viernes, 6 de marzo de 2015

Día internacional de la mujer.

Tejedora de Chinchero- Cuzco.

Cambiar los paradigmas*




ace más de un siglo, en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que se realizó en Copenhague en 1910, Clara Zetkin propuso la creación del Día Internacional de la Mujer, fecha de compromiso y lucha, pero también de homenaje a las mujeres que a lo largo de la historia combatieron la desigualdad social, económica, política y cultural. En esa perspectiva, adjunto un capítulo de mi libro: Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia.

Ciudadanía y Sufragio

Resulta paradójico que el ideal de transformar la sociedad con un nuevo orden social y cultural impulsado por los filósofos de la Ilustración mantuviera a las mujeres subordinadas al hombre. Como dijera en 1673, el filósofo cartesiano Poulin de la Barre en su libro Sobre la igualdad de los sexos: "el sexo castiga a la mitad de la especie a una perpetua minoría de edad"1. Es más, pensadores de entonces coincidieron con Rousseau, uno de los ideólogos de la educación como “fuerza transformadora de la sociedad”, cuando en Emilio planteó que,
“toda la educación de las mujeres está hecha especialmente para agradar al hombre; si el hombre debe agradarle a su vez, es una necesidad menos directa, su mérito está en su potencia, agrada por el solo hecho de ser fuerte. Convengo en que no es esta ley del amor, pero es la de la naturaleza, anterior al amor mismo”2.
La propuesta de Rousseau consistía en una sociedad de productores independientes donde la propiedad privada fuera considerada como un derecho individual, y como dice en El contrato social (1762), existiera “la igualdad de todos los ciudadanos en el sentido de que todos deben disfrutar de los mismos derechos”3. En el Discurso sobre los Orígenes de la Desigualdad (1755), precisa que se trata de una propiedad pequeña  puesto que un derecho ilimitado propiciaba la explotación, pero como las mujeres no podían poseer propiedades productivas ni grandes ni pequeñas, integraban la sociedad civil, pero no eran miembros de pleno derecho. Es más, Rousseau pensaba que era necesario mantenerlas en situación de dependencia porque los juicios y opiniones que vertían estaban mermados por sus “pasiones inmoderadas”, por lo que necesitaban de la protección y guía masculina para enfrentarse al reto de la política4. Lógica nada extraña en esa época. Según Macpherson “un demócrata del siglo XVIII podía concebir una sociedad de una sola clase y excluir a la mujer; igual que un antiguo demócrata ateniense podía concebir una sociedad de una sola clase y excluir a los esclavos”5.

 Los profundos cambios originados durante la Revolución Industrial y la Revolución Francesa (1789), posibilitó que las mujeres se incorporan a la lucha por lograr que todos los seres humanos tengan los mismos derechos y obligaciones, como cuando en 1789, Luis XVI proclamó la convocatoria de los Estados Generales a fin de que la nobleza, el clero y el pueblo presenten sus reclamos, excluyendo a las mujeres. Entonces, se lanzaron a las calles y marcharon hacia Versalles. En la sublevación de 1789, como en la de mayo de 1793, las mujeres fueron, "como dirían las autoridades de la época, “las agitadoras”6.

“¿No han violado el principio de igualdad de derechos al privar con tanta irreflexión a la mitad del género humano; es decir, excluyendo a las mujeres del derecho de la ciudadanía?”7, se preguntaba entonces Condorcet. Pero al instaurarse la nueva república, la Asamblea rechazó su solicitud de implementar una educación en términos de igualdad para hombres y mujeres. Entre 1793 y 1794, los jacobinos cerraron clubes de mujeres prohibiendo su presencia en cualquier tipo de actividad política. El nuevo código civil napoleónico, cuya extraordinaria influencia ha llegado prácticamente a nuestros días, se encargaría de plasmar legalmente dicha «ley natural»8. Ante lo cual, Voltaire, criticaba que a pesar de que las mujeres habían demostrado ser capaces de gobernar en varias monarquías hereditarias de Europa, “el hombre siempre ha sido señor de la mujer, fundándose en esta fuerza casi todo lo del mundo”9.

Flora Tristan
Un cambio importante se produjo con el socialismo utópico10 que surgió como respuesta a la difícil situación de los trabajadores explotados. En 1830, Charles Fourier (1772-1837), vinculó la opresión económica a la opresión sexual, y  sostuvo que el status de la mujer permitía medir el nivel de progreso social de una determinada sociedad y caracterizo la igualdad entre los sexos como un rasgo esencial del socialismo. En ese período, Flora Tristán propugnó la reivindicación de las mujeres desde una perspectiva feminista, política, y social en su condición de obrera11, con lo cual "se adelantó a Marx"12, señalando en su libro La Unión Obrera que “la mujer es el proletario del mismo proletario”13

Pero es Carlos Marx en los Manuscritos de 1844, quien definió la familia como la primera relación social y a la mujer como la primera propiedad del hombre. El enfoque marxista concluye que la emancipación del hombre y de la mujer sólo se lograra con la transformación de las estructuras socioeconómicas, y en ese sentido la liberación de la mujer forma parte de la teoría y práctica de la lucha por la emancipación de toda la sociedad. “La relación inmediata, natural, -dice Marx- del hombre con el hombre es la relación del hombre con la mujer y del carácter de era relación puede concluirse hasta qué punto el hombre se ha comprendido a sí mismo como ser genérico, como hombre. La relación del hombre con la mujer es la relación más natural del ser humano con el ser humano.

Corresponde a este período un notable ensayo titulado: Vindicaciones de los derechos de las mujeres, de Mary Wollstonecraft (1759-1797), quien contra la imagen recurrente de la mujer como un ser débil, superficial y pasivo, sostuvo que no sólo era capaz de asumir el reto político sino también el liderazgo, pero que la carencia de educación y el aislamiento doméstico habían frenado su desarrollo como ciudadanas de pleno derecho. En 1844, Elizabeth Candy Staton, Lucrecia Mott, Mary M'Clintoch, Jane Hunt y Marta Wright, celebraron la primera Convención de Mujeres, e hicieron pública una resolución llamada "Declaración de Sentimientos y Resoluciones de Séneca Falls", donde exigieron igualdad de condiciones ante la ley, la religión, la educación y el trabajo.

Nació así el movimiento feminista y sufragista, "una de las manifestaciones históricas más significativas de la lucha emprendida por las mujeres para conseguir sus derechos"14, que congregó a las mujeres sin distinción de clases sociales, ideologías y credos, pero coincidentes en reclamar los derechos que les negaban. En 1882, Hubertine Auclert, socialista y defensora del sufragio femenino, fue la primera en proclamarse feminista en su revista La Citoyenne, término que fue aceptado en el primer congreso feminista realizado en Paris en mayo de 1892 por Eugénie Potonie-Pierre y sus compañeras del grupo Solidarité. A partir de lo cual, el término se fue extendiendo hasta que nació en el siglo XIX como “movimiento a través del cual la mujer proclama el derecho a la autonomía, su derecho a ser ciudadana, su derecho al trabajo, a la educación y a una plena participación política15.

