viernes, 21 de septiembre de 2007

HARAUI: TRASCENDENCIA Y REMEMORACION





Durante la presentación del número 100 de Haraui. Washington Delgado,Gilberto Bustamante, Francisco Carrillo, Esther Castañeda y Víctor Mazzi H. Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Abril 1996.



“y alguna vez condecorarán al poeta
por usar palabras como fuego,
como sol, como esperanza,
entre tanta miseria humana,
tanto dolor
sin ir más lejos.”
Juan Gelman.


Para Enma Rodríguez Buckingham

En el Perú, son pocas las revistas de poesía que se mantuvieron en circulación y contra todo pronóstico, circularon en todos los ambientes culturales y lugares donde pudieran gozar del arte poético. Una de estas revistas fue Haraui, fundada y dirigida por Francisco “Paco” Carrillo, desde setiembre de 1963.

Rememora Francisco "Paco" Carrillo, que el nombre fue sugerido por José María Arguedas, quien le señaló que “poesía” en el antiguo Perú, se traducía como: «Haraui o yuyaycucuna ttaqui. Cantares de hechos de otros o memoria de los amados ausentes y de amor y aficción y agora se ha recibido por cantares deuotos y espirituales.». El nombre de la revista mostró la necesidad de adoptar identidad poética desde nuestra propia cultura.

Desde su primer número, Paco Carrillo guardó independencia respecto a quienes pudieran tentarle de exclusivismos; con su propio peculio mantuvo a flote la revista, aún en las peores épocas de crisis económica. Publicó poesía desde distintas propuestas estéticas; poesía representativa por región o departamentos del Perú; poesía proveniente de otros países, entre estos: Rumania, Bélgica, Estados Unidos, Cuba, Nigeria, Japón, China, Hungría; la poética en quechua y aymara recogida por Felipe Guamán Poma de Ayala, además de poética contemporánea en Quechua.

Aunque el índice onomástico de Haraui sea extenso, puede leerse en sus páginas poemas de: Martín Adán, Javier Heraud, Javier Sologuren, Washington Delgado, Pablo Guevara, Gustavo Valcárcel, Antonio Cisneros, Marco Martos Jorge Pimentel, Tulio Mora, Abelardo Sánchez, Mirko Lauer, Víctor Mazzi Trujillo, Leoncio Bueno, Carmen Luz Bejarano, Juan Cristóbal, Rosina Valcárcel, Sandro Chiri, Domingo de Ramos, Feliciano Mejía, Julio Carmona, Bruno Mendizábal, Giovanna Pollarolo, entre otros.

Distintos fueron los motivos y temas que se presentó en Harawi. En la celebración de su número 100, Washington Delgado, redactó un ensayo sobre la poesía de Julio Masías y de los poetas agrupados en la revista Varía Lección (1937-39). Desprevenidos lectores no intuyeron que Julio Masías fue un heterónimo que usó Washington Delgado y que la revista Varía Lección sólo existió en la imaginación del mismo Delgado para un ejercicio imaginario de la crítica literaria.

Paco Carrillo acogió editores por épocas distintas, entre ellos: Carmen Guizado, Aníbal Marcazzolo, Rafael Drinot Silva, Juan Malpartida y Juan Dejo. Desde 1994 me tocó acompañarlo en esta generosa empresa poética, hasta el cierre de su número 130 (marzo, 2,000).

Carrillo falleció un 13 de octubre de 1,999, en un lamentable accidente automovilístico en la ciudad de Huancayo. Muchos coincidirán que sus conversaciones causaban “una bohemia fructífera y desencadenante del gozo por el saber. Orientaba las inquietudes de noveles y curtidos poetas, sugería bibliografía, escuchaba y debatía con la sencillez del amigo, frente al error recurría a la fina ironía, siempre aconsejando.

Un reconocimiento de la trascendencia de Haraui en la poesía peruana, es su publicación facsimilar, compromiso al cual están convocadas las instituciones culturales que valoran el arte poético. Haraui, titánica empresa de Paco Carrillo, hoy merece nuestro reconocimiento, tal vez en versos del poeta Juan Gelman.

ENLACE DE INTERES:
www.juliabarrigamd.com/pacocarrillo/index.html

1 comentario:

Sonia Luz dijo...

Preparando materiales para rendir homenaje a nuestro maestro Paco Carrillo, encontré tu blog con esta nota que retrata con tanta justicia la figura siempre cálida del inolvidable maestro, poeta e investigador. Muchas gracias.

Un saludo fraterno

Sonia Luz Carrillo