lunes, 1 de septiembre de 2014

Sobrevilla y la Filosofía Peruana



Por Gustavo Flores Quelopana
Fuente:
librosperuanos.com

David Sobrevilla ha muerto. Aconteció ayer, un 17 de agosto del 2014. Aun cuando nuestros puntos de vista han sido muy diferentes y hasta encontrados en muchos aspectos del debate filosófico, es de justicia reconocer sus méritos innegables. Y sus obras dejan una estela que deberá ser siempre tomada en cuenta. En apretadas palabras se puede afirmar que su aspiración máxima fue que los filósofos peruanos sean creadores y no repetidores del magisterio filosófico occidental, sobre la base de una verdadera apropiación crítica de la tradición filosófica nacional y universal.

Afirmo sin vacilar que en el cultivo de la historia de las ideas en el Perú, David Sobrevilla ocupa un lugar bastante importante. Hay que señalar, sin embargo, que comentar una obra tan extensa como la suya exigiría escribir un libro entero. Por tratarse aquí de un breve comentario rememorante, tenemos que limitarnos a desarrollar un análisis lo más sintético posible. Esto supone que el lector, en todo lo que sigue, estará familiarizado con su producción como crítico y como pensador. Desde ahora nos adelantamos a aseverar que, en lo esencial, estamos completamente de acuerdo con Sobrevilla. Estamos convencidos que las tareas actuales de la filosofía en América Latina es la de replantear y reconstruir los problemas filosóficos teniendo en cuenta los más altos estándares del saber, siempre móviles, y nuestra situación concreta, siempre dinámica.

Salvo que, y en esto reside nuestra primera discrepancia, esto ya se ha venido haciendo en nuestra América desde todos los frentes y desde todas las épocas; por ejemplo con J. C. Mariátegui, Francisco Miró Quesada, Augusto Salazar Bondy, la “generación Romero”, Dussel, Cerutti, Zea, Adolfo Sánchez Vásquez, Juan Rivano, Scannone, etc., y la segunda divergencia consiste en tomar en cuenta que nuestra realidad concreta, lejos de ser una ínsula, sólo es una vía que debe conducirnos hacia un topismo integrador que nos haga ver la dignidad humana universal.

Empezaré con Sobrevilla-crítico, tarea nada fácil porque  se encuentra  entrelazada  con la de Sobrevilla-pensador. La crítica es un arte que revela no sólo un estado del alma, sino que es un martillo que permite comprender la verdad. Pero también puede ser el camino más sencillo para echar a perder todas las cosas. Dicho esto, hay que reconocer que el comentario y la crítica de obras filosóficas son necesarios e incluso indispensables. Siempre que, sin embargo, la crítica sea correcta y exacta. Pues, si no lo es, si además es utilizada para el reproche y la diatriba, su presencia puede tener consecuencias lamentables.

En nuestro medio, estamos muy poco habituados a la crítica alturada, todo lo tomamos a pecho, nos resentimos inmediatamente, cunde la inseguridad psicológica y material, la crítica es temida y sofocada. Pero hay otros factores que conspiran contra la crítica filosófica sana. El agrafismo académico, incentivada por una universidad deshumanizada, empresarial y que no promueve la investigación, la sorprendente falta de costumbre en los congresos de filosofía de no incluir en su programa la presentación de libros, ni siquiera se invita a los autores a una decente exposición de sus obras, la discontinuidad cuando no la inexistencia o elitismo de las revistas de filosofía, hace que las reseñas de la producción filosófica se queden en la gavetas del escritorio, sean escasas, cuando no ignoradas, o se contenten con el comentario infecundo entre los corrillos, la apostilla a media voz, o si hay suerte sea tocada por algún solitario profesor diligente. Hace falta un Observatorio de Investigaciones Filosóficas.


Esto último es el caso de David Sobrevilla, cuyos indudables méritos son profusos. Primero, su esfuerzo loable por tomar en cuenta toda la producción filosófica nacional, pues a partir de él resulta más fácil tener en cuenta lo que se escribe sobre filosofía en el país y en América Latina, y esto no debe perderse, dada nuestra proclividad a ignorar el mérito de un compatriota. Segundo, insistir justicieramente en romper con el pensamiento anatópico. Tercero, ha acercado a toda la comunidad filosófica hasta un grado que todos se pueden tener presentes. Y cuarto, proponer unas nítidas tareas a la filosofía peruana y latinoamericana.

Querámoslo o no estos aspectos positivos de su labor han influido sobre nosotros, la cuarta generación de la filosofía peruana el siglo XX y en la primera del siglo XXI. La historia de las ideas tiene sus ilustres antecesores en Augusto Salazar Bondy, Francisco Miró Quesada y Felipe Barreda y Laos. Pero nadie como Sobrevilla ha estudiado de modo tan extenso y completo la producción filosófica peruana. Sus libros, como autor y compilador, son valiosos, muy informativos, actualizados, exhaustivos y, por lo general, sus críticas suelen dar en el blanco. Es cierto que ha difundido entre nosotros más la cultura filosófica alemana, que la francesa, inglesa o norteamericana.

El hecho que  haya existido entre nosotros más profesores que se han formado en Alemania, como Luis Felipe Alarco, Wagner de Reyna y David Sobrevilla, condicionó para que en nuestro mundo académico se sepa poco sobre un Austin, un Ryle, un Putnam, un Davidson, dentro de la tradición analítica, o de un Levinas, un Baudrillard, un Touraine, un Lacan, un Derrida, un Foucault o un Bordieu dentro de la filosofía francesa actual. Pero estos sesgos son algo normal en toda cultura cuya tradición filosófica está en camino de madurez. Además, él ha señalado con claridad las tareas que tiene la filosofía en América Latina. Claro, dichas tareas quedaron nítidamente trazadas tras la actuación polémica de insignes figuras de la filosofía peruana (la “generación Romero”, Francisco Miró Quesada y Salazar Bondy) y latinoamericana (Zea y Dussel). De modo, que a su gran capacidad de trabajo Sobrevilla une un esfuerzo sincero de sistematización y síntesis programática. Sólo falta la cereza en la torta, esto es, una filosofía propia o lo que él llama: el replanteo de la tradición filosófica occidental.

Y este punto corresponde al Sobrevilla-pensador. Más aun, personalmente creo que lo ha intentado a nivel estético e histórico (véase su libro Repensando la tradición occidental, Amaru editores 1986). Nacido en 1938 en el Perú profundo, la ciudad de Huánuco, le corresponde el mérito de reivindicar para la estética contemporánea la artesanía y el arte popular. Además, lo ha señalado como tarea para toda la comunidad filosófica, nos ha lanzado el guante. Como él mismo lo señala en uno de sus libros: “No constituyen de por sí obviamente la propuesta de una filosofía, sino apenas ideas muy generales sobre lo que debemos hacer para lograr la madurez de la filosofía de Nuestra América” (D. Sobrevilla, Repensando la tradición de Nuestra América, BCR, Lima 1999, p. 266).

No obstante, la obra de Sobrevilla-crítico goza entre los filósofos de una bien establecida reputación de crítico algo recargado. Lejos de mí querer rebelarme contra esta apreciación, salvo en un aspecto, y es que la creo maximalista. Pues, la obra crítica de Sobrevilla es por lo general serena y sesuda cuando no está signada de un tufillo de animosidad, que la vuelve incontestablemente denigrante; sobre todo cuando trata a ciertos filósofos peruanos. Sinceramente en muchas de sus páginas, especialmente en Repensando la tradición nacional, el lector se queda perplejo por la innecesaria virulencia del ataque corrosivo. Todos sabemos que él sigue el consejo de Jacques Barzun, en cuanto tomar en cuenta también lo mediocre y peor en toda cultura. Pero el caso es que conviene no exagerar, porque de lo contrario pensadores significativos descienden a las oscuridades de lo peyorativo.

