viernes, 19 de junio de 2015

Zygmunt Bauman: La educación y la cultura son tratadas como mercancías

Zygmunt Bauman, foto Reuters, 2010.

Por: Steven Navarrete Cardona

Conversación con uno de los pensadores más importantes del siglo XXI.

l sociólogo polaco asegura que las fisuras causadas por las crisis económicas han permitido que los partidos neonazis tomen fuerza.

Testigo de primera mano de las transformaciones que experimentó la sociedad europea y cerca de cumplir 90 años, Zygmunt Bauman aún no deja descansar su brazo y su cerebro y continúa escribiendo y reflexionando sobre la realidad sociopolítica mundial.

Para Bauman, uno de los pensadores más importantes de la actualidad por su teorización de la realidad contemporánea bajo el concepto de “modernidad líquida” —que reflexiona, entre otros aspectos, sobre la debilidad de los nexos sociales y emocionales, la incertidumbre sobre el futuro y los cambios que ha traído la globalización al poder del Estado-nación—, señala cómo la cultura, la salud y la educación han sido reducidas a simples mercancías.

Con la crisis económica que atraviesa Europa, ¿es posible la existencia de una “ciudadanía global”?

Es posible, pero no en un futuro cercano. La “ciudadanía” es un concepto que nació y se desarrolló en el curso de la construcción del moderno Estado-nación, promoviendo y estrechando la práctica de la soberanía territorial. Las instituciones políticas diseñadas y establecidas en este proceso fueron creadas para servir al proyecto de la independencia; sin embargo, la globalización ha creado realmente la interdependencia mundial, una realidad en la que las instituciones políticas heredadas y conservadas del Estado-nación no son funcionales.

Entonces, ¿qué sería necesario para conseguir la ciudadanía global?

Para elevar la integración humana desde el nivel de las divisiones nacionales y pasar a una humanidad unificada, dichas instituciones necesitan ser reemplazadas por una red de instituciones alternativas, sobrepasando las limitaciones impuestas por las barreras de los estados territoriales y reduciendo radicalmente su soberanía. La unificación de la humanidad, llamando a la práctica política y pensando en reconocer la globalización ya existente de la interdependencia humana, no podría hacerse a través de la globalización, sino aboliendo la ciudadanía local, separando de esta manera los derechos humanos de la adscripción territorial.

Es un escenario complejo, ningún Estado estaría dispuesto a ceder su soberanía...

Como Benjamin Barber resumió recientemente esta situación: “Por naturaleza demasiado inclinado a la rivalidad y a la exclusión mutua, ellos (los estados-nación) parecen quintaesencialmente indispuestos a la cooperación e incapaces de establecer los bienes comunes a nivel global”. Pero añade: “Hoy en día, aunque es claro que los estados ya no pueden proteger a sus ciudadanos y deben considerar ceder una parte de su declarada soberanía, no hay ninguna alternativa clara, y por lo tanto se niegan a hacerlo”. Personalmente, yo llamo esa situación interregnum, que significa: las viejas formas de hacer las cosas no funcionan por más tiempo, pero las nuevas formas no han sido aún inventadas y puestas en su lugar.

¿Por qué la cultura, el arte y la educación son los sectores que más han sido golpeados en la reducción del gasto público, por parte de los gobiernos de la UE, para salir de la crisis?

La cultura es el mayor capital de la humanidad, el arte, la vanguardia de peregrinación histórica humana explorando nuevas y desconocidas tierras y formas de vida, y la educación que pone a disposición de toda la humanidad sus descubrimientos, han sido, sin embargo, reducidos al estatus de productos en el mercado, comercializados como otras mercancías y, contrario a su naturaleza, medidos por el rasero de los beneficios instantáneos. Invertir en la cultura, las artes y la educación, por muy grandes que sus beneficios puedan ser a futuro, se considera, por tanto, poco aconsejable y un desperdicio a corto plazo. Tal miopía resulta en sacrificar la calidad de vida de las generaciones futuras a los caprichos efímeros y comodidades del presente.

¿Entonces qué sugiere?

La renegociación de nuestra actual forma de relacionarnos con el mundo se hace cada vez más necesaria y urgente en vista de que el planeta, nuestra casa común, se encuentra al borde de la insostenibilidad, gracias al agotamiento progresivo de los recursos del planeta y la creciente impotencia de los instrumentos heredados de la acción colectiva para hacer frente a los problemas que surgen de nuestra cada vez más íntima interdependencia física, social y espiritual.

Hablemos de uno de los efectos del mundo en red. Nuevas formas de control social han sido promovidas durante las últimas décadas, entre ellas cámaras de vigilancia en cada esquina, algo que usted describe en su libro ‘Vigilancia líquida’. ¿La libertad está en riesgo de perderse con esta vigilancia constante?

Día a día aumenta enormemente el contenido de los bancos de datos que son una reminiscencia de los campos minados, erizados de explosivos ocultos de los que sabemos que tienen que explotar, aunque no se puede decir cuándo y dónde. Estos son usados a diario por las compañías comerciales para reforzar su influencia sobre las opciones y el comportamiento de los consumidores. Ellos (los bancos de datos) facilitan enormemente la coacción desde arriba y pueden servir a las agencias políticas con inclinaciones autoritarias e intenciones dictatoriales.

¿Qué es lo más preocupante de la vigilancia contemporánea?

El aspecto más preocupante de la vigilancia contemporánea y la recolección de datos es que se lleva a cabo con nuestra aprobación masiva, entusiasta, despreocupada y alegre. No nos preocupamos por la catástrofe hasta que golpea... Y así que el proceso no es tan manejable y potencialmente controlable, ya que se limitaría, como en el pasado, a tratar el espionaje especializado y a las agencias de vigilancia.

 ¿Cree que en medio de la crisis económica algunos de los partidos declarados neonazis pueden llegar al poder en un escenario de desconcierto como este?

Necesitamos retornar a la raíz de su primera pregunta. Estos dos problemas están íntimamente conectados. La discrepancia entre los instrumentos políticos disponibles y los poderes reales que deciden las posibilidades y perspectivas de nuestras vidas y las de nuestros niños —discrepancia causada y diariamente exacerbada por la globalización sin control y la ajustada interdependencia— provocará que un número creciente de personas busque alternativas al sistema político visiblemente indolente e ineficaz para coordinar las políticas con las preferencias populares y los deseos, fallando espectacularmente en la posibilidad de generar empleo. Los jóvenes son los más afectados, engrosando la mayor franja del número de desempleados, lo cual se suma al impedimento para que participen en los asuntos públicos y del Estado, en la reforma de los mismos.

¿Entonces que está sucediendo con los sistemas democráticos?

La confianza en la capacidad de la democracia está marchitándose, lo que resulta en una situación excepcionalmente fértil para que crezcan las semillas de resentimiento y florezcan sentimientos totalitarios. La complejidad de las causas de la miseria, siendo además desorientadoras e incapaces de mostrarse en principio, el sentido humillante, crece la demanda de “líderes fuertes” capaces de proporcionar fórmulas simples, que ofrecen y prometen soluciones simples, haciendo una oferta tentadora de aliviar a sus seguidores en cambio de su obediencia inflexible, de la carga de la responsabilidad de sus vidas demasiado pesadas para ellos y que carecen de los recursos necesarios para sobrellevarlas.

¿Qué deberían hacer los ciudadanos?


Por desgracia, no hay atajos para una solución radical. En el corto plazo, sólo son posibles paliativos temporales y transitorios. Prevenir catástrofes similares requeriría llamados a repensar y reformar nuestra filosofía de vida y nuestro modo de convivir, de hecho, una especie de revolución cultural, y como ya se ha indicado, el cambio cultural toma tiempo y evade imperativos y gestión. Las raíces de las periódicas crisis económicas, así como la imposibilidad de controlarlos y evitarlas, se encuentran profundamente arraigadas en nuestro modo de ser: la concepción de un crecimiento económico sin fin como remedio universal a todos los males sociales, el hábito de buscar la felicidad a través de comprar (de saquear el mundo en lugar de contribuir al mismo), favorece la competencia sobre la solidaridad, la individualidad sobre el intercambio, y el imparable aumento de la tolerancia a la desigualdad social, que ha llegado a niveles tan altos que hace tiempo era inconcebible que esto ocurriera.

lunes, 15 de junio de 2015

Los daños del neoliberalismo peruano



Félix Jiménez
Publicado en: Diario Uno, 13 junio 2015.



l neoliberalismo atraviesa por una «coyuntura crítica» (véase David y Ruth Collier, 1991). El enfriamiento económico y la crisis política e institucional, han configurado un escenario de ruptura del equilibrio que existía entre el poder político y económico y que, por lo tanto, abre la posibilidad de cambios significativos en la economía y en la política. El proceso electoral que se avecina estará así dominado por la discusión sobre la insostenibilidad del modelo económico neoliberal, con la participación de expresiones políticas nuevas que pondrán en entredicho a las viejas estructuras partidarias. Se trata de un momento de cambio decisivo porque recién, después de veinticinco años, son evidentes los daños causados por el neoliberalismo en la economía y en la sociedad

Los daños en la estructura económica

El reciente crecimiento de cerca de una década y los cuatro años de crecimiento en los noventa, tuvieron como fuente a factores externos y no a factores internos: aumento de los precios de las materias primas, crecimiento de los países desarrollados y condiciones financieras favorables. El neoliberalismo nos inserta a la economía internacional desmantelando, fundamentalmente, los estándares regulatorios existentes en el comercio exterior y en el mercado de trabajo. Este tipo de inserción nos mantiene como productores de materias primas, dadas nuestras ventajas comparativas, sobre todo naturales.

