domingo, 18 de octubre de 2015

CESAR GUARDIA MAYORGA:UN DICCIONARIO Y LA NACIONALIDAD

In Memóriam. César Guardia Mayorga. 15 mayo 1906 - 18 octubre 1983.‏

Sara Beatriz Guardia
En su libro, El legado quechua. Indagaciones peruanas, (1952), Raúl Porras Barrenechea subraya que fue Fray Domingo de Santo Tomás quien bautizó con el nombre de "quichua", el idioma conocido en el Tawantinsuyo como runasimi. Término que aparece por primera vez en su tratado, Lexicón o Vocabulario de la lengua general del Perú, publicado en 1560. Inicio de una historia de desencuentros donde el idioma del imperio vencido coexistió con el español en condiciones desiguales, pues siempre fue visto con desconfianza y desdén.
Sin embargo, en su calidad de predicador, Fray Domingo de Santo Tomás constató que para lograr la evangelización era necesario conocer profundamente el idioma quechua. Por ello la tarea didáctica recayó en los frailes: el agustino, Juan Martínez de Ormaechea, publicó en 1604, Vocabulario de la lengua general del Perú llamado Quichua, y en 1607 el jesuita Diego González Holguín: Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua ó del Inca, apreciado por la importancia de sus innovaciones fonéticas. Mientras que la primera gramática, Arte de la lengua general de los yndios de este Reyno del Pirú, data de 1616, cuyo autor, Alonso de Huerta, fue capellán de iglesias.
La gramática quechua de César Guardia Mayorga resultó también
importante para entender su estructura idiomática.
Dos importantes contribuciones se publicaron en alemán, Organismus der Kheúua-sprachei, de Johann Jakob von Tschudi, en Leipzig (1853). Y,Wörterbuch des Runa-Simi oder Keshua-Sprache, de Ernst Middendorf, también en Leipzig, en 1890. Tal como señala, Marcos Jiménez de la Espada, explorador y escritor español que con la Comisión Científica del Pacífico recorrió el continente entre 1862 y 1865, la evidencia del gran interés que suscitó el idioma quechua quedó demostrada con la reedición de la obra de Fray Domingo de Santo Tomás, en  Leipzig, en 1891.
El primer trabajo sobre el idioma quechua del siglo XX, Diccionario kechuwa-español, pertenece al sacerdote Jorge Lira, párroco en Maranganí, Cusco, publicado por la Universidad Nacional de Tucumán, en 1945. Poco después, Raúl Porras Barrenechea prologó la edición facsimilar del libro de Fray Domingo de Santo Tomas, Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú. Y, en 1955, Carlos Núñez Anavitarte publicó Aspecto socio-económico del problema de la alfabetización del idioma quechua. Estos son los estudios que anteceden la publicación del Diccionario Kechwa-Castellano-Castellano-Kechwa (1959) de César Guardia Mayorga, donde defendió “el principio reconocido al derecho que tienen los pueblos a expresarse y desarrollar su cultura en su propio idioma”.
César Guardia Mayorga, imagen del año 1952.
En esa perspectiva, fue importante el lúcido comentario que hiciera Sebastián Salazar Bondy, titulado: “Un diccionario y la Nacionalidad”,  publicado en “El Comercio”, 30 de julio de 1959: 
“Hacía falta, un diccionario manual de quechua y castellano, un instrumento práctico no destinado a los especialistas, filólogos o lingüistas, sino para uso de población culta, cuyo espíritu y concepción del país no olvidan ni escamotean la perentoria necesidad que existe de establecer una comunicación real entre la ciudadanía de habla española y la que se expresa en el viejo ilustre idioma indígena. Y ya lo tenemos. Su autor es el profesor César Guardia Mayorga y su editor “Minerva Miraflores”. Un verdadero volumen de bolsillo, bien impreso y económico, ordenado, además con la habitual técnica del diccionario de empleo corriente. Son dos centenares de con 3200 vocablos de cada lengua, unas sencillas y útiles notas explicativas de introducción y un apéndice de elementales normas gramaticales. Hasta hoy —es preciso recordarlo— sólo había a la mano el magnífico tomo del Padre Lira, cuyo propósito es académico y cuyo uso, por ende, resulta poco fácil. La revalorización del quechua, pues, a la cual tantos etnólogos, historiadores y lingüistas están ahora contribuyendo, gana un nuevo aporte, y no pequeño. Revelaciones de poesía, revelaciones de cosmovisión, revelaciones del alma del Perú indio, nos están dando una noción cabal del bello y misterioso mundo del habitante autóctono antiguo y actual. ¿Cómo permanecer, si es parte de nuestro ser integral, si queremos interpretarla y sentirla plenamente nuestra? Aprender el quechua es un deber, en la tarea de cumplirlo ha de auxiliarnos bastante el diccionario comentado.
La antropología y la pedagogía contemporáneas han llegado a la conclusión de que no se puede alfabetizar y culturizar un pueblo que se mantiene rezagado con respecto a otros grupos, si no se lo provee de los elementos básicos a través de la lengua original, pues es bien sabido que una lengua es algo más que los signos convencionales de su verbo o grafía. Un idioma es una filosofía, que es imposible fracturar con arietes culturales, tratando de destruir las murallas que la defienden de las contaminaciones extrañas. El quechua se ha conservado aislado y solitario, desconfiando de su contorno mestizo o blanco, porque no ha asimilado los valores de la mixtión nacional, en su esencia misma. Lo occidental, lo hispánico, le ha sido extraño, porque han querido dárselo con violencia. Otra cosa ha de ser el día en que el educador, el comerciante, el político, la autoridad que tienen propósitos sanos ingresen a la psiquis del indio por la vía del espíritu. Esa vía es el lenguaje, cuya infinita riqueza vislumbramos tras las hermosas versiones de la canción y el himno que nos han sido brindados por traductores celosos y desinteresados desde Adolfo Vienrich hasta José María Arguedas.
Los curas doctrineros de la colonia comprendieron bien el problema y sus vocabularios tenían menos una finalidad de investigación, o de exotismo, de muestra de una pericia universitaria, que el ánimo de sondear la profundidad del alma india, a cuyo hondón querían llegar con la nueva fe. Ese afán de penetración por el conducto más directo y  eficaz se perdió más tarde. La norma fue enterrar el idioma propio de la población aborigen para reemplazarlo por el castellano, como si todo se redujera a cambiar de instrumento. Hubo, en verdad, un error. Considerar el habla algo superficial, sobrepuesto, y no una afloración de la intimidad del hombre, de la intimidad de su cultura, de su historia. Es llegado el tiempo de enmendar esa falta. Primero es preciso comprender al quechua con interés humano, con afecto, sin la ambición de subsumirlo en el cúmulo de las ideas o costumbres occidentales que le llevamos abrumadoramente, llegando hasta él mediante la lengua en la que vive y se expresa. Heidegger, el filósofo alemán, ha llamado al lenguaje la  “casa del ser”. Reconozcamos, antes que nada, ese mundo mágico del indígena, y luego hagámonos parte de él y que él sea parte de nosotros.
El diccionario de Guardia Mayorga no debe faltar entre los libros que un peruano culto tiene como obras clásicas de consulta. Es lo menos que se le puede pedir si, por razones involuntarias, no puede entregarse al estudio del quechua ni hablarlo ni leerlo como habla y lee el castellano y, a veces el inglés o el francés. Es parte esto de la obligación de integrar la nacionalidad como una sola e indisoluble unidad”.
Transcurridas casi cuatro décadas de la primera edición del Diccionario de César Guardia Mayorga, la Editorial Minerva publicó en 1997 la séptima edición, confirmando la vigencia de integrar nuestro país y tender puentes de comunicación entre la población de habla española y aquella que se expresa en el antiguo idioma quechua. Dicho de otra manera, entre nuestro pasado y nuestro presente.
Lima, octubre del 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