Ciertamente, la Historia de las ideas es un territorio muy resbaladizo. No sólo porque la reconstrucción de un pensamiento pasado está penetrada por la óptica inevitable del presente, que en muchos casos es bienvenido por arrojar nueva luz. Pero, aun cuando no se incurra en anacronismos, acontece que el límite de las ideas es casi imperceptible, casi inconmensurable. ¿Podemos acaso estar seguros de todos los matices de una idea? Maurice Blanchot, uno de los principales escritores y críticos de la posguerra que ha ejercido enorme influencia sobre Foucault y otros, ha dicho que el carácter exacto de una obra no está jamás presente para ningún autor, y nosotros añadiríamos, ni para ningún crítico.

La obra de Sobrevilla-crítico, resulta ser, en este sentido, paradigmático. Tanto es así, que entre sus contribuciones, probablemente cuenta que demuestra que un historiador de las ideas, si bien es cierto, no debe mostrarse neutral, tampoco debe tratar de imponer su criterio. Este error metodológico se caracteriza por tratar de ver las cosas como nos hubiese gustado que sean. El historiador de las ideas es útil cuando nos demuestra que si queremos hacer justicia a la empresa histórica, debemos tomarlas tal como son y no como quisiéramos que hubiesen sido. Es como un pájaro que vive en una encina y que desde las primeras horas de la mañana cuenta todo lo que ve con su gorjeo claro y sostenido. Naturalmente en su verso no todo es infusión de flores; pero de ahí a bajar para ponerse como un gallito carioco a enmendar las cosas ya es otro cantar. Y esto significa que hay que resistir a la tentación de registrar el pasado en busca de reproches, porque la distorsión resulta pedante y pesada, y no estaría respondiendo a la naturaleza de su misión.

Naturalmente, Sobrevilla es muy inteligente, ama escribir obras voluminosas, de extensa y valiosísima bibliografía. A propósito de obras voluminosas, Ganivet decía que un libro grande da importancia, pero siendo malo o bueno pasa muy pronto a formar parte de las obras muertas de las bibliotecas; en cambio, un libro pequeño está obligado a ser bueno, de lo contrario morirá al primer embate (Ángel Ganivet, Idearium español, Aguilar 1964, p. 136). Volviendo digo que sus análisis y comentarios son agudos y penetrantes, sus distinciones profundas, leer sus obras es provechoso.

Su estilo no es bello como en Platón, ni elegante como en Bergson, ni ágil como en Russell, ni humorístico como en Ortega, ni ameno como en Miró Quesada. Al contrario es directo como un geómetra y cáustico como un ironista. Pero también es un signo de los tiempos; hay poca vida en él. El frío clima se debe en gran parte a una filosa crítica acompañada de una propuesta muy general. Los grandes planteamientos se quedan en ideas muy generales. Pues el cuidado que se toma en buscar si lo que explica es conforme o no a la nueva bibliografía en boga o a lo que dijo alguna figura sobresaliente, es probablemente una máscara que lo deja exánime. Incluso su exactitud de notario para citar y señalar el error en los demás, son las de un erudito que aún está en camino de redondear su plan original: reformular la tradición filosófica occidental (D. Sobrevilla, Repensando la tradición nacional, 2 tomos, Editorial Hipatía, Lima 1988).

Si se estudia su técnica de prueba veremos perfilarse un método en que prendido del prestigio y hallazgo de los grandes pensadores analiza a los autores que selecciona. Así éstos aparecen pequeños e insignificantes. Como señaló en su momento el filósofo argentino Ezequiel de Olaso (Con rigor y sin ilusiones, artículo en el suplemento del diario El Comercio, Lima, la fecha no es legible en mi recorte), todo lo que toca lo convierte en polvo. A veces, como un rey Midas al revés, todo lo que toca lo vuelve rescoldos.

Nada ni nadie se salva de su criba implacable y algunas veces excesiva –como le reprochó Walter Peñaloza (Una respuesta tardía a Sobrevilla, en Revista de Epistemología, Año 1, nº 1, 1997, Lima, Optimice editores, pp. 55-104). Pero su construcción crítica, siendo muy sólida aun, tiene importancia, porque cuando no se interpone el calor polémico sus comentarios brillan con luz propia. Lo que parece cierto es que un buen análisis filosófico debe ser a la vez formativo y no sólo informativo. La simple sobrecargada exposición de citas de poco ayuda cuando no contribuye a repensar los problemas y doctrinas con una sana crítica. Además lo formativo debe estar ligado a la situación espiritual de nuestro tiempo. En estas unilateralidades excelentes eruditos han sucumbido.

No hay duda que Sobrevilla es un pensador, pero como pensador esperamos que luzca como gran filósofo Sin duda, es un gran historiador de las ideas, y en la historia de la filosofía el lugar que le corresponde resulta ser la de un importante crítico dedicado al comentario minucioso. La mayor parte de los críticos hacen álgebra mental sentada ante una mesa, pero se olvidan que lo esencial es tratar de elevar las pupilas hacia el vislumbre inspirador del pensador. Grandes filósofos peruanos que iluminaron su época, un Augusto Salazar Bondy, un Francisco Miró Quesada, un Walter Peñaloza, un Juan Bautista Ferro, un Wagner de Reyna o un Mariano Ibérico, también incursionaron en la crítica de las ideas pero pronto desplegaron las alas de Pegaso hacia planteamientos propios.

Pero tampoco es exacto decir, como sus detractores, que Sobrevilla no inventó nada. Pues, que carezca de una sistematización filosófica propia no lo excluye de haber realizado contribuciones. Así, todo su pensamiento gira sobre el pivote del anatopismo, las filosofías heterogéneas y el repensar la tradición filosófica. Sin embargo, las ideas vertebrales son de Víctor Andrés Belaunde, Augusto Salazar Bondy y la actuación de la “generación de Romero”. Contribución original constituye su concepto de “filosofía heterogénea”, como actividad importada e injertada en el seno de una cultura extraña.

Y esto es una cuestión difícil, porque para decir que algo es “filosofía heterogénea” hay que partir de un concepto previo de lo que es la filosofía. Él por supuesto que lo hace. Pero, el asunto es que los filósofos no están de acuerdo sobre la naturaleza de la filosofía. Es más, podría exigirse una previa teoría de la razón o de la racionalidad a todo aquel que pretenda definir lo que es la filosofía. Por ende, no hay que esperar hasta las calendas griegas. Así, nos asiste pensar que nuestro septuagenario crítico esté entrando a la tercera etapa y nos proporcione su propio replanteo filosófico.

Pero no seamos demasiados severos y sólo tratemos de retener que una buena crítica no sólo debe ser comestible y depurativa como la achicoria, sino también digestiva y relajante como la manzanilla. Sin duda, Sobrevilla luce como un gran historiador de las ideas, y efectivamente lo es. Por ello es tenido en gran estima por sus contemporáneos. Sin lugar a dudas el juicio de los contemporáneos se equivoca a veces, casi siempre es llevado por la moda. Pero en este caso su contribución es innegable. Es efectivamente el referente crítico más actual de la filosofía peruana, que ejerce desde la última década del siglo XX una influencia considerable. Su legado a la filosofía peruana es haber aportado el complemento actualizado a la historia de las ideas Ciertamente, su revisión bastante completa de la bibliografía nacional comporta dos aserciones que no son menos independientes una de otra y deben, por esto, ser cuidadosamente distinguidas.

La primera concierne a la situación actual de la filosofía   peruana.   Y   en  este punto estamos frente al Sobrevilla-pensador. Afirma que ésta va dejando atrás el dogmatismo, la imitación anatópica, y la falta de información, pero aún le falta superar el aislamiento, ensayismo, historicismo y el anatopismo y a pesar de ello se hace filosofía (D. Sobrevilla, La filosofía contemporánea en el Perú, Carlos Matta editor, Lima 1996). Con lo que estamos parcialmente de acuerdo. Pues, por ejemplo, no se ve la necesidad de que la filosofía peruana abandone el ensayismo filosófico, cuando las grandes obras del pensamiento occidental han sido ensayos. Miró Quesada demostró que es posible el cultivo, a la vez, de temas universales como de temas concretos que afectan nuestra realidad. Tampoco me parece que los filósofos de la “generación de Romero”, que logran la “normalidad filosófica”, estaban atrapados en el dogmatismo y la falta de información. A lo que se ajusta, más bien, es a la situación de excesiva ideologización a la que devino la filosofía peruana en el último tercio del siglo XX.

