lunes, 13 de octubre de 2014

12 de octubre 1492 ¿Debemos celebrarlo?


 propósito de las celebraciones de la invasión e imposición del dominio colonial hispánico en nuestro continente, refresco la memoria sobre su presencia y acciones contra distintas sociedades y pueblos autóctonos. Se enseña la historia desde el punto de vista del extraño que tomó y trató de destruir la sabiduría ancestral de nuestros pueblos. Quizás estos fragmentos citados recuerden lo que ha significado el colonialismo y el consiguiente colapso demográfico que ocasionó.

Es curioso que la mentalidad del colonizador aun persista en muchos pensadores hispanos, fui testigo como uno de ellos justificaba la destrucción de nuestro continente diciendo que nosotros como “indios” necesitábamos la civilización y la cultura europea, que el cristianismo era la “única” religión que debíamos tener, que nuestros waka eran “falsos dioses”, que nuestra sabiduría ancestral era pura “behetría” (confusión mental). Justificación a todas luces interesada y carente de sustento. 

Del lado nuestro, leo también a muchos pensadores con rasgos y orígenes autóctonos muestran comportamiento racista en contra de sus propios connacionales, se sienten más hispanos que nativos, perviven en la mentalidad que somos la "periferia" y que necesitamos de un centro que dictamine y dirija nuestras necesidades de desarrollo. Pretenden el rechazo y abandono de nuestra propia cultura y sabiduría autóctona, en favor de una "cultura universal"; sostienen que para ser "universales" debemos abandonar cualquier rasgo cultural propio que entre en conflicto con aquella, nunca se interesan por buscar lo propio como parte de dicha cultura universal.

Estos fragmentos citados no forman parte de alguna novela de ficción, es lo que escribieron religiosos hispanos, cronistas nativos entre otros muchos. Escribían con cargo de conciencia sobre lo que expectaban en el “Nuevo continente” y lo desastroso que resultaba predicar la religión cristiana asesinando y destruyendo para imponerla en nuestras tierras.

¿Debemos celebrar el 12 de octubre? lo dejo a la conciencia del publico lector. Después de más de 500 años de ocurrida tal invasión, en nuestros pueblos autóctonos aún superviven la sabiduría y cultura ancestral, la que día a día nos identifica y nos hace más orgullosos de lo somos y poseemos.

Martín Fernández de Enciso: Suma de geografía (1519)

“Yo requerí de parte del rey de Castilla a dos caciques de estos del Cenú… y respondiéronme: que en lo que decía que no auía sino un dios e que este gouernaua el cielo y la tierra e que era señor de todo, que les parecía bien e que assí deuía ser: pero en lo que decía que el Papa era señor de todo el Uniuerso en lugar de Dios e que él auía fecho merced de aquella tierra al rey de Castilla, dixeron que el Papa deuiera estar borracho quando lo hizo, pues, daua lo que no era suyo, e que el rey que pedía e tomaua tal mercé debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros e que fuesse allá a tomarla, que ellos pornían la cabeca en un palo como tenían otras que me mostraron de enemigos suyos, puestas encima de sendos palos cabe el lugar e dixeron que ellos eran señores de su tierra e que no auían menester otro señor e yo les torné a requerir que lo hiziesen sino que les haría la guerra e les tomaría el lugar… e respondiéronme que ellos me pornían primero la cabeza en un palo e trabajaron por lo hacer….etc.”

Francisco De Vitoria: De protestate Ecclesiae (1534)


Papa dominus orbis…merun commentum in adulationem  et assentationem pontificum…Papa non est Dominus Orbis. (El papa amo del mundo… [esto es un] cuento inventado para adular y acrecentar el poder de los pontífices… el Papa no es el amo del mundo”).
 “Primum Ommiun yo no entiendo la justicia de esta guerra, nec disputo si el Emperador puede conquistar las Indias, que praesuppono que lo puede hacer strictísimamente. Pero a lo que yo he entendido de los mismos que estuvieron en la próxima batalla con Tabalipa [Atawalpa], nunca Tabalipa ni los suyos habían hecho ningún agravio a los cristianos ni cosa por donde les debieran hacer  la guerra.

“Los cristianos no pueden ocupar por la fuerza las tierras de los infieles si éstos las poseen como verdaderos dueños”.

Fray Bartolomé de las Casas: Brevísima relación de la destrucción de las indias (1552)

DE LA ISLA ESPAÑOLA

«Entraban en los pueblos [los españoles], ni dejaban niños ni viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaban y hacían pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellas en ríos por las espaldas, riendo y burlando, y cayendo en el agua decían: «bullís, cuerpo de tal»; otras criaturas metían a espalda con las madres juntamente y todos cuantos delante de sí hallaban. Hacían unas horcas largas, que juntasen casi los pies a la tierra, y de trece a trece, a honor y reverencia de Nuestro Redemptor y de los doce apóstoles, poniéndoles leña y fuego los quemaban vivos. Otros ataban o liaban todo el cuerpo de paja seca: pegándoles fuego, así los quemaban. Otros, y todos los que querían tomar a vida, cortábanles ambas manos y dellas llevaban colgando, y decíanles: «Andad con cartas», conviene a saber, llevad las nuevas a las gentes que estaban huidas por los montes. Comúnmente mataban a los señores y nobles desta manera: que hacían unas parrillas de varas sobre horquetas y atábanlos en ellas y poníanles por debajo fuego manso, para que poco a poco, dando alaridos, en aquellos tormentos, desesperados, se les salían las ánimas.»

