miércoles, 3 de noviembre de 2010

PRONAFCAP: UN INSUFICIENTE INTENTO POR MEJORAR LA EDUCACIÓN PERUANA

Inserto el artículo del profesor John Morillo, sobre la percepción que tienen un grupo de docentes de la región Callao acerca de los resultados del Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente, que viene siendo aplicado a los docentes que se encuentran comprendidos en la nueva ley del profesorado.

Con un espíritu crítico y franco, el autor toca un tema que suele ser ocultado a la opinión pública: los posibles resultados de la aplicación de un programa de capacitación, que en definitiva, afecta al maestro de escuela y dista mucho de obtener los resultados que se han trazado desde el Ministerio de Educación del Perú.

Conozco esfuerzos encomiables de muchos docentes que participan en este programa como capacitadores y también de la calidad que ellos suelen mostrar cuando se trata de mejorar los estándares de la calidad educativa peruana, pero contra toda expectativa, el autor del artículo resalta los problemas que dificultan el logro de sus metas trazadas, diagnóstico que deben tomar en cuenta quienes han diseñado este programa nacional de capacitación docente, la cual está financiada por organismos internacionales.


El PRONAFCAP es una carga para el docente, un gasto para el Estado y una instancia que contribuye poco a la formación y capacitación docente y al trabajo cotidiano del docente en el aula.

Si bien en las publicaciones oficiales del Ministerio de Educación del Perú podemos leer: “El Programa Nacional de Formación y Capacitación Permanente, PRONAFCAP, tiene como objetivo mejorar las capacidades, conocimientos, actitudes y valores de los docentes, enfatizando el desarrollo de sus capacidades comunicativas, capacidades lógico matemáticas, dominio del currículo escolar y especialidad académica de acuerdo al nivel educativo, con el objetivo fundamental de mejorar la enseñanza en las aulas". A nivel fáctico esto dista mucho de ser así, sobre todo en lo referente a la mejora de capacidades y conocimientos actualizados.

Con la finalidad de recabar información relevante sobre la satisfacción de los docentes con respecto a la calidad del programa en mención, el autor de este texto realizó una encuesta a inicios de octubre del presente año a una muestra de 45 docentes de un universo de 200 que asisten al PRONAFCAP. De ello se encontró los siguientes resultados:

El 60% de los docentes afirma que asisten solo porque es requisito para el currículo y las evaluaciones. Este primer resultado se puede interpretar desde dos perspectivas: Una motivación intrínseca y otra extrínseca. La falta de una motivación intrínseca del participante que podría deberse a múltiples razones como la sobrecarga laboral, tanto por parte de la institución educativa como de sus otras fuentes de ingreso que son necesarias para completar la canasta familiar; además del tiempo que debe dedicar a los estudios, sobre todo en la Región Callao donde asisten a más de un curso en simultáneo, plan organizado por el gobierno regional.

Sin embargo, más que la motivación intrínseca, está pesando el otro tipo de motivación, la motivación extrínseca que guarda relación directa con el tipo de servicio o la calidad del programa que reciben los docentes del PRONAFCAP. Esto se sustenta con los siguientes datos: sólo el 2,2% afirma que está aprendiendo temas y estrategias nuevas; el 40% está en desacuerdo con el manejo de estrategias y los contenidos de los capacitadores, mientras que el 38% manifiesta estar parcialmente de acuerdo, y un 75,6% manifiesta que podría hacer cosas más importantes que asistir al PRONAFCAP. Lo impresionante del asunto, referido a este último dato, es que en la jerarquía de las prioridades del docente, la asistencia a este programa ocupa el último lugar; esto definitivamente muestra el descontento, la insatisfacción y la desmotivación casi total con el programa.

Así mismo, Lo anterior guarda relación con lo que el docente ve reflejado en su labor diaria. El 55.6% afirma que el PRONAFCAP le ayuda poco a mejorar su labor docente. Esto nos muestra que el objetivo fundamental para el que fue creado el programa no se está cumpliendo, especialmente por parte de los que aplican el programa, pues el 71, 1% manifiesta que aprendería más sobre su área en cursos distintos al programa en mención.