La segunda, tiene que ver con su teoría que la filosofía en nuestra América es injertada y heterogénea, sólo queda asumir crítica y creadoramente la tradición occidental, pues predicar o practicar otro tipo de filosofía es efectuar un pensamiento pre-filosófico y pre-teórico (D. Sobrevilla, Repensando la tradición de nuestra América, BCR, Lima 1999). Aquí no voy a insistir sobre mi discrepancia basada en la distinción en el logos humano: del logos del mito y el logos de la ratio; ni sobre la filosofía mitocrática y la filosofía logocrática. Que la filosofía latinoamericana pertenezca al ámbito de Occidente no la exime de investigar sobre otras formas no occidentales de filosofar. Conque volvemos al punto de partida de su libro programático Repensando la tradición nacional.

El programa de Sobrevilla-pensador resulta sin duda muy sugerente e interesante, aunque tengo mis objeciones que aquí no vienen al caso. No obstante, no cabe vacilación que también existen otras vías. Recuerdo que Karl Jaspers recomendaba al aspirante a filósofo un método menos progresivo, a saber, escoger a un gran filósofo y estudiarlo a fondo, y a través de él vería como en un prisma todo el problematismo filosófico. Schopenhauer, por su parte, al ser importunado por un reportero sobre lo que se necesitaba para ser un gran filósofo respondió: tener una visión profunda de la realidad. De modo que el programa de Sobrevilla viene a enriquecer las vías del filosofar. De cualquier forma, nos haría bien aclarar en qué consiste su asunción creadoramente de la tradición occidental.

Nos da algunas pistas. No imitar, ni repetir ideas ajenas, ni hacer que las circunvoluciones cerebrales solamente sirvan como escaparates de libros, como supuestamente caracteriza a la corriente universalista. Pensar por cuenta propia, pero con los más altos estándares conceptuales y metódicos del saber, conectándose con la propia realidad nacional, como aspira la corriente regionalista. Lo cual también quiere decir que no siempre estudiar en el extranjero es la varita mágica que convierte en filósofo, sino que al contrario, el desafío recién empieza al volver a pisar suelo patrio. Retornar con un puro formalismo externo y reaccionar con reflejos de axiomas aprendidos no es hacer verdadera filosofía ni asumir crítica y creadoramente nuestra tradición occidental.

En realidad, lejos del regusto por glosar y el exhibicionismo de referencias bibliográficas lo que su obra enfatiza es la necesidad de que el filósofo que emprende una investigación u obra creadora esté bien informado y lo suficientemente bien actualizado. No hay que caer en el complejo adánico, ni convertirse en papagayo repetidor de ideas ajenas. Pero aquí se me viene a la mente una vieja conseja: Lo perfecto es enemigo de lo bueno. ¿Realmente es posible, acaso, al mismo tiempo emprender una obra creadora y estar enterado de todo lo que se escribe sobre filosofía en Occidente? Personalmente no sólo creo que es imposible, sino que hasta resulta suicida para el creador. Es cierto que la filosofía es un conocimiento que exige entrenamiento y preparación, pero la misma no debe ahogar a la creación. Y esto no hay que olvidarlo.

Realmente no es difícil adivinar lo que el lector finalmente se está preguntando: ¿entonces qué es ser un crítico serio? ¿Qué es ser un pensador? A boca de jarro podríamos responder que un crítico serio es aquel que no va a la diatriba, lee entendiendo, traduce correctamente, no es sabihondo ni distorsionador y no sobre exige al autor comentado. Eugene Ionesco decía que el crítico debe describir y no prescribir. Esto nos lleva a pensar también que un buen crítico no debe sólo juzgar, por cuanto más se enjuicia menos se ama, y el mejor medio para comprender algo es la empatía. Ya lo decía Bergson, para comprender algo hay que amar ese algo.   Un   crítico   no   puede  entrar como un gladiador dispuesto a vencer y descuartizar al oponente, porque un buen crítico no tiene oponentes tiene compañeros de ruta. Ortega también lo decía de otra forma; “Cada día me interesa menos ser juez de las cosas y voy prefiriendo ser su amante”. Sin embargo, parafraseando a Federico Schiller, se me ocurre acotar que en lo que parecemos, todos tenemos un juez, pero en lo que somos nadie nos juzga salvo nuestra propia conciencia y Dios.

¿Y qué es ser un pensador? Esto es algo más difícil de responder. Obviamente que aquí nos preocupa el pensamiento creador y no cualquier forma de pensamiento. Es más, pensamiento creador no sólo es de naturaleza teórica, hay creación en el arte, el deporte, etc. Pero como nuestro asunto es la filosofía nos centramos en la creación teórica, aunque valga la acotación que en ella hay también mucho de intuición artística de la idea original. Pues bien lo cierto es que no hay acuerdo sobre lo que es la “creatividad”. Todos los hombres crean pero no todos son creadores, todos los hombres filosofan pero no todos son filósofos y todos los filósofos saben de filosofía pero no todos son pensadores.

Un estudio exhaustivo de la obra de Sobrevilla –yo no lo puedo hacerlo aquí- demostraría que su obra persigue devolverle a la filosofía peruana el nivel que le corresponde en el concierto latinoamericano y mundial. Creo que este es el sentido noble, profundo y último del esfuerzo filosófico de Sobrevilla, expresado en la hora más dramática de la vida nacional, a saber, la segunda mitad  de  los  años  ochenta  y la primera década de los noventa, asolada por el terrorismo y la guerra sucia. Lo que produjo en las universidades el decaimiento ideologización y retraso curricular de la filosofía. No creo deformar su pensamiento aseverando que es un importante censor y comentarista riguroso, con algunas flechas emponzoñadas. Charles Péguy decía: “Nunca juzgo a un hombre por lo que dice, sino por el tono en que lo dice”. Me parece que a estas alturas se impone una conclusión. Parecido al pan que está a punto de salir del horno, así Sobrevilla nos dejó en el laberinto del replanteo crítico de la tradición filosófica. Brindo por su feliz término, en bien de la filosofía peruana.

En resumen, Sobrevilla es el más importante crítico vivo, mejor informado, que nos recordó tomar en cuenta la producción filosófica nacional, a combatir los hábitos mentales anatópicos, muy valioso en este sentido, y que anhela que el destino de la filosofía peruana sea alcanzar los más altos niveles del saber.

En suma, el pensar iberoamericano no tiene que parecerse a la rigorista filosofía germánica. Al contrario, lo que más le favorece es fortalecer su propia personalidad ensayística. Nuestra filosofía, a pesar de su normalización, está más unida a la literatura, a la vida y al pensamiento en general. De modo que no resulta ser una ocupación exclusiva de filósofos profesionales, ni sólo de temas abstractos, sino que también desborda lo académico y, felizmente, se halla inextricablemente unido a la realidad social. Este último remanente anatópico no hay que extirparlo del todo del parque zoológico de la filosofía nacional. Así por lo menos tendremos variedad y exotismo.

Lima, Salamanca 19 de Agosto 2014

lunes, 25 de agosto de 2014

David Sobrevilla, gran pensador

       

Francisco Miró Quesada C. Director General de El comercio.

Tomado de: http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/david-sobrevilla-gran-pensador-francisco-miro-quesada-c-noticia-1751556

Su deceso me ha causado profunda consternación, pues siempre le tuve un profundo afecto y una gran admiración intelectual.
Conocí a mi dilecto amigo David Sobrevilla Alcázar a inicios de la década de 1960. Había estudiado Derecho y Filosofía en la Pontificia Universidad Católica y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Posteriormente viajó becado a estudiar en la Universidad de Tübingen, Alemania, donde obtuvo el Doctorado en Filosofía. Allá permaneció hasta 1970.

