día, con cada nueva investigación, se amplían no "la verdad" sino más bien la incertidumbre, la novedad, la idea del infinito en todas sus dimensiones. Una de esas nociones es la existencia de otros seres, tanto en lo microscópico como en lo macroscópico.
8. La misma reacción que tenían muchos ante las primeras revelaciones del microscopio (en principio negación absoluta, luego duda y finalmente sorpresa) se suscitan ante las revelaciones de otros seres fuera de nuestra dimensión. Escepticismo, burla y menosprecio es la actitud natural del hombre común ante cualquier novedad que se le presenta, incluso así provenga del conocimiento científico. La "novedad" no siempre es bien recibida por la gente puesto que necesariamente derriba ideas que se creían "sagradas" e inconmovibles, ideas que para muchos vienen a ser su verdad personal, aquello sobre lo cual sostiene sus creencias y comportamientos. Para entender mejor esto recordemos el caso de la Teoría de la Evolución y todo el revuelo que causó (y aún causa), de cómo ésta afectó de manera tan directa a personas de todo nivel y condición (aún a científicos). Lo mismo para la noción de seres inteligentes no humanos, a pesar de las pruebas de que existen formas de vida extrañas como la fauna abisal, especies que en muchos casos trastocan el "orden convencional" de lo que creemos que es la vida (y de tal fauna hasta ahora solo se conoce menos del 5%).
9. Entonces ¿qué hacer? Mi propuesta es admitir el fenómeno a pesar de que ello nos puede afectar tanto personalmente como socialmente. ¿Por qué la ciencia "oficial" no lo reconoce? Por la misma razón que no le reconocían a Galileo sus pruebas ni querían mirar por su telescopio: porque ello perturba el orden y las verdades "oficiales". Si bien la Teoría de la Evolución ocasionó mucha disputa y controversia, la revelación oficial de la presencia de otro tipo de seres vivos a nuestro alrededor produciría una mayor polémica y alteración del sistema puesto que tales seres no serían como los de la fauna abisal ("inferiores" a nosotros a pesar de su rareza) sino "superiores" en el manejo de la naturaleza. Dentro de la mentalidad contemporánea donde "el conocimiento es poder" la idea de que algo tenga más conocimiento (como lo serían tales seres) se asocia inmediatamente al poder, y esto es lo que les aterra a los líderes de la sociedad moderna. Piensan que necesariamente todo aquel que tiene más conocimiento inevitablemente buscará tener "poder" y dominio sobre el resto, o sea, trasladan su propia mentalidad a la de dichos seres.
10. Ello explicaría entonces la reacción de la "ciencia oficial" ante tal fenomenología siendo la misma que utilizaron los enemigos de Galileo: negación absoluta, investigación somera, sarcasmo, sospecha de mala intención, acusación de ignorancia y un largo etcétera. La ciencia contemporánea, dirigida y orientada ex profesamente hacia la alimentación de la sociedad de mercado, no ve en tal situación un motivo de investigación pues no sabría qué beneficios o ganancias se obtendrían de comprobar que esos seres existen. "¿Qué ganamos con saberlo?" dicen. "Al contrario, la gente va a creer más ellos que en nosotros, puesto que conocen mejor a la naturaleza". Es la pérdida de poder entonces lo que los aterra. Son los magos del rey que sienten amenazado su lugar de importancia en la corte. ¿Cómo admitir que una cosa pueda romper las leyes de la naturaleza que nosotros hemos descubierto y denominamos como "universales"? Eso es un imposible, no por las leyes, sino por nosotros. Y ahí está el problema: que la ciencia contemporánea está manejada y manipulada por seres humanos, de carne y hueso, que comen, defecan y se enferman como cualesquiera otros, así como también tienen ambiciones, virtudes y defectos muy humanos. "La ciencia" como un cuerpo ajeno, independiente del hombre y autónomo no existe: es solo un constructo que utilizamos para ciertos discursos pero en verdad somos nosotros los que decidimos cuándo ella es "verdad" y cuándo no. Es el científico real, la persona, la que decide qué es lo verdadero y qué no, no así la propia "ley". Las leyes no hablan, no respiran ni se expresan por sí solas: son "interpretadas" por alguien que habla en nombre de ellas, y ese es el tema en cuestión. Se trata entonces de una "verdad" que depende no de los fenómenos en sí ni de lo que captan nuestros instrumentos sino de qué dice el científico o la "autoridad" sobre ellos.

