viernes, 24 de julio de 2009

Emilio Morillo: Comentario sobre una experiencia alternativa en la educación peruana


Inserto aquí el comentario y testimonio de nuestro amigo y maestro, Dr. Emilio Morillo Miranda sobre la edición del texto de mi autoria, publicado por la Asamblea Nacional de Rectores. Esta presentación se realizó en la Casa Museo José Carlos Mariátegui.

Tengo el privilegio de haber conocido a Víctor Mazzi Huaycucho de niño jugando en su casa en la rivera del río Rímac, Chosica, en la década del 60, cuando yo era todavía estudiante de pedagogía en La Cantuta y visitaba a su padre, el poeta obrero Víctor Mazzi Trujillo, con quién establecimos una intensa amistad. Justamente, más de 20 años después, una mañana, fui uno de los últimos en conversar con él y escuche sus planteamientos, sobre como promover el desarrollo cultural de Chosica. Esa tarde repentinamente dejó de existir. Era un hombre culto en torno al cual nos reuníamos estudiantes y profesores para recibir sus consejos especialmente literarios.

Esta breve disquisición tiene relación con el hecho de que Víctor Mazzi Trujillo de niño estudió en Los Centros Escolares Obreros de Morococha (1928-1930), por cuyo motivo entrevisté y publique en la revista Tierradentro N°3 (1985) su testimonio de esa extraordinaria experiencia, como parte de un ensayo titulado “Cultura Andina y Educación Popular”.

Ahora celebramos la publicación de una investigación desarrollada con rigor académico y que ha permitido al maestro de maestros Víctor Mazzi Huaycucho optar al grado de Magíster en Educación y el premio otorgado por la Asamblea Nacional de Rectores por haber ganado el III concurso nacional del libro universitario.

Conjeturo que el testimonio de su padre sirvió de acicate a Mazzi Huaycucho para plantear y responder cuestiones relacionadas con el contexto histórico económico, social, cultural y político, así como los fundamentos teóricos educativos que permiten una cabal explicación de los procesos pedagógicos desarrollados al interior de los Centros Escolares Obreros de Morococha.

En este espacio breve, interesa comentar lo siguiente:

1. La educación como escenario de lucha por la hegemonía de determinados proyectos políticos divergentes.

El escenario de desarrollo de la experiencia educativa de los Centros Escolares Obreros de Morococha fue de confrontación de los intereses del enclave económico la Cerro de Pasco Copper Corporation, cuyo origen y centro de decisiones se encontraba en New York y los gobiernos de Leguía y Sánchez Cerro que estuvieron a su servicio por un lado, y los intereses nacionales expresada por los obreros mineros cuya expresión más alta fue la creación de la Federación Minera del Centro, base de la Confederación General de Trabajadores del Perú, fundados bajo el influjo de José Carlos Mariátegui y el Partido Socialista. Cuyo colofón fue la masacre de Mal Paso, la brutal persecución contra los dirigentes mineros, en 1930, y la ilegalización de la CGTP. La crisis mundial se había estallado en 1929 con el crack de la bolsa en New York .

El gobierno de Leguía había procedido a modernizar el sistema educativo en 1920 bajo la orientación de los principios pedagógicos e ideales de la educación norteamericana y una comisión presidida nada menos que por Harry Edwin Bard; sus resultados fueron un fracaso. No podía ser de otro modo, pues no sabía ni siquiera hablar el castellano. Se produjo como lo manifiesta Mazzi el anatopismo pedagógico. La aplicación de concepciones, principios y modelos pedagógicos ajenos a la realidad, sin preguntarse sobre su pertinencia.

Los mineros en cambio desarrollaron instituciones y centros de divulgación de la cultura. Se vincularon con Mariátegui y su planteamiento educativo y se nutren de la literatura de la Internacional de los Trabadores de la Enseñanza (ITE). Asumen criterios de la integralidad de la educación, los principios de la igualdad, el desarrollo colectivo del educando, su inserción en la producción y el trabajo, así como su vinculación con la ciencia.

El modelo de Escuela Nueva no se pudo aplicar con éxito en el Perú, excepto la experiencia de José Antonio Encinas que la supo contextualizar y aplicar con criterio creador articulado a las necesidades y demandas del indio y campesino puneño.


De izquierda a derecha: Emilio Morillo Miranda, Víctor Mazzi H. Lorenzo Huertas Vallejo. Casa Museo José Carlos Mariátegui.

2. La tendencia del sistema educativo oficial es que la escuela y en el aula produzcan y no sólo reproduzcan, relaciones sociales de dominación.

En los medios académicos contestatarios se asume que una de las funciones de la escuela es la de reproducir las relaciones de dominación del sistema. Por lo tanto, para resolver este problema hay que esperar que cambie el sistema para que este problema sea resuelto. La experiencia de las Escuelas Obreras de Morococha, así como de otras, demuestran que la teoría reproduccionista tiene sus limitaciones y que la realidad tiene otras dimensiones y es más rica.