DE LA TIERRA FIRME

Así que, como llevase aquel triste y malaventurado gobernador instrucción que hiciese los dichos requerimientos, para más justificadlos, siendo ellos de sí mesmos absurdos, irracionales e injustísimos, mandaba, o los ladrones que enviaba lo hacían, cuando acordaban de ir a saltear y robar algún pueblo de que tenían noticia tener oro, estando los indios en sus pueblos y casas seguros, íbanse de noche los tristes españoles salteadores hasta media legua del pueblo, y allí aquella noche entre sí mesmos apregonaban o leían el dicho requerimiento, diciendo: “Caciques e indios desta Tierra Firme de tal pueblo, hacemos os saber que hay un Dios y un papa, y un rey de Castilla, que es señor de estas tierras. Venid luego a le dar la obediencia, etc. Y si no, sabed que os haremos guerra, y mataremos, y captivaremos, etc”. Y al cuarto del alba, estando los inocentes durmiendo con sus mujeres e hijos, daban en el pueblo, poniendo fuego en las casas, que comúnmente eran de paja, y quemaban vivos los hijos y mujeres y muchos de los demás, antes que acordasen. Mataban los que querían, y los que tomaban a vida mataban a tormentos, porque dijiesen de otros pueblos de oro, o de más oro de lo que allí hallaban, y los que restaban herrábanlos por esclavos.”

Titu Kusi Yupanki: Instrucción del inga don Diego Titu Cussi Yupangui... (1570)



Después del fracaso del cerco al Cuzco en 1536, el Inka Manqu, -relata en versión castellana su hijo y cronista Titu Kusi Yupanki-, dirigió el parlamento a sus tropas reunidas en Ollantaytambo:

“Ya está hecho, por vuestra vida que de aquí en adelante miréis cómo os habéis con ellos [los españoles], porque sabed que son nuestros enemigos capitales y nosotros lo habemos de ser suyos perpetuamente, pues ellos [así] lo han querido.”








Domingo de Santo Tomás. Lexicon, o Vocabulario de la lengua general del Perv. (1560):


“Tanto que muchos de los indios hasta agora tienen creydo, que christiano quiere dezir, Robador, matador, cruel, &c. Porque viendo que los que tienen este nombre, son comúnmente tan crueles, tan mentirosos, tan carnales, tan codiciosos, y breuemente tan viciosos en todo género de vicios con tan gran libertad, y soltura, y tan desuergonzada, y osadamente, tienen concebido en sus entendimientos que Iesu Christo, de quien los christianos toman el nombre, les manda hazer aquellas cosas. Porque como ellos tenían tanta obediencia a sus ídolos (que tenían por dioses) que nada hazia contra sus mandamientos.”







Joseph de Acosta: Historia Natural y Moral de las Indias. Libro sexto (1590)


«HABIENDO TRATADO lo que toca a la religión que usaban los indios pretendo en este libro escrebir de sus costumbres y pulicía y gobierno, para dos fines. El uno, deshacer la falsa opinión que comúnmente se tiene de ellos, como gente bruta, y bestial y sin entendimiento, o tan corto que apenas merece ese nombre. Del cual engaño se sigue hacerles muchos y muy notables agravios, sirviéndose de ellos poco menos que de animales y despreciando cualquier género de respeto que se les tenga. Que es tan vulgar y tan pernicioso engaño, como saben bien los que con algún celo y consideración han andado entre ellos, y visto y sabido sus secretos y avisos, y juntamente el poco caso que de todos ellos hacen los que piensan que saben mucho, que son de ordinario los más necios y más confiados de sí. Esta tan perjudicial opinión no veo medio con que pueda mejor deshacerse, que con dar a entender el orden y modo de proceder que éstos tenían cuando vivían en su ley; en la cual, aunque tenían muchas cosas de bárbaros y sin fundamento, pero había también otras muchas dignas de admiración, por las cuales se deja bien comprender que tienen natural capacidad para ser bien enseñados, y aún en gran parte hacen ventaja a muchas de nuestras repúblicas. Y no es de maravillar que se mezclasen yerros graves, pues en los más estirados de los legisladores y filósofos, se hallan, aunque entren Licurgo y Platón en ellos. Y en las más sabias repúblicas, como fueron la romana y la ateniense, vemos ignorancias dignas de risa, que cierto si las repúblicas de los mexicanos y de los ingas se refirieran en tiempo de romanos o griegos, fueran sus leyes y gobierno, estimado. Mas como sin saber nada de esto entramos por la espada sin oídles ni entendelles, no nos parece que merecen reputación las cosas de los indios, sino como de caza habida en el monte y traída para nuestro servicio y antojo.
Los hombres más curiosos y sabios que han penetrado y alcanzado sus secretos, su estilo y gobierno antiguo, muy de otra suerte lo juzgan, maravillándose que hubiese tanto orden y razón entre ellos.»

