martes, 27 de diciembre de 2016

Del microscopio a los seres extraterrestres


Luis Enrique Alvizuri
Tomado de: Filósofos en acción. Grupo cerrado de filosofía. Lima-Perú.

1. No toda la fenomenología existente involucra nuestra percepción. Es decir, muchísimos fenómenos de la naturaleza que existen solo han podido ser "visibles" o captables cuando el ser humano dejó de considerar sus órganos de percepción como los únicos que transmiten "la realidad". En primer lugar, desde siempre hemos comprobado que muchas veces estos órganos nos "engañan" en cuanto a las distancias y proporciones (como los espejismos) y en segundo término poco a poco la humanidad se fue dando cuenta que "había algo más" en la naturaleza que no se podía ver, oír y palpar pero que realmente existía.
2. Esta situación llevó al desarrollo de la intuición y del raciocinio lo que derivó en la filosofía, lo cual consistía en un ir más allá de la simple relación con la naturaleza a través de nuestros sentidos (como sí lo hacen los animales, aunque han indicadores que ellos también poseen dicha intuición y raciocinio, cosa que recién se viene descubriendo conforme avanzan los estudios sobre ellos). La llamada metafísica fue la culminación de este proceso y mediante ella se hizo el intento de entender, comprender o interpretar el mundo "real", que no es el que nos indican dichos sentidos.
3. Con esto el ser humano abrió la Caja de Pandora pues dejó de ser un simple "usuario" de la naturaleza para pasar a ser un "rediseñador" de la misma (no es un creador puesto que no hemos perdido aún la certeza de ser criaturas, de ser producto de ella misma, no sus creadores). Ello ha significado que el hombre se ha convertido en un manipulador pero no de los objetos como son sino de sus propiedades. ¿Qué son las propiedades? Son aquellas leyes o principios desarrollados en nuestra mente mediante los cuales nos permiten transformar las cosas en elementos distintos a lo que son. Lo minerales en su estado natural se encuentran dispersos y disueltos entre sí; nosotros, gracias a nuestras deducciones, los disolvemos y mezclamos de tal manera que adquieren una nueva conformación antes nunca vista. Insisto; si bien no somos creadores de nada (pues todo lo adquirimos de la naturaleza) somos diseñadores que elaboran nuevas formas de estructurar la materia. Esto tampoco es muy lejano de lo que también hacen algunos animales (como el castor) solo que ellos no lo hacen producto del descubrimiento de leyes y principios.
4. Pero no solo ha sido la intuición y la especulación lo que nos dio la idea de realidades más allá de las perceptibles por nuestros sentidos; también lo han sido los instrumentos. A mi entender el invento más importante en la historia contemporánea ha sido el microscopio pues nos hizo entender algo sumamente importante: que la dimensión en que nos encontramos no es la única posible sino que existen otras, tanto hacia lo pequeño como hacia lo grande. Este misterio aún hoy en día sigue abriendo posibilidades infinitas pues todavía no hemos comprobado si existe o no un fin en ello, si lo pequeño se ha terminado con los quarks o si lo grande se acaba con el Universo. Puede ser que este Universo conocido sea parte de otro Universo mayor y que ello a su vez lo sea de otros más y así hasta el infinito. ¿Por qué es importante esto? Porque eso nos indica que el "mundo" donde vivimos no es el único posible y el único real sino que nos hallamos solo en una porción de él que no sabemos (ni sabremos) cuál es exactamente. Cada vez nos damos cuenta que la realidad nos sobrepasa, sobrepasa nuestra idea de ella y nuestro supuesto "conocimiento" sobre ella. La frase más acertada que podría definir esto sería la de Platón: "Solo sé que nada sé", y ello resume el espíritu de la verdadera ciencia, aquella que le dice al hombre que tener ciencia no es saber sino darse cuenta que tal vez no se sabe, siendo esto la única sabiduría posible.
5. Es verdad que siempre existen las personas que se aferran a "verdades", sean estas cuales sean. Por muy distintas razones todos necesitamos creer en algo pues ello es lo que nos permite poder organizarnos y darle un sentido a nuestra existencia. Sin una "verdad" de por medio nuestra vida sería la de un animal (un ser que vive sin ninguna verdad pero vive), pero mientras podamos darnos cuenta que somos humanos necesariamente tendremos algún tipo de verdad, por muy ridícula que ella parezca. Ello nos ha llevado y nos lleva aún a un sin fin de opciones, ninguna de las cuales puede decirse que es "la última y definitiva verdad". Sin ir muy lejos, en Occidente, civilización dominante desde hace cinco siglos, se ha pasado de la verdad de la Biblia (y de la lógica racional) a la verdad de la ciencia contemporánea (o experimentación) que es con la cual ahora vivimos y en la que creemos los que estamos inmersos en ella. Dicha ciencia contemporánea es la que marca el ritmo y el camino de los hombres que hoy vivimos el presente y le tenemos casi tanta fe como la teníamos a los antiguos dioses.