En este país conoció a una serie de filósofos importantes, entre ellos Wolfgang Schadewaldt. De retorno al Perú, ejerció la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de 1982 al 2000, donde llegó a ser profesor emérito. Participó como organizador de conferencias y las ofreció en numerosas actividades académicas en el Perú y en el extranjero. Fue también profesor visitante de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

Integró el Comité Consultivo de la “Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía” y de las revistas “Filosofía Práctica e Historia de las Ideas”, en Argentina; “Revista de Filosofía”, en Chile; “Diánoia”, en México y de “Archivos Latinoamericanos de Filosofía y Teoría del Derecho”, en Venezuela. Fue miembro fundador del Instituto del Pensamiento Peruano y Latinoamericano.

Su desarrollo filosófico puede dividirse en tres períodos: El primero, de aprendizaje, abarca de 1955 a 1970. Luego de transición, de 1970 a 1986, en que inicialmente realiza trabajos cercanos a la tradición fenomenológica, para luego ir ganando una orientación más amplia al tener contacto con la realidad del Perú y del pensamiento de Augusto Salazar Bondy y del mío. Por último, viene un período autónomo. A partir de esta última etapa, en 1986, enunciará un programa frente a la tradición filosófica occidental en su libro “Repesando la tradición occidental”, que comprende tres tareas: apropiarse del pensamiento filosófico occidental, es decir, convertir en propio algo que originalmente fue ajeno; someter a critica este pensamiento y, finalmente, replantear los principios y reconstruir el pensamiento filosófico, considerando los más altos estándares del saber y, al mismo tiempo, la peculiaridad de la realidad peruana y latinoamericana a partir de sus necesidades concretas.

David Sobrevilla (izq) junto a Antonio Melis, Alejandro Romualdo, Javier Mariátegui y
César Lévano (Imagen tomada del muro de Ricardo Portocarrero)
Luego escribió “La estética de la Antigüedad” (1981) y “Los estudios kantianos” (2006). Posteriormente extendió la tarea de estudiar la tradición filosófica al pensamiento peruano y latinoamericano en sus libros: “Revisando la tradición nacional. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú” (dos volúmenes, 1988) y “Repensando la tradición de nuestra América” (1999).

 La filosofía para Sobrevilla se entendía como “orientación en el mundo”, la que puede darse en el ámbito teórico y práctico. En el ámbito teórico se dedicó con predilección a la estética y a la filosofía del derecho. Para lo primero, tenía estudios sobre estética griega, medieval, moderna y contemporánea. Trató de mostrar en ellos que un rasgo persistente en la estética occidental es su etnocentrismo, que se revela en que las categorías que ha elaborado para pensar lo bello y el arte provienen solo de la reflexión sobre el “corpus artístico occidental”; que la filosofía cuente con una estética auténticamente universal y no con una seudo-universal. Esto lo estimaba indispensable porque el pensamiento estético debe ampliar y reelaborar el cuadro de sus categorías.

Sobrevilla fue un amigo entrañable que me ayudó, con una eficacia y una constancia admirables, en la preparación de mi libro “Esquema de una teoría de la razón”. Sin él jamás habría podido publicarlo. Para editarlo, era necesario que las pruebas fueran exactas. Y constantemente había pequeños errores en ellas. David las corregía con un rigor increíble. Después de muchos ensayos encontró que estaban perfectas. Entonces, por fin, se pudo publicar mi libro.

¿Cómo era David en su trato personal? No era efusivo sino más bien parco. Cuando nos encontrábamos hablábamos de muchas cosas, pues teníamos inclinaciones filosóficas muy semejantes. Cuando en un tema había una percepción distinta, surgían obvias discrepancias, siendo generalmente él quien tenía la razón, pues su conocimiento del tema en discusión era mayor que el mío.

La muerte de David Sobrevilla Alcázar, ocurrida el lunes (18 de agosto), es una pérdida irreparable para la filosofía peruana e internacional. Sin duda, pasará a la historia como uno de los grandes filósofos de nuestro país. Su deceso me ha causado profunda consternación, pues siempre le tuve un profundo afecto y una gran admiración intelectual.

martes, 29 de julio de 2014

MIRÉ EL CIELO


César Ángeles Loayza

¿Quién de nosotros no dio vida, y luego reconocido con alegría, algún dibujo con nuestras propias manos? Asimismo, los múltiples dibujos Miguel Lescano Tena (Lima, 1963: a quien conozco desde fines de los incandescentes años 80) trasmiten, entre otras cuestiones, una voluntad irrenunciable de vivir la vida desde y para la expresión artística. Según me dijo hace poco, en su acogedor taller de junto al cielo del Cono Norte (altos de su casa familiar en San Martín de Porres), corresponden a ideas gráficas que va trazando en cuadernos y soportes móviles durante diversas circunstancias: como la vida cotidiana, los viajes (de los que es asiduo), el ámbito doméstico, o el de la actividad laboral (como en la Cantuta, donde estudió artes plásticas y literatura, y ha vuelto como docente universitario, para alegría de los muchachos y muchachas que comparten su vocación por crear, y creer).

En este sentido heterogéneo, los dibujos de Lescano Tena son un vínculo vital desde la dinámica misma de su circunstancia actual como ser humano. En un presente con ritmos y asuntos entremezclados que, como sabemos quiénes habitamos una urbe contemporánea (aunque sea esta Lima semicolonial), se cargan de electricidad, drama y velocidades encontradas. Por eso, los dibujos que ahora expone de forma masiva, expresan  también su vida entre la multitud, en Lima o en la ciudad y el espacio que sean. Figuras geométricas, trazos veloces en contrastados tonos, o suaves y agresivos rasgos faciales, entre modulaciones cromáticas en tensión, transmiten aquella dinámica entre el artista y su entorno.

 A la manera de los grafitis urbanos, estos dibujos espontáneos y caóticos, como la vida misma, son embriones visuales para futuros trabajos de mayor aliento, en los diversos lenguajes donde la imaginación de Lescano se despliega con pasión. Es decir que muchos de ellos dieron lugar a serigrafías, óleos, instalaciones y trabajos en técnicas mixtas, que no pocas veces articuló con la poesía y la música. Como en tantos otros casos de artistas de diversas épocas, los trazos a mano alzada que aquí se exponen constituyen una suerte de cocina previa para obras de mayor formato, aliento y complejidad conceptual. En este sentido, son dibujos al paso, en cuadernos que son como silenciosos amigos y cómplices de viaje, que mantienen el fuego de la creación. Vistos así, son también una manera de no dejarnos vencer por la rutinización y enfriamiento que suele invadir la vida cotidiana, más aún en los gélidos tiempos del capitalismo global y salvaje.

 José María Eguren, Carlos Oquendo de Amat y Jorge Eduardo Eielson, por citar tres poetas de vanguardia en nuestra tradición, comparten el mismo estro de anudar lo simple-cotidiano con la aventura creativo-poética de largo aliento. De semejante manera, Lescano, quien (me consta) aprecia este tipo de poesía minimalista e imbricada con la fantasía del lenguaje, nos incita a considerar el trabajo artístico como patrimonio de todos los hombres y mujeres de la tierra (en sintonía con la posición de su admirado Joseph Beuys). Es decir, no como un quehacer lejano, propio de élites privilegiadas, sino como algo que todos tenemos a mano, como es el mero acto de dibujar; y dejar así una huella nuestra, que anteceda una obra futura, o que sirva para dar voz a los ángeles y demonios que batallan, como reyes rojos, en la bóveda interior de nuestra imaginación.


Al exhibir Miguel Lescano parte de su cocina creativa, no solo nos abre varias puertas y ventanas de su morada personal, sino que nos dice que las formas de aquello que llamamos “arte” están literalmente al alcance de nuestras manos. Y que, como los niños y niñas que fuimos alguna vez, de nosotros depende que nuestra vida, como expresó Oquendo de Amat en su bello libro-objeto 5 metros de poemas, sea parecida a un canto.