No fueron las políticas monetaria y fiscal, ni la cambiaria, las que explicaron el crecimiento. Tampoco fueron las privatizaciones que encarecieron los precios de los servicios públicos.  La apreciación monetaria que generó el boom primario exportador, en ambos períodos, y la apertura comercial, ayudaron a combatir la inflación, pero dieron lugar a una espectacular penetración de importaciones en el mercado interno.   
Como el boom fue el resultado de factores externos, la recesión y el enfriamiento económico (como el actual), también fueron el resultado de los mismos factores externos, pero con signo contrario: disminución y/o estancamiento de los precios de las materias primas, estancamiento económico de los países desarrollados y condiciones financieras desfavorables.

Las políticas neoliberales, entonces, en lugar de sentar las bases para un crecimiento económico determinado por factores o fuentes internas, debilitó esta posibilidad. Largos periodos de caída del tipo de cambio real hicieron perder competitividad a las actividades productoras de transables o comercializables, como las actividades manufactureras y agroindustriales. La estructura de precios relativos configurada en veinticinco años de neoliberalismo, favoreció el crecimiento de las actividades terciarias de no-transables (servicios y comercio), que acompañó al boom de las actividades primario-exportadoras. Las actividades terciarias y la construcción emplean al grueso de los trabajadores de baja calificación y productividad. En consecuencia, el crecimiento económico neoliberal no se basó en aumentos sostenidos de la productividad, sino en las ventajas naturales de las materias primas (sobre todo minerales).

En resumen, el neoliberalismo dañó la estructura productiva. La hizo menos industrial y agrícola y más productora de servicios de baja productividad. El crecimiento de la capacidad productiva per cápita se rezagó frente al crecimiento de la PEA. Por eso fue incapaz de resolver el problema de la informalidad.

Los daños institucionales

Pero el neoliberalismo no solo dañó la capacidad de la estructura productiva para crecer mediante aumentos en la productividad. También dañó las instituciones. Quizás sería mejor decir que fortaleció a  las instituciones extractivitas, a las instituciones que favorecen el rentismo y no la innovación, a las que debilitan la democracia y facilitan la corrupción. Estas instituciones no son débiles, sino todo lo contrario. Pero, son las instituciones que acompañan al extractivismo económico.

¿Cómo llegamos a esta situación? Las instituciones extractivistas no son nuevas en nuestro país. Pero, con el neoliberalismo se han hecho corrosivas, a tal punto que han puesto en cuestión a la democracia constitucional liberal. Son el resultado de las políticas neoliberales que se introdujeron en nuestro país con los paquetes de ajustes patrocinados por el FMI y el Banco Mundial desde fines de los años setenta, pasando por los ochenta y hasta los noventa.

Las políticas de austeridad, obligaron a recortar el gasto (en los presupuestos de educación, salud, seguridad, defensa, etc.) y a reducir el personal (comprando sus renuncias) de la administración gubernamental del Estado. Los recortes de gasto también afectaron el mantenimiento de la infraestructura económica y social (carreteras, hospitales, escuelas, universidades públicas, etc.). Estas políticas de austeridad  --las mismas que ahora pretenden imponerle a Grecia--, sirvieron para pagar los servicios de la deuda externa del país. Dañaron la capacidad del Estado para proveer seguridad y educación de calidad, y menoscabaron la independencia del poder judicial durante las discusiones presupuestales.

Además, el neoliberalismo, en su expresión política, fomentó el individualismo y la despolitización, privatizó la función pública y propició la penetración del poder económico en las funciones de gobierno. A todo esto se sumó la crisis de los partidos que desprovistos de ideologías después de la caída del muro de Berlin, se convirtieron en estructuras formales de poder y de usufructo del poder (ejecutivo y legislativo) por las oligarquías partidarias que compiten periódicamente con ese fin.

A modo de conclusión


Con una estructura productiva dañada y con instituciones que conspiran contra la propia democracia, contra el principio de que el origen del poder político proviene  de la comunidad de ciudadanos, ya no es posible apostar por la sostenibilidad del modelo neoliberal.

sábado, 6 de junio de 2015

¿TRADICIÓN CRISTIANA EN LA POESÍA DE VALLEJO?





Roque Ramírez Cueva


s harto conocido el asunto que Vallejo ha sido y es tildado de poeta místico o al menos lo rotulan de cristiano, desde luego dicha membrecía tiene una sinuosa intencionalidad de recuperar al poeta y su obra para un Estado, un orden que lo defenestró e intentó castrarlo en su condición de intelectual y artista irreverente con tal sistema.

Para señalarlo de místico se emplea el viejo fundamento, sin base ni razón alguna, de apelar al hecho de la inclusión de simbologías propias del credo cristiano en la construcción de la poesía de nuestro poeta universal y proletario (por su ideología asumida). Incluso el argumento más usado peca de simplismo porque basta la escritura de alguna palabra o de algún personaje mencionado en la Biblia para investirlo de escritor cercano a la grey de Cristo.

Los más de los comentaristas lo hacen, ya se dijo intencionalmente. Y los menos, lectores no avisados, se basan en leer apresurados sólo el símbolo monosémico que proyectan los versos vallejeanos. No obstante que, a pesar de ser evidente un discurso nítido, ya en el poema “los dados eternos” la voz poética deja bien sentada su idea de que, en todo caso, es el hombre mismo quien merece la impostura de llamarse Dios. El vate considera desde su punto de vista claro, sin eufemismos ni galas retóricas que, por la propia obra del hombre, a menudo creador, “el Dios es él”.

En tales intencionalidades se pretende ocultar algún que otro asunto esencial como las circunstancias en que Vallejo incorpora dicha terminología a su poesía. Una de ellas, como lo hace notar el poeta Julio Carmona(1), es que al momento de escribir su primer libro Heraldos Negros y el segundo Trilce, el poeta de Santiago de Chuco cuenta con una formación que se nutre en mucho de la cultura campesina, cultura ésta muy ligada a las influencias de la religión cristiana. Aun así, no es a tientas su visión ni su fe, más bien son inquisitivas, plantea dudas y propone digresiones filosóficas.

Otra circunstancia, es que ya en Europa y con militancia comunista, convicta y confesa, no abandona la trasmisión de vocablos bíblicos en sus versos. Sin embargo, en esta oportunidad se aprecia una enorme diferencia, el poeta emplea las palabras adrede, seguro de lo que afirma, lo hace con el objeto de darle vuelta a los significados insertos en las voces bíblicas. Licencia ésta que se permiten los creadores para invertir (y no parafrasear) los símbolos, las acepciones tomadas de puntos de vista con los cuales se discrepa. Es decir, el poeta crea desde y con la intertextualidad. Que es como le llaman, ¿no?

De esa manera, observamos que, por ejemplo el rotulo de unos de sus libros, aparte de ser la obra menos susceptible de ser aproximada a la mística católica es, España, aparta de mí este cáliz. Según se lee, cristiano el título, ¿no?, sin embargo, muy lejos de propósitos santos. Si leemos el sentido significativo de este sintagma en forma de enunciado, se puede comprender sólo a partir de cambiar los datos mono sémicos, su exteriorización, por otros que se pueden inferir del contexto bélico en que transitaba España: en lugar de no padecer el martirologio de Cristo –“España, aparta de mí este cáliz”- un símbolo bi sémico nos dicta, terminar con el sufrimiento del pueblo español.

Ahora bien, para llegar a esta lectura última se tiene que comparar y oponerla a las simbologías cristianas, ambas en su circunstancia histórica. Lo cual nos lleva irremediablemente a situarnos en el ambiente pasadista de una cultura heredera de la feudalidad colonial, por ende de su religiosidad rural de hace casi cien años atrás en Santiago de Chuco que es, más o menos, el mismo ámbito de casi todo el ande norteño, y, claro, parecido a nuestra sierra piurana. Por tanto, nos atrevemos a imaginar que Vallejo escuchó con certeza y a diario, las mismas invocaciones religiosas a las que, entre los ocho y doce años oía en las reuniones donde con letanía se rezaba el rosario en memoria de las amadas almas.

Las rezadoras y devotas decían, más o menos, “el cáliz de purgación”, “el Señor nos redimió con el sacrificio de su sangre”, “ampáranos con el cáliz de tu redención”. Y cuando la furia de la naturaleza se manifestaba en temblores, “Señor aplaca tu ira y tu rigor”, “aparta de mí el mal”. En esta premisa contextual Vallejo escribió su título “España, aparta de mí este cáliz”, es decir invocando un tiempo congelado para afrontar y azotar esas sociedades ayer, y, desde esa experiencia, las presentes. Esta observación, es un segmento de cómo se generaría en la creación literaria la universalidad.