Clara Zetkin
Basándose en la teoría marxista, August Bebel escribió en 1879 La mujer y el socialismo, un importante libro que alcanzara a tener 53 ediciones. Para Bebel la liberación de la humanidad no era posible sin la independencia social y equiparación de los sexos. Su aporte fundamental radica en destacar la necesidad de tres factores para lograr la emancipación femenina: 1. Incorporación al trabajo productivo. 2. Activa participación social, política y presencia en la dirección y orientación de la sociedad socialista. 3. Socialización de las tareas domésticas. Es necesario aliviar el trabajo en el hogar que ha pesado durante siglos exclusivamente sobre sus hombros: Sin revolución de la vida doméstica, señaló, no podrá liberarse la mujer16.

La lucha por la igualdad de derechos en el Perú

La recuperación de la Guerra con Chile y la pérdida del salitre, marcaron el comienzo del siglo XX en el Perú. Aunque la producción de azúcar, algodón y minera estuvo dirigida fundamentalmente al mercado internacional, un lento proceso de industrialización dio lugar al surgimiento de la clase obrera, y con ello la organización en demanda de mejores salarios, y la jornada de ocho horas de trabajo. La primera huelga importante se produjo en Lima en 1887 dirigida por el gremio de panaderos que dio lugar a la Sociedad Obrera de Panaderos "Estrella del Perú", que en 1905 celebró por primera vez el Primero de Mayo. Período de marcada influencia del anarquismo en el movimiento obrero cuya predominancia comprendió de 1911 a 1919.

Es en este período cuando las huelgas se intensificaron que surgieron los primeros núcleos de mujeres que lucharon por sus derechos en el movimiento anarcosindicalista. Con anterioridad, existieron grupos femeninos pertenecientes a la corriente mutualista orientados a actividades educativas y de apoyo a las familias como: la Sociedad Labor Femenina, Sociedad de Empleados del Comercio Bien del Hogar, Sociedad Progreso Femenino, Sección Femenina del Comité Obrero de Lima, y la Sección Femenina del Centro de Confraternidad y Defensa Obrera.

El feminismo anarquista surgió en Buenos Aires en la década de 1890 en un contexto signado por tres factores que distinguían a la Argentina de los países de América Latina del siglo XIX: crecimiento económico, flujo masivo de inmigrantes europeos, y la formación de un movimiento laboral activo y radical. Su vocero oficial fue La Voz de la Mujer, que apareció el 8 de enero de 1896 y se imprimió durante un año. En el editorial del primer número las mujeres proclamaron:
“Cuando nosotros (despreciables e ignorantes mujeres) tomamos la iniciativa de publicar “La Voz de la Mujer”, ya lo sospechábamos ¡oh modernos cangrejos! Que vosotros recibiríais con vuestra mecanística y acostumbrada filosofía nuestra iniciativa porque habéis de saber que nosotras las torpes mujeres también tenemos iniciativa y ésta es producto del pensamiento: ¿sabéis? También pensamos” 17.
Durante la huelga de los sindicatos textiles de Vitarte entre 1914 -1915, hubo una mayor presencia de las mujeres fundamentalmente en tareas de abastecimiento y sostenimiento de la huelga. El auge de las inversiones en los sectores agro-exportadores y mineros en grandes haciendas que cultivaban caña y algodón agudizó las contradicciones, y en setiembre de 1916 estalló la huelga general de jornaleros del valle de Huara y Sayán. Después de varios días de negociación los obreros llegaron a un acuerdo con los hacendados: 50% de aumento salarial y la jornada de ocho horas. Pero fueron engañados, poco después se enteraron que ningún hacendado había firmado el convenio.

Un año después, el 14 de junio de 1917, los jornaleros iniciaron otra huelga que se prolongó durante dieciocho días en los cuales paralizaron la ciudad, y se implantó el estado de sitio y la ley marcial. Inicialmente las mujeres apoyaron la huelga sin intervenir directamente; "eran vendedoras de mercado, al mismo tiempo que amas de casa, agricultoras, pastoras"18. Pero cuando los soldados de caballería salieron a las calles con la intención de sofocar la huelga, las mujeres suspendieron la venta en el mercado en señal de protesta, y el 16 de junio se produjo un cruento enfrentamiento entre soldados y trabajadores, en el que murieron Irene Salvador y Manuela Chaflajo, mártires de la jornada de las ocho horas. Esta acción de las mujeres de Huara y Sayán constituye la primera manifestación femenina en la lucha sindical19.

Fue una acción significativa, pero aislada. El proceso de industrialización encontró en el proletariado femenino mano de obra barata, y escasa conciencia sindical. Por otra parte, la Ley 2851 de protección a la mujer, aprobada en 1918, prácticamente no fue cumplida, y los legisladores no le otorgaron las garantías que las nuevas corrientes sociales consideraban indispensables20. Sin ninguna protección, las obreras soportaron jornadas excesivas, salario insuficiente, "amenazas y despotismo, y cuanta negación de derecho o trato inhumano pueda idearse21. El embarazo fue considerado un "delito", y por la misma jornada de trabajo las mujeres ganaban 40 y 60% menos que los obreros.

Entre 1917 y 1920, Miguelina Acosta Cárdenas y Dora Mayer, dirigieron "La Crítica", el periódico del anarcosindicalismo, con artículos que abordaron temas relacionados con las reivindicaciones de las mujeres obreras, y la grave situación económica a consecuencia de la Primera Guerra Mundial. El 13 de enero de 1919 el movimiento obrero impulsó un paro general por la jornada de ocho horas y en protesta por el alza del costo de vida. Cuatro meses después en la conformación del Comité Pro-Abaratamiento de las subsistencias, entidad deliberativa y convergente de instituciones, figuró entre las primeras acciones la convocatoria a una Asamblea Femenina. El 22 de mayo de ese año, en el local de la Federación de Estudiantes del Perú, hicieron uso de la palabra los líderes sindicales, Nicolás Gutarra y Carlos Barba, y en representación de las mujeres: Evangelina Antay, Rosa de Saury, Elisa Perrichino, Teresa Ticipiano, y Miguelina Acosta Cárdenas, que demandaron la creación de un Comité Femenino. A propuesta de Zoila Aurora Cáceres, se convocó a un mitin de mujeres para el domingo 25 de mayo de 1919 a las 3 de la tarde en el Parque Neptuno22.

En el mitin, María Augusta Arana destacó en su discurso el trascendental hecho de que hombres y mujeres obreros se unieran en el terreno de la lucha sindical. Sin embargo, ningún documento de la época registra las demandas de las obreras, solo figura que en ese mitin las mujeres desfilaron portando grandes letreros que decían: "¡Abajo los capitalistas!", “¡Viva la organización femenina!". Conquistada la jornada de las ocho horas, en 1919, la presencia del anarcosindicalismo fue disminuyendo en el movimiento obrero, y lo mismo ocurrió con el intento de organización de las mujeres obreras, por las limitaciones del ideario anarcosindicalista opuesto a la participación femenina en la política formal, y por consiguiente, también al sufragio femenino.