 Lescano publicó el 2011 su libro de poesía titulado La música dibuja el cielo. He ahí la búsqueda inagotable (como inagotables son los desiertos  de la costa del Perú que recreó J.E. Eielson) de usar y entrelazar lenguajes diversos,  lo cual es una marca reconocible en la obra de Lescano:leskan.dalo de vehemencia y tena.cidad creativas. Lo que constituye, también, una manera singular y divergente de vivir en este Perú de los emprendedores, que emprenden caminos usualmente dirigidos a la asimilación acrítica dentro de un sistema político y cultural saturado de grasa, injusticia y detritus individualista. Sea el arte (del dibujo, por ejemplo) una manera primordial de resistir e imaginar otros mundos y realidades estallantes, mejores en todo orden de cosas. Urgentemente, aquí y ahora.
Larco avenue. Lima la Bi(color), julio 2014.

MIGUEL LESCANO REALIZARÁ SU EXPOSICIÓN INDIVIDUAL TITULADA: POÉTICA: Blanco sobre negro. En el Centro Cultural Ricardo Palma de la Municipalidad de Miraflores a partir del 6 de agosto del presente año.

lunes, 14 de julio de 2014

Eduardo Galeano: GAZA

Bombardeo Israelí sobre la franja de Gaza, cientos de civiles, sobre todo niños, entre las víctimas.
Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006.
Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Palestinos pierden territorio desde 1946.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto nazi implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.
La hipocresia de los medios periodísticos mundiales desenmascarados por Aljazeera.
Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

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Este artículo fue escrito en setiembre de 2012, se reproduce a raíz de los bombardeos que viene ejecutando el gobierno israelí contra el pueblo palestino de la franja de Gaza.

lunes, 30 de junio de 2014

Víctor Mazzi y su libro "Epistemología"

Entrevista realizada por Gustavo Flores Quelopana y subido a youtube por Virginia Vilchez, Directora del portal Libros Peruanos. La entrevista aborda tópicos de epistemología contemporánea a propósito de la publicación de mi texto: Epistemología. Selección de Lecturas. Inserto la transcripción de la entrevista.




El escritor y profesor universitario Víctor Mazzi Huaycucho nos habla sobre su libro "Epistemología", de 850 páginas, que contiene una selección de textos donde se presenta el marco de la epistemología contemporánea y se brinda un soporte conceptual del instrumental teórico para el desarrollo de la investigación y el trabajo científico en general. Mazzi sostiene que desde la década de los ochenta, en el Perú hay una inquietud sobre esta disciplina filosófica. Más información en: 
http://www.librosperuanos.com/libros/detalle/13575/Epistemologia.-Seleccion-de-lecturas

Gustavo Flores Quelopana: Apreciado amigo Víctor Mazzi, profesor de la Universidad La Cantuta, es un placer tenerte aquí en libros peruanos.com, esta vez en ocasión de tu voluminoso libro Epistemología de más de 850 Páginas, este libro en realidad venido a complementar un gran vacío, teníamos trabajos de epistemología, pero faltaba una selección de lecturas y tú has ofrecido una enjundiosa selección, entonces la primera pregunta que te voy a hacer es la siguiente: En tu libro abordas las 18 autores y 32 lecturas ¿Cuál ha sido el criterio seguido para dicha selección de autores?

Víctor Mazzi Huaycucho: Buenos días, gracias Gustavo, lo primero, la primera impresión que se tiene del libro es porque es voluminoso, nos han acostumbrado a leer fuentes más pequeñas y en realidad  es una necesidad ya que en el Perú desde la década del 80 hacia adelante hay una inquietud por esta nueva disciplina filosófica, entonces, usualmente los que enseñan los cursos de lógica son los que se han ocupado de los tópicos epistemológicos, pero como una disciplina filosófica requiere conocer directamente los autores. En el Perú tenemos compilaciones interesantes como las de [Augusto] Salazar Bondy sobre filosofía, pero en el caso de esta nueva disciplina filosófica necesitamos abordar los autores en sus fuentes, aunque son selecciones, son extractos, ya esto es una compilación. Evidentemente las necesidades por mostrar la simple ideas, los argumentos que hay sobre la filosofía de la ciencia, entonces la necesidad de hacer este volumen responde a la inquietud de otorgar los materiales de primera mano sobre el pensamiento mismo los autores, no sé ha intercedido por un análisis, una interpretación porque en el Perú se desconoce muchos autores y, sobre todo, los argumentos que muestran dichos autores.

GFQ: Efectivamente, por ejemplo, encontramos en el libro una lectura de [Rudolph] Carnap dentro de la corriente neopositivista, lo cual es muy valioso, sin embargo, quisiera preguntarte en vista a la escasa referencia a la corriente neopositivista solamente referida a Carnap, ¿a qué obedece?

VMH: Fijate la fundación de la epistemología se la debemos al positivismo lógico a través de Moritz Schlick. El Círculo de Viena sobre todo ha planteado, si se quiere, el inicio esta disciplina filosófica; los tópicos referidos a ciencia, métodos de la ciencia, el trabajo filosófico sobre la ciencia, ha partido de la iniciativa de los miembros del Círculo de Viena, pero si uno se fija con atención casi todos, o una buena, parte son físicos, y el análisis de la ciencia lo han hecho desde el lado de la visión del físico, sobre todo físico teórico, entonces por ejemplo, la discusión que han tenido siguiendo a [Ludwig] Wittgenstein respecto a los enunciados con significado; esta tendencia del enunciado con significado y que todo conocimiento científico debe abordar los temas de significado plantea una interrogante respecto a la filosofía de la ciencia: si lenguaje científico al poseer significado posee la esencia de la naturaleza, de los objetos que trata, los objetos físicos, entonces Carnap en un primer momento hablaba de la sintaxis, creía que el problema solamente -como dice Wittgenstein, el error no está la naturaleza sino en el lenguaje- Carnap tomó este enunciado como punto de partida para hablar de la sintaxis lógica del lenguaje de la ciencia, el problema es que cuando se le inquirió sobre el contenido profundo, entonces tuvo que variar a la teoría el significado, y la teoría significado en realidad es el punto de partida para el sistema mismo del Círculo de Viena: el enunciado con significado es el punto, es el nivel sube de su verificación todo lo que la experiencias, los actos de experiencia corroboren o verifiquen es lo que tiene significado, este contexto este contexto por ejemplo, nos hace ver, Carnap empieza a elaborar un sistema provenía de Wittgenstein y que rechaza la metafísica, el debate con la metafísica o con la disciplina de la metafísica, es porque carece de contenido, carece de significado y cualquier enunciado metafísico no tiene significado, entonces, pero la discusión se basa sobre todo en la teoría del significado en el lenguaje, y esta teoría del significado ha traído siempre a colación respecto a la forma de como nosotros enfocamos los fenómenos físicos: los fenómenos físicos deben ser tratados ya no con la metafísica ni con la especulación, sino partiendo directamente de la experiencia concreta, este punto de vista por ejemplo lleva al lenguaje a un nivel superior ¿cuál es? insertar una teoría del significado dentro del contexto y comprensión de los objetos físicos a eso trae. Ahora sobre tu pregunta de Carnap, la selección de lecturas en realidad debería traer más cosas sobre Círculo de Viena, por ejemplo, el Manifiesto del Círculo de Viena que no se conoce sólo por  algunas páginas de internet, pero el manifiesto del Círculo de Viena se denomina: La concepción científica del mundo y cuando tú tratas sobre concepción científica del mundo estás,- si se quiere-, demarcando, estableciendo una frontera respecto a los otros conocimientos que no son científicos, por ejemplo los estéticos, los teológicos, los morales, éticos, en fin…este criterio de demarcar solo en el Círculo de Viena la concepción científica del mundo es lo que nosotros llamamos enfoque cientificista de la realidad, pero eso es [sólo] uno de los enfoques, la filosofía tiene un amplío nivel de tratamiento a cada tema en cada disciplina, pero esto sólo se refiere a filosofía de la ciencia, por eso que la importancia del positivismo lógico es haber fundado las bases de una nueva disciplina que se refiere sólo a la filosofía de la ciencia.