En la primera etapa de la experiencia, que va de abril de 1924 hasta febrero de 1929, la Comisión Obrera aplicó los planes y programas del la Dirección General de la Enseñanza del Ministerio; las relaciones sociales entre el docente y el educando es de dominación. Los profesores deciden los objetivos, contenidos, métodos, materiales y sistemas de evaluación. A los educandos, reducidos a objetos de la educación, les corresponde simplemente obedecer y ejecutar. Si ello se amplía a todos los grados del sistema educativo. Cada día, mes y año se repite esta relación, que es de dominador y dominado. El resultado es la consolidación de conductas acríticas, de dependencia y sumisión.

En la segunda etapa de la experiencia, la más fecunda y breve, de febrero de 1929 hasta el 18 de noviembre de 1930, al optar por el sistema de autogestión, se establecen relaciones sociales educativas democráticas, de simetría, autenticidad y de autonomía de los mismo niños, forjando una personalidad crítica, creativo, participativa y solidaria. En esta dinámica los educandos participan activamente decidiendo sobre lo que aprenderán, cómo y la valoración de los resultados

3. La solidez de la organización obrera y de los padres de familia y la claridad de los objetivos educativos son la garantía del éxito de la experiencia educativa.

El éxito de la experiencia, a pesar de las condiciones adversas en el sistema imperante, se sustenta en que los sujetos de la educación asumen la gestión de los centros escolares de Morococha. Este sistema de autogestión educativa se basa en la fortaleza organizativa y la claridad de pospropósitos y del programa educativo.

La toma de decisiones administrativas se realiza por acuerdo de los trabajadores mineros, a su vez padres de familia. La Comisión Escolar Obrera proponía a los maestros la adopción de nuevos planes de estudios, el cuadro de necesidades para el normal funcionamiento de los centros escolares, así como el presupuesto. El personal directivo, previa evaluación fue designado por la Comisión Obrera y ratificados en la asamblea general de trabajadores.

4. Los maestros de élite fueron una de las claves del éxito educativo.

Sin duda los maestros que condujeron y trabajaron en los Centros Escolares Obreros fueron altamente calificados. Poseídos de una basta cultura, ligados al desarrollo cultural de la región, la mayoría escritores y periodistas, vinculados, además al movimiento social y político. Fueron una élite intelectual ligados por diversos cordones umbilicales al pueblo. Destacaron Gamaniel Blanco Murillo, amigo de Mariátegui, director de revistas y periódicos, autor de obras de teatro y mulizas de contenido social, uno de los últimos directores del Centro Escolar Obrero. Adolfo Villar, activo maestro jaujino de orientación socialista, escribió ensayos pedagógicos, Augusto Mateu Cueva, autor de Lampadas de Minero, Alborada, Gualda y Rosicler y de varias novelas inéditas. Y otros más.

Con excelentes maestros sólo se pueden esperar excelentes estudiantes y resultados educativos transformadores de la realidad. Así ocurrió.

5. Los propósitos fundamentales de la educación son el desarrollo de capacidades y valores superiores como la identidad y la reciprocidad.

La orientación teleológica de esta experiencia educativa buscó plasmar en los niños valores en una personalidad auténtica, autónoma, reflexiva, creadora, solidaria, que cultiva las ciencias y una cultura general, aun prescindiendo de la escuela, es decir, desarrollando la auto educación. Lo que ahora se denomina educación para toda la vida. Educandos que se afirman en su identidad de clase, peruanos herederos de una cultura andina.

Formados en experiencias educativas articuladas en el trabajo productivo, la relación con la naturaleza, la vida social, cultural y política de la realidad concreta. El desarrollo y afirmación de capacidades y valores que se enumeran a continuación, claves en una nueva concepción de educación en la época de la sociedad del conocimiento. Se puede discutir ahora la pertinencia de algunas de ellas, pero este es el camino:

· Capacidad de orientación
· Capacidad de expresión
· Capacidades sanitarias, Capacidades prácticas
· Capacidades productivas
· Capacidad científico experimental
· Capacidad comunal y social.

En otras palabras la formación integral del educando, para que se afirme como sujeto de su propia historia y sea protagonista social del cambio de la realidad. Esta experiencia culminó con implantación de una dictadura implacable, la ilegalización de las organizaciones políticas, como el Apra y el Partido Comunista, y gremiales de los trabajadores y del pueblo en ese período histórico del país.

Esta experiencia educativa de los Centros Escolares Obreros de Morococha se orienta, en una perspectiva de transformación mayor de la sociedad y de la educación, dirigida a la formación de productores integrales y conductores colectivos. Por ahora difícil de concretar, pero que constituye, sin duda, un aporte, una experiencia que se acumula en una visión estratégica de país y educación cualitativamente diferente, realmente democrático justo, solidario y humano.