domingo, 17 de mayo de 2009

Mario Benedetti.

Caricatura del artista plástico argentino Rodolfo Fucile.

El poeta uruguayo Mario Benedetti falleció el domingo 17 de mayo del 2009, a los 88 años de edad. Quienes apreciamos su obra y crecimos leyendo su poesía en momentos más duros de nuestra patria, sentimos que su escritura ha trascendido, reinventado para sí un arte poético en la letras latinoamericanas.

Su poesía tematizó sus convicciones políticas y el compromiso estético. Mario Benedetti enseñó y cultivó el arte poético, uniendo el compromiso social y la belleza. Sufrió exilio entre 1973 a 1985, cuando se instaló una dictadura militar que cerró todos los espacios democráticos en el Uruguay. Residió en Argentina, Lima, Cuba y España. Aparte de la letras incursionó en la música con su compatriota Daniel Viglietti y Joan Manuel Serrat, editando el L.P. "El sur también existe". Muchos de sus poemas han sido musicalizados, entre ellos: "hombre preso que mira a su hijo" por Pablo Milanés.

Este bloguero rinde homenaje al vate uruguayo, insertando tres poemas de su libro: Inventario (La casa y el ladrillo).


CREDO
De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizás creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular


DESPISTES Y FRANQUEZAS
a bud y claribel
i
La política es una forma de amor, pero no vice-
versa; por algo en el amor es mucho más fácil
tener el corazón caliente que la cabeza fría.

ii
El hombre bueno casi siempre se aburre de sus
rencores. Pero siempre hay un rencor que con-
firma la regla.

iii
La muerte es una traición de Dios.

iv
¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad
como conoce lo que le falta!

v
Cuando una mujer dice: “Todo tu cuerpo es co-
razón”, es porque todo su cuerpo es corazón.

vi
Desde que los hijos educan a los padres, se aca-
Baron los complejos de Edipo.

vii
El pan nuestro de cada día provoca gases y malas
digestiones.

viii
Cuando sueño contigo no hablo sino que canto
en sueños.

ix
Cuando parece que la vida imita al arte, es por-
que el arte ha logrado anunciar la vida.

x
Los Otros que invento son confidencias sobre aque-
llo que desgraciadamente no me ocurre.

xi
La generosidad es el único egoísmo legítimo.

xii
Epitafio para un vanidoso: “Bah…”

xiii
La soledad es también un homenaje al prójimo.

xiv
El inconveniente de la autocrítica es que los demás
pueden llegar a creerla.

xv
Los Otros que invento dicen a veces cosas que yo
no habría dicho ni aunque fuera otro.

xvi
No es que uno no cambie, sino que el espejo no
tiene memoria.

xvii
No seamos sectarios: la infancia es a veces un
paraíso pérdido. Pero otras veces es un infierno
de mierda.

xviii
Un torturador no se redime suicidándose. Pero
algo es algo.

xix
Contra el optimismo no hay vacunas.

xx
Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es
uno mismo.

xxi
El vicediós siempre es ateo.
HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO
al “viejo” hache

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quién se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas

que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos

realmente botija no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan sólo una palabra aguda
que muerte era tan sólo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula

olvidaban poner el acento en el hombre
la culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y éstos sí
cómo nos ensartaron
en la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros

y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles

uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y hechándote
de menos

por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos

vos ya sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio

y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías
y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre

botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides

por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones

todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre

pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar

que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos

y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa

y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar

una cosa es morirse de dolor
y otra morirse de vergüenza

por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder

uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere

llorá nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos

gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse

llorá
pero no olvides