jueves, 8 de agosto de 2013

INVESTIGACIONES PROHIBIDAS: EL CASO DEL VIRUS H7N9

La investigación y generación de virus de influenza en laboratorio genera fundados
temores en la comunidad científica mundial.
Hace unos años escribí en la revista Reflexión y crítica (1997:322) sobre las condiciones éticas de la práctica científica, cuyo propósito último es generar bienestar para la humanidad. Este enunciado básico de compromiso ético del investigador con los resultados de sus descubrimientos se ve constantemente asediado por la voracidad de las transnacionales interesadas en agenciarse pingües ganancias aun poniendo en riesgo la vida de sus usuarios. En un mundo globalizado y de competencia salvaje por el mercado se ha tergiversado el fin esencial de la investigación científica: Lo importante ya no es la solución de problemas de salud o conocimiento del universo, sino generar patentes y hacer dependientes a sus usuarios del producto que a la larga puede perjudicarlo.

Los científicos de hoy, ya no son productores individuales de algún nuevo conocimiento, como ocurría hasta hace 50 años; el trabajo científico se realizaba con escasos recursos y mucho sacrificio, el éxito significaba generar nuevas teorías y explicaciones en un complejo mundo en desarrollo. Hoy muchos científicos trabajan para grandes corporaciones, cuentan con financiamiento y recursos nunca antes vistos, el circuito del empleo lo ha convertido en un engranaje del mercado, al cual debe generar grandes ganancias.

Culminada la guerra fría, los laboratorios que recibían subrepticiamente financiación gubernamental para una posible guerra bacteriológica y fabricación de armas bio-químicas, debieron abrir un nuevo frente para hacerlas más viables y comerciales ante los ojos del mundo y subsistir en una etapa de crisis, que reduce la ganancia sobre la inversión en investigaciones prohibidas.

Tal como se destapó en el escandaloso caso de la propagación del virus de la influenza H1N1 (“gripe porcina”). Los organismos internacionales relacionados con investigación en salud OMS (Organización Mundial de la Salud) y el organismo del gobierno norteamericano NSABB (National Science Advisory Board of Biosecurity) exigieron una moratoria sobre la investigación del virus de la influenza H5N1 (ver Science Vols. 338, p. 1271; 339, p. 16 y 341, p. 601) recomendaron normas estrictas para controlar la financiación para el estudio del H5N1, dirigidas por Ron Fuchier del centro Erasmus de Rotterdam y Yoshihiro Kawaoka de la Universidad de Wisconsin. David Malakoff (2012:1271) ha resaltado el fundado temor que se cernía a finales del 2012 e inicios del 2013:
"La controversia empezó después del año 2011, después que dos equipos de investigación –incluido uno liderado por Fouchier- mostró como alterar el virus, el cual normalmente infectaba aves podía trasladarse entre mamíferos. Atemorizando tanto por la “ganancia de función”, experimento podía permitir que terroristas o un accidente de laboratorio inicie una mortal pandemía humana, críticos demandaron un control estricto del experimento que podría ser usado para bien o mal".[1]
 Esta alerta dirigida a organismos de salud mundial y científicos mostraba la posibilidad del inicio de una nueva forma de bioterrorismo, generados con financiación de gobierno y laboratorios farmacéuticos: existe facilidad para mutar virus de influenza en laboratorio y propagarlo entre la población, para “incitar” una agresiva demanda de productos antivirales diseñados para combatir el virus, sin importar sus mortales resultados.

En estos días, el temor que dichos experimentos han continuado se debe a que se ha admitido públicamente que se está financiando otra investigación sobre la gripe aviar con una nueva cepa: H7N9.
Imagen de virus desprendiéndose de una célula.
La principal proteína de la cubierta del virus –la hemaglutinina, o la 'H' del H7N9— tiene varios tramos variantes que, por lo que se sabe de otros virus, funcionan probablemente como adaptaciones a las vías respiratorias de los mamíferos. Ello incluye ciertas mutaciones que permiten al virus unirse a los receptores humanos. Los fármacos antivirales conocidos resultan ineficaces como tratamiento antiviral para el H7N9.

Generar en laboratorio el virus H7N9, nuevamente hace latente el peligro de infectar a la población con un agente pandémico artificial, en lugar que la naturaleza genere sus propios códigos de mutabilidad. La alerta mundial se presentó en Shangai (China), un brote de gripe aviar se detectó en 130 casos en marzo de este año, causando 43 muertos. La rápida mutabilidad del virus H7N9 causa preocupación: el sistema inmunológico humano tarda en preparar la respuesta natural frente al virus. Se ha calmado a la población diciendo que el brote está controlado, pero hay dudas sobre la efectividad de controlar el comercio de aves vivas y los focos de virus emergentes.


Los efectos de la propagación de viruela entre los nativos
méxicanos fue catastrófica.
La propagación intencional del virus tiene consecuencias y aplicaciones funestas: En el caso de un conflicto entre naciones, la primera medida de ataque contra otro país sería la de propagar un virus de rápida mutabilidad, pandemia que resultaría mortal en una población con un débil sistema inmunológico, lo que ya hemos vistos con la propagación de la viruela traída por los españoles a territorio mexicano y peruano a inicios del siglo XVI. Las consecuencias fueron catastróficas, el colapso demográfico indicó una alta mortalidad y reducción de la población aborigen.

La alerta sobre diseminación del virus H7N9 implica detectar a los responsables que vienen sembrando el virus en determinadas poblaciones que les sirven como gratuitos “ratones de laboratorio”, se hace necesario también vislumbrar cuales son las corporaciones farmacéuticas comprometidas con la investigación del H7N9 y que están desarrollando antivirales que muy pronto introducirán al mercado obteniendo jugosas ganancias.

Los gobiernos de cada país afectado no sólo deben contar con adecuadas políticas de salud, sino de prevención y estricta vigilancia en bio-seguridad, protegiendo a su población, para evitar que corporaciones farmacéuticas dispersen el virus y generen ellas mismas las demandas en la compra de antivirales que producen. Estamos advertidos, esto ya viene sucediendo y no es necesario ocultarlo afirmando que son epidemias estacionales y que no se puede evitarlas porque se generan de manera natural en el ambiente.

Referencias

Malakoff, David (2012). Proposed H5N1 research reviews raise concerns. Science vol. 338, p. 1271.
(2013). H5N1 research ready as moratorium nears end. Science vol. 339, p.16.
(2013). Critics Skeptical as Flu Scientists Argue for Controversial H7N9 Studies. Science Vol. 341, p. 601.
Mazzi, Víctor (1997) Posibilidad de una ética del investigador científico.Reflexión y crítica N° 1, pp. 315-325.



[1] “The controversy began in late 2011, after two research teams – incluiding one led by Fouchier- showed how to alter the virus, which normally infects birds, so that it can move between mammals. Fearing that such “gain-of-function” experiments could enable terrorists or a lab accident to start a deadly human pandemic, critics demanded stricter controls on science that could be used for good and evil”.