6. Llegamos entonces al punto principal: la "verdad" y la "fe" que el hombre moderno tiene están sostenidas sobre el conocimiento científico moderno (y hago hincapié en lo "moderno" porque ciencia y conocimiento siempre han existido, pero no como ahora los identificamos) y este consiste en un método, un procedimiento para abordar la naturaleza y sus fenómenos. Pero en este punto se suscitan una serie de preguntas: ¿toda la fenomenología de la naturaleza se agota en el método científico o metodología? Y aquí volvemos al principio de todo: la realidad siempre resulta más compleja que nuestros sentidos e incluso que nuestras herramientas. Si bien el microscopio nos reveló otro mundo, esto no lo cerró y concluyó sino que simplemente lo abrió, con lo cual el horizonte del conocimiento se extendió más todavía. Con cada nuevo descubrimiento en vez de cerrarse el ciclo por el contrario se expande, como cuando hacemos un hoyo: mientras más cavamos más grande es. Lo mismo para todos los instrumentos: mientras más desarrollados son nos muestran más misterios por resolver. Es la paradoja del conocimiento.
7. De modo que quienes seguimos el proceso científico con fidelidad y precisión (y no con la fe de quien ve en él la respuesta y solución a todas las preguntas) y nos damos cuenta que es una acumulación de datos siempre incompletos sabemos que la "sorpresa" y los "cambios" no son una excepción sino una constante, un característica necesaria del conocimiento científico. Es un convencimiento que nunca se llegará "al final" de todo (cosa que solo se obtiene a través de la fe en una creencia y religión, ese "no más allá" que toda verdad absoluta plantea) y que cada día, con cada nueva investigación, se amplían no "la verdad" sino más bien la incertidumbre, la novedad, la idea del infinito en todas sus dimensiones. Una de esas nociones es la existencia de otros seres, tanto en lo microscópico como en lo macroscópico.
8. La misma reacción que tenían muchos ante las primeras revelaciones del microscopio (en principio negación absoluta, luego duda y finalmente sorpresa) se suscitan ante las revelaciones de otros seres fuera de nuestra dimensión. Escepticismo, burla y menosprecio es la actitud natural del hombre común ante cualquier novedad que se le presenta, incluso así provenga del conocimiento científico. La "novedad" no siempre es bien recibida por la gente puesto que necesariamente derriba ideas que se creían "sagradas" e inconmovibles, ideas que para muchos vienen a ser su verdad personal, aquello sobre lo cual sostiene sus creencias y comportamientos. Para entender mejor esto recordemos el caso de la Teoría de la Evolución y todo el revuelo que causó (y aún causa), de cómo ésta afectó de manera tan directa a personas de todo nivel y condición (aún a científicos). Lo mismo para la noción de seres inteligentes no humanos, a pesar de las pruebas de que existen formas de vida extrañas como la fauna abisal, especies que en muchos casos trastocan el "orden convencional" de lo que creemos que es la vida (y de tal fauna hasta ahora solo se conoce menos del 5%).
9. Entonces ¿qué hacer? Mi propuesta es admitir el fenómeno a pesar de que ello nos puede afectar tanto personalmente como socialmente. ¿Por qué la ciencia "oficial" no lo reconoce? Por la misma razón que no le reconocían a Galileo sus pruebas ni querían mirar por su telescopio: porque ello perturba el orden y las verdades "oficiales". Si bien la Teoría de la Evolución ocasionó mucha disputa y controversia, la revelación oficial de la presencia de otro tipo de seres vivos a nuestro alrededor produciría una mayor polémica y alteración del sistema puesto que tales seres no serían como los de la fauna abisal ("inferiores" a nosotros a pesar de su rareza) sino "superiores" en el manejo de la naturaleza. Dentro de la mentalidad contemporánea donde "el conocimiento es poder" la idea de que algo tenga más conocimiento (como lo serían tales seres) se asocia inmediatamente al poder, y esto es lo que les aterra a los líderes de la sociedad moderna. Piensan que necesariamente todo aquel que tiene más conocimiento inevitablemente buscará tener "poder" y dominio sobre el resto, o sea, trasladan su propia mentalidad a la de dichos seres.
10. Ello explicaría entonces la reacción de la "ciencia oficial" ante tal fenomenología siendo la misma que utilizaron los enemigos de Galileo: negación absoluta, investigación somera, sarcasmo, sospecha de mala intención, acusación de ignorancia y un largo etcétera. La ciencia contemporánea, dirigida y orientada ex profesamente hacia la alimentación de la sociedad de mercado, no ve en tal situación un motivo de investigación pues no sabría qué beneficios o ganancias se obtendrían de comprobar que esos seres existen. "¿Qué ganamos con saberlo?" dicen. "Al contrario, la gente va a creer más ellos que en nosotros, puesto que conocen mejor a la naturaleza". Es la pérdida de poder entonces lo que los aterra. Son los magos del rey que sienten amenazado su lugar de importancia en la corte. ¿Cómo admitir que una cosa pueda romper las leyes de la naturaleza que nosotros hemos descubierto y denominamos como "universales"? Eso es un imposible, no por las leyes, sino por nosotros. Y ahí está el problema: que la ciencia contemporánea está manejada y manipulada por seres humanos, de carne y hueso, que comen, defecan y se enferman como cualesquiera otros, así como también tienen ambiciones, virtudes y defectos muy humanos. "La ciencia" como un cuerpo ajeno, independiente del hombre y autónomo no existe: es solo un constructo que utilizamos para ciertos discursos pero en verdad somos nosotros los que decidimos cuándo ella es "verdad" y cuándo no. Es el científico real, la persona, la que decide qué es lo verdadero y qué no, no así la propia "ley". Las leyes no hablan, no respiran ni se expresan por sí solas: son "interpretadas" por alguien que habla en nombre de ellas, y ese es el tema en cuestión. Se trata entonces de una "verdad" que depende no de los fenómenos en sí ni de lo que captan nuestros instrumentos sino de qué dice el científico o la "autoridad" sobre ellos.