martes, 6 de diciembre de 2016

Tres mujeres paradigmáticas



Interesante entrevista de Gustavo Flores Quelopana a Sara Beatriz Guardia sobre su último libro. Tomado de Libros peruanos.com que dirige Virginia Vilchez Samanez.

martes, 15 de noviembre de 2016

Apuntes críticos a la noción de cultura de Mario Vargas Llosa (I)


Escribe: Claudio Chipana

Tomado de:
La cultura la hacemos todos, no es el resultado exclusivo de un grupo privilegiado” (CCHG)

El escritor latinoamericano ha dicho que que la cultura en su sentido tradicional, tal como hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de desaparecer, si es que no ha desparecido ya. Pero…
n un libro reciente, “La civilización del espectáculo” (2012) de Mario Vargas Llosa, escritor y premio Nobel de literatura (2010), nos presenta una visión nostálgica y no menos apocalíptica de la cultura contemporánea. Nos dice que la cultura en su sentido tradicional, tal como hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de desaparecer si es que no ha desparecido ya.
La cultura se ha convertido en un “espectáculo”, es decir en mero entretenimiento, banalidad y frivolidad. La cultura es ahora un simple pasatiempo, nos dice el escritor.
Su libro confirmaría los temores ya expresados por otro autor, TS Eliot, quien dedicó un libro (“Notes towards the definiton of culture, 1948″)  a la situación riesgosa de la cultura de su tiempo. En un pasaje citado por Vargas Llosa el autor de “Tierra baldía” expresa su preocupación por la  “decadencia” de la cultura y de su eventual desaparición.
“La civilización del espectáculo”, libro compuesto de seis capítulos y varios artículos colocadas como “antecedentes”, es a la vez, una reflexión sobre el desarrollo cultural reciente, una teorización del concepto de cultura al lado de ciertas consideraciones estéticas, y  como hilo conductor de muchas de las elucubraciones sobre las cultura del novelista es una declaración  ideológica liberal.
Para el premio Nobel la tarea literaria no se enemista con un compromiso político pues cultura y sociedad están íntimamente imbricados.
Según Vargas Llosa los intelectuales deben comprometerse con los problemas que le plantea su tiempo. El compromiso personal de Vargas Llosa  es con la noción liberal de  “libertad” y la sociedad “abierta”, concepto  tomado del filósofo Karl Popper, uno de los mentores del escritor. En Vargas Llosa la filosofía d liberal oscila entre la idea clásica de la tolerancia y la soberanía del individuo, y la doctrina del libre mercado, es decir, del neoliberalismo.
Más adelante veremos de qué modo la concepción que tiene Vargas Llosa de la cultura se condice con su postura liberal en la política.
Hay que recordar que Vargas Llosa fue candidato presidencial por el movimiento pro libre mercado Fredemo en las elecciones peruanas de 1990 y que perdiera ante Alberto Fujimori un populista que devino en dictador. Fujimori actualmente purga condena por delitos de corrupción y lesa humanidad.
Vargas Llosa alega que la cultura tal como era 40 o 50 atrás se ha transformado tanto hasta haber devenido  en puro pasatiempo, goce instantáneo y consumo hedonista.
En esta tesis Vargas Llosa no está solo. Cita y contrasta sus puntos de vista con los de otros autores como es el caso del filósofo francés Gilles Lipovetsky quien en coautoría con Jean Serroy ha escrito el libro “La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada” (2010).
Para estos autores la cultura mundo es la cultura de masas, la cual ya no es elitista pero está marcada por el consumismo individualista a ultranza. Esta cultura hiper consumista sin embargo a diferencia de Vargas Llosa no ha significado necesariamente el fin de la cultura sino que lo que hay es una pugna entre el hiper consumismo y la búsqueda de otras opciones tal como ocurre con los jóvenes hacia estilos de vida alternativos.
En consecuencia, a diferencia de Vargas Llosa,  Lipovetsky encuentra que hay otras  alternativas a la banalización de la cultura que van más allá de la alta cultura.
Otro autor a cuyas ideas sobre la cultura pasa revista Vargas Llosa es Guy Debord quien publicó en 1967 “La societé du spectacle”.
Para este filósofo marxista el “espectáculo” de la sociedad engarza con la noción de alienación tal como aparece en los Manuscritos de Marx de 1844.
En la sociedad del espectáculo la representación y la ilusión tienen primacía sobre el ser y el vivir. Debord encuentra que el fenómeno del espectáculo como un resultado de la alienación y de la cosificación del hombre y  tiene una raigambre social y económica, no sólo cultural.
De ahí que para Debord resulta esencial cambiar la sociedad del espectáculo por medio de la acción revolucionaria. Para Vargas Llosa el espectáculo es una cuestión exclusivamente cultural. (Continuará…) 