«…pues verles otra suerte de quipos que usan de granos de maíz, es cosa que encanta. Porque una cuenta muy embarazosa, en que tendrá un muy buen contador que hacer por pluma y tinta, para ver a cómo le cabe entre tantos, tanto de contribución, sacando tanto de acullá y añadiendo tantos de acá, con otras cien retartalillas, tomarán estos indios sus granos y pornán uno aquí, tres acullá, ocho no sé dónde; pasarán un grano de aquí, trocarán tres de acullá, y en efecto ellos salen con su cuenta hecha puntualísimamente, sin errar un tilde; y mucho mejor se saben ellos poner en cuenta y razón de lo que cabe a cada uno de pagar o dar, que sabremos nosotros dárselo por pluma y tinta averiguado. Si esto no es ingenio y si estos hombres son bestias, júzguelo quien quisiere, que lo que yo juzgo de cierto es que en aquello a que se aplican nos hacen grandes ventajas».

Felipe Guaman poma de Ayala: Nueva corónica y buen gobierno (1616)


DON FRANCO PIZARO LE QVEMA EN VNA CASA A CAPAC APO GVAMAN CHAVA, PIDIENDO ORO

/ ¡Daca oro y plata, yndios! / Los señores principales tapeado le quema. / en el Cuzco /

Don Francisco y don Diego de Almagro y los demás cristianos le mandaron tapear al excelentísimo señor, capac apo Guaman Chaua, segunda persona del Ynga, que estaua bibo muy biejo y los demás señores grandes.

Le enserraron, pidiéndole oro y plata como enteresado y cudicioso en oro y plata. Estos dichos conquistadores le echó fuego y le quemó, acabó su uida. Acimismo mató a los dichos Yngas y a todos los señores grandes y capitanes generales y a los prencipales de cada prouincia deste rreyno con de uarias tormentos, pediéndole oro y plata y trayýa presos. Y lo castigaua muy cruelmente, preso con cadena de hierro y de cuero de baca torcido y cuellos del mismo baca. Dizen que usaua crillos de uaca y esposas del mismo cuero para tenellas preso a los dichos yndios deste rreyno.

Y ací muchos señores prencipales, con el miedo del tormento, dixeron que eran yndios pobres, porque no les tormentase y padeciese trauajo en este rreyno.

Cómo en tienpo de los Yngas abía salteadores llamados poma ranra y el capitán de ellos se llamaua Chuqui Aquilla Ynga. Andaua en las quebradas hondas y pedregales y peñas, barrancos llamado puma ranra, y salteaua por los caminos rreales estos dichos yndios cimarrones, estos dichos salteadores poma ranra. En tienpo de la conquista se hizieron yanaconas de los dichos españoles y salteauan mucho más mejor y rrobaua a los pobres yndios. Y después se quedaron y se uecitaron en las ciudades por yanaconas, adonde está al presente yanaconas de Quito, de Guanoco y de Lima, Guamanga, Cuzco, Ariquipa, Potocí, Chuquisaca. En las ciudades son yndios tributarios pecheros del rrey en este rreyno.


CONZEDERACIÓN

Cómo es enemigo mortal de los yndios los dichos corregidores y enemigo mortal de las yndias los dichos padres y curas de las dotrinas y mucho más de los caciques prencipales. Todos los españoles son contra los yndios pobres deste rreyno. Ay que conzederar en éste mucho.

Conzedera que los pobres de Jesucristo, los ciegos, tulidos, enfermos, biejos, biejas, biudas, güérfanos que en esta uida pasan trauajo y no ay limosna. Y no ay cristianos ni sanctos, que todos están en el cielo. Y ancí no ay caridad. Por eso los pobres padesen trauajo, hambre y sed y frío y castigos y preciguimientos en este rreyno. Conzedera.

Conzedera que los dichos caciques principales y otros yndios que se hazen mandoncillos en este rreyno enpiden todas las tierras en los pueblos y fuera de ellas, de sementeras, pastos, corrales que sobran y se pierden porque no los benefician y lo estorua a los yndios. Que las benefician deziendo que son suyas y piden paga del alquil, arrendamiento y se prouechan ellos y no se los da a los dichos erederos de las dichas tierras. Y ací en partes y quebradas y uaycos [quebrada] , en pucyos [manantial] o rríos que se saca la agua del rriego, se pierde y se quiebra y se haze monte y los andenes se cae. Y se pierde lo que los primeros yndios Uari Uira Cocha Runa, Uari Runa y Purun Runa, Auca Runa trauajaron y rronpieron tierra uirgen.

En partes dizen que sernían la tierra y sacauan las piedrecitas menudas, de lo qual hasta agora están amontonados las piedrecitas que sacaron de lo que sernían. Y los andenes están puestas a mano: aunque fue llano, de fuerza lo aderesaron gastando sus comidas y trauajo. Y ancí no es justo que se pierda porque ci no lo beneficia se perderá para cienpre.