¿Debemos celebrar el 12 de octubre?



Aquí dos mensajes de españoles que tienen conciencia de lo ocurrido durante la invasión y dominio colonial hispano sobre el "Nuevo Mundo":

Cuenta en twitter de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, rechazando la celebración del 12 de octubre como fiesta nacional de España, que es la exaltación del genocidio cometido contra nuestros antepasados:
  • "Vergüenza de estado aquel que celebra un genocidio, y encima con un desfile militar que cuesta 800mil euros"
El alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, también escribió: 
  • "Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar."
Quizá a todo español debe refrescársele la memoria sobre lo que escribió el religioso dominico Francisco de Vitoria:

"Primum omnium yo no entiendo la justicia de esta guerra, nec disputo si el emperador puede conquistar las indias, que praesuppono que lo puede hacer stríctisimamente. Pero a lo que yo he entendido de los mismos que estuvieron en la próxima batalla con Tabalipa (Atawallpa) ni los suyos habían hecho ningún agravio a los cristianos ni cosa por donde les debieran hacer la guerra."


Y tomar en cuenta el testimonio del requerimiento (solicitud de rendición y aceptación del dominio colonial español) de Martín Fernández de Enciso ante los caciques de Cenú:
  • "Yo requerí del parte del Rey de Castilla a dos caciques destos del Cenú... y respondiéronme: que en lo que decía que no auía sino un dios e que este gouernaua el cielo e la tierra e que era señor de todo, que les parecía bien e que assí deuía ser: pero en lo que decía que el Papa era señor de todo el Uniuerso en lugar de Dios e que él auía fecho merced de aquella tierra al rey de Castilla, dixeron que el Papa deuiera estar borracho quando lo hizo, pues daua lo que no era suyo, e que el rey que pedía e tomaua tal merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros e que fuese allá a tomarla, que ellos le pornían la cabeza en un palo como tenían otras que me mostraron de enemigos suyos puestas encima de sendos palos cabe el lugar e dixeron que ellos eran señores de su tierra e que no auían menester otro señor e yo les torné a requerir que lo hiziessen si no que les haría la guerra e les tomaría el lugar.... e respondiéronme que ellos me pornían primero la cabeza en un palo e trabajaronpor lo hacer..., etc."
En Latinoamérica aún están abiertas las heridas después de la imposición del dominio colonial español que casi extermina con todos nuestros antepasados.

lunes, 5 de octubre de 2015

Reseña: Las Mujeres en los Procesos de Independencia de América Latina.