La única huelga de obreras que está registrada en los documentos de la época se produjo en la Fábrica de Tejidos La Victoria. Empresa textil obligaba a las obreras a trabajar tres horas suplementarias los sábados por la tarde, sin pagarles la remuneración del 7% adicional que establecía la ley. Ante lo cual, las obreras se organizaron, convocaron asambleas, y finalmente decretaron una huelga que se prolongó hasta que lograron que se reconocieran sus derechos. En esa ocasión, "Labor” destacó la acción ejemplarizadora de las obreras cuando "las manos femeninas se levantaron en alto para votar por la dignidad de la obrera textil y la elevación de la conciencia proletaria"23.

La presión de las obreras hizo posible que en 1929, cuando la organización sindical culminó una etapa decisiva en su proceso de unificación con la fundación de la Central General de Trabajadores del Perú, CGTP, que se plasmara en el "Manifiesto a la clase trabajadora del país",   
"todo este cúmulo de calamidades que pesa sobre la mujer explotada no puede resolverse, sino es a base de la organización inmediata; de la misma manera que los sindicatos tienen que construir, sus cuadros juveniles, deben de crear sus secciones femeninas, donde se educarán nuestras futuras militantes femeninas"24.

La vertiente feminista

En 1911, María Jesús Alvarado Rivera (1878-1971), dictó en la Sociedad Geográfica de Lima la primera conferencia sobre “los fundamentos y los fines del feminismo como movimiento mundial de la liberación de la mujer”25. Un año antes se había realizado el Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina, organizado desde 1908 por la Asociación Universitarias Argentinas a propuesta de la Dra. Julieta Lanteri para celebrar el Centenario de la independencia. No sabemos si María Jesús Alvarado llegó a conocer los aportes de este evento en el que participaron mujeres académicas, políticas y obreras, “cumpliendo el objetivo de vincular a las mujeres de todos las posiciones sociales, entre las obreras de todos los gremios, entre las que trabajan en el silencio del hogar y en la acción militante de asociaciones”26.

 Dos años después, en 1914, María Jesús Alvarado Rivera fundó la primera organización feminista peruana, Evolución Femenina, integrada principalmente por mujeres de clase media, orientada a lograr dos objetivos: la incorporación de la mujer al trabajo, y conseguir la igualdad jurídica. Iniciando así el debate en torno a la emancipación de la mujer, el derecho al sufragio, la educación y el acceso a cargos públicos.

 Con el propósito de capacitar a las mujeres, Evolución Femenina creó la Escuela-Taller Moral y Trabajo. En el discurso de inauguración, María Jesús Alvarado señaló como las principales causas por las cuales las mujeres de sectores populares se prostituían, el abandono, la falta de educación, y oportunidad laboral.
 La decadencia de la moral social, nunca se origina en la libertad y cultura de la mujer, por el contrario son su esclavitud é ignorancia las que relajan las costumbres; cuando la mujer se cree nacida para el placer y al servicio del hombre, su ideal supremo es ser la odalisca preferida, y la sociedad toda se convierte en un harén; pero cuando tiene conciencia de la dignidad humana y de sus destino social, se dignifica a sí misma, y dignifica al medio”27.

 Posteriormente, Evolución Femenina impulso la creación de la Escuela de Enfermeras, y desplegó un gran esfuerzo para lograr la participación de las mujeres en las Sociedades de Beneficencia Pública, "aspiración que nadie podía impugnar pues estas funciones no estaban reñidas con las aptitudes y condiciones femeninas"28. Con este fin retomó la iniciativa que en 1913 los diputados José Balta y Samuel Payán habían presentado a la Cámara de Diputados. Se trataba de un proyecto de ley que posibilitaba la incorporación de las mujeres al trabajo en las Sociedades de Beneficencia Pública; pero por mayoría “los padres de la patria” le negaron un derecho que ya existía en varios países, y en Argentina desde 1823.
 El Comercio. 
Lima, 24 de Septiembre de 1914 
Memorial de Evolución Femenina a la Cámara de Diputados 
Sobre el ingreso de mujeres a las Sociedades de Beneficencia Pública 
Exmo. Señor Presidente de la Honorable Cámara de Diputados. 
Exmo. Señor: Que teniendo nuestra Institución por objetivo fundamental propender al mejoramiento y dignificación de la mujer peruana y ampliar su radio de acción social, para que pueda ejecutar eficazmente sus eficientes, nobles y generosas aptitudes en beneficio de la colectividad, y conocedora de que en esa Honorable Cámara de encuentra un proyecto de Ley suscrito por los Honorables señores José Balta y Samuel Sayán Palacios, que sanciona el ingreso de mujeres a las Sociedades de Beneficencia, pedimos a VE., se digne estimular a la Comisión a la cual pasó el citado proyecto, para que emita su dictamen y pueda ser debatido y aprobado, como no dudamos que lo harán los señores representantes, pues dada la elevada cultura de todos y cada uno de los miembros de esa Honorable Cámara, no se les ocultará que en la nueva organización de las sociedades modernas es precisamente, el ramo de beneficencia el campo en que la mujer está llamada a actuar, prestando al Estado un precioso contingente de servicios conducentes al bien general y al progreso del país.
María J. Alvarado Rivera. Presidenta;  Juana Jansohn. Vice-Presidenta; Miguelina Acosta Cárdenas. Secretaria; Emilia D. de Gaige. Tesorera; Teresa G. de Fanning; Elena Gonzáles; Luisa G. Llona; Lydia K. de Mac Knight; María Julia Salardi; Augusta Ugarte; Evangelina Antay; Angélica Ronceros; María Irene Larragoytia29
 Durante dos años a través de charlas, conferencias, artículos y memoriales, Evolución Femenina prosiguió una tenaz lucha con este objetivo porque, tal como sostuvo María Jesús Alvarado, "no existe en el Perú, razón alguna para continuar manteniendo a la mujer rezagada a las últimas filas, olvidada y humillada, excluida de los cargos públicos, privando así inconsultamente a la sociedad de su benéfico concurso; es tiempo ya e imperiosa la necesidad de llamarla a colaborar en la actividad nacional"30.

 Recién en agosto de 1915, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley, lo que significó un triunfo para Evolución Femenina y para todas las mujeres. Sin embargo, la organización feminista no pudo conseguir la igualdad jurídica de la mujer. Esta acción no mereció el apoyo ni de los parlamentarios ni de las mismas mujeres, que por entonces no comprendieron el significado que revestía formar parte de la sociedad como persona con derechos políticos y cívicos. En el Memorial enviado a la Cámara de Diputados el 7 de octubre de 1914 y que fuera archivado sin discusión, Evolución Femenina cuestionó severamente el Código Civil promulgado en 1851, influenciado por el tradicional dominio sobre la mujer y por los prejuicios sociales, y que establecía en el Art. 28:
 "Están bajo la Patria Potestad las mujeres que dependen de sus maridos, los hijos menores que dependen de sus padres, los incapaces", y en el Art. 1247: "Tienen impedimento para contratar: los menores no emancipados y las mujeres casadas sin autorización del marido. Los locos o fatuos. Los pródigos no declarados"31.
Zoila Aurora Cáceres
Data de 1924 el surgimiento de otra organización de mujeres, “Feminismo Peruano”, fundado por Zoila Aurora Cáceres. Asesoró en 1930 la organización del primer Sindicato de Costureras, y de las trabajadoras de la Compañía Peruana de Teléfonos, en 1931. Implementó varias acciones para conquistar el sufragio femenino y la igualdad de salarios en condiciones políticas adversas. El tema ni siquiera figuró en el debate del Congreso Constituyente (1933-1936); sin embargo, la  Constitución Política de 1933, en su Artículo 86°, le otorgó a las mujeres alfabetizadas mayores de edad el voto en elecciones municipales, derecho que no pudieron ejercer hasta 1963 debido a las permanentes interrupciones del proceso democrático. En 1938 el casi extinguido grupo insistió sin éxito en el derecho al voto político, la igualdad de salarios, el ingreso de la mujer al servicio diplomático y a la policía, y la fundación de un instituto médico de higiene y profilaxis sexual.