¿Cuál es la propuesta del creador? A partir de usar como recurso toda una simbología religiosa aceptada en todos los sub conscientes populares, por tanto en los lectores que tienen empatía con el cristianismo, que en América somos muchos o casi todos. Dichos símbolos son transmutados en sus acepciones, en su semántica, otorgándoles otras de tal modo que, connotativamente, expresen los temas ejes de dicho libro: el sufrimiento del pueblo español (símbolo bisémico); y, siguiendo lecturas, lo comprendemos como la inmolación y rebeldía del pueblo hispano (símbolo polisémico).

Y, por supuesto, extendiendo las lecturas hacia otras polisemias, sólo del título en mención, nos aproximan a percibir un llamado del poeta, su exigencia hecha a los hombres de España, por lo mismo a los hombres del mundo, invocando a todos ellos a que hagan a un lado los sufrimientos e inmolaciones. El asunto es, cómo apartarlos o cómo evitarlos.

La respuesta ya no compete a entender sólo el enunciado del título de la obra, además, y lo más importante, es que se tiene que analizar en el conjunto del asunto literario de toda la obra. Infiriendo varios entendimientos de la misma. Una de las respuestas nos llevará, de alguna manera, a las significaciones o símbolos que devengan del difícilmente decodificado verso vallejeano “saludo al sufrimiento armado”

Otra variante, dentro de las posibilidades de la comprensión polisémica, con menos solemnidad pedirá que los hombres de España, los trabajadores, soldados, obreros y poetas, no cualquier hombre sino aquellos justicieros y solidarios, se decidan a poner fin a las condiciones de ecce homos en que se han convertido todos los anteriores hombres. En otras palabras, sanar y cambiar de piel y órganos para que no prevalezcan los lastimosos aspectos de la miseria y otras laceraciones. (2)

Otro caso de como Vallejo apela adrede al metalenguaje cristiano para invertir simbologías y/o acepciones, lo tenemos en su conocido verso “salud, hombre de Dios, mata y escribe”. Es nuestra idea que el poeta lo oyó, igual que nosotros, cuando se lo leyeron del versículo 13, capítulo 10 del libro Los Hechos “Levántate, Pedro, mata y come”. Pero, mientras en la frase bíblica se da a entender que, ante la consumada muerte de Cristo, el Apóstol Pedro –por ende un hombre de Dios- tiene que continuar su camino para predicar (matar) con la prédica y alimentarse de ella. ¿Qué va a matar? Creencias paganas, creo.

En Vallejo, el verso es inaugurado con una expresión que insta a celebrar, “Salud!”, a un hombre común o de pueblo (hombre de Dios, por tanto) que se obliga a continuar luchando por y en la vida para lograr sus propósitos, su ideal (“mata”), y terminar devolviendo el saludo, comunicarse y hacer obra o crearla (“escribe”).

Otra lectura de los variados símbolos que se desprenden del verso “Salud, hombre de Dios, mata y escribe”, nos lleva a sondear el entorno donde creció y vivió el poeta hasta su juventud, contexto rural, campesino donde predominaba un expoliador latifundismo y una imposición ideológica de la fe católica. Hechos estos que le aportaron sintagmas para sus versos como el de “hombre de Dios”.

Al respecto, el lector debe conocer que en el norte del Perú (desde La Libertad, Cajamarca hasta Tumbes) los campesinos y los pobladores usaban este enunciado, “hombre de Dios”, para comunicarse con los suyos, porque al encontrarse a otro par lo saludaban como un hombre “igual a mí”, común, de su misma clase. A quienes son de otro estrato social, ajenos a ellos, les decían “amo”, “blanco”, o “señor”. De este modo, “hombre de Dios”, es un sintagma de saludo en señal de cercana amicalidad o parentela, cuando no de solidaridad para con quien consideran suyo, es decir, ya se dijo, de su misma condición social.

Ahora, Vallejo lo plasma en verso no por mero costumbrismo sino porque resulta una expresión salida de la voz popular, indicio que le da universalidad. Forma literaria propia de la poesía que entenderá bien durante su estadía en Francia, idea que más adelante redondearemos. Nuestro poeta de La Libertad fue quien supo plasmar mejor la universalidad en la poesía, en cualquier poesía, a partir de ubicarla y estructurarla desde las expresiones lingüísticas tomados de su dialecto regional, el español del norte andino peruano.

Justamente, “hombre de Dios”, en este caso la función poética dada al verso, ya no es signo de saludo y solidaridad exclusiva de los campesinos del norte andino del Perú. Siendo expresión cristiana, obviamente se manifestará en otras partes del orbe. Así, también la gran legión trabajadora y moradora de los barrios o suburbios de Francia, usaban (ignoro si lo hacen hoy) en sus cotidianas relaciones amicales el homme de dieu. No olvidemos que el hombre es un ser gregario que se manifiesta culturalmente en determinados grupos sociales mediante vasos comunicantes, aun cuando estos estén dispersos.

Antes Vallejo, en la bohemia del grupo Norte, había leído bien a poetas románticos franceses, quienes ya inquirieron por la dicotomía hombre–dios. Lamartine decía, “limitado en su naturaleza, en sus deseos infinitos, el hombre es un Dios caído que recuerda el cielo” (3), lo cual expresaba la tragedia del hombre de tiempos del romanticismo. Por cierto, lo del poeta francés nos lleva a los versos vallejeanos “Dios mío, estoy llorando el ser que vivo; ... ¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!”.

Alfred de Vigny escribió poemas que traducen las dudas y convicciones religioso – filosóficas de su tiempo; en poema al patriarca del desierto dice, “Moisés, homme de dieu, y allí ajeno al orgullo, en el vasto horizonte, posa”. Lo dicho por Lamartine en anterior párrafo, es escrito así, por Vigny, “pero la causa, ¡oh gran Dios! He aquí la causa pendiente en su tejado, no es más pensaba! La causa es el martirio perpetuo y la inmolación perpetua del poeta”. Lo cita en sus cartas Delbos Chatterton. (4)

Lo leyó también en las novelas de Víctor Hugo, Los Miserables y en Nuestra señora de París, donde se alude y debate acerca de l’homme de dieu por parte de sectores sociales antagónicos. En una crítica de Baudelaire a la obra Los Miserables, el poeta maldito hace notar la discusión que propone Víctor Hugo acerca de los hombres de Dios, grey cristiana útil a la sociedad o defenestrada por la misma, y los compara con el hombre racional y con el hombre universal. Los curas son el modelo del hombre de Dios que Hugo desnuda en su doble moral, al igual que a inspectores (de policía) y jueces. Valjean es el proletario inocente e ignorante sobre el cual se ceban. (5)

Premunido de estas lecturas y de su cultura campesina, atrás comentada, el poeta vuelve a escuchar aquellos enunciados religiosos de su adolescencia, decíamos atrás, nada menos que en la ciudad luz, París. Con más certeza, esa gran legión está conformada por los clochards, según me lo refirieron poetas amigos que residen en París buen tiempo, no son viajeros. Ellos narran que los obreros, trabajadores temporales y pequeños empresarios, aun el lumpen proletariado, suelen decir, junto a un saludo, a una interrogante o intención admirativa “homme de dieu”, o su opuesto “nom de Dieu”.

Entonces, César Vallejo agudo observador y oyente del mundo, y, claro, de sus contextos, supo y no dudó en dar universalidad a su poesía incorporando las voces populares que vinculaban mundialmente a los hijos del pueblo, por muy extraños y diferentes que sean ambos países, Perú y Francia, voces que unían y unen a obreros y trabajadores del orbe. (valga el redunde). Esta aleación es dúctil (dialéctica si se quiere) y sólida, además porque Vallejo para entonces se ha incorporado al pensamiento marxista y a su vanguardia, que son propias del proletariado internacional. Y en sus versos toda esa interacción se evidencia.

Luego, tal constatación cimentó en Vallejo su mayor arraigo no tanto por la patria regional que lo diferenciaba en el mundo, como sí por la patria universal, con una ideología total con que descifraba, comprendía y se batía junto a la clase proletaria (su participación en la guerra civil de España y su obra no dan lugar al desmentido) a la que por convicción propia se une. Vallejo enfrentó a todo tipo de deshumanización y contra todo tipo de despojo inicuo. Esto de los dos anteriores párrafos, es otro camino de andar por la universalidad en la creación literaria.

Por último, tal comprensión evitó a Vallejo involucrarse con dogmatismos rígidos. Uno de sus propósitos fue ese, no volverse dogmático. Una forma de no caer en tal tentación fue apelar con sabiduría a la herencia cultural que nos dejó el impuesto cristianismo en América, sin contradecirse con su punto de vista socialista. El escritor mexicano Carlos Fuentes (6) coincidirá después con César Vallejo al manifestar que no se puede evitar convivir con las tradiciones en que se han desarrollado nuestros pueblos latinoamericanos, siendo una de éstas las manifestaciones de religiosidad católica, definitivamente asimiladas a nuestros contextos populares que son la raigambre vital que los nutre.

Esta comprobación no significa de ninguna manera aceptación plena que dicha vitalidad popular en su expresión conservadora deban perennizarse y que no deban impugnarse, tal como apreciamos en la poesía y ensayo de Vallejo; en la obra del propio Fuentes, en la de Juan Rulfo, en la de Arguedas, Asturias, etc.