 
Patricia N. Sánchez
Publicado en  Revista Dos Puntas Año VI N° 10 / 2014; San Juan, Argentina, segundo semestre 2014.
 
Primer Congreso Internacional. Las mujeres en los procesos de la Independencia de América Latina, es un libro que refleja el trabajo de varios años que se inició en 2007, cuando el Centro de Estudios la Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL, dirigido por su directora Sara Beatriz Guardia, convocó al IV Simposio Internacional Las mujeres en la independencia de América Latina, realizado en la ciudad de Lima -Perú- el 19, 20 y 21 de agosto de 2009, con el auspicio de la Representación de UNESCO en el Perú y del Convenio Andrés Bello. Fruto de esta convocatoria y trabajo se publicó en el año 2010, un primer libro titulado Las mujeres en la Independencia de América Latina.

Posteriormente, con el fin de dar continuidad a la tarea iniciada, se constituyó la Comisión del Bicentenario. Mujer e Independencia en América Latina con el objetivo de llevar a cabo un proyecto de investigación, para el cual se formaron 14 grupos de trabajo que incluyeron una multiplicidad de problemáticas inherentes a las mujeres y la independencia, los cuales fueron agrupados en tres ejes temáticos: Análisis teórico y Contexto; Ideología, Imágenes y Discursos; Instituciones, espacios privados y públicos. Recién entonces CEMHAL, convocó al Primer Congreso Internacional Las Mujeres en los procesos de la Independencia de América Latina, que tuvo lugar en Lima el 21, 22 y 23 de agosto de 2013, con el auspicio de la UNESCO, Guatemala, y la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres-Lima-Perú.

El resultado de este esfuerzo se ve reflejado hoy, en la publicación de este segundo libro que renueva las miradas hacia el pasado independentista y avanza en el conocimiento y reconocimiento de la mujer como sujeto histórico. Las investigaciones demuestran el esfuerzo por convertir a las mujeres en el centro del conocimiento en cada disciplina, con métodos e interpretaciones interdisciplinares y una perspectiva de género intercultural. Esta obra contiene las ponencias presentadas en el Congreso previa evaluación de un Consejo Académico Editorial, y organizadas en ocho capítulos. Además de dos conferencias magistrales al inicio del Congreso.

  La primera ponencia estuvo a cargo de Edgar Montiel, titulada: “La Historia silenciada de la mujer en la Independencia Americana”, desarrollada en tres partes. En la primera, ubica el concepto de independencia dentro de los principios que conforman la modernidad política: en la segunda observa de qué modo ese movimiento social y de ideas que constituyó la modernidad, recoge o no, la participación de las mujeres en la historia. Por último, se refiere a la importancia en nuestra época de incorporar y visibilizar a las mujeres en el relato histórico.
 
  La segunda conferencia estuvo a cargo de Sara Beatriz Guardia, Directora de CEMHAL, e Investigadora de la Universidad de San Martín de Porres, Perú, titulada “Exclusión y Género. Las mujeres en la independencia del Perú”. En su trabajo la autora afirma que una constante que ha caracterizado todo el proceso de independencia de América Latina, es la exclusión de género y etnia, y que por lo tanto los excluidos de la libertad han sido las mujeres, los indios y los negros, exclusión que continúa doscientos años después de la independencia. Asimismo, plantea que sólo con la deconstrucción de la concepción patriarcal y eurocéntrica, será posible asumir la historia desde una visión que considere “que las relaciones entre los sexos, son construcciones sociales y que la dominación masculina, es una expresión de la desigualdad de esas relaciones. Es necesario, agrega, “una historia centrada en la forma cómo se han percibido y vivido las diferencias sexuales, en el marco de una dominación que ha generado distintos grados de sumisión en relaciones de interdependencia”. Estudia el sistema de explotación de los indígenas, de parte de los españoles en el Virreinato del Perú, y los numerosos levantamientos que el sistema de dominación colonial produjo apenas iniciada la conquista. En cuyo proceso destaca la rebelión liderada por José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru, a finales del siglo XVIII y la significativa presencia, liderazgo y heroísmo de su esposa, Micaela Bastidas.

Imagen recreada de Micaela Bastidas en un timbre postal.
  Asimismo el libro contiene la Declaración de Lima. Mujer e Independencia en América Latina, firmada por quienes participaron en el Congreso y quienes se adhirieron posteriomente. Traducida al francés, portugués, alemán e inglés, la Declaración destaca, entre otros puntos, la voluntad y el compromiso de conocer, comprender y valorar la recuperación de las mujeres como sujetos y agentes históricos; como así también la intención de promover políticas y acciones favorables para la educación, formación e investigación sobre la historia de las mujeres en América Latina.