En este período también destacaron varias escritoras en un ambiente cultural dominado por las voces y el discurso masculino. Leonor Espinoza de Menéndez, publicó en Arequipa en 1915 la primera novela que se definió feminista en el Perú: Zarela, una novela feminista. En el prólogo, Francisco Mostajo, destaca en esta obra presentada como una novela de tesis, el riesgo que la autora podría correr, y la califica como “hija del propio esfuerzo”. Zarela  relata las vicisitudes de varias mujeres de la elite arequipeña, cuyas vidas se mueven inmersas en desgracias por enfrentarse a una sociedad tradicional y al poder de la Iglesia. Constituyó la primera expresión literaria feminista, incluso diez años antes que María Jesús Alvarado publicara su novela también feminista, Nuevas Cumbres, que tuvo poca repercusión; en cambio, Elvira García y García en su libro La mujer peruana a través de la historia, proporciona importante documentación sobre la autora de Zarela, una novela feminista32.  

Otra importante escritora fue Zoila Aurora Cáceres Moreno, segunda hija del mariscal Andrés Avelino Cáceres y Antonia Moreno.  Su infancia estuvo marcada por la Guerra del Pacífico, cuyos recuerdos aparecen en su libro La princesa Suma Tica, en el que revela la admiración por el patriotismo de su madre33. En 1909 publicó en París, Mujeres de Ayer y de Hoy, y fundó la "Unión Literaria de los Países Latinos". En ese período conoció al escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, con quien se casó, separándose al poco tiempo.

Su libro, Mi vida con Enrique Gómez Carrillo34, relato autobiográfico de los primeros meses de su matrimonio, es un diario íntimo, doloroso, donde aunque no se explicita el carácter homosexual de Gómez Carrido, el conflicto está presente en todo el libro. Se trata de “la versión de la vida íntima de un hombre y una mujer que alcanzaron reconocimiento en la sociedad  española y francesa de fines del siglo diecinueve y en las primeras décadas del veinte”. Posteriormente viajó a Italia y Alemania donde su padre ocupaba el cargo de Representante del Perú. La admiración que sintió por él está expresada en la coautoría de su libro de narración histórica, La Campaña de la Breña. Memorias del mariscal del Perú D. Andrés A. Cáceres.     

 * Sara Beatriz Guardia. Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia. Lima: 2013, 5ta edición.

Notas.

1  Amelia Valcárcel. Sexo y Filosofía. Barcelona, 1991,  p. 9.
2 Jean-Jacques Rousseau. Emilio o De la Educación. Madrid, 1998, p. 535.
3 Jean-Jacques Rousseau.  El contrato social. Madrid, 1988, p. 76.
4 David Held.  Modelos de democracia. Madrid, 1991, p. 100.
5 Ibídem,  p. 100.
6 D. Godineau. Citoyennes Tricoteuses. Les femmes du peuple à Paris pendant la Révolution. Aix-en-Provence, 1988.
7 Condorcet. "Essai sur l’admission des femmes au droit de la cité". Las Mujeres y la Revolución. Barcelona, 1974.
8 Ana de Miguel. “Feminismos”. 10 palabras claves sobre la mujer. Navarra, 1995, p. 226.
9 Voltaire. Diccionario Filosófico. Tomo III. Buenos Aires, 1964, p. 184.
10 Federico Engels, refutó las tesis del socialismo utópico en su libro: Del socialismo utópico al socialismo científico, publicado en 1892.
11 Flora Tristán. Union ouvrière. Paris, 1986.
12 Jorge Basadre. Apertura. Textos, Cultura y Política, escritos entre 1924 y 1977. Lima, 1978, p. 246.
13 Magda Portal. Flora Tristán, precursora. Lima, 1983, p. 21.
14 Mary Nash - Susana Tavera. Experiencias desiguales: Conflictos sociales y respuestas colectivas. Madrid, 1995, p. 58.
15 Karen Offen. "Definir el feminismo: un análisis histórico comparativo". Historia Social No. 9, Valencia, 1991, p. 110.
16 August Bebel. La mujer y el socialismo. La Habana, 1974, p. 45.
17 La Voz de la Mujer. Periódico comunista-anárquico. Argentina, 2002, pp. 12, 17, y 21.
18 Carolina Carlessi. Mujeres en el origen del movimiento sindical. Crónica de una lucha. Huacho, 1916-1917. Lima, 1984, p. 124.
19 Ibídem, p. 124.
20 Mary González. "La mujer y la  lucha entre el capital y el trabajo". Labor, 1 de mayo de 1929, p. 8.
21 Labor. "Por la mujer que trabaja". Año 1. No. 3, Lima, 8 de diciembre de 1928, p. 8.
22 Ricardo Martínez de la Torre. Apuntes para una interpretación marxista de la Historia del Perú. Tomo I, Lima, 1949.
23 Labor. "Por la mujer que trabaja". Año 1  No. 5. Lima, 15 de enero de 1929,  p. 2.
24 Labor. "Manifiesto de la Central de Trabajadores del Perú a la clase trabajadora del país". Año 1  No. 10. Lima, 7 de setiembre de 1929.
25 Raúl Fornet-Betancourt. Mujer y filosofía en el pensamiento iberoamericana. Barcelona, 2009, p. 75.
26 Graciela Tejero Coni. Presentación. Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina. Mayo 1910. Buenos Aires, 2010, p. 9.
27 María S. Castorino.  Evolución Femenina: Una mujer extraordinaria.  Lima, 1969, pp. 14-15.
28 Ibídem, p.69.
29 Ibídem, pp. 67, 69.
30 "El Comercio". Lima, 24 de setiembre de 1914.
31 Castorino. Evolución Femenina: Una mujer extraordinaria.  Ob. Cit., pp. 71-72.
32 Isabelle Tauzin-Castellanos. “Zarela: La emergencia del feminismo en Arequipa”.
33 Mujeres y Género en la historia del Perú. Lima, 1999.
33 Sofía. Pachas Maceda. Aurora Cáceres “Evangelina.” Sus escritos sobre arte peruano. Lima, Seminario de Historia Rural Andina. UNMSM, 2009.
34 Lucía Fox Lockert. “Dialéctica en la subversión de los sexos en la autobiografía de Aurora Cáceres”. Mujeres que escriben en América Latina. Lima, 2007, P. 409.