Notas:
(1)   Julio Carmona. Charla sobre Heraldos Negros y Trilce, sus concepciones y lenguaje. Universidad Nacional de Educación. 1988.
(2)   Máximo Gorki plantea la siguiente digresión en su novela La Madre: “nuestro Señor Jesucristo no habría existido si los hombres no hubieran perecido por su gloria…” Es decir, Cristo es tal gracias al sacrificio de los hombres. Gorki disgrega a partir del punto de vista de su personaje, una madre obrera cristiana quien llega a entender que cualquier porvenir, sólo se logrará con o mediante la lucha y sacrificio de los hombres, los únicos que deciden su destino.
(3)   Pilar Andrade Boue. Grandes voces de la poesía romántica: Lamartine, Vigny, Musset. En: http://www.liceus.com/cgi-bin/aco/lit/02/4541.asp.
(4)   Delbos Chatterton. Para Alfred Vigny. Ver siguiente enlace. Traduc. a español https://archive.org/stream/chatterto00vign/chatterto00vign_djvu.txt
(5)   Charles Baudelaire: http://www.biblisem.net/etudes/baudmise.htm

(6)   Culturas. Suplemento Diario La República. Nº 54. 6 Junio, 1999. Fuentes dice: “…a pesar de no ser creyentes, como yo, somos todos católicos nos guste o no” …”No podría asegurar que sea un país cristiano, pero estoy seguro que es un país sagrado”. Habla de México, pero calza bien para Perú.

martes, 12 de mayo de 2015

MEMOREX


Pedro Salinas
Tomado de La República 10/05/2015
http://www.larepublica.pe/columnistas/el-ojo-de-mordor/memorex-10-05-2015

"Nosotras sabemos contar muchas mentiras parecidas a verdades;
pero también, cuando queremos, proclamar cosas verdaderas"
Hesíodo, Teogonía, 27-28.

o sé ustedes, pero a mí me pasa que cuando le doy una ojeada a las entrevistas que conceden algunos fujimoristas de la vieja guardia a periodistas bisoños, o desprevenidos, o desmemoriados, pareciera que estos, los fujimoristas, son demócratas y respetuosos del Estado de Derecho de toda la vida. Pues hasta dan cátedra. Y exhortan sobre esto y lo otro. Como si fuese normal. Como si el régimen autocrático –del cual formaron parte activamente estos galifardos y galifardas–, aquel que envileció al país y a todas sus instituciones, se tratase de un episodio lejanísimo en nuestra historia.
Ya ni siquiera es que salga uno a decir, “lamentablemente, cuando el déspota de nuestro líder dio el zarpazo a la democracia y con ello dio paso al descalabro institucional y a la corrupcción, y blablablá”, o algo que se le asemeje, reconociendo lo que sucedió, para adecentar su discurso con un mea culpa, digo. Porque ni eso. Pues tienen la desvergüenza de tratarnos como amnésicos. O como pacientes del Larco Herrera o del Instituto Noguchi, da igual. Porque así nos tratan. Como si fuésemos tetelemeques o tontos de capirote. Tal cual. 
Y no me digan que no. Pues siempre hacen lo mismo. Se pasean por los medios pontificando, y asumiendo poses de políticos salvavidas en el colmo del caradurismo y el impudor. Más todavía. Cuando, por fin, un entrevistador con una pizca de memoria menciona el tópico, salen con vericuetos y argumentos infames o descarados para edulcorar la realidad. O la Historia, en este caso. 

“Montesinos fue el que infectó el fujimorismo”, dijo Kenji hace poco en un periódico. “La corrupción que nos atacó, atacó a un organismo sano”, añadió, como si el fujimorismo, que se convirtió en sinónimo de latrocinio, hubiese sido algo tan limpio como una patena. Y remataba señalando que, “Keiko representa el fujimorismo humilde y tolerante”, pretendiendo hacernos creer que hay un “fujimorismo buenagente”. 

Y claro. Supongo que hay quienes se lo creen todo. Y se embuten las mentiras al cuerpo, como tragasables, dejando afuera solo la empuñadura, con una sonrisa de oreja a oreja. Y no cuestionan nada, que esa es otra. Como los cornudos. 
Pero aparte de las ‘kenjifladas’, hay otros mensajes con los que alucina feo. Frases enlatadas sin el menor sentido de la sintaxis, de la estética, y del decoro. Frases paridas por deslenguados atrevidos y atrevidas que estiman que con palabras pueden transformar las percepciones. E incluso la realidad. Y obvio. Como los impresionables nunca faltan, hay quienes caen en la trampa del olvido.
Luz Salgado, sin ir muy lejos, soltaba algunas de estas frases que les cuento. “Estamos encontrando graves actos de corrupción”.

“Es lamentable y poco transparente…” “La siguiente Mesa Directiva debería estar presidida por la oposición”. Y así. Figúrense.
A veces sospecho que a los fujimoristas no les va mal con esta táctica. De hecho, hay mucho incauto que simpatiza con la opción fujimorista de cara al 2016. Basta darle una revisadita al vuelo a las encuestas de opinión. Eso sí. No deja de llamar la atención que, quien solía asistir a la salita del Servicio de Inteligencia Nacional para reunirse con Vladimiro Montesinos y con Absalón Vásquez con el propósito de elucubrar de qué manera se perennizaban en el poder, venga con estas ínfulas de “estadista” y con su carita de “aquí no pasó nada”. 
“Yo he nacido con el fujimorismo (…) y estoy satisfecha con lo que he contribuido”, comentó la misma doña que se apoltronaba en los sillones marrones del SIN, consciente de que filmaban a todos los que desfilaban por ahí para ser corrompidos por el fujimorismo, mientras que se pedía “un agüita mineral con hielo o un juguito de piña con papaya”, antes de tratar de convencer a Alex Kouri para que sea su gallito de tapada en las elecciones municipales, jugando al secretismo, acatando los dictados del asesor principal del autócrata. ¿Te acuerdas, Luz, cuando Vladi te soltaba uno de esos ucases que tú obedecías de buen grado? “Nadie sabe de esta reunión”, disponía Montesinos. Y tú respondías con docilidad: “Nadie sabe”. Y después se lo repetías a Kouri: “Oye, esta reunión también es top secret”.   
Y que conste que no me estoy inventando nada. Ni apelando a mi imaginación. Porque todo eso, y mucho más, está consignado en los ‘vladivideos’, los que, gracias a Henry Pease, cuando fue presidente del Congreso, decidió recogerlos en una publicación. En la sala de la corrupción, se llama. Y forma parte del Fondo Editorial del Congreso. Son seis sustanciosos tomos que saben a Memorex al repasarlos. Léanlos.

* Nota. Memorex es un medicamento recomendado para no perder la memoria.
Pedro Salinas (Lima, 1963) es periodista y escritor. Ha conducido y dirigido diversos programas de radio y televisión. En 1994 obtuvo, junto a César Lévano, el Premio Nacional de Periodismo y Derechos Humanos, otorgado por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Es autor de un par de obras de ficción y de varios ensayos sobre política y periodismo y la iglesia católica. También es autor del blog http://lavozatidebida.lamula.pe. Y en Twitter se hace llamar @chapatucombi.

jueves, 7 de mayo de 2015

Video homenaje al poeta Víctor Ladera Prieto



Víctor Ladera Prieta, uno de los fundadores del Grupo Intelectual Primero de Mayo, brinda testimonio de su obra y participación en el movimiento obrero de la década del 50 y de las actividades que fue participe en la labor cultural que desarrolló el GIPM.

Este testimonio es muy importante para entender como parte de la cultura peruana fue forjada también por autodidactas desde la condición de obreros desarrollaron presencia cultural con sus publicaciones e ideales que se divulgaban entre los trabajadores.

El vídeo fue producido por Juan Carlos Inca Benites auspiciada por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Junín en el Día del Poeta Peruano, miércoles 15 de abril.

viernes, 24 de abril de 2015

CESAR GUARDIA MAYORGA. INSIGNE MAESTRO



Sara Beatriz Guardia

Homenaje a César Guardia Mayorga
Universidad Nacional de Educación. Enrique Guzmán y Valle. La Cantuta. Lima, miércoles 22 de abril 2015. 


riundo de Lampa, Ayacucho, Cesar Guardia Mayorga se formó en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, donde inició la docencia universitaria en 1931, fecha en la que obtuvo el bachillerato en Historia, Filosofía y Letras; el doctorado en Letras en 1934, y el título de Abogado en 1937. Desde el inicio de su fecunda actividad intelectual y académica, defendió con tenacidad y pasión su adhesión al socialismo en una época en que esta postura significó persecución política, exilio y prisión.

     En sus primeros libros: Historia Contemporánea, publicado en 1937, e Historia Media y Moderna en 1941, rompió “con la tradicional manera de abordar y analizar los hechos históricos que por lo general no trascendía una historiografía descriptiva, aparentemente neutra y objetiva, para penetrar con lenguaje ágil y ejemplificado, en la interpretación de los hechos, contextualizando fechas y datos. En estos textos ya se trasuntaba claramente un nuevo enfoque de la disciplina histórica, quizá́ inédito en la época”[1]. Data de estos años: Manual de Legislación Obrera publicado en 1938, y Léxico Filosófico en 1941.

Retrato a carboncillo por Teodoro Nuñez Ureta
   Durante los veinte años que permaneció en la Universidad de San Agustín enseñó diversas asignaturas del campo filosófico y educativo. Fue Director del Colegio Universitario, Director de la Revista de la Universidad de San Agustín, fundador de la Facultad de Educación de la misma universidad, dirigente del movimiento universitario de Arequipa, y Director de Conferencias del Colegio de Abogados.