   Inicia el capítulo I, Diálogos con las historiografías independentistas, Lucía Provencio Garrigós, Universidad de Murcia, España, con el artículo: “La pregunta del Género en los Procesos Independentistas Latinoamericanos”, donde muestra la importancia metodológica de plantearse preguntas sobre el género en los procesos independentistas, considerando que el género no se puede conocer con anticipación al análisis histórico, ya que es lo que está siendo producido en el contexto que se analiza, y que no existe una metodología de género sino un contexto al cual preguntamos sobre el significado de mujeres y hombres. Por su parte, Natividad Gutiérrez Chong, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en “Mujeres coloniales que forjaron independencia: nacionalismo y heroísmo en la región americana”, aborda un conjunto de temas interrelacionados con el estudio de la identidad nacional y las mujeres a través de la heroína ecuatoriana Mariana de Quito. Explora la construcción del ideario nacional y el heroísmo, a través de los sacrificios individuales que han contribuido a la formación de naciones asoladas por terremotos, el hambre, las epidemias y la desolación.

  Luego el trabajo de investigación de Mirla Alcibíades, Venezuela, “Mujer e independencia en la historiografía Venezolana”, revisa cuidadosamente la historiografía venezolana correspondiente a los años de emancipación constatando que si bien la participación de las mujeres no tuvo el reconocimiento que merecía en los escritos de la época, tampoco fue completamente silenciada porque estuvieron presentes, no como protagonistas accidentales, sino de primer orden desde finales del setecientos cuando se consolidó el proyecto independentista. De la Universidade Federal do Espírito Santo y la Universidade do Estado de Rio de Janeiro, Brasil, Adelia Miglievich-Ribeiro, en su trabajo: “Subalternas e heroínas. Mulheres em guerra nos séculos XVIII e XIX: por um feminismo decolonial”, indaga sobre la vida de una mujer, Benta Pereira, heroína brasileña de vida pobre y difícil, que trascendió por sus luchas contra los portugueses en la etapa preindependentista en defensa de sus hijos y su territorio. La autora refiere la forma de vida de Benta Pereira contraria a la visión de la ideología romántica, comparable a muchas otras mujeres en condiciones similares, que no fueron frágiles, ni física ni emocionalmente, puesto que debieron enfrentrentar la responsabilidad de garantizar la continuidad de las generaciones siguientes. 
 
Ana Serrano Galvis, de El Colegio de México, en su ponencia: “El mito de la escasez de fuentes y el retorno a los archivos. Retos y posibilidades de las fuentes de archivo para el estudio de las mujeres en la independencia de la Nueva Granada (Colombia)”, aborda la problemática de las fuentes documentales para investigar el protagonismo de las mujeres en la independencia de Nueva Granada. En particular, se refiere a la escasez y dispersión de éstas, reconociendo el reto que esto implica para los investigadores. Sin embargo, asevera que no es imposible vencer esta dificultad a través de nuevos enfoques, nuevas metodologías y nuevas técnicas de búsqueda. 

  Por último, Losandro Antonio Tedeschi de la Univerdidade Federal da Grande Dourados-Brasil-, en su trabajo: “Imigracão, gȩ nero e dinámicas familiares no ̂ contexto de independencia do Brasil (1800̂ -1890)”, centra su estudio en la función social de las mujeres inmigrantes en el contexto de la independencia brasilera, para comprender las permanencias y rupturas de los roles de género en el Brasil de ese periodo. 

  El capítulo II, La construcción discursiva de Género en los procesos independentistas, empieza con la ponencia de María de Lourdes da Silva y Lía Faria de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Brasil: “Independencia Gê nero ̂ e Reconhocimiento: o lugar das mulheres na invencão da naç ão Brasileira”, que ̧ centra su análisis en la crónica literaria, deteniéndose en las crónica de Benjamín Costallat en “Misterios de Río” de 1923. Además, parte de la producción literaria de Madame Chrysantheme, seudónimo de la periodista y escritora, Cecilia Bandeira de Melo Rebelo de Vasconcelos. A partir de esas representaciones buscan identificar cómo la invención de Brasil en términos de Nación, fue promovida por la proclamación de la República, y el o los modelos/perfil/es de la mujer exigido en la nueva ciudad, Rio de Janeiro, capital de la República; y cómo las mujeres fueron consideradas en este contexto desde una perspectiva de género.

  Por su parte, Adriana Sáenz Valadez, Universidad de Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México, en su artículo: “La ficción, un discurso moralizador para los géneros”, refiere que en México pre independentista las concepciones para hombres y mujeres mantuvieron contradicciones propias de una época en constante fricción. Por lo tanto, propone estudiar estos conceptos desde los textos literarios para así analizar la cultura en varios de sus productos morales, y explicar los elementos que apoyaron la formación de los prototipos de género. Para ello, la autora analiza un poema de la época intentando dilucidar la relación de estos esquemas y las obras de arte literarias, como formas del lenguaje que refleja a la sociedad que se mira frente a ellas. 

Claudia Luna de la Universidad Federal de Río de Janeiro, en su trabajo: “Antagonismo de projetos na independencia do Brasil: Representaĉ ão e poder em ̧ Carlota Joaquina e Bárbara de Alencar”, estudia la participación de dos mujeres con poder. Una, la española Carlota Joaquina al frente del partido carlotista en la Corte de Río de janeiro que intentó implantar una unión ibero-americana bajo su comando. La otra, una brasilera, Bárbara de Alencar, una de las protagonistas de la Revolución de 1817 de perfil republicano. 