Sara Beatriz Guardia. Escritora. Investigadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres. Lima-Perú. Directora del Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL. Presidenta de la Comisión del Bicentenario Mujer e Independencia en América Latina. Directora de la Cátedra José Carlos Mariátegui. 
Ha publicado: 
Mujeres peruanas: El otro lado de la Historia. Lima, 1985, 1986,1995,2002, 2013.
Una mirada femenina a los clásicosLima, 2010.
José Carlos Mariátegui. Una visión de géneroLima, 2006.
La flor morada de los Andes. Lima, 2004.
Una fiesta del sabor. El Perú y sus comidas. Lima, 2000.
Voces y cantos de las mujeresLima, 1999.
El amor como acto cotidianoLima,1994.

jueves, 5 de marzo de 2015

Fósil evidencia mayor antigüedad evolutiva de homínidos


Inserto este informe científico que hace retroceder la edad evolutiva del homo hacia 2.8 millones de años. El artículo suscrito por un equipo de investigadores encabezados por Erin DiMaggio señala que la mandíbula hallada en el Afar Etiope tiene rasgos tanto de australopithecus como homo, lo que completa parte del puzzle que articula los procesos evolutivos de la humadidad. Hemos tomado el artículo de divulgación suscrito por Cathleen O'grady que explica la trama de la investigación publicado recientemente en la revista Science.

Registro sedimentario Plioceno tardío fosilífera y el contexto ambiental de principios Homo de Afar, Etiopía

 Erin N. DiMaggio, * , Christopher J. Campisano, John Rowan, Guillaume Dupont-Nivet † , Alan L. Deino, Faysal Bibi, Margaret E. Lewis, Antoine Souron, Lars Werdelin, Kaye E. Reed, J. Ramón Arrowsmith.
Autor para la correspondencia. E-mail: dimaggio@psu.edu; kreed@asu.edu

Resumen publicado en revista Science 4/03/2015.

Cuencas sedimentarias en el este de África conservan un registro de rifting continental y contienen importantes asociaciones fósiles para interpretar la evolución de homínidos. Sin embargo, el registro de la evolución de homínidos hace entre 3 y 2,5 millones de años (Ma) está poco documentado en afloramientos de superficie, sobre todo en Afar, Etiopía. Aquí presentamos el descubrimiento de 2,84-2,58 Ma fósiles de homínidos y de soporte de los sedimentos en el área de investigación Ledi-Geraru que han producido el primer registro del género Homo. Los vertebrados fósiles registran un cambio de fauna indicativo de hábitats áridos más abiertos y probables que los reconstruía a principios de esta región, en general de acuerdo con las hipótesis abordar el papel de forzar el medio ambiente en la evolución de homínidos en este momento. Análisis geológicos limitan modelos depositacionales y estructurales de los Afar y salí con la LD 350-1 Homo mandíbula a 2,80-2,75 Ma.



Descubrimiento mandíbula fósil es evidencia más temprana del género humano Homo

El antepasado indirecta de los seres humanos modernos vivió hace 2.800.000 años.

Cathleen O'Grady

Cathleen es un periodista científico independiente con experiencia en la ciencia cognitiva y la lingüística evolutivos.

El registro fósil de homínidos entre hace tres millones de años y dos millones de años es fino, dejando un vacío en nuestra comprensión de la evolución humana. Hace antes de los tres millones de años había (llamados mega-anual, o Ma), muchos fósiles de Australopithecus, los homínidos simiescos que incluyeron la famosa  Lucy. Por 2 Ma, hay varios fósiles pertenecientes solapan claramente al género Homo, el grupo que incluye a los humanos modernos y todos nuestros antepasados ​​más directos. En comparación con  el Australopithecus, estas criaturas tenían cerebros más grandes, mandíbulas más pequeñas, y la tecnología de piedra.

La brecha es importante, dice Brian Villmoare, un antropólogo físico que analiza las características faciales de los fósiles. Este es el período durante el cual nuestros antepasados ​​hicieron la transición importante para los patrones más adaptativas visto en Homo.

El descubrimiento de un fósil de Homo  mandíbula, publicado en Ciencia  de esta semana, arroja luz sobre este vacío en la historia evolutiva humana. El fósil tiene características que lo clasifican como pertenecientes al género Homo, pero es aproximadamente 2.8 millones de años. Esto hace 400.000 años más antigua que la evidencia más antigua de Homo encontrado previamente.

La mandíbula fue descubierta en el área de investigación Ledi-Gararu en Etiopía por Chalachew Seyoum, un estudiante graduado en la Universidad Estatal de Arizona que estaba trabajando en el lugar de la investigación en su país natal, Etiopía. Él encontró un fragmento de la mandíbula en la superficie de la colina estaba haciendo un estudio, y la ruptura del fragmento le llevó a darse cuenta de que podría haber más piezas en los alrededores. Después de una nueva búsqueda, se encontró con piezas que encajan a la perfección.

El nuevo hallazgo, LD 350-1 etiquetado, comparte algunas características con mandíbulas de Australopithecus afarensis,  especialmente su tamaño. Debido a que los fósiles de A. afarensis  había sido encontrado cerca y fechado a aproximadamente 3 Ma, los investigadores exploraron la posibilidad de que pudiera ser una tarde Australopithecus  fósil de esta especie en lugar de uno de los primeros Homo fósil.

Sin embargo, LD 350-1 lleva características múltiples marcas de Homo, incluyendo el patrón de desgaste en los dientes, la forma de los molares y premolares simétricas. Estas características, que son características distintivas de  Homo fósiles, indican que el espécimen es un fósil de transición entre Australopithecus y Homo, escriben los investigadores. Pero dicen que no hay suficiente información en una sola mandíbula para identificarlo como perteneciente a una especie en particular. Tiene similitudes con el Homo habilis, pero también tiene algunas características más primitivas que sugieren que no pertenece a esta especie.


Búsqueda en las laderas del Afar etíope en lo que fue antiguamente el río Omo u Awash, en ellos se han encontrado fósiles de paleocaballos y distintas especies de pastoreo de los que cazaban los australopitecinos.
Para determinar la edad de LD 350-1, los investigadores utilizaron técnicas de datación radiométrica para establecer la edad de la capa de roca en la que se encontró el fósil. Esto colocó entre 2,8 y 2,75 Ma. "El descubrimiento de un disco de rock antiguo 2.800.000 años que contiene fósiles y los fósiles de homínidos en especial, es realmente emocionante", explica Erin DiMaggio, el investigador principal, en una segunda Ciencia papel que detalla las características geológicas y ambientales de la zona Ledi-Gararu. "Muchas de las rocas de esta época fueron erosionados hace mucho tiempo, por lo que este descubrimiento arroja no se encienden sólo en el linaje humano, sino también en el entorno geológico y el medio ambiente en el que los primeros Homo vivió."