   Como Presidente de la Asociación Nacional de Escritores Artistas e Intelectuales de la filial de Arequipa, viajó a Chile en 1943 especialmente invitado para dictar seis conferencias sobre temas filosóficos. Es durante estos viajes que inició una fecunda amistad con importantes intelectuales como: Tulio Lagos Valenzuela, autor del Bosquejo histórico del movimiento obrero en Chile (1941); Alejandro Lipschutz, médico y filósofo; el poeta Pablo Neruda; y Lautaro Yankas,  novelista y narrador.

   En 1945 publicó, Reconstruyendo el aprismo, donde se refiere al viraje histórico del Apra, en circunstancias en que Haya de la Torre anunciaba su teoría del espacio-tiempo-histórico, que fue ampliamente refutada en el libro desde la perspectiva del marxis­mo. “Digamos, señala un artículo publicado en “La República”, “que el filósofo aplicó unos golpes ideo­lógicos certeros, a cambio de los cuales recibió una golpiza mate­rialista vulgar. Decididamente, nuestro personaje no podía evi­tar el vínculo entre la teoría y la práctica, la propia y la de sus ad­versarios. En esa época, Enrique Chirinos Soto practicaba el vicio consuetudinario de insultarlo en el diario arequipeño "El Pueblo". Sin embargo, ese libro funda­mental y claro no estaba cegado de encono. Quienes lo lean hoy con lucidez podrán encontrar in­cluso un llamado a deponer fo­bias en aras de una renovación democrática del Perú. El filósofo llamaba a luchar por la razón y contra el fanatismo”[2].

   Poco después en 1946 publicó, Psicología infantil y del adolescente; en 1947 Filosofía y Ciencia; y en 1949, Terminología Filosófica. En sus conferencias, charlas y escritos se evidencia su preocupación por la educación y la filosofía en el Perú. También en la orientación que siguió como Director de la Revista de la Universidad de San Agustín, donde publicó: “La Reforma Universitaria”, en 1949; “Fascículos de Psicología”, en el primer semestre de 1950; “Esoterismo Filosófico”, en el segundo semestre de 1950, y “Universidad de San Marcos” en 19513. Año en el que viaja invitado al Congreso de Filosofía  reunido en Lima, donde presentó un ponencia sobre “Epistemología de la Filosofía y de la Ciencia”, como señala Ernesto More4.

   En su artículo “Reforma Universitaria”, considera inaplazable una reestructuración de las Universidades con el objetivo de “eliminar lo innecesario y organizar debida­mente aquello que responde a las necesidades sociales, cultu­rales y económicas del país y de la región”.
“He expuesto, -escribe-, la gran importancia que tiene crear el espí­ritu científico en nuestras Universidades; pero la preparación resultaría incompleta si no se impartiese una educación humanista. La ciencia y la técnica, instrumentos de dominio del hombre sobre la naturaleza, deben tener como finalidad el bienestar y la humanización de la sociedad y del hombre mismo.”5.
   Pero, el 29 de octubre de 1948, Manuel A. Odría, dio un golpe de Estado contra el presidente José Luis Bustamante y Rivero, inaugurando un régimen militar conocido como el Ochenio que se caracterizó por el control absoluto del gobierno, y la represión contra sus opositores.

Album familiar. Sara Beatriz y su padre
César Guardia Mayorga.
Con el objetivo de legitimarse, el general Odría convocó a elecciones donde ganó porque fue el único candidato. No tuvo ningún oponente. En señal de protesta, el 12 de junio de 1950, estalló la huelga de los estudiantes del Colegio de la Independencia de Arequipa contra de la dictadura militar que mediante una farsa electoral intentaba legitimarse. Atrincherados en su local los jóvenes rechazaron el ingreso de la policía que no vaciló en dispararles a quemarropa. La sangre quedó regada en los pasadizos mientras los estudiantes corrían en dirección a la Plaza de Armas sin otra defensa que su indignación y coraje. Allí subieron hasta la torre donde tocaron las campanas de la Catedral, en un desesperado intento por concitar apoyo, y el pueblo respondió. Se lanzó a las calles, formó barricadas, se apoderó de varios locales, y exigió la renuncia del coronel Daniel Meza Cuadra, Prefecto de Arequipa.

Al día siguiente la ciudad despertó con un gran movimiento de tropa, patrullas de soldados que se apostaron en lugares estratégicos, restringiendo el paso de la gente. Nadie salió de sus casas, y al parecer la dictadura había ganado la batalla. No sería tan fácil. Pronto una multitud enardecida se volcó a las calles, construyó barricadas removiendo adoquines, interceptó los puentes Grau y Bolognesi, y se congregó en la Plaza de Armas para protestar por la muerte de los estudiantes. En cabildo abierto, fue proclamada una Junta Provisional presidida por Francisco Mostajo, e integrada por Humberto Núñez Borja, Héctor Cornejo Chávez, Jaime Rey de Castro y Teodoro Azpilcueta.

   La primera acción de la Junta Provisional de Arequipa fue lanzar un manifiesto proclamando el inicio de “la revolución por la libertad del pueblo peruano y la reivindicación de los derechos de la ciudadanía”, al tiempo que decretaba un Paro General. Decisión que recibió la adhesión de la Universidad de San Marcos y del Colegio de Guadalupe de Lima, y de las universidades del Cusco, Puno y Trujillo. Nada pudo contener el desborde popular en medio de un intenso tiroteo que se prolongó durante toda la noche. Al amanecer, la Universidad de San Agustín, foco de la resistencia, cayó en poder del ejército. La Junta Militar nombró Prefecto de Arequipa al General Alejandro Ruiz Bravo.

   El levantamiento contra la dictadura había sido sofocado. Quedaba aún la tarea de defenestrar el movimiento universitario, y para ello el 27 de julio se le comunicó al Rector de San Agustín, Alberto Fuentes Llaguno, que la universidad sería clausurada en caso de continuar el clima de agitación política. No se trataba de una amenaza, días antes sin ningún rubor el diario “El Pueblo” había anunciado que los opositores al gobierno militar serían “barridos”. 

   En efecto, a comienzos de 1952 llegó a Arequipa el coronel Juan Mendoza, Ministro de Educación, con la orden que ocho profesores de la Universidad de San Agustín debían ser retirados de sus cargos acusados de hacer proselitismo político en contra del gobierno militar: Teodoro Núñez Ureta, Humberto Núñez Borja, César Guardia Mayorga, Eduardo Rodríguez Olcay, Ernesto Rodríguez Olcay, Alfonso Montesinos, Javier Mayorga Goyzueta y Carlos Nicholson. La orden fue terminante, no debían permanecer más de 24 horas en el país.

   César Guardia Mayorga fue llamado inmediatamente por el Dr. Arturo Urquidi, Rector de la Universidad San Simón de Cochabamba, Bolivia. Allí fue nombrado catedrático de Introducción a la Filosofía e Historia de la Filosofía. Durante los años que permaneció en Cochabamba con su familia, organizó y dirigió el Seminario de Filosofía, conformó la Comisión de la Reforma Universitaria, y el Comité de Asesoramiento de la Comisión de Reforma Agraria. Colaboró con la Revista Jurídica, y la Revista Cultura, dirigida por Eduardo Ocampo Moscoso.

   En los primeros años del convulsionado gobierno de Víctor Paz Estensoro, la Universidad de San Simón sufrió la intervención de una comisión organizadora que impuso al Consejo Universitario la separación de Cesar Guardia Mayorga y de varios profesores bolivianos. Pronto estalló una huelga generalizada de profesores y alumnos, que obligó al Consejo Universitario a revocar la decisión. Al comunicársele a César Guardia Mayorga que podía volver a la docencia de sus cursos de Filosofía, respondió que sólo retornaría cuando todos los profesores que también habían sido depuestos fueran nuevamente contratados. Luego de tres meses de huelga y movilizaciones estudiantiles, los maestros sancionados regresaron a las aulas de la Universidad de San Simón donde Cesar Guardia Mayorga recibió el grado de Profesor Honorario.

   En el Perú, Manuel Prado Ugarteche ganó las elecciones en 1956, y declaró la Amnistía para todos los exilados políticos. Pero la alegría del encuentro con la patria pronto se convirtió en profunda aflicción. Mediante decreto, el gobierno le prohibió a César Guardia Mayorga la docencia universitaria en el país. Siguieron “cuatro años de vida sacrificada en Lima - escribe el Dr. Hugo Pesce - atendiendo a la enseñanza particular y a menesteres de abogacía, pero al mismo tiempo dedicados a completar y terminar obras en curso y redactar indesmayablemente nuevos trabajos”6.

Ernesto More, que entonces era diputado, logra que se revalide el título de maestra de primaria de mi madre, que con gran sacrificio y amor por su familia, hizo que todo fuera posible.     

Ese año de 1956. César Guardia Mayorga asistió al Congreso de Filosofía en Chile donde presentó la ponencia: ¿Es posible la existencia de una filosofía nacional o latinoamericana?, publicada posteriormente en la Separata de la Revista de la Universidad de San Agustín de Arequipa7. En 1957 vuelve a escribir sobre El problema de la Reforma Universitaria, y publica La Reforma Agraria en el Perú8, que incluye un programa de 30 puntos. Hasta entonces, sólo se había ocupado del tema, Carlos Ferdinand Cuadros, con su libro El arriendo y la Reforma Agraria en la Provincia de la Convención, publicado en 1941, en el que postula la reforma como medio de liquidar las relaciones latifundistas en el campo9.