  Por último, Carmen Gloria Soto Gutierrez de la Universidad de Chile propone en su trabajo: “¿Devoción Mariana o símbolo del poder? La construcción del culto a la Virgen del Carmen en el proceso de Independencia de Chile”, una lectura sobre el imaginario de la Virgen del Carmen en la Independencia. Su análisis, desde la perspectiva de la historia de las mentalidades, enfatiza en los soportes materiales y simbólicos en que se sustenta, para dilucidar cómo esta imagen se transformó en un elemento generador de identidad en el periodo de la formación del Estado chileno.

  En el capítulo III Participación de las mujeres en los procesos independentistas, Carlos Hurtado Ames de la Universidad Nacional de Trujillo, Perú, en su ponencia: “Las mujeres de Jauja en el proceso de la independencia. El caso de las Toledo”, explora la situación vivida en las regionales durante el proceso independentista, centrando su estudio en el valle de Jauja en la sierra central del Perú. Asimismo investiga y visibiliza la participación de las mujeres en ese proceso a través de las “heroínas Toledo”, tres mujeres que impidieron el paso de los españoles al valle de Jauja en 1821. Por su parte, Graciela Gresores de la Universidad Nacional de Buenos Aires y Beatriz Bruce de la Universidad Nacional de Jujuy, Argentina, en el trabajo: “Las mujeres en la guerra revolucionaria en el territorio de Jujuy”, estudian tres ejemplos de mujeres, que con su presencia y actuación marcaron una línea problemática entre el pasado colonial y el futuro republicano, contribuyendo a ser visibles y significativas algunas prácticas disruptivas de las mujeres durante la guerra de la Independencia en la provincia de Jujuy entre los años de 1810 y 1825.
Rabona acompañando a consorte.
  Mario Alfredo Rocabado de la Universidad Nacional de Jujuy, Argentina, en su ponencia: “Las chicheras como colectivo de resistencia femenina”, reconstruye la historia de las mujeres que elaboraban chicha de maíz en la provincia de Jujuy durante el período colonial tardío y primeras décadas del siglo XIX. Realiza su análisis desde una perspectiva de género, para lo cual explora aspectos relacionados a la cosmovisión andina, con el propósito de develar elementos que dieron origen al trabajo sexuado. De la Universidad de Buenos Aires, Argentina, Marcela Vilela y Gabriela Gresores en el artículo: “Castigadas: penas sufridas por las mujeres en la guerra revolucionaria. Naturaleza y justificaciones”, centran su trabajo en las políticas de confinamiento realzadas durante la guerra por la independencia. Indagan los confinamientos de mujeres practicados tanto por el ejército patriota como por el ejército real, utilizando como principales fuentes de análisis las Actas del cabildo jujeño y memorias familiares. 
 
En el capítulo IV Alegorías y Representaciones de las Mujeres en el Teatro, la Pintura y la Iconografía de la Independencia, Claudia Rosas Lauro de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en su trabajo: “Marianne Andina, representaciones y discursos sobre la mujer durante la Independencia del Perú”, analiza la imagen femenina en la iconografía patriota a través de la representación de Marianne Andina, emblemática imagen que personifica la libertad y la patria que surge durante el proceso de independencia de América Latina y el Perú. Imagen que posteriormente, tuvo gran influencia y fue utilizada para dar legitimidad al régimen republicano en los nuevos estados latinoamericanos durante el siglo XIX. Sofía Pachas Maceda de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Perú, en su investigación: “¿Y las heroínas peruanas? el lienzo de María Parado de Bellido en la sala de patriotas del Museo Bolivariano”, centra su estudio en una de las heroínas más representativas del Perú, María Parado de Bellido, inmortalizada en un óleo pintado por la artista plástica Consuelo Cisneros en 1929. A partir de esa obra, la autora realiza una valoración de la misma y propone replantear el espacio museístico en las salas peruanas para incluir manifestaciones del accionar de las peruanas. Por su parte, Nanda Leonardini de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú, en su trabajo: “Las mujeres en la pintura de la independencia: rabonas, soldaderas, ropeñas, roperas, gulangas, juanas, cantineras o mambisas“, analiza el rol de las mujeres en los ejércitos independentistas, y su presencia en la historia del arte latinoamericano. Se detiene particularmente en las mujeres conocidas como rabonas para el caso de Perú, también denominadas soldaderas o adelitas en México, mambisas en Cuba o bien cantineras o vivanderas en Chile.

Fusilamiento de la heroína María Parado de Bellido.Consuelo Cisneros, 
Oleo sobre lienzo, 1929. Museo de Arqueología,
Antropología e Historia del Perú. Pueblo Libre.
  Mary G. Berg. Woman ́Studios Research. Center, Brandeis University, USA, en su artículo: “La mujer en el teatro peruano de 1821”, estudia y analiza la representación de las mujeres en tres obras teatrales peruanas en el año de 1821 sobre la independencia. Comenta cada una de ellas, ponderando la discusión y el debate que dejan entrever la identidad nacional de los nuevos estados americanos y los elementos que constituyen esa identidad.