El entorno del tiempo es importante, explica Kaye Reed, co-autor del artículo liderado por DiMaggio. "Muchos investigadores sugieren que el cambio climático impulsó el cambio evolutivo en una variedad de mamíferos, incluidos los homínidos". En concreto, la región se cree que ha pasado de ser una zona boscosa húmeda a una llanura más seca y más abierta. Esto habría creado presiones de selección de características nuevas y diferentes en los homínidos que vivían allí en ese momento. "Ahora podemos reconstruir el entorno en el que estas especies vivían", dice Reed.

Más fósiles, incluidos los de otros mamíferos, se recuperaron de la capa de sedimento que contiene LD 350-1. Muchos de estos fósiles muestran adaptaciones observadas en los animales que viven en climas áridos. En conjunto, la evidencia indica que la zona en el momento habría sido pastizales abiertos, con ríos y lagos, pero pocos árboles; habría sido un entorno comparable a las llanuras del Serengeti modernas.

Este descubrimiento plantea muchas más preguntas, dice Villmoare, y los investigadores continúan para explorar la zona, en busca de más pruebas. Es necesario explorar la naturaleza exacta de la transición, dice William Kimbel. Por ejemplo, "es también desconoce si los cambios tempranos en los dientes y las mandíbulas fueron acompañados por cambios en otros sistemas, como el cerebro o la tecnología", explica. En algún momento, el ancestro de la especie Homo desarrolló un cerebro más grande, pero si este cambio ya existentes 2.8 fue Ma es desconocida.

Otra prueba de que debemos ver Homo fósiles de transición clave en esta época proviene de un papel en la naturaleza, también publicado esta semana, detallando la reconstrucción computarizada de una previamente identificados  Homo mandíbula sobre la base de un fósil parcial de fecha a 1,8 Ma. La reconstrucción encontrado que la mandíbula tenía características inesperadamente primitivos, que apuntan a Homo habilis haber originado antes de 2,3 Ma-tiempo consistente con el LD 350-1 hallazgo.

Combinados, estos descubrimientos se estrechan considerablemente el rango de tiempo en el que los trabajadores de campo ahora deben centrar su búsqueda de estas respuestas, dice Kimbel.

Preguntas similares se mantienen para los geólogos que exploran el cambio climático, que se cree que han impulsado la evolución de los mamíferos de la región. Hasta que no haya más evidencia, es imposible decir si hubo una tendencia general en la región hacia un hábitat más árido y abierto, dice Reed, o si esto fue sólo un fenómeno local.

"Lo que sí sabemos es que el Homo vivido aquí, pero no lo consiguió Australopithecus", dice Reed.
Tomado de:





miércoles, 11 de febrero de 2015

LITERATURA POPULAR EN LATINOAMÉRICA. CRÓNICAS ROMÁNTICAS EN LOS CORRIDOS Y COPLAS


Roque Ramírez Cueva


e puede afirmar respecto de la literatura popular mexicana que los corridos son la fuente y elemento lírico de los trovadores o juglares (de los albores del siglo veinte), viejos o jóvenes que anduvieron entreteniendo e instruyendo al pueblo charro con las historias de vidas y sucesos que se dieron desde el siglo XIX, antes del tiempo en que los medios masivos de comunicación suplieran la función cronista de los cuates versadores y no tergiversaran los propósitos de los constructores de su propio destino.

O lo que es igual, desde la época en que se originaba la épica y transformadora revolución agraria de 1910. La cual empezó a ser conocida en todos sus ángulos y aristas no sólo por sus protagonistas sino por toda la población charra, primero, y luego latinoamericana. En particular fue comunicada esta gesta de Emiliano Zapata y otros líderes a los no letrados, gracias al testimonio de “…voy a contarles un corrido / muy mentado / lo que sucedió allá en la hacienda…”. Claro, también así aprendieron los letrados. Antes que los vencedores burgueses de dicha gesta traicionaran los principios por los que se inmoló incontable gente cabal y valiente.

Son los mismos último y primer cuarto de las centurias 19 y 20, respectivamente, en que nuestras décimas y coplas, al igual que las milongas gauchas, cantan y relatan sobre nuestros héroes populares (insurrectos embrionarios) conocidos bandoleros románticos como Atusparia, Luis Pardo, F. Alama, Jacinto Chiclana, Heraclio Bernal. Estos, protagonistas de una leyenda épica dimensionada a veces, no sólo tienen mérito por sus confiscaciones a terratenientes sino porque su acción heroica sirvió de fuente generadora de rebeldía para la oralidad popular, por tanto inspiración para las bellas letras.

Decía, cuando allá la soldadera tenía rostro de mujer, tal vez de Chiapas o Sonora, ¿Por qué no, del estado de Guerrero? Y aquí en El Callao y Vitarte los obreros tenían faz anarco sindicalista; cuando el periódico era lectura de contados y pudientes ojos y la radio un artefacto de gustos y oídos para riquezas mal habidas. Decía, cuando se estaban gestando los tiempos de afirmación nacional, de un renacimiento romántico empaquetado en el sello modernista que identificó a nuestra épica y lírica. Y esto sucedió tanto en las sierras de Durango como en los lares andino amzazónicos, pasando por el escudo montañoso allá en la centroamericana Segovia de las tierras de Sandino.

Yendo a nuestro comento. Es conocido que de México es patrimonio mayor, ya se dijo atrás, su heredad de bélicas hazañas con trasfondo revolucionario acuñado por las huestes del Zapata Emiliano, lo cual dio origen a una producción lírica condensada en el romance del corrido. En Perú el caudal del legado romántico expresando las aventuras del héroe popular antilatifundista se comprime mediante sátiras y digresiones en el eje del coplero nacional, la cuarteta, y luego en la décima. Sin embargo, desde sus particularidades estéticas, ambos pueblos truecan y comparten mixturas en su organización compositiva. Veamos.

Un corrido charro acerca de un héroe guerrillero popular canta: “Año de mil ochocientos / ochenta y ocho al contado / murió Heraclio Bernal / por el gobierno pagado.” // “vuela, vuela, palomita, / vuela, vuela hasta el nogal / ya están los caminos solos, / ¡ya mataron a Bernal!” // “¡Qué bonito era Bernal / en su caballo joyero! / Él no robaba a los pobres / antes les daba dinero.”

Y siguen las coplas: “Vuela, vuela, palomita / vuela, vuela hacia el olivo / que hasta don Porfirio Díaz / quiso conocerlo vivo.” // “¡Que bonito era Bernal / en su caballo retinto / con su pistola en la mano / peleando con treintaicinco!” // “Y así termina mi canto / que así tuvieron final / la vida y los altos hechos / del gran Heraclio Bernal.”