   El libro de César Guardia Mayorga plantea la reforma agraria teniendo como eje principal la transformación de la condición del campesino. "En realidad, señala, no es posible conseguir la liberación del indio mientras preexista el sistema feudal o semifeudal. No se trata solamente de crear la pequeña propiedad ni de aliviar la condición de los campesinos, sino de dar fin a  todo un sistema de propiedad y de explotación agrícola, que no sólo resulta negativo para los indígenas sino para todo el país"10.

A finales de 1957, un grupo de intelectuales conformaron el Comité de Amigos de Argelia Independiente, ante la cruenta lucha del pueblo argelino por su independencia tras 130 años de colonización, en el que César Guardia Mayorga tuvo una importante presencia. Por ello, en noviembre del 2012, con ocasión de la celebración del 50 aniversario de la Independencia de ese país, el Embajador Mohammed Bensabri a nombre del Presidente de la República de Argelia, Sr. Abdelaziz Bouteflika, lo condecoró póstumamente, en reconocimiento a su  solidaridad y amistad.

   En 1959, contra la mayoritaria opinión que el quechua no tenía ninguna importancia, César Guardia Mayorga publicó el Diccionario Kechwa-Castellano - Castellano - Kechwa, donde defiende “el principio reconocido al derecho que tienen los pueblos a expresarse y desarrollar su cultura en su propio idioma”11. En efecto, desde que el  runa simi -como se le llamaba en el Tawantinsuyo- se empezó a conocer como quechua a partir de 1560 con la publicación del Vocabulario de Fray Domingo de Santo Tomás, ha seguido un proceso indesligable de nuestra nacionalidad. Coexistió con el castellano en los primeros siglos de dominación hispana en condiciones desiguales, pues siempre fue visto con desconfianza y desdén12. Por ello, el único antecedente en el siglo XX del Diccionario fue el libro de Carlos Núñez Anavitarte, Aspecto socio-económico del problema de la alfabetización del idioma quechua, publicado en el Cusco en 1955.

   En esa perspectiva, fue importante un lúcido comentario que publicó Sebastián Salazar Bondy en El Comercio, titulado: “Un diccionario y la Nacionalidad”:
Hacía falta, por cierto, un diccionario manual de quechua y castellano, un instrumento práctico no destinado a los especialistas, filólogos o lingüistas, sino para uso de la población culta, cuyo espíritu y concepción del país no olvidan ni escamotean la perentoria necesidad que existe de establecer una comunicación real entre la ciudadanía de habla española y la que se expresa en el viejo ilustre idioma indígena. Y ya lo tenemos. Su autor es el profesor César Guardia Mayorga y su editor Minerva Miraflores. Un verdadero volumen de bolsillo, bien impreso y económico, ordenado, además con la habitual técnica del diccionario de empleo corriente. Son 3200 vocablos de cada lengua, unas sencillas y útiles notas explicativas de introducción y un apéndice de elementales normas gramaticales. Hasta hoy —es preciso recordarlo— sólo había a la mano el magnífico tomo del Padre Lira, cuyo propósito es académico y cuyo uso, por ende, resulta poco fácil. La revalorización del quechua, pues, a la cual tantos etnólogos, historiadores y lingüistas están ahora contribuyendo, gana un nuevo aporte, y no pequeño. Revelaciones de poesía, revelaciones de cosmovisión, revelaciones del alma del Perú indio, nos están dando una noción cabal del bello y misterioso mundo del habitante autóctono antiguo y actual. ¿Cómo permanecer, si es parte de nuestro ser integral, si queremos interpretarla y sentirla plenamente nuestra? Aprender el quechua es un deber, en la tarea de cumplirlo ha de auxiliarnos bastante el diccionario comentado13.
    Transcurridas casi cuatro décadas desde la primera edición del Diccionario, la Editorial Minerva publicó la séptima edición, confirmando la vigencia de integrar nuestro país y tender puentes de comunicación entre la población de habla castellana y aquella que se expresa en el antiguo idioma indígena. Dicho de otra manera, entre nuestro pasado y nuestro presente.

   En 1960, César Guardia Mayorga ganó por concurso la cátedra de Psicología y Filosofía en la Universidad de Huamanga de Ayacucho, pero sólo pudo enseñar un año porque fue depuesto por la influencia que ejercía en los estudiantes que se declararon en huelga ante el abusivo despido, en el contexto de un clima de intensa convulsión social que vivía el país, descontento popular y las permanentes invasiones de tierras de los campesinos en demanda de la reforma agraria.

Pekin, 1960. César Guardia Mayorga y el líder chino
Mao Tse-tung.
Luego de un viaje a China, publicó ese año, De Confucio a Mao Tse Tung, en cuya introducción titulada “La ruta a seguir”, recuerda al poeta Chu Yuang que 350 años antes de Cristo, se pregunta al ser despedido de un alto cargo:
“¿Debo seguir con firmeza la ruta de la verdad y la lealtad o la estela de una generación corrompida? ¿Debo trabajar en los campos con el azadón y la pala o buscar mi provecho en el séquito de un potentado? ¿Debo cortejar el peligro hablando claro o halagar con falsos acentos a los ricos y grandes? ¿Debo satisfacerme con el cultivo de la virtud o practicar el arte de persuadir mujeres para asegurarme el éxito? ¿Debo ser puro en mi rectitud o un adulador meloso, escurridizo e intransigente”.
 “Desde entonces, -escribe Guardia Mayorga-, aquellas interrogantes se hallan vigentes para cada hombre, para cada escritor que desee escoger su ruta. Chu Yuang se quitó la vida ahogándose antes de pedir su reposición y obtener un nuevo cargo. Triunfó el poeta sobre el funcionario en la situación que le tocó vivir y actuar. Así lo comprendió el pueblo y celebró su fama anualmente en el Festival de los Dragones, buscando su cuerpo en la corriente de las aguas. El monarca que lo despidió yace en el olvido para siempre”14.
   A inicios de 1962, en plena campaña electoral,  César Guardia Mayorga participó en la Convención Nacional del Frente de Liberación Nacional, realizada en Lima del 4 al 6 de enero, con una ponencia titulada: “El Frente de Liberación Nacional y la Reforma Agraria”, donde señala: “El problema agrario es el problema fundamental del Perú. Ninguna transformación básica de nuestra estructura socio-económica podrá realizarse al margen de ella. (...) La reforma agraria debe constituir el reconocimiento de un derecho social sobre la tierra, cuya vigencia exigen las clases desposeídas y las fuerzas democráticas del país”.

   Pero 18 de julio de 1962, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dio un golpe militar deponiendo al Presidente Prado, frustrando así las elecciones presidenciales por considerar que estaban llenas de irregularidades. Los candidatos: Víctor Raúl Haya de la Torre por el Apra, Fernando Belaúnde Terry por Acción Popular, Héctor Cornejo Chávez por la Democracia Cristiana, César Pando por el Frente de Liberación Nacional, Alberto Ruiz Eldredge por el Social Progresismo y Luciano Castillo por el Partido Socialista, se vieron obligados a ceder la conducción del país a una Junta Militar de Gobierno presidida por el general Ricardo Pérez Godoy, quien procedió a disolver el parlamento.

    La inclinación política reformista de la Junta Militar pronto se evidenció. También la violenta represión contra intelectuales, sindicalistas y políticos de izquierda. He aquí un testimonio personal de aquellos días:
La noche del 5 de enero de 1963, varios patrulleros se pararon frente a nuestra casa, iluminando el ingreso con sus luces mientras los policías tocaban impacientes la puerta. Eran las 3 de la mañana y mi padre abrió sin imaginar que venían a detenerlo. El teléfono estaba cortado y no pudo llamar a ningún abogado, entonces les dijo que era profesor universitario con hijos pequeños, que no saldría a esa hora como si fuera un delincuente, y sin esperar respuesta los dejó en la sala. Los policías dormitaron hasta el amanecer, mientras un pesado silencio dominó nuestros días. 
   Esa madrugada lo llevaron al Sexto y después lo trasladaron al Sepa, una prisión en la selva amazónica de la cual nadie podía escapar pues estaba rodeada de un río con pirañas. Cuando las esposas de los cientos de detenidos se dirigieron a la Prefectura de Lima llevando frazadas y alimentos, todo fue aceptado a pesar de que ya habían partido Al Sepa cerca de mil quinientos profesores, dirigentes políticos, sindicales, y universitarios, procedentes de todo el Perú, encarcelados por el delito de ser de izquierda.

    Situación que se tornó aún más compleja cuando el 15 de mayo se produjo el enfrentamiento entre una columna de jóvenes guerrilleros y la policía en un paraje de Puerto Maldonado, donde murió Javier Heraud. Entonces se invocó al orden frente a la amenaza, y se endureció el régimen carcelario. Pero pudo más la serena mirada de Javier Heraud, su limpia voz:

Quisiera descansar todo un año y volver mis ojos al mar
y contemplar el río crecer y crecer como un cauce,
como una enorme herida abierta en mi pecho.