En el capítulo V Espacios de reflexión: Salones, Tertulias, Prensa y Discurso Literario, Edda Samudio de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, en su artículo: “Doña Mariana González Cote, vecina de Mérida, Venezuela, en los escenarios privado y público en tiempo de las luchas independentista”, aborda la participación de Doña Mariana González Cote, una mujer de la élite merideña, que ante los avatares de la guerra por la independencia venezolana, debió hacer frente a la custodia de la difícil existencia familiar y asumir nuevos roles tras el reclamo del patrimonio familiar en espacios públicos adversos. 

Adriana Micale de la Universidad de Congreso, Mendoza, Argentina, en su trabajo: “Salones, tertulias y mujeres de la elite criolla latinoamericana. Prácticas de sociabilidad y circulación de ideas”, analiza las tertulias y salones como espacios de sociabilidad y el rol que desempeñaron las mujeres de la élite criolla en América Latina. De la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, Joyce Contreras Villalobos y Damaris Landeros Tiznado, en la ponencia: “Mercedes Marín: Las múltiples facetas de una mujer moderna (saloniére, educadora, poeta). Su participación en la configuración del ideario nacional”, estudian la producción intelectual de Mercedes Marín del Solar, poeta considerada la primera literata de Chile, así como también como saloniére y educadora, y su contribución al debate y circulación de ideas en la sociedad, y también en la construcción del ideario nacional. Fanny Arango-Keeth de Mansfield de la University of Pennsylvania, Estados Unidos, en su artículo: “Discurso Libertario e imaginario político en Violetas del Anáhuac y en los Andes”, estudia a dos escritoras, la mexicana: Wright de Kleinhans, y la peruana: Clorinda Matto de Turner, estableciendo un paralelo entre las configuraciones temáticas abordadas por ambas en la página editorial de sus respectivos periódicos, con la finalidad de caracterizar el discurso libertario. Advierte que ambas fueron visionarias para su época en cuánto a la manera de pensar la nación como sujetos políticos independientes. 

Cathereen Coltters Illescas de la Universidad de Concepción, Chile, en su trabajo: “Narrativas fundacionales: aproximaciones al ensayo de escritoras Hispanoamericanas y los discursos de emancipación moral de la mujer (mediados del S. XIX y transición S. XX)”, aborda desde una perspectiva historiográfica literaria y de género, algunas aproximaciones a la amplia producción ensayística de escritoras latinoamericanas del siglo XIX y de la transición al siglo XX. Textos y discursos en los que las mujeres reflexionan en torno a temas y debates intelectuales del periodo dominado por sus pares varones y del cual intentaron formar parte. Diana Miloslavich Túpac del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Lima, Perú, en su trabajo: “Rosa Campusano y el discurso literario”, analiza las miradas de quiénes han escrito sobre Rosa Campusano, observando que han sido superficiales y le han restado importancia a su presencia en favor de la independencia. Destaca el trabajo del escritor Ricardo Palma porque reposiciona a Rosa Campusano en el imaginario de la independencia. Por su parte, Cintia Inés Agosti del International Studies, Macquarie University, Sídney, Australia, en su artículo: “Doña Mariquita Sánchez de Thompson: su rol en el desarrollo del capital cultural, social y político argentino”, estudia la labor pionera de Mariquita Sánchez de Thompson, en el desarrollo social, político y cultural de Argentina durante la lucha por la independencia. Analiza la situación social de la mujer en la colonia, el rol de las tertulias organizadas por Mariquita como ámbitos donde se discutieron ideas nuevas, sobre cultura y política y destaca su aporte ideológico y material a la causa revolucionaria. Mientras, que María del Carmen Simón Palmer del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, España, en su ponencia: “Autoras peruanas en España: Relaciones culturales”, estudia a escritoras americanas en España tras la independencia de sus países y las relaciones que mantuvieron con otras colegas. Pone atención, de manera particular, en dos peruanas poco estudiadas, Angélica Palma y Rosa Arciniaga, que si bien adoptaron posturas ideológicas diferentes, sirven ambas de ejemplo para mostrar la evolución de un país hacia la independencia.

En el capítulo VI Las Mujeres en el imaginario independentista, Berta Wexler de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, en su trabajo: “Las damas y las revolucionarias. La tarja de Potosí”, analiza desde una perspectiva de género la participación de las mujeres en las campañas militares, el imaginario social que se creó, las representaciones sociales y la iconografía, con el propósito de analizar el contexto y la realidad expresada en sus simbologías. Estudia el lenguaje del simbolismo a través de un obsequio llamado Tarja de Potosí, obra de platería que realza las hazañas del General Manuel Belgrano a través de una leyenda que lo designa “Protector de los pueblos del Continente Americano”, entregado por un grupo de mujeres en el año 1813, y exhibido actualmente en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