Las coplas peruanas en su época formaron parte de canciones, como los tristes cantados por los campesinos o su actual subsistencia en las tonadas carnavelescas, llamados carnavalitos. En la actualidad las coplas peruanas se cultivan solas. Leamos, un triste llamado “Ya vienen los pajarillos” cantado por campesinos Piura.
“ay negrita de mi corazón / no me vayas a dejar / no me vayas a dejar / con esta cruel pasión.” // Soy tú enamorao, / que te ama con fé, / que te ama con fé, / y te profesa un cariño honrao. // ay palomita no me vayas a dejar / Hay palomitaaa. / Ya vienen los pajarillos / Ya vienen los pajarillos / a alegrarnos con sus cantos / tienen el pecho rosao, / y verde su piquillo” // “cuantas veces yo dormido / contigo he soñado / contigo he soñado / que era yo ya tú marido. // ay negrita no me vallas a olvidar, / no me vallas a olvidar / mira que sin ti, no puedo estar / en este mundo ingrato. // Pronto nos casaremos / en la navidad de este año / en la navidad de este año / y juntos nos gozaremos / nuestros hijos serán / dueños de nuestro rebaño.”

Al respecto, el corrido es una composición de 6, 8 o más estrofas, las cuales están formadas por cuartetas rimadas en dos de sus versos continuos o alternos. Algunas coplas indican que el corrido en sus orígenes se forma parecido a la tradición del romance, es decir es anónimo y empieza con cuartetas que de manera independiente difunden los creadores populares, luego estas cuartetas sueltas las juntan los mismos u otros creadores y pasan a estructurar el conjunto poético que es el corrido. Igual, así surgió el triste y el yaraví en Perú, con las milongas en Argentina y otras liricas populares.

El proceso histórico de la literatura popular latinoamericana es clara evidencia para sustentar lo dicho. Las investigaciones hechas en diferentes países son certeras y homogéneas al señalar que la literatura occidental, particularmente española, se introdujo mediante el coplero popular trasladado por los arcabuceros, alabarderos y grumetes del ejército conquistador; a pesar que en España, al momento de la invasión a América, había, ya, una antigua evolución de la especie poética conocida como romance, de la cual se desprendió la prosa épica.

Sin embargo, el romance ni la épica que son formas más avanzadas de una literatura incluso escrita no llegan a nuestras costas hasta después de un siglo aproximado. En cambio, la copla acompañó a los invasores desde que se embarcaron en los puertos hispanos hasta que desembarcaron y hollaron las nuevas tierras. La respuesta es obvia, el ejército invasor estuvo conformado casi en su totalidad por iletrados que sólo tenían acceso a las formas de literatura oral. Y la copla lo es.

Esta copla española se propagó a lo ancho y largo del continente, en Uruguay se le nomina “cielitos”, en Argentina hay la copla de corte social llamada “murga” que se origina de las murgas carnavalescas del Río de la Plata. En Perú se conoce como cumanana en Piura, carnaval en Cajamarca, pompin en Ayacucho; sus cuatro versos de rima asonante o consonante dan paso a composiciones de mayor estructura como la décima, el triste, etc. En Ecuador dieron paso para componer esa bella poesía popular, alegre y antimachista, llamada “san juanitos”.

Volvamos al propósito de estos apuntes, el de echarle el mismo lazo a la poesía popular mexicana y peruana. Los corridos y las coplas insertas en una tendencia ideológica de corte romántico, nos remiten a un espacio de 50 a 70 años de literatura oral (luego capturada por la escritura), situado, ya se dijo, entre fines del siglo 19 y la primera mitad del siglo 20. Por cierto, nos referimos a su etapa de plenitud y tope, obviamente su origen nos remontará a tiempos de más atrás.

Vicente Mendoza (investigador mexicano) afirma en su ensayo El corrido (edit. EFE, 1992) que el corrido tiene acta de bautismo en los tiempos de la colonia, mientras se conformaba el mestizaje en las tierras de los aztecas. Igual sucedió con la copla, solo que ésta con más antigüedad en tanto se difundió en América desde los años de la conquista, tal como se sustenta líneas atrás.

Ahora bien, si dejamos a un lado el mapa mental de los espacios latinoamericanos y asumimos lo universal, estamos claros que un croquis válido del punto de partida de su ruta nos remonta hasta el siglo XI, en que los dialectos románicos y árabes intentaban fusionarse con elementos mixtos, prestados de ambas lenguas, dando lugar a un temporal dialecto llamado muzárabe.

Dámaso Alonso (prestigiado literato español) en un sesudo trabajo histórico descubre las primeras coplas escritas en dicho siglo, llamadas Jarchas Mozárabes que tendrían un origen mucho más antiguo. Como dice, el mismo Dámaso Alonso, posiblemente aparecieron “…más allá en el fondo de la edad media”. Leamos una de ellas

          “Garid vos, ay yermanelas,
          ¿Cóm’ contenere meu mali?
          Sin el habib no vivreyu
          Ed volarei demandari.”

Volviendo al corrido y la copla, hemos mencionado en alguna parte que la Revolución de 1910, por su amplitud y efectos sociales, así como por las modificaciones económicas y políticas a que dio lugar, representa y consolida la integración de la identidad mexicana. Y su influencia en las letras bellas no sólo se percibió en literatura sino que hizo posible la integración de diversos géneros artísticos y de sus temas.

De esa manera la danza mexicana se propone reproducir aquellos cantos y bailes que, en forma de corridos, polkas, rancheras y sones, rememoran acciones de esa epopeya antifeudal. Pero principalmente rinde honores al compromiso y participación activa que asumió la mujer durante dicha contienda social. A la mujer de la revolución se le llamó “soldadera”.


Desde luego, la danza y la canción popular representan la imagen garrida y jubilosa de la heroína apasionada y valiente que insurge desde la masa anónima y se configura en arquetipos distintos: “La Valentina”, recrea a la mujer recatada y casera; “la Cucaracha” a la alegre vivandera libre de compromisos sentimentales y maritales; la “Juana gallo” a la mujer mera mera, guerrera y capitana; Y sintetizando todas “La Adela” fiel seductora, vivaz y valiente. Cabe anotar que los nombres de las anónimas protagonistas son los mismos de las canciones y danzas.

En el Perú, salvo la conmoción producida por la insurrección revolucionaria de Tupac Amaru que no llego a buen fin, no hubo movimientos reformistas ni revolucionarios que triunfaran, ergo no hubo transformación de estructuras sociales, no se cambió la esencia de la estructura económica ni de su cultura conservadora dominante. Un triunfo como el de los hermanos mexicas hubiera motivado e inspirado a los cultores populares a integración de géneros artísticos y temáticos y literarios.

Lo más aproximado a estas gestas en el Perú, aparte del movimiento anarco sindicalista hace casi cien años, son los movimientos guerrilleros y campesinos de 1965 que influenciaron en la liquidación de un proceso de producción agraria en servidumbre de carácter semi feudal, con la aplicación de una reforma agraria verticalista ejecutada por un general, Juan Velasco Alvarado. Y no más. Sin embargo esta aproximación contextual no dio pie a que se cree una lírica oral que evoque dichas acciones románticas, como si se dio en México, y tampoco se originó una canción popular como la del corrido.

El conflicto interno de 1980 es discutible y, masacres aparte en las que no se diferenciaron ni alzados ni militares por sus tropelías, derrotados los senderistas se desarticuló el movimiento popular y sindical. Por el contrario, el Estado sintiéndose pírricamente vencedor impuso un sistema económico neoliberal que ensanchó la brecha entre decenas de ricos y millones de pobres, restaurando el latifundismo con nueva faz, y eliminó vitales conquistas sociales logradas en heroicas luchas a lo largo del siglo XX.