De otro lado, si se hace una comparación entre las clases de formación general y las que corresponden al área del encuestado, aproximadamente a un 64% le parecen más relevantes las clases de formación general. Aquí notamos que las clases que más aceptación tienen son las que corresponden a Formación General (Matemática, Comunicación y Diseño Curricular Nacional). Esto demuestra que el docente esperaba aprender más sobre el manejo de estrategias de enseñanza sobre su área, y por tanto, es una invitación a que los capacitadores mejoren su trabajo en el programa.

En conclusión, El PRONAFCAP no cumple con los objetivos para los que fue creado, pues los docentes no aprenden estrategias ni contenidos nuevos, asisten por obligación, y ello no les ayuda a mejorar su labor diaria en el aula. Por otro lado, hay un descontento generalizado con el trabajo de la mayoría de los capacitadores, especialmente con los del área del docente encuestado.

Finalmente, quisiera terminar diciendo que el PRONAFCAP es un intento por mejorar la educación básica peruana, pero es sólo eso, un intento; es por ello que debe controlarse su eficaz aplicación y debe ir de la mano con la mejora de las condiciones en las que el maestro labora. Cuando hablo de condiciones me estoy refiriendo a lo siguiente: primero, las de orden pedagógico, es decir, las que contribuyen hacer viable este tipo de trabajo, por ejemplo, la excesiva cantidad de alumnos por aula con las que se trabaja (aulas con más de 40 alumnos), teniendo en cuenta que la edad escolar contribuye a la fácil distracción e indisciplina de los alumnos que ven respaldado su accionar en las normas vigentes y el desinterés de sus padres. Segundo, las de orden económico, lo cual estaría relacionado con el salario del docente, punto álgido que debe ser tomado en cuenta debido a que los factores más importantes para que el docente se comprometa no solo con su jornada laboral es porque la mayoría de ellos llega apresurado o sale del mismo modo para cumplir con su trabajo en otro lugar, esto sumado al trabajo diario que lleva a casa, tanto de sus centros laborales como de los estudios, y las obligaciones familiares hacen que su vida sea estresante; además que es el único trabajador que no recibe remuneración alguna por su trabajo fuera del horario asignado. En tercer lugar, la falta de liderazgo en algunas instituciones hace que el docente, lejos de comprometerse, termine por cumplir sólo con lo que la norma establece.

Además, serían necesarias estas reflexiones finales : ¿Cómo puede exigirse que el docente pueda emular el trabajo de sus pares en países como Finlandia, donde el maestro aparte de una sólida formación académica trabaja con 20 alumnos como máximo, durante 15 horas semanales y recibe un salario de tres mil novecientos setenta y cuatro dólares aproximadamente , mientras los maestros del Perú trabajamos con más de 40 alumnos, más de 24 horas a la semana y con sueldo de trescientos noventa y ocho dólares? ¿Cómo mirar con anhelo ese tipo de educación si no hemos consolidado políticas educativas de largo plazo? ¿Cómo esperar resultados alentadores si en el discurso político oficial y en la opinión pública sólo se concibe que la educación resulte siendo única responsabilidad del maestro? ¿Cómo esperar que la enseñanza sea significativa cuando, por ejemplo, un estudiante que haya recibido la mejor clase sobre el respeto a la Constitución Política del Estado llegue a su casa y escuche en diferentes medios comunicativos que el máximo representante de la nación agredió a un ciudadano porque le gritó “corrupto”? y lo peor aún, que el Presidente del Poder Judicial salga a justificarlo, renunciando a la función que se le fue asignado constitucionalmente y oficie de abogado de una de las partes.

Debemos asumir que nuestra labor educativa implica a todos los agentes educogénicos, de lo contrario, poco o nada resultará beneficioso para elevar los estándares de calidad exigidos para la educación peruana.

A continuación se presenta la encuesta aplicada a una muestra de maestros.