GFQ: Efectivamente, siendo tan importante la fundación por parte del Círculo de Viena, la siguiente pregunta está relacionado con justamente con esa apreciación tuya, porque le concedes bastante atención ofreciéndonos 5 lecturas de Karl Popper ¿cómo así explicas esta preferencia?

 VMH: Más que transferencia me parece que este nivel de la objetividad del argumento, la vigencia del argumento y yo no soy muy afín a Popper en el sentido de su filosofía social yo discrepo mucho con Popper sobre este punto, porque Popper, -quiérase o no-, es el referente de muchas políticas neoliberales, lo que yo voy es a su espacio en la filosofía de la ciencia y su importancia; la primera crítica al Círculo de Viena proviene de Popper, su crítica a la inducción. Ahora, con su libro La lógica la investigación científica Popper estableció las bases de lo que hoy en día todo el conjunto científico utiliza: el sistema hipotético deductivo, en contraposición a los sistemas inductivos que planteaba Círculo de Viena. Ese es el primer nivel del Popper, pero este Popper plantea una teoría falsacionista que hasta su propio discípulo Imre Lakatos discrepó, que él llama falsacionismo dogmático, y ese falsacionismo dogmático tiene que ver mucho con la visión muy corta de la evolución científica, porque Popper plantea que nosotros debemos probar, falsar las teorías, pero el problema es cómo podemos falsas teorías si todavía no estamos seguros que en esas teorías son ciertas, entonces hay muchas teorías que están erigidas sobre bases muy frágiles, entonces Popper trata que al primer enunciado que contradiga la teoría, la teoría debe desecharse, él posteriormente reconoció efectivamente que esto estaba equivocado. La segunda parte la vigencia de Popper es su debate, su confrontación en el año 1965 con Thomas Kuhn, esa confrontación trajo a colación un debate que hasta el día de hoy se desarrolla: ¿Cómo y por qué se desarrolla la ciencia? ¿Cuáles son las causas para que evolucione el conocimiento científico? ¿Que genera un cambio científico? Para Popper es la lógica, para Thomas Kuhn es la historia; entonces por ejemplo Popper es anti-historicista. Hay un libro de Popper que se llama La miseria el historicismo y Popper entonces empieza discrepar, a disentir con los discursos historizantes;  y en La Sociedad Abierta y sus enemigos Popper ataca ya abiertamente el enfoque histórico del conocimiento, desde Platón, Hegel y Marx: él dice que los antecedentes históricos son un  punto de partida, pero no es propiamente la ciencia. Pues estos dos puntos de vista hacen tener vigencia a Popper. Por eso en el debate Popper y Kuhn propongo que Popper participe porque Popper tiene un libro interesante; El mito del marco común, y en el mito del marco común, Popper desarrolla su debate con Kuhn y Kuhn también, posteriormente en un libro póstumo: El camino desde la estructura donde Kuhn plantea también sus puntos de  vista de discrepancia con Popper, entonces la polémica comenzó el año 1965 y hasta el final de sus vidas la polémica siguió dándose es por eso que los escribe Popper es muy importante, ahora esa importancia de Popper tiene que ver mucho o lo que nosotros llamamos el enfoque de la filosofía de la ciencia, en ese punto de vista por ejemplo Popper desarrolla cierto nivel de análisis respecto a la teoría la verdad, la base empírica, los conocimientos probabilísticos en fin, todo el fenómeno del pensamiento de Popper puede resumir una parte de la filosofía de la ciencia y su influencia sobre esa filosofía de la ciencia.

GFQ: muy interesante efectivamente, esto nos lleva pues, se operó como tú bien lo has descrito el cambio del análisis lógico de las proposiciones científicas por el análisis de la estructura histórica de la ciencia con Lakatos con Kuhn, Feyerabend, Nagel y Hempel, sin embargo, el libro siendo tan enjundioso en la  lecturas epistemológicas llama la atención de no ofrecer, por ejemplo, de no ofrecer a estos autores a [Hilary] Putnam con su concepción heredada estándar de la ciencia, a Hanson con su idea de que toda observación está cargada de teoría, a [Jaakko] Hinttika que propone un nuevo sistema de lógica inductiva y a [Stephen] Toulmin quien propone reemplazar la teoría verdadera por la teoría adecuada, ¿Porque faltan esos autores?
- ¡Faltan más todavía! Partamos de este hecho: en una compilación en una selección de lecturas uno tiene que ser muy, si se quiere objetivo, y ofrecer todo lo que se pueda dar al público respecto a la información vital. En teoría la verdad, por ejemplo, hay autores que no he puesto; he puesto a Popper a Alfred Tarski que son dos referentes, pero hay otros enfoques de teoría de la verdad que son importantes, no he puesto a autores como Donald Davidson, no he puesto a autores como Susan Haack, en fin, muchos autores que deberían participar en el esquema de teoría la verdad; ahora, en el esquema sobre la relatividad y los enfoques relativos Hanson, todos ellos, también tienen un punto de vista importante, pero que es lo que ocurre con estas compilaciones, se tornan voluminosas, entonces por ejemplo, hay que ser muy selectivo para mostrar el pensamiento exacto y el punto de partida exacto para que uno vaya teniendo idea de cómo se originaron los argumentos, los enfoques, o quizás los debates sobre un tópico de la filosofía de la ciencia, y esto ocurre por ejemplo cuando uno hace una compilación hay que ser selectivos, en realidad cuando uno enfoca los puntos de vista debe poner los dos puntos de vista o los  puntos de vista que concurren, pero dado el volumen de la información a veces hay que ser muy selectivo, las compilaciones a veces también son una forma de tiranía de la preferencia del autor, ósea uno prefiere darle una antojolía antes que una antología, entonces por ejemplo, [hay] muchos autores que no he conseguido, algunos textos no circulan del Perú, y eso es lo importante, en el Perú todavía siguen faltando autores básicos para comprender el contorno de toda la filosofía la ciencia contemporánea,

GFQ: [Jaakko] Hintikka por ejemplo...

VMH: Hintikka por ejemplo, la literatura de los filósofos europeos se reduce al mundo francés, anglo-sajón y alemán, pero que hay de otros filósofos que no pertenecen a esas áreas, lo de Hintikka es uno de ellos, entonces, por ejemplo, es necesario tener la información y ver,  uno depende mucho de las editoriales cuando publican los autores; entonces las traducciones, por ejemplo, de idiomas que no son el francés, el anglo-sajón o el alemán hay mucha dificultad y es necesario proveer la información para que este esquema de estudio, y si se quiere integral de la filosofía de la ciencia, tenga mayor significado en las propuestas originales de los autores.

GFQ: Ahora sí interesante saber de tu parte si es que consideras que el afán neopositivista de encarar a la metafísica ha fracasado.

VMH: Yo no diría que ha fracasado, yo diría más bien que ha variado, ¿por qué razón? el Círculo de Viena sigue tomando un enunciado que viene, fíjate de Immanuel Kant al separar la ciencia la metafísica, de Auguste Comte de plantear los tres estadios del conocimiento humano y decir que la metafísica (…) es algo así como una religión sin dios, y Wittgenstein que sigue también manteniendo el mismo argumento, diciendo que la metafísica no tiene significado y que a cualquier metafísico hay que comprobarle, hay que darle a entender que sus palabras no tienen significado, carecen de sentido, carecen de reflexión, entonces, por ejemplo, el ataque del Círculo de Viena a la metafísica corresponde esa tradición anti metafísica.

GFQ: ¿De raíz empirista?

VMH: De raíz empirista. La tradición empirista desde  los ingleses para adelante siempre ha tratado de entender el problema desde la experiencia, entonces por ejemplo la idea de que la metafísica no sirve para nada, fue quizás en la década del 50 trasladada a otros problemas más importantes: todo conocimiento científico comienza como conocimiento metafísico y la historia de la ciencia ha demostrado que muchos argumentos de carácter metafísico pasaron a ser argumentos de carácter científico, entonces no se puede desechar la metafísica, lo que hay que ver es que en algunos casos la filosofía es especulativa, la esencia misma de la filosofía es especular, entonces no se le puede dar ese criterio de que la metafísica no sirve para nada tiene de todas maneras un enfoque sobre nuestro conocimiento del universo, muchas cosas que nosotros tenemos sobre el universo están basados en criterios metafísicos, si no que no se quiere reconocer que esa parte se enfoque es metafísico ayuda a tener una especulación sobre la realidad física.

