lunes, 13 de abril de 2015

Eduardo Galeano


Ha fallecido Eduardo Galeano (Montevideo, 3 septiembre 1940, 13 abril 2015), destacado escritor de izquierda latinoamericana. Sus obras: Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986) impactaron en distintas generaciones de pensadores, los que siguieron un derrotero de análisis político, historia, documental, periodismo y creatividad para reflejar la realidad que aquejaba a nuestro continente.

De joven trabajó como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero y cajero de banco.
Editó la revista Marcha en 1960. Durante el golpe de Estado de 1973 fue encarcelado y exiliado a Argentina donde fundó el magacín Crisis, donde convergieron escritores y creadores de reconocida trayectoria cultural.

En 1976 después del golpe de Estado de Videla es amenazado por el escuadrón de la muerte AAA, debiendo trasladarse a España. Pudo retornar a su patria en 1985 después de reinstaurarse la vida democrática en su país. Funda el semanario Brecha junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros escritores que antes habían trabajado en el Semanario Marcha.

Entre 1987-89 integró la Comisión Nacional Pro Referéndum para revocar la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que impedía el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar entre 1973-1985.

Su militancia en pro de la democracia le involucra con el Frente Amplio que llevó a la presidencia a Tabaré Vásquez. Fue corresponsal de distintas cadenas de noticias y diarios internacionales.

La partida de Galeano es sentida en todo el continente, este es un breve adiós a uno de los pensadores más importantes de nuestro continente.

EL LIBRO DE LOS ABRAZOS. (Selección)

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Arguedas

Yo estaba regresando a Montevideo, al cabo de un viaje. De dónde venía, no recuerdo, pero sí recuerdo que en el avión había leído El zorro de arriba y el zorro de abajo, la novela final de José María Arguedas. Arguedas había empezado a escribir ese adiós a la vida el día que decidió matarse, y la novela era su largo y desesperado testamento. Yo la leí y le creí, desde la primera página le creí; aunque no conocía a ese hombre, le creí como si fuera mi siempre amigo.

En El zorro, Arguedas había dedicado a Onetti el más alto elogio que un escritor puede brindar a otro escritor; había escrito que estaba en Santiago de Chile, pero que en realidad quería estar en Montevideo, para encontrarse con Onetti y apretarle la mano con que escribe.

En la casa de Onetti, se lo comenté. Él no sabía. La novela, recién publicada, no había llegado todavía a Montevideo. Se lo comenté, y Onetti quedó callado. Hacía bien poco que Arguedas se había partido la cabeza de un balazo.

Los dos estuvimos mucho tiempo, minutos o años, en silencio. Después yo dije algo, pregunté algo, y Onetti no contestó. Entonces alcé los ojos y le vi aquel tajo de humedad que le atravesaba la cara.


El sistema /1

Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.


El sistema /2

Tiempo de los camaleones: nadie ha enseñado tanto a la humanidad como estos humildes animalitos.
Se considera culto a quien bien oculta, se rinde culto a la cultura del disfraz. Se habla el doble lenguaje de los artistas del disimulo. Doble lenguaje, doble contabilidad, doble moral: una moral para decir, otra moral para hacer. La moral para hacer se llama realismo.

La ley de la realidad es la ley del poder. Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, la moral ha de ser inmoral.

El sistema /3

Quien no se hace el vivo, va muerto. Estás obligado a ser jodedor o jodido, mentidor o mentido. Tiempo del qué me importa, el que le vas a hacer, el no te metás, el sálvese quien pueda. Tiempo de los tramposos: la producción no rinde, la creación no sirve, el trabajo no vale.

En el río de la Plata, llamamos bobo al corazón. Y no porque se enamora; lo llamamos bobo por lo mucho que trabaja.

Dicen las paredes /2

En Buenos Aires, en el puente de La Boca:
Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie.

En Caracas, en tiempos de crisis, a la entrada de unos de los barrios más pobres:
Bienvenida, clase media.

En Bogotá, a la vuelta de la Universidad Nacional:
Dios vive.
Y debajo, con otra letra:
De puro milagro.

Y también en Bogotá:
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Y debajo, con otra letra:
(Último aviso.)

Dicen las paredes /4

En pleno centro de Medellín:
La letra con sangre entra.
Y abajo, firmado:
Sicario alfabetizador.

En la ciudad Uruguaya de Melo:
Ayude a la policía: tortúrese.

En un muro de Masapete, en Nicaragua, poco después de la caída de la Dictadura de Somoza:
Se morirán de nostalgia, pero no volverán.

 

Dicen las paredes /5

En la facultad de Ciencias Económicas, en Montevideo:
La droga produce amnesia y otras cosas que no recuerdo.

En Santiago de Chile a orillas del río Mapocho:
Bienaventurados los borrachos, porque ellos verán a Dios dos veces.

En Buenos Aires, en el barrio de Flores:
Una novia sin tetas más que novia es un amigo.

Profesión de fe


Sí, sí, por lastimado y jodido que uno esté, siempre puede uno encontrar contemporáneos en cualquier lugar del tiempo y compatriotas en cualquier lugar del mundo. Y cada vez que eso ocurre, y mientras eso dura, uno tiene la suerte de sentir que es algo en la infinita soledad del universo: algo más que una ridícula mota de polvo, algo más que un fugaz momentito.