Utopías conservadoras, leyendo a Vargas Llosa (II)

Tomado de:

Las utopías conservadoras están en boga en América Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva.
Si hay una ideología que subyace al libro “La civilización del espectáculo” – CdE (Vargas Llosa Mario, Punto de lectura México, 2015), es la ideología liberal la cual el escritor ha defendido abiertamente como cuando candidato presidencial. La CdE no sólo es un manifiesto cultural sino también como un manifiesto político.
El hilo conductor de las ideas sobre la cultura expuestos en este libro corre parejo con una lógica política de corte liberal.
Pero dicho pensamiento liberal no calza únicamente con el pensamiento clásico liberal de la fe puesta en el progreso y en la tolerancia.
Vargas Llosa va más allá hasta abrazar el ideario neoliberal aunque en el libro ello quede solamente insinuado cuando enfila sus ataques a gobiernos como Venezuela y Cuba y otros gobiernos que han emprendido una ruta anti neoliberal.
Claudio Chipana leyendo su ponencia en Latinoamerican house
Los regímenes progresistas de America latina son un freno para la “democracia” y la “libertad”, léase, la libertad de mercado (Ver “Mario Vargas Llosa: Confessions of a Latin American Liberal” ). Cuando fue candidato en 1990 presentó un conjunto de recetas ostensiblemente neoliberales.
Vargas Llosa ha declarado que se considera utópico en todo “menos en política” (El País, 29-03-03).
Sin embargo, en línea con la derecha liberal  internacional su pensamiento político encuadra en lo que se ha denominado la utopía conservadora hoy hegemónica en el mundo occidental. No es casual que los mentores de Vargas Llosa sean no sólo los pensadores liberales del siglo de las luces, sino también Popper, Von Mises, Hayek, y otros propulsores del modelo neoliberal (En 1947 hubo un importante cónclave del pensamiento neoliberal. Ver “El Neoliberalismo y su concepto del Hombre: La Sociedad Mont Pelerin”).
Las utopías conservadoras están en boga en America Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva. El neoliberalismo pone el acento en el libre mercado, la privatización y una escasa participación del Estado.
Vargas Llosa evidencia su postura elitista en relación a la cultura al postular que la degradación de la cultura se debe al hecho de que se ha masificado y  “democratizado”. Al democratizarse, dice Vargas Llosa la cultura gana en cantidad pero pierde en calidad (Vargas Llosa, 2015, p 35).
La masificación de la cultura por los medios audiovisuales que ha dado lugar al predominio de la imagen, ha traído consigo la pérdida del lugar que ocupaba la “alta cultura”. Para revertir ello las elites selectas  deben seguir jugando un papel central en la preservación de la cultura. La salida no es mirar hacia el futuro sino volver  la mirada al pasado, a la era privilegiada de la alta cultura.
“Confieso que tengo poca curiosidad por el futuro, en el que, como van las cosas, tiendo a descreer” manifiesta el escritor (Ibid, p. 203). Vargas Llosa refuerza su añoranza por aquel pasado cuando dice que las elites son necesarias “si no queremos progresar sin rumbo, a ciegas, como autómatas, hacia nuestra propia desintegración” (Ibid, p 73).
Así, Vargas Llosa descarta del todo la posibilidad de que la cultura popular, ya sea en su sentido bakhtiniano, en tanto respuesta del pueblo frente a la cultura oficial, o como “low brow culture”, es decir, como opuesta a la alta cultura (“high brow” culture) pueda hacer renacer la cultura de la  banalización en que se halla. Lo popular como la expresión cultural de los de abajo es tan nocivo como la cultura de masas creada por las corporaciones mediáticas.
Vargas Llosa no hace mayores distingos entre ambas manifestaciones de lo popular.
Más allá de las frases declarativas en defensa de la “libertad” y la sociedad “abierta” Vargas Llosa va en contra la corriente multicultural en Europa echando mano a argumentos contra el multiculturalismo y la “corrección política”. Se pronuncia así en contra del uso del velo islámico en las escuelas francesas. Para el novelista esta es una decisión “justa y democrática” (Ibid, p 187).