 GFQ: Efectivamente, tu libro ofrece un interesante selección de autores de la filosofía analítica y la filosofía del lenguaje, ahí está Frege, esta Russell, está Wittgenstein, pero justamente, también está [Willard] Quine con su fabulosa y estupenda crítica al empirismo, ¿Crees entonces que esta crítica ha hecho dificultoso el porvenir de la corriente analítica?

VMH: La corriente analítica tiene un problema; pone adelante el lenguaje como mediador de la realidad, cree que el lenguaje sustituye a la realidad, y la epistemología desde la influencia la filosofía analítica ha puesto ese problema por delante, que los problemas filosóficos de la ciencia son problema de lenguaje tal como decía Wittgenstein, entonces por ejemplo, la filosofía analítica ha errado en el sentido de mucho privilegio al lenguaje en vez de darle privilegio a la misma realidad donde surgen los problemas científicos, entonces por ejemplo, hay autores que consideran que por ejemplo la filosofía analítica ha ayudado mucho a la convencionalidad del lenguaje lógico-científico, -en eso estamos de acuerdo-, pero que el lenguaje sustituya a la realidad eso sí es un error, todo problema científico proviene de la misma naturaleza, porque hay que negarle la participación a la naturaleza desde nuestro punto de vista, limitándolo sólo lenguaje, entonces, por ejemplo,  el fenómeno analítico tiene que tratarse desde otra perspectiva, entonces por ejemplo, muchos autores han tratado de superar este problema de lenguaje, pero hay autores que por ejemplo como Quine qué ha visto esto de las dos escuelas que contienden, es decir, los analíticos y los empíricos, y en la filosofía esta dualidad causa algo así como un dogma, es decir una verdad establecida que no va a cambiar, que desde Kant que estableció esta diferenciación ya no ha variado lo que dice Quine es que efectivamente podemos superar esta etapa y plantear otro esquema distinto, ya no sólo amparándonos en el lenguaje, [en criterios sobre] sinónimos etcétera, sino planteando un punto de vista que supere la limitación lingüística que vendría a ser un enfoque mucho más este directo sin caer en el dogma de la experiencia, pero reconstruyendo sistemas de reflexión sobre la misma naturaleza.

GFQ: Ajá, justamente ahí vamos a ir a este acápite. Un aspecto muy valioso de tu voluminoso texto es que presentas lecturas de la corriente anti-epistemológica; ahí está [Martín] Heidegger, [Paul] Ricoeur, y Richard Rorty, sin embargo, los lectores nos preguntamos ¿y qué pasó con [Karl Otto] Apel, qué pasó con [Hans-Georg] Gadamer, qué pasó con [Jürgen] Habermas?

VMH: Bueno como decía al comienzo a veces uno hace una selección y empieza segregando a otros autores. En realidad al final del texto hay un texto Richard Rorty: “ De la epistemología la hermenéutica” que rompe todo el esquema del discurso inicial, ¿Por qué? siempre se ha creído que los tópicos hermenéuticos no entran a la epistemología, pero ya desde la década del 70 había ciertas dudas sobre ese criterio, en realidad los métodos que no son de la ciencia ayudan a la ciencia, los sistemas los enfoques que no son propiamente la ciencia deben insertarse dentro de la filosofía de la ciencia. Por ejemplo yo tengo una anécdota en un curso de epistemología un estudiante maestría protestó con mucha impaciencia porque en el texto había de Martín Heidegger la parte introductoria de El ser y el tiempo en la selección de lecturas, porque si hay un debate sobre la metafísica debe haber un autor que justamente represente la otra opinión, entonces se debe insertar la opinión contraria, pero [él] no estaba de acuerdo porque solamente la filosofía de la ciencia debe tratar tópicos científicos. El error es esto, los tópicos científicos tienen especulación de este tipo [metafísico]; en Heidegger por ejemplo, reconozco mucho que El ser y el tiempo ha moldeado lo que hoy día sería una visión amplía de la ciencias sociales, sin entrar al campo las leyes físicas, ha planteado un esquema interpretativo que es necesario retomar: ¡ir a las cosas mismas! y el método que plantea Heidegger es eso: “ir a las cosas mismas” a eso lo llama método fenomenológico lo cual convendría en coincidir con un método científico.

GFQ: Y justamente, ir a las cosas mismas, presenta su libro una la lectura bastante candente es la epistemología de las Ciencias Sociales o la epistemología del hombre por parte de [Jean] Piaget y esto da motivo a una pregunta al autor: ¿Crees que efectivamente las Ciencias Sociales deben ser objeto de un tratamiento epistemológico o un tratamiento hermenéutico?

VMH.: Buena pregunta, aquí hay un debate. La filosofía de la ciencia tiene áreas regionales, llamemos epistemologías regionales y dentro de estas epistemologías regionales las Ciencias Sociales deben tener un trato distinto al de la epistemología las Ciencias Naturales. Ya a este problema lo había visto Habermas en la Lógica de Ciencias Sociales, Piaget también ya había tratado este problema respecto si el enfoque metodológico de las Ciencias Naturales correspondía en igual razón al enfoque de las Ciencias Sociales y este debate siempre es de nunca acabar, es decir, ¿podemos utilizar métodos de las Ciencias Naturales a las Ciencias Sociales? y la respuesta es no, es muy limitado, es muy restringido solamente en ciertas áreas de las Ciencias Sociales se pueden tratar esos temas aquí hay que insertar otro sistema que no es propiamente el de las Ciencias Naturales.

GFQ: ¿Crees que el anarquismo epistemológico de Feyerabend ha dejado abiertas las puertas para una razón no empírica y más abierta a lo metafísico?

VMH: Bueno, Feyerabend para mí es un autor, si se quiere, que rompe los esquemas de todo lo que nosotros llamamos “reinado epistemológico popperiano”, se ve trabado justamente por la crítica justa de Feyerabend, la razón que postula Feyerabend no es la razón rígida, mecánica aplicada a los sistemas científicos. Porque hay una queja; Popper plantea que los métodos científicos deben seguir una regla establecida, [dice Feyerabend que] los científicos nunca operan según las reglas de Popper, los fenómenos ocurren y los científicos no están siguiendo una regla metodológica tal como Popper a predicho, ese es el problema que plantea Feyerabend, ningún científico parte del enunciado popperiano, cuando surge, emerge un fenómeno, el científico no se preocupa por falsar ese problema, sino tiene un esquema de razón muy distinto al planteado por el racionalismo crítico de Popper, ese esquema es, si se quiere, totalista, pero también lo que plantea Feyerabend es el pluralismo metodológico y eso nos trae el problema de la inconmensurabilidad: no hay un solo enfoque para plantear la evolución de la ciencia.

GFQ: Ajá, ¿y cuál es tu opinión sobre la posición de Mario Bunge cuando afirma la existencia de datos meta empíricos en la ciencia?

VMH: Bueno eso de lo meta-empírico hay que tratarlo con mucho cuidado, por qué razón; los actos de experiencia tienen cierto tipo de convencionalidad dentro del registro de conceptos, entonces por ejemplo, hay datos sensoriales, percepciones, en fin, que pueden traducirse a cierto tipo de enunciado, pero eso no son enunciados que puedan seguir un nivel exacto dentro de todo el proceso [del conocimiento]. Los datos meta-empíricos representan un momento en la experiencia humana pero pueden cambiar.