   Dos meses después, por razones de salud mi padre fue trasladado de emergencia en helicóptero del Sepa al cuartel de la Guardia Republicana, conjuntamente con el Dr. Hugo Pesce. Nos permitieron visitarlo antes de que lo internaran en el Hospital de Policía. En un primer momento no lo reconocimos. Estaba con la barba crecida, muy delgado y sin lentes. Fue una entrevista triste, rodeados de policías, sin saber qué decirnos. Después lo trasladaron al Hospital de Policía. El Dr. Pesce ocupó una habitación en el primer piso y mi padre en el tercer piso con Jacobo Hurwitz, poeta que en 1928 fundó la revista “Mella”, en México, conjuntamente con Tina Modotti y Diego Rivera.  

    Estos eran los hombres que los militares consideraban peligrosos. Filósofos, poetas, y
César Guardia Mayorga 1950

médicos como el Dr. Pesce que fundó un leprosorio en la Amazonía donde recibía a los enfermos de lepra marginados, excluidos de la vida. Cuando el Che Guevara pasó por el Perú, visitó el leprosorio y años después le envió un ejemplar de su libro La Guerra de Guerrillas, con la siguiente dedicatoria: “Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizá, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines más armoniosos con las necesidades de América. Fraternalmente, Che Guevara”.

     Tras nueve meses de injusta reclusión, los trasladaron a la Isla del Frontón, de donde salieron libres al poco tiempo. 

 En su libro, Vacaciones en El Sepa, el escritor Julio G. Gutiérrez Loayza, rememora:
“Sudando a chorros por el calor tropical abrazamos, con emoción que no pudimos disimular, a viejos luchadores del pueblo, a ilustres hombres de ciencia e intelectuales, honor del Perú. Allí están el Doctor Hugo Pesce, médico leprólogo de renombre mundial, humanista y sabio ilustre; el periodista y escritor democrático Ernesto More, el filósofo y profesor Doctor César Guardia Mayorga; el catedrático de San Marcos y escritor Doctor Alberto Tauro del Pino, el periodista Jorge Falcón, el científico y médico Doctor Asunción Caballero Méndez; el poeta Jacobo Hurwitz, el abogado y jurista Doctor Ángel Castro Lavarello; los dirigentes comunistas Raúl Acosta Salas y Jorge del Prado y muchísimos otros intelectuales, escritores, médicos, abogados, periodistas, profesores y altos dirigentes sindicales y obreros. Los iremos conociendo y tratando en los subsiguientes días de prisión. Hugo Pesce comenta: “Está aquí lo mejor del Perú”, y es así en efecto.”15
“En la prisión - escribe Gustavo Valcárcel - trasluce la condición humana como en una radiografía revelada. Ahí  florecen las virtudes más recónditas y se desvisten los defectos ocultos. Yo he oído a todos decir que César Guardia Mayorga fue un preso paradigmático: por su dignidad, por su estoicismo, por las muchas virtudes que engalanaron su doloroso cautiverio, ejemplar enseñanza para todos”16
“Y, a propósito de esta actitud humanista que caracteriza el pensamiento y la obra de César Guardia Mayorga, escribe Jorge del Prado, quiero destacar dos rasgos vigorosos e indelebles de su personalidad: el primero consiste en su concepción filosófica del hombre, de su desarrollo cultural y de su lucha liberadora; concepción extensiva a la humanidad entera pero que germina en su pensamiento a partir de la experiencia propia, del análisis del medio en que hemos nacido y crecido y de la identificación con los intereses, las costumbres y los sentimientos del hombre peruano y sus raíces ancestrales. Expresiones de esta preocupación vital con sus obras de filosofía, literatura y poesía quechua: poemarios y diccionarios que lo califican como uno de los estudiosos e investigadores más autorizados. El segundo rasgo es su profundo sentido de solidaridad, característica que pude apreciar directamente, en carne propia, cuando estuve deportado en Bolivia y él puso en mi ayuda y la de mis familiares todo su prestigio y su propia seguridad, consiguiendo que desempeñe un alto puesto administrativo en la Universidad de Cochabamba. Actitud fraternal, espontánea y generosa que hizo sentir también por todos sus compañeros de prisión durante los largos meses de encierro y confinamiento que pasamos a su lado en 1963, en El Sepa, El Frontón, y la Carceleta del Hospital Carrión”17.
   Apenas liberado César Guardia Mayorga ganó por concurso las cátedras de Psicología y Filosofía en la Universidad San Luis Gonzaga de Ica, donde enseñó cuatro años, y a partir de 1968, ejerció la cátedra de Filosofía en la Universidad de San Marcos. Tuvo una importante estancia en Ica, y de este período datan sus libros: Problemas del conocimiento (1964); ¿Es posible la existencia de una filosofía nacional o latinoamericana? (1966); Job el Creyente y Prometeo el Rebelde (1966); Cultura Humana I Parte (1966); Psicología del Hombre concreto (1967); Carlos Marx y Federico Engels (1968).

   En 1970, escribe el prólogo de la primera edición de Peruanicemos al Perú de José Carlos Mariátegui. "Los caudillos militares, escribe Mariátegui, herederos de la retórica de la revolución de la independencia, se apoyaban a veces temporalmente en la reivindicación de las masas, desprovistas de toda ideología, para conquistar y conservar el poder con el sentimiento conservador y reaccionario de los descendientes y sucesores de los encomenderos españoles".
“Esto explica, señala Guardia Mayorga en el prólogo, que la estatua de Pizarro haya sido colocado junto al Palacio de Gobierno, y que este Palacio sea designado aún con el nombre de la "Casa de Pizarro". En cambio, la estatua de Manco Qapaq, el legendario fundador del Imperio del Tawantinsuyu, está en la plaza de La Victoria, y fue donada por la colonia japonesa, convencida de que este Inka era de origen japonés; esto explica que Isabel la Católica y otros personajes españoles tengan sus respectivos monumentos en la capital del Perú, y que aún no se le haya erigido a Túpac Amaru, el genuino caudillo precursor de la emancipación de nuestro pueblo; esto explica, que la Perricholi se haya convertido en una especie de símbolo de la mujer limeña, por haber conquistado al viejo Virrey Amat y Junient, que se le haya dedicado un museo y se haya escrito su biografía para perennizar su memoria, y que, en cambio, Micaela Bastidas, María Parado de Bellido, Flora Tristán, Clorinda Matto de Turner y tantas otras mujeres; verdaderamente representativas de nuestro pueblo, se hallen enterradas en el olvido”18.
César Guardia Mayorga se retiró de la docencia universitaria en ese período, pero prosiguió incansable en la escritura de sus libros. En 1970 publicó Filosofía, Ciencia y Religión; Cultura Humana II parte en 1972; y Gramática Kechwa en 1973. En este libro para explicar las características principales del verbo kay, ser, pone como ejemplo un poema de su autoría titulado Kay mana kay, ser o no ser.

Viviendo soy,
Y cuando muero
Ya no soy.
¿Ser o no ser?
Es difícil contestar.

Kausaspa kani,
Wañuspari.
Manaña Kaniñachu
¿Kay mana kay?
Sasa jay niimi19.

   En 1975, publicó Runa Simi Jarawi, poemario en quechua firmado con el seudónimo de Kusi Paukar. Se trata en realidad de la segunda edición de una obra publicada en 1961.

El poemario está divido en tres partes: Sonqup jarawinin. El cantar del corazón; Umapa Jamutaynin. El pensar de la gente; Runap Kutipakuynin. La protesta de la gente.  En el prólogo, Mario Florián, escribe: “En César Guardia Mayorga, polígrafo brillante, se dan la mano la inquietud social y la erudición. Maestro universitario, ensayista, filósofo, impulsador de corrientes doctrinarias socialistas marxistas en varias universidades, quechuísta y poeta”. (…) Algunos de los poemas de esta obra fueron publicados, en 1956, en la Revista Cultura No. 2 de Cochabamba, Bolivia, y por esta razón, conocidos por el más alto ensayista contemporáneo de la literatura quechua, el poeta y escritor, Jesús Lara, quien en su famoso libro, La literatura de los quechuas (La Paz, 1969),  consagró a Kusi Paukar como uno de los mejores poetas quechuas latinoamericanos de nuestro tiempo”20.

Es que “César Guardia Mayorga era también poeta y como tal aprendió la filosofía de la vida cantando las aristas del dolor, venciéndolas, sometiéndolas, haciéndose hombre sobre su soledad y silencio, y quizás también sobre el silencio y la soledad de muchos”21, concluye Carlos Ferdinand Cuadros en el discurso de homenaje que se le rindió en la ANEA.

         Invierno

Cubiertos de ponchos de ischales,
Envueltos en el azul de los cielos,
Se tienden como cadáveres gigantes,
Y ya empiezan a dormir
Los cerros.

Las hojas verdes, ya amarillentas,
No pudiendo vivir,
Vuelven a la tierra
En alas del viento.

Así vuelve la tierra a la tierra
Vivificando la cuna,
Para que en días futuros
Nazcan nuevas hojas,
Nuevas flores22.