Triunfo de la independencia Americana. Anónimo cusqueño del siglo XIX. Colección privada.
Magdalena Valdivieso Ide, del Centro de Estudios de la Universidad Central de Venezuela, en su trabajo: “Las heroínas independentistas y su vigencia en el imaginario político Latinoamericano”, muestra cómo la construcción historiográfica tradicional de las heroínas independentistas inauguró una manera de concebir la presencia de las mujeres en el espacio público, que ha operado en América Latina como una eficaz herramienta para prescribir el deber ser de las conductas femeninas en política y que mantiene su impronta hasta la actualidad. Ana T. Fanchin y Patricia N. Sánchez de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, en su artículo: Mujeres cuyanas en tiempos revueltos, su inclusión comprometida y su exclusión en el imaginario (1810-1840), centran su estudio en tres mujeres que vivieron en el tiempo de revolución y guerra civil en San Juan de la Frontera, Argentina, Doña Paula Albarracín de Sarmiento, Martina Chapanay y Deolinda Correa, y la imagen con la que han sido perpetuadas en la historia. Mujeres que, si bien formaron parte de una misma época y compartieron una misma condición de género determinada por la exclusión en el ámbito público, simbolizaron arquetipos disímiles por pertenecer a entornos sociales diferentes y por ende, sus circunstancias de vida variaron, como también las maneras en que fueron representadas e inmortalizadas. 

Ana Paula Medicci de la Universidad Federal de Bahía y Cristina Luna de la Universidad do Estado de Bahía, Brasil, en su trabajo: “As tres Marias na ̂ representacão do feminio na independencia do Brasil”, analizan las imágenes ̧ femeninas construidas por dos vertientes historiográficas, una ligada a las ideas del Estado y nación del proyecto independentista vencedor forjado durante casi medio siglo, y la segunda vinculada a demandas sociales y políticas más recientes, cuyo objetivo es reformar el panteón cívico nacional, incluyendo figuras más populares. 

María Teresa Aedo Fuentes, de la Universidad de Concepción, Chile, en su artículo: “Las mujeres de la Independencia según escritores e historiadores chilenos; ejemplarios para las mujeres de fines del siglo XIX”, analiza a través de dos obras, Las mujeres de la independencia, de Vicente Grez (1878), y Rasgos biográficos de Mujeres célebres de América, Escritos, traducidos y extractados para el uso de los jóvenes, de José Bernardo Suárez (1871) la participación de las mujeres en el proceso de independencia chilena. Si bien la autora advierte que estas obras surgen tempranamente aportando valiosa información sobre las mujeres, observa también la influencia y utilización de modelos discursivos canónicos que determinan la manera en que se selecciona y organiza la información con la que se construyen imágenes de las figuras femeninas reseñadas. Ello con una finalidad didáctica-moral, dirigida a las jóvenes mujeres chilenas de fines del siglo XIX e inicios del XX, cuyo fin o propósito fue reforzar modelos femeninos tradicionales. 

  En el capítulo VII La representación de las mujeres en la Literatura, Catherine Davies de la Universidad de Nottingham, UK, en su artículo: “La ficción histórica sobre la independencia: las mujeres se apropian de su historia”, centra su estudio en dos figuras históricas, Remedios de Escalada de San Martín (1797-1823) y Rosario Puga y Vidaurre (1796-1858), a las que estudia a través de la historiografía y de la ficción biográfica, un subgénero de la ficción histórica. Vanesa Miseres de la University of Notre Dame, Estados Unidos, en su trabajo: “Mujeres y guerra en la escritura de Juana Manuela Gorriti (1818-1892)”, analiza la imagen de la mujer guerrera que ha realizado una de las escritoras más influyentes del siglo XIX en Sudamérica, la argentina Manuela Gorriti. Aborda puntualmente las biografías de Juana Azurduy y el general Argentino Martín Miguel de Guemes, así ̈ como las impresiones del 2 de mayo, fecha del histórico combate del Callao en Perú (1866). Rocío del Águila de la University of Calgary, Canadá, en su artículo: “Ángeles guerreros: Gorriti y la representación de la mujer caudillo”, estudia la representación de la mujer del período independentista en los textos de carácter histórico de Juana Manuela Gorriti (Argentina, 1818-1892), para mostrar cómo la imagen del ángel del hogar afecta su escritura y descubrir las estrategias narrativas elegidas para representar lo femenino. Para ello se contrasta el retrato de Carmen Puch, con el de Juana Azurduy de Padilla, quien luchó con Martín Guë mes, el esposo de la primera.

  Ana García Chichester de la University of Mary Washington, Virginia, Estados Unidos, en su trabajo: “El ideario decimonómico y la imagen de la mambisa: Orfandad y desamparo social en la obra de Emilio Bacardí”, aborda la obra de este escritor con el propósito de hacer una lectura de la representación de la mujer en tres de sus obras. En los textos de Bacardí observa la reproducción del ideario decimonómico que restringe la actividad femenina al espacio privado, pero también describe a la mujer cubana cuando dirige a la familia en ausencia del marido, o participa en la fuerza laboral para sobrevivir las penurias de la guerra. Bacardí, repara la autora, ha legado una representación amplia y compleja de lo que significó la guerra para la mujer cubana de distintas clases sociales e ideología política. De la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, Ludivina Cantú Ortiz, en su trabajo: “Un rostro de mujer que se manifiesta en la memoria del tiempo: la madre en la literatura mexicana de la independencia”, estudia la figura de la madre en la literatura mexicana identificada en textos simbólicos de la época independentista. 