Las familias musulmanas no deben preservar su cultura, deben “ajustar su conducta a las leyes vigentes”, o sea asimilarse a la cultura de la mayoría. Sin embargo adopta un parecer un tanto distinto cuando sostiene que sectas religiosas como la “cienciología”  “deberían ser no sólo respetadas, sino fomentadas”. Hasta aquí algunas aporías del liberalismo  conservador de Mario Vargas Llosa.
Jeremy Corbyn con los representantes latinoamericanos. A su lado Claudio Chipana.

jueves, 13 de octubre de 2016

Víctor Mazzi: “Han tratado de hacernos invisibles”

Mazzi presenta Inkas y filósofos. Foto: David Huamani.

El investigador acaba de publicar Inkas y filósofos, ensayo que rastrea el ejercicio reflexivo en el antiguo Perú.


Pedro Escribano.

n día como hoy, en 1492, Cristóbal Colón llegó a América. En ese marco, el investigador Víctor Mazzi Huaycucho ha querido desandar el Perú antiguo. Acaba de publicar Inkas y filósofos. Posturas, teorías, estudio de fuentes de interpretación, un libro que rastrea el ejercicio reflexivo en el Tahuantinsuyo.

“Lo que intento demostrar es que existe una tradición en nuestra identidad reflexiva, en que hubo ejercicio filosófico en el Perú antiguo”, afirma Mazzi.

-¿En qué basas tus estudios?

Este es un tema polémico, debatible, pero tiene sus antecedentes. En 1965 se hizo un coloquio sobre filosofía inca y dentro de poco, en noviembre, San Marcos va a realizar un coloquio sobre filosofía andina. Y el tema trata justamente de hacer una comparación entre las similitudes de la reflexión europea y el saber y la reflexión que tuvimos antes de la presencia hispana en el Perú. El libro plantea un reto, el comprendernos a nosotros mismos, ya que han tratado de hacernos invisibles, nos han puesto muros tratando de ocultar muchos valores de nuestra cultura. Antiguamente, en el Perú, la sabiduría, la reflexión también eran tópicos comunes como en cualquier civilización.

-La famosa frase sabia de ama llulla, ama quella, ama sua, ¿es cierta o falsa?

Es falsa. Cuando uno revisa las crónicas que han escrito los cronistas nativos, mestizos o españoles, no se encuentra esa frase. En realidad, es parte de la catequización que se impuso como un resumen de las normas morales europeas en el Perú. Pero las normas morales europeas que nosotros hemos tenido son más.