Es la traducción al español del poema Chiri Pacha, Invierno, escrito originalmente en quechua, porque ¿de qué otra manera es posible hacerlo? A propósito de Los ríos profundos de José María Arguedas, un ensayista señala que la creación de un idioma literario basado en el español, transmite “la extranjeridad de las mayorías indígenas dentro de la identidad nacional peruana”. La capacidad para oír “voces a través de las voces” se entremezclan  con el dilema político: “¿qué hacer con los fantasmas que siguen habitando el Perú́ andino, dar cuenta de ellos en una nueva construcción nacional o exorcizarlos como una “utopía arcaica?”23

En 1978, publicó En el camino, compuesto de diálogos, pensamientos y poesías, en cuya carátula figura el dibujo que hiciera de él uno de sus grandes amigos, el pintor Teodoro Núñez Ureta,  donde ya se evidencia la enfermedad. Su último libro, Vida y pasión de Waman Puma de Ayala, se publicó en 1979. Como señala, Andrés Ávila en el libro La intelectualidad peruana del siglo xx ante la condición humana, “por los títulos de los textos podemos afirmar que Guardia Mayorga fue un intelectual de amplia cultura, que se refleja en su interés por la comprensión de las diversas dimensiones de la actividad humana: filosofía, ciencia, política, legislación, historia. Así mismo, en la lectura de la mayoría de sus textos se muestra un enfoque filosófico y político marxista, vinculado a su compromiso con los grupos sociales oprimidos. Este compromiso, le acarreó muchos sinsabores, persecución política y problemas económicos para él y su familia. Sin embargo, a pesar de las adversidades, nunca renunció a su papel de maestro y crítico de los problemas que se presentaban en la sociedad contemporánea”24.   

   Cesar Guardia Mayorga fue Miembro Honorario del Primer Congreso Argentino de Psicología; Profesor Honorario de la Universidad San Simón de Cochabamba; Catedrático Emérito de la Universidad de San Luis Gonzaga de Ica; Catedrático Emérito de la Universidad San Agustín de Arequipa. En 1984, la Universidad Nacional de Educación. Enrique Guzmán y Valle. La Cantuta, creó el Centro de Estudios de Filosofía César Guardia Mayorga; en 1994, por decisión unánime el Consejo Universitario de la Universidad de San Agustín, acordó ponerle el nombre de Cesar Guardia Mayorga, a la Biblioteca del Área de Ciencias Sociales. Así también, en ese mismo período la Universidad Nacional Luis Gonzaga de Ica, le puso a la Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades el nombre de César Guardia Mayorga. Reconocimientos que constituyen un merecido homenaje al maestro que consagró su vida a forjar una juventud académicamente competente e impregnada de valores éticos y de justicia social.

   El 18 de octubre de 1983, Cesar Guardia Mayorga, murió a los 77 años de edad.  Manuel de Priego en un artículo periodístico, escribió: “Fue un sabio, lo decimos con toda responsabilidad. Quizá, no estamos seguros, no inventó nada. Pero a mucha gente le descubrió mundos nuevos; en un período de perezoso dogmatismo la dotó de una cierta cultura filosófica general. Dio a conocer directamente a los griegos, a los escolásticos, a los cartesianos, a los enciclopedistas, a Kant, a Hegel, a Marx, a Engels. No sólo en las aulas universitarias. También en las celdas de las cárceles, en plazas públicas. No hay  confusión: nada que ver con el divagar, muy lejos del sonajeo del diletante. Teoría y praxis era la cosa; transformar el mundo, no sólo interpretarlo. La palabra verdadera sí; pero también la verdad del valiente que la alimenta con su sangre y su accionar consecuente".

“Muy tenaz ha de ser –señores-, escribe el Dr. Hugo Pesce,  la convicción filosófica y científica para que un hombre recorra sereno e incorruptible una trayectoria de altura por encima del confuso llano del error interesado. ¿Cuáles los fundamentos de esa certeza tranquila, avizora del bien venidero? ¿Cuáles las obras de nuestro filósofo progresista que mejor asidero presta su noble conducta?”
“¿Será esa hermosa Historia de la Filosofía que, arraigada hondamente en el quehacer humano, nos ha deleitado bajo el atractivo título de Cultura Humana (1965)? ¿O será el severo análisis denominado Problemas del conocimiento (1965)? O las diferentes monografías que abarcan desde la piadosa reconstrucción de un declinar político (1945) o bien la Reforma Agraria (1957) hasta el relato luminoso del oriente distante (1960) ó la plática irónica con los regionalismos latinoamericanos de la filosofía (1957)?”.
      Y en el mismo escrito (Concepto de Filosofía, 2da edición, 1966), después de haber anotado que Sócrates, Platón y sus epígonos consideraban a la filosofía como una preparación para la muerte, afirma:
“Desde que la filosofía ha sido considerada materialista y dialéctica se ha convertido en una preparación  para la vida; ha pasado del plano científico a fortalecer al hombre en la angustiosa búsqueda del cómo y el por qué del mundo, del hombre, de la sociedad, de las cosas y del pensamiento, ha abandonado su actitud contemplativa para convertirse en instrumento de acción creadora y transformadora, para dar a la sociedad una orientación científica y más humana, que sirva de base para el desarrollo integral del hombre” 25.
   “Dura y recta trayectoria de la luz entre las sombras es esta que escuetamente nos ha tocado reseñar”, concluye el Dr. Pesce. Y se pregunta:

¿Por qué el encono, amigos? ¿Y de quiénes? ¿Por qué la incorruptible serenidad, nos preguntamos?

Hagamos que la Historia conteste26.


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Notas


[1] Fortunato Jáuregui. “Concepción Filosófica de César Guardia Mayorga”. Tesis. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Unidad de Post-grado. Lima, 2005.
[2] César Guardia Mayorga, ó El Filósofo Perseguido. “La República”. Lima, 13 noviembre 1983.
3 Ver Bibliografía.
4 Ernesto More. Reportajes con radar. Lima, 1960, p.271.
5 César Guardia Mayorga. “La Reforma Universitaria”. Revista de la Universidad de San Agustín. Arequipa, 1949, No. 29, pp. 6-11.
6 Hugo Pesce. “Trayectoria Intelectual del Dr. César Guardia Mayorga”. Presentación libro, Psicología del hombre concreto. Lima, 5 de diciembre 1967. ANEA.
7 Revista de la Facultad de Letras No. 3, 1965-1966. Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, pp. 41-68.
8 César Guardia Mayorga. La Reforma Agraria en el  Perú. Lima, 1957.
9 Carlos Ferdinand Cuadros. El arriendo y la Reforma Agraria en la Provincia de la Convención. Cusco, 1941.
10 Ob. Cit., La Reforma Agraria, 1957, pp. 130-136.
11 César Guardia Mayorga. Diccionario Kechwa-Castellano - Castellano - Kechwa. Lima, 1959.
12 Sara Beatriz Guardia. Presentación. César Guardia Mayorga. Diccionario Kechwa-Castellano - Castellano - Kechwa. Lima, 1997, Sétima Edición.
13 Sebastián Salazar Bondy. “Un diccionario y la Nacionalidad”. El Comercio, Lima, 30 de julio de 1959.
14 César Guardia Mayorga. De Confucio a Mao Tse Tung. Del feudo a la comuna popular. Lima, 1960, p. 5.
15 Julio G. Gutiérrez Loayza. Vacaciones en El Sepa. http://prisioneros-en-el-sepa. blogspot. com.
16 Gustavo Valcárcel. Responso a César Guardia Mayorga. Unidad, Lima, 24 de noviembre 1983.
17 Jorge del Prado. Discurso que en representación de Izquierda Unida dio en el sepelio de César Guardia Mayorga. Lima, 19 de octubre de 1983.
18 José Carlos Mariátegui. Peruanicemos al Perú. Prólogo: César Guardia Mayorga. Lima, 1970.
19 César Guardia Mayorga. Gramática Kechwa. Lima, 1973, p. 189.
20 Mario Florián. Prólogo. Kusi Paukar. César Guardia Mayorga. Runa Simi Harawi. Lima, 1975, pp. XII-XIII.
21 Carlos Ferdinand Cuadros Villena. Cesar Guardia Mayorga Pensamiento y acción. Discurso de orden en el Homenaje que le rindió la Asociación Nacional de Escritores y Artistas en el primer aniversario de su fallecimiento. Lima, 24 de octubre de 1984.
22 Kusi Paukar. César Guardia Mayorga. Runa Simi Harawi. Lima, 1975. Chiri Pacha, p. 27.
23 Adolfo Gilly. “José María Arguedas, Mario Vargas Llosa y el Papacha Oblitas. Los ríos profundos, de José María Arguedas”. Revista Nueva Sociedad. No. 238, marzo-abril, 2012.
24 Andrés Espíritu Ávila. Cesar A. Guardia Mayorga (1906-1983). María Luisa Rivera de Tuesta. Coordinadora. La intelectualidad peruana del siglo xx ante la condición humana. Tomo III. Lima, 2011, p. 145.
25 Hugo Pesce. “Trayectoria Intelectual del Dr. César Guardia Mayorga”, con motivo de la presentación de su libro, Psicología del hombre concreto. Lima, 5 de diciembre 1967. ANEA.
26 Ibídem. 


Sara Beatriz Guardia. Escritora. Investigadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres (Lima-Perú). Directora del Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL. Directora de la Cátedra José Carlos Mariátegui. Directora de la Comisión del Bicentenario. Mujer e Independencia en América Latina.