GFQ: Claro. Ahora vayamos a una pregunta externa al libro, pero que tienen que ver con el libro. La filosofía peruana en los últimos 25 o 30 años ha puesto en disposición de los investigadores varios textos de epistemología; tenemos el libro pionero de nuestro querido maestro Julio Sanz y luego han seguido nuestros amigos y colegas investigadores, ha seguido Carlos Alvarado de Piérola, también tenemos el libro de Víctor Baltodano Azabache y entre otros, entre los más importantes,
VMH: También tenemos a Luis Piscoya…
GFQ: Piscoya, evidentemente ¿Cuál es tu opinión sobre la presencia de las principales tendencias en la epistemología peruana?

 VMH: Bueno como plantearnos el problema la filosofía peruana todo es calco, copia seguimos dependiendo de un centro que es Europa, Estados Unidos respecto a la reflexión,  yo valoro mucho trabajo de muchos autores peruanos porque en realidad plantean esquemas que puede ser críticas interesantes, por ejemplo son libros que han publicado que tienen un impacto importante dentro del nacimiento de esta nueva disciplina [en el Perú], hay libros que son de divulgación, -el caso mío-, hay libros que son de análisis lógico, le dan mucha importancia a la lógica dentro de la epistemología, hay otros que en cierta medida tienen cierta influencia francesa y de todas maneras, los textos todavía no están, -estamos- reflejando la tradición europea acá en nuestra tierra, lo que falta es que [al] asimilar la tradición europea, nosotros planteemos nuestros propios esquemas epistemológicos, desarrollemos nuestros propios criterios respecto a la filosofía de la ciencia que nosotros concebimos aquí, entonces el conocimiento es universal, entonces deberemos generar cierto tipo de nuevas propuestas sobre la evolución de la filosofía de la ciencia y eso es un poco difícil, he visto que en [algunas] Universidades epistemología se dicta [enseña] sólo como lógica, si una tradición que no es la nuestra, en otros casos dicta como historia de la ciencia, y en último caso, se dicta solamente como ciencia o como meta-ciencia y este es un problema que debemos nosotros romper o formar una Tradición de una disciplina mucho más dinámica respecto a la evolución de las ciencia en el Perú.

GFQ: Tú eres un hombre académico y puedes dar una respuesta a esta interrogante: ¿Crees que la universidad peruana motiva, promueve un ambiente propicio para que se dé  una propuesta epistemológica de los propios creadores peruanos?

VMH: Bueno, eso sería lo ideal, pero no hay Política de Estado respecto a investigación científica, la CONCYTEC* es un buen ensayo de investigación, pero si tú ves todo lo de la CONCYTEC está referido a Ciencias Naturales, no hay Ciencias Sociales, no hay filosofía, ósea se cree que la parte inmediata es lo importante. No hay política de Estado y la Política de Estado quiere decir: “señores acá hay un presupuesto sólo para investigación, el investigador debe dejar de dictar clases, debe dedicarse a producir [conocimientos], el investigador debe publicar sus investigaciones, debe haber un camino donde el investigador publique”. En la universidad ¿cuánto gana un investigador? En mi Universidad un Profesor Principal a 40 horas a dedicación exclusiva menos de 300 soles [110 dólares]  ¿Quién va a investigar con menos de 300 soles? Eso es un chiste a veces yo me río, en la acreditación [universitaria] solicitan que la Universidad investigue, que el docente investigue y le dan menos de 300 soles para cada mes, para investigar, un solo libro cuesta más de 300 soles entonces, imagínate la carencia, la ausencia Política de Estado sobre investigación nos dice mucho de las clases políticas que dirigen este país: no les interesa la ciencia, no les interesa la cultura, lo único que yo puedo ver por ejemplo, es en el canal 7 un programa cultural, dos programas culturales, lo demás /…/ eso dice mucho de cómo el Estado trata a las Universidades, ¡las trata mal!

GFQ: Efectivamente, estamos ante una realidad espantosa, crees tú que a esta realidad verdaderamente que denigra el planteamiento fundamental que es una Universidad, su fundamento humanista, ¿crees tú que el espíritu mercantilista de la Universidad también conspira contra el propio investigador?

VMH: Así es. Es que el problema de las Universidades es que no entienden todavía la función del investigador científico. Creen que el investigador debe ser una persona que esté dispuesta a gobernar, a tener función administrativa, función académica en las clases y se olvidan que el investigador es esencialmente en un hombre de campo, todo investigador requiere un tiempo especial, una inversión porque salir a investigar no es que uno de su bolsillo saque el dinero, requiere una inversión, requiere gasto público, requiere proveerlo y también requiere resultados, que ese investigador lo que ha investigado lo produzca y lo comunique a la comunidad, eso no existe. El mercantilismo es: bueno se crea una universidad nueva y se empieza a cobrar menos en detrimento de las Universidades que tienen prestigio, ¿para qué? porque eso solamente se hace en el momento de un negocio, entonces por ejemplo, la calidad humanística todo eso se compra. Yo he sido testigo como muchos [investigadores] han tenido que transar así, porque no le queda otra alternativa sino irse a esas universidades para tener algo más para subsistir. Entonces, por ejemplo, el investigador nato que hay en potencia se va perdiendo poco a poco.

GFQ: Efectivamente, lo que ha dicho es una cruda verdad, sin embargo, tú también eres un destacado investigador de la filosofía precolombina el pensamiento ancestral la pregunta cae por su propio peso: ¿Crees que es posible hacer epistemología del pensamiento precolombino o del pensamiento filosófico ancestral?

VMH: Sí, las categorías, términos, definiciones epistemológicas ayudan a comprender mejor. Toda la evolución del conocimiento autóctono que hemos tenido en el Perú, -y eso causa mucha sorpresa-, porque, sólo en un caso, la Historia de las matemáticas, la epistemología ayuda mucho a entender los procesos de formación de conceptos que no son propiamente “científicos” como los europeos, pero son conceptos de sabiduría que a veces van más allá, más adelante de los mismos europeos, sólo Joseph de Acosta dijo sobre el sistema contable [Inka] “el sistema contable que tienen acá estos pone ‘indios’ nos hacen grandes ventajas” ¿porque lo decía? porque él había visto como sumaban restaban en los khipus y como los conceptos de los valores, de los números tenían una acepción distinta a los europeos, pero funcionaban mejor. Entonces, por ejemplo, cuando uno empieza desde la epistemología ya con otros ojos a ver la evolución del saber, ya tiene de otro nivel de conocimientos que en la humanidad no se ha perdido, pero si todavía requiere que muchos investigadores entren a ese tema, ya hay investigadores que han entrado a este tema, eso sí yo estoy contento, entran a ver los problemas matemáticos, los problemas de la astronomía, los problemas inclusive la planificación de los sistemas urbanos, la arquitectura en fin, toda la sabiduría si uno resumen en el Perú es una sabiduría que deja estupefacto a cualquier investigador. Todo esto trae una sorpresa respecto a sistemas distintos de sabiduría que se han generado en otras civilizaciones, el caso nuestro es el más sorprendente por los logros.

GFQ: Finalmente, tu voluminoso texto de epistemología hace pensar qué estás preparando ya un texto universitario de epistemología misma.

VMH: Sí, en realidad este texto requiere una opinión personal, como te dije no se trata de recibir y repetir lo que otros autores han dicho, sino se trata de proponer esquemas alternativos, proponer críticas alternativas y procesos alternativos. La originalidad que uno debe tener es: no copiando los sistemas que vienen de afuera, sino planteando críticas y esquemas distintos a los que ya se ha visto. Por ejemplo, tomo el caso de Juan Bautista Ferro, en el año 78 hizo una crítica a Popper muy interesante sobre la validez de los criterios empíricos y la falsación y, por primera vez, veo a un autor peruano como Juan Bautista Ferro hacer una crítica directa a un autor, cosa que esa tradición no hay generalmente en la nueva generación, hay que hacer críticas valiosas para generar [nuevos] sistemas alternativos, esa es una tarea que para adelante requiera todo pensador.

GFQ: Muchas gracias Víctor Mazzi esperamos nuevas novedades bibliográficas y tu investigación fecunda, hasta la próxima.

 * CONCYTEC: Siglas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, organismo del Estado encargado de regular la investigación científica en el Perú.