lunes, 17 de noviembre de 2008

Julio Carmona y Concurso de Libro Universitario



Julio Fernández Carmona (Chiclayo, 1945) conocido en nuestro medio literario peruano como Julio Carmona, es un vigoroso poeta, ensayista, escultor y formidable declamador, cuyos ideales estéticos y doctrinarios socialistas le llevó a sufrir prisión en la década del 90 del siglo pasado. Ejerce la docencia en la Universidad Nacional de Piura en la Facultad de Educación. Su poética se inscribe en los postulados estéticos de filiación proletaria sustentados en Perú por el Grupo Intelectual Primero de Mayo, que integró desde 1970.

Hace unos días, revisando la primicia de los resultados del IV Concurso Nacional del Libro Universitario, organizado por la Asamblea Nacional de Rectores (Perú), encontré su nombre entre las menciones honrosas del área de Humanidades. Inmediatamente por el correo electrónico le envíe la noticia, sorprendido y alcanzado por las circunstancias, y con mucha incredulidad me preguntó: ¿De dónde había sacado tal noticia? Evidentemente lo sorprendió la decisión del jurado y de lo que se puede lograr desarrollando investigación, en universidades públicas cuyos presupuestos son exiguos para tal labor.

Hace cuatro años se inició el concurso del libro universitario a iniciativa del Dr. Iván Rodríguez Chávez, Presidente de los Rectores de las universidades peruanas, y dirigidos por el Dr. Germán Peralta Rivera. Es un gran acierto que cada año se realice este concurso para todos los miembros de la comunidad universitaria peruana, permite el acceso a la publicación de los trabajos de investigación de los concursantes ganadores, y otorga mucho prestigio a las instituciones a las que pertenecen los ganadores.

En la ceremonia de premiación del tercer concurso, uno de sus ganadores, mencionó que eventos de esta naturaleza no se informan por los medios periodísticos, porque la noticia "no vende". Sostuvo que los investigadores no eran las estrellas del espectáculo y de la farándula, cuyas actividades son de interés en las ventas de los diarios. Las noticias sobre investigación e innovación científica en una nación aún con deficiencias en la calidad educativa, pasan desapercibidas. Aún las páginas culturales de muchos diarios peruanos están repletas de anuncios sociales y de artículos cuyos contenidos muestran estrechas preferencias y segmentación informativa.

Este año los premios también sugieren calidad e innovación en los títulos que se han presentado y muestra la calidad académica de sus autores y del jurado integrado por intelectuales de mucho prestigio.

La desreferenciación en la teoría literaria, es el texto ganador de una mención honrosa, aquí inserto un fragmento que cortésmente me ha enviado Julio Carmona. Espero que disfruten del mismo.

"Gris es toda teoría; pero verde es el árbol dorado de la vida", es la célebre definición de la teoría y de la vida que Goethe hace en su no menos celebérrimo Fausto. Y, en efecto, todo lo que la vida nos ofrece tiene la frescura y el valor de lo que enriquece nuestra percepción del mundo. Mas no ocurre así con la reflexión sobre ella. Es decir, la vida es agradable; pero su explicación, no. De ahí que aprender conceptos o definiciones escolares siempre resulte tedioso y forzado. Cuando se habla de teoría, pues, se suele pensar en la reflexión que se hace sobre algo cuya existencia no se presenta de manera muy bien definida, aunque ese algo sea parte cotidiana de nuestra existencia.

Una situación similar se da con la teoría literaria, que permite sentar las bases para una explicación de lo que es la literatura. Porque la literatura (no lo olvidemos) existe para gozar con ella. Pero como asimismo es pasible de ser estudiada y teóricamente explicada, resulta que esta explicación es también, como toda teoría, gris. No obstante, parece ser que hay teoría para todos los gustos. Y es así que los estudiosos suelen adoptar diversas posturas cuando de la teoría literaria se trata, de acuerdo –por cierto– con las diferentes concepciones del mundo que cada uno tenga. En tal sentido, no es conveniente hablar de una sola teoría literaria, sino de –por lo menos– dos.

Frente a la deslumbrante presencia de un "mundo nuevo", que maravilla a quien accede a él por medio de la lectura, todos coinciden en atribuirle una "existencia propia", es decir, que ese "mundo nuevo" sugiere la sensación de tener una autonomía indiscutible. Y unos piensan que responde a un alejamiento de la realidad, y se habla de "desrealización" de la literatura. Otros, que se trata de "deshumanización", porque el poema aparentemente busca alejarse de los problemas humanos (sociales, políticos, religiosos o morales). Pero también hay quienes, considerando esa ostensible autonomía, prefieren decir que se trata de un recurso que no rompe sus nexos con la realidad ni con la humanidad sino que –y solamente– "da un rodeo para llegar a ellas". La realidad y la humanidad son el referente de toda información. Y el arte es algo distinto de lo informativo. Entonces, para no convertirse en vehículo de datos informativos acerca de algo que tiene sus propios medios para presentarse a sí mismo, el arte y la literatura buscan un camino nuevo: presentarse como algo que "no ha ocurrido" (lo verdadero), pero que sí podría ocurrir (lo verosímil). Si es algo que no ha ocurrido y que, por lo tanto, no es verdad, entonces los lectores no tenemos referencias claras y evidentes para su comprobación. De ahí que recibamos al poema como algo que tiene una "absoluta" autonomía.

Pero no pequemos de ingenuos. En verdad, el poeta no hace otra cosa que presentar como nuevos los elementos de siempre: de lo real y lo humano. Y desde esta perspectiva es que hemos pergeñado nuestra propuesta, que considera a la autonomía del poema no como algo absoluto sino relativo y explicable por esa propensión del poeta a evitar que se descubran los nexos de su obra con un referente inmediato. Y he ahí que se produce la desreferenciación, es decir: generar la sensación de que la literatura no conduce a un mundo real o humano verificable, porque "no tiene un referente" de esas características. Pero, desde luego, ésta es una ilusión. Y el descubrir ese referente es o debe ser preocupación del lector crítico o "lector impuro", del estudioso, del teórico. Y no es precisamente para éste que escriben los poetas. El receptor ideal de todo poeta es aquel que lee por placer, el "lector puro". Pero el ideal de todo lector es o debe ser el alcanzar esas dos dimensiones: del placer y del estudio. Para evitar las manipulaciones. Y para tener una visión total de la literatura, del ser humano y de la vida."
Publicado en: Revista digital española.
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