-En Europa se rastrea la filosofía en los escritos, ¿en el Tahuantinsuyo, dónde las rastreamos?

Buena pregunta. La primera fuente son tokapus, porque no se piensa con conceptos escritos sino con símbolos. La segunda fuente son los quipus narrativos. Hay otras formas de quipus de donde se han extraído poesías, los registros de astronomía, estadística. Y tercero, las fuentes manuscritas, sobre todo los juicios, las probanzas de servicio en donde cada cosa que se dijo, se envió o pactó entre los curacas y los españoles, quedó registrado en quipus. Esos quipus, cuando hubo probanza de servicio, se utilizaron como documentos de respaldo.

-Cuando presentas así a los quipus, ya estás afirmando que los quipus son una suerte de fuente documentaria.

Así es. Pero tenemos una ventaja. Muchos españoles lograron que los curacas leyeran los quipus y esos quipus se transcribieron en manuscrito.

-¿Hay prueba de eso?

Claro. Están en las crónicas de Cristóbal de Molina. El cronista hizo leer a los curacas del Cusco sus quipus y él los transcribió al runasimi colonial. El quipu físicamente ya no existe, pero la versión del quipu sí está en los manuscritos hispanos.

-Hay quipus que se hallan en sitios arqueológicos, el problema es que nadie sabe leerlos.

Exacto. Es que los quipus son etnocategoriales, no hay un quipu universal en todo el Tahuantinsuyo. Cada provincia tenía su propio quipu. El quipu de Jauja no se puede leer como el quipu de Ica. Son distintos, varía en su codificación del color, número, tamaño, etc.

-¿Quiénes eran los filósofos?, ¿el amauta?, ¿el inca?

Hay distintas categorías. En realidad, esto comienza con el Inca Garcilaso, que llama a los amautas, que son los filósofos del inca. Y en la literatura europea nadie cuestionó que era así. Posteriormente surgió el debate de que eso no es filosofía. Pero quiénes eran los “filósofos”, había distintas tipos de personas que reflexionaban. Guamán Poma dibuja a Juan Yunpa, que reflexionaba sobre astronomía y aparece en un dibujo con un quipu en la mano. Ese quipu le da el sistema de periodificación calendárica para ver el tiempo, espacio, momento de la siembra, una periodificación que los europeos no entendían. Pachacútec es uno de los más grandes filósofos que hubo en el antiguo Perú y no se le reconoce, ¿por qué razón?, porque la idea de filósofo es la europea. Otro filósofo es Manco Cápac, que reflexiona sobre el proceso de vaticinio y el concepto de verdad y mentira y el fracaso de la verdad.

-¿Pero Manco Cápac no es un mito?

Eso es lo que dicen todos los estudios. Hay incas que le llaman míticos porque la fuente documental no los registra. En Santa Cruz Pachacútec sí están las oraciones de Manco Cápac. Los filósofos podrían ser los yuyarunas, “el que piensa”, pero en Huarochirí se llamaban checa, que hacían vaticinios basados en un sistema calendárico, igual que los europeos.

-¿Queda algo de eso?

Lo que ocurrió aquí es que los registros posteriores coloniales han ido desvirtuando el original en el afán de proponer un catecismo, una evangelización destruyendo huacas. Han cambiado sus sentidos y uno se da cuenta de eso cuando los coteja con las fuentes manuscritas primigenias. Ahí reside el valor de la reflexión de los antiguos sabios del Perú.

El dato

·         El autor. Es profesor de la Universidad Villarreal y La Cantuta. Anteriormente ha publicado Presentación de Juan Yunpa (1994), Mito y racionalidad en el Manuscrito quechua de Huarochirí (1995) y Epistemología. Selección de lecturas (2007).


    Edición impresa del miércoles 12 de octubre 2016.