Todo lo anterior hace revista y mención de una literatura popular, oral primero y luego escrita en Latinoamérica, gestada a partir de los elementos impuestos por el invasor europeo y configurada con elementos formados de gestas emancipadoras nacionales y de revoluciones antifeudales o burguesas.

El recuento de un proceso literario originado y continuado desde elementos artístico literarios heredados de nuestras sociedades autónomas, digamos de una literatura andino amazónica, nahua, mapuche, guaya, etc., merece un capítulo aparte.





Roque Ramírez Cueva (Piura, 1954) es docente y escritor. Publica regularmente en diversos medios periodísticos y revistas culturales. Es autor de El mito de beritea. Actualmente es Presidente del gremio de escritores de Chulucanas-Piura.

domingo, 8 de febrero de 2015

Keiko (y II)

Inserto este interesante artículo suscrito por Pedro Salinas publicado hoy (08/02/2015) en el diario La República. El articulista toma el punto central del orden del día en la política peruana: el desplegamiento de una solapada y bien orquestada campaña de medios periodísticos, -cuyos propietarios fueron corrompidos por la dictadura fujimorista-, para captar futuros electores. Estos propietarios de diarios, televisoras y medios digitales (hoy prófugos de la justicia, acumularon riquezas a costas del erario nacional) desarrollan campañas mediáticas para el regreso del fujimorismo en el 2016. La opinión de Salinas puede ser chocante para los indiferentes y causar ira en las huestes del dictador, pero representa y refleja lo que piensa un gran sector de la población peruana, hastiada de mentira tras mentira, que a cada momento nos lanzan apostando en la falta de memoria de lo que ha significado un gobierno dictatorial, que está señalado como el más corrupto en la historia del Perú.




Keiko (y II)
Pedro Salinas

Tomado de:

l fujimorismo es una amenaza para la democracia, y hay que combatirlo, dije la semana pasada en esta misma página, y una panda de bufones desaforados, aparentemente desconocedores de lo que ocurrió en el Perú de los noventa, me llenaron de insultos en Twitter.

No es que imaginara que aquello no ocurriría, porque era hartamente previsible, pero pensé encontrar por ahí, ilusamente, algún fujimorista sensato o espabilado, capaz de darse cuenta de que, si su candidata hiciese un nítido deslinde con el sombrío pasado que encarna dicha organización, con disculpas públicas incluidas, entonces disminuiría un tanto las sospechas en torno al movimiento. Pero ya lo dije. Pequé de iluso. El fujimorismo sigue siendo lo mismo de siempre. El mismo de ayer, es decir.

¿Y cuál es ese fujimorismo? El que sigue aplaudiendo el golpe artero contra el Estado de Derecho de inicios de los noventas. El que aplaude que la libertad de prensa fuese cancelada y reemplazada por medios envilecidos por el soborno y por el miedo. El que respalda las infamias y calumnias contra sus críticos y opositores. El que apoya que la justicia haya sido prostituida, con jueces digitados por el poder político, cuando Alberto Fujimori decidió controlar férreamente el Poder Judicial, entronizando así la arbitrariedad en el país. El que celebra que las instituciones fundamentales hayan sido avasalladas para que el autócrata hiciese lo que le viniera en gana. El que respalda que la
SUNAT, como sucedió durante el régimen fujimorista, se vuelva a convertir en una herramienta mafiosa de extorsión con el propósito de cooptar adeptos y/o aniquilar adversarios. El que aboga por volver a abolir y atajar todo mecanismo de fiscalización. El que encuentra delirantes justificaciones para explicar los engaños, atropellos, asesinatos y latrocinios que se perpetraron después del zarpazo de abril de 1992, hasta convertirse en cosas “normales”. El que considera “liberalismo” a aquella política económica que desnaturalizó un sistema y, en lugar de crear riqueza para todos, permitió el saqueo sistemático y el derroche de recursos. El que tolera y ovaciona el autoritarismo y sus estratagemas para torcer leyes y perennizarse en el poder. Porque todo esto, y más, es lo que representa el fujimorismo, del cual no se ha desmarcado, hasta la fecha, Keiko Fujimori.

Y mientras que ello no ocurra, de forma convincente y cabal, tengo todo el derecho de considerar al fujimorismo como una peste autoritaria, o una lacra vergonzante, aunque ahora tenga representación en el Congreso y aparente ser un partido político, pues ni lo uno ni lo otro, valgan verdades, lo convierte en una fuerza democrática.

Que exista un 33% de intención de voto a favor de Keiko solo significa que la historia se puede volver a repetir. Que no aprendimos la lección.

Que nunca hicimos un verdadero examen de conciencia para identificar qué hizo posible que aquella pésima tradición de preferir a los regímenes antidemocráticos se instale en los peruanos. Que nuestra memoria sigue siendo corta o inexistente. Que el desvarío puede apoderarse nuevamente de nuestra sociedad. Que la corrupción ya tiene carta de ciudadanía en el Perú. Que nuestra escala de valores e ideas no ha mejorado a pesar de lo que padecimos. Que cada elección votamos peor que en la anterior. Que los gobiernos que sucedieron al autócrata y corrupto Alberto Fujimori, no cumplieron con su obligación de reconstruir la democracia sobre bases firmes. Que el futuro se vuelve a tornar pesimista. Que el pasado ominoso puede resucitar. Que el 2016 puede sorprendernos con aquello que González-Prada llamó “la tiranía con máscara de legalidad”.

A menos que levantemos la guardia para evitar que la historia se repita, claro. Y ello supone, desde ahora, volver a izar la bandera de la resistencia cívica y ciudadana contra el retorno del fujimorismo que nos robó la dignidad. Y que, estoy seguro, de tornar las hordas fujimoristas, intentarán nuevamente secuestrar lo más importante y preciado que tenemos: nuestra libertad.

En este sentido, no estaría demás recordar. Recordar lo que realmente pasó, porque esa es una manera de prevenir males futuros; de alertar a los incautos; de vacunar a los distraídos, que, como vemos a pastos en las redes sociales, se quedan tan fascinados y tan pasmados ante el ‘cuentazo’ que se han tragado, que, como los niños cuando el mago se saca una paloma de la manga, ahora creen, sin un ápice de duda, que el fujimorismo con Keiko será mejor.

Pobres ilusos. No se han dado cuenta de que, si Keiko gana, tendrán luego la sensación de que un piano de cola les cayó encima.


Pedro Salinas (Lima, 1963) es periodista y escritor. Ha conducido y dirigido diversos programas de radio y TV. En 1994 obtuvo, con César Lévano, el Premio Nacional de Periodismo y Derechos Humanos. Es autor de un par de obras de ficción y de varios ensayos. Además de ser columnista de La República, también escribe en el semanario Hildebrandt en sus trece. Es autor del blog Lavozatidebida.lamula.pe y en Twitter es @chapatucombi. Conduce también un programa diario en radio Exitosa (95.5FM).