  Susana Regazzoni de la Universitá Ca ́Foscari, Venezia, Italia, en su artículo: “Narrar la nación: Viaje a la Habana de la condesa de Merlin”, estudia el libro La Havana escrito en francés por la Condesa de Merlín en 1844, traducido al español con el título Viaje a la Habana. Este libro realiza un encuadre político, económico y social de la organización de la colonia cubana desde una visión especial, la de una mujer francesa y cubana al mismo tiempo. A partir de esto, la autora destaca la existencia de nexos recíprocos entre imaginación, literatura y formación de la identidad social; señala además, los modos de narrar y construir la nación a través del texto destacando la participación de la Condesa de Merlín en este proceso. 

  Regina Simón da Silva de la Universidad Federal de Río do Norte (UFRN), Brasil, en su trabajo: “Flora Tristán y Nísia Floresta: historia que se cruzan, pensamientos que se completan”, centra su análisis en obras escritas por Flora Tristán y Nísia Floresta, dos mujeres de pensamiento similar, precursoras del feminismo moderno. La autora observa la representación de América según la mirada desde afuera o desde adentro, sus reacciones frente al nuevo mundo de las naciones recientemente independizadas y la posición adoptada ante los ideales libertarios en defensa de las minorías.

  En el Capítulo VIII, Educación Femenina. Cultura, Identidad y perspectivas, Adriane Raquel Santana de Lima, Joao Colares de Mota Neto y Sonia Maria da Silva Araújo, de la Univerdidade Federal do Pará, Brasil, en su ponencia: “Educacão e emancipaç ão em perspectiva deç olonial: esboco de um estudo ̧ comparado sobre a concepcão de educaç ão de Nísia Floresta e Marietta de ̧ Veintemilla”, realizan un estudio comparativo sobre la concepción de la educación en las obras de la escritora brasileña Nísia Floresta (1810-1885) y la ecuatoriana Marietta de Veintemilla (1858-1907) con la perspectiva de identificar sus contribuciones en los procesos de independencia y descolonización de América Latina. El estudio está basado en fuentes primarias y secundarias desde una perspectiva de la historia cultural, destacando en las obras características que reflejan ideas de emancipación relacionadas al proceso de constitución de los Estados-Nación Latinoamericanos y la construcción de un ideario de educación femenina. Lucía Lionetti de la Universidad Nacional de Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, en su investigación: “De niñas instruidas a protagonistas en la plaza pública: de la colonia al proceso independentista en el Rio de la Plata”, estudia los inicios de la educación en Argentina, analizando el modelo de instrucción pública implementado para instruir a las niñas pobres y huérfanas, desde el período colonial y las primeras décadas independentistas en las provincias Unidas del Río de la Plata. La autora muestra los rasgos que identificaron la instrucción de las niñas durante la colonia y los cambios operados durante la etapa independiente.
Manuela Saenz brindó todos su fuerzas a Simón Bolivar, murió
en el abandono en Paita-Perú.
Leonardo Nolasco Silva del Instituto Infnet-Brasil, Lia Faria de la Universidad do Estado do Rio de Janeiro, y Vittorio Lo Bianco de la Fundacao Centro de Ciencias e Educacao Superiro a Distancia do Estado do Río de Janeiro, Brasil, en su trabajo: “O amor de Pedro, Leopoldina e Domitila e de Simón e Manuela: dependencias nas ̂ independencias de América latina e o nãô -lugar da mulher”, estudian en la triangulación amorosa del emperador Pedro I de Portugal, Leopoldina, su esposa y Domitilia, su amante, la influencia de ellas en las decisiones políticas del emperador principalmente en lo que respecta a la independencia de Brasil. Por otra parte, estudian el vínculo del libertador Simón Bolívar y Manuela Sáenz, identificando similitudes en las acciones practicadas por estas mujeres relacionadas amorosamente con estos hombres públicos. Para el estudio utilizaron como principal fuente de análisis las cartas de estas mujeres, advirtiendo que tanto Manuela como Domitila y Leopoldina fueron portavoces de un potencial femenino encubierto por siglos de dominación masculina.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOS COMMUNARD FRANCESES EN LAS LUCHAS CAMPESINAS Y SU TESTIMONIO EN LA NARRATIVA DE PIURA.



Roque Ramírez Cueva


I. José Carlos Mariátegui y el campesinado piurano

l tópico y problema del indio, a pesar de los tiempos de tecno industrialización y neoliberalismo, resultan preocupación latente que se cuajó y dimensionó de manera casi paralela al interés de conformar, en el Perú y Latinoamérica, un espíritu de autonomía.  Inquietud y actitud que se remontaría a las luchas insurgentes de Túpac Amaru, a las luchas de la independencia y la deformada construcción de la República (entendiendo como el no establecimiento del orden capitalista o demo liberal).

Todos conocemos que dicho asunto fue abordado con permanente atención e intencionalidad ideológica en los años diez al treinta del pasado siglo XX, donde surge un mayor y especial interés por discutir los fenómenos socio culturales que se generan alrededor del indio, asentado mayormente en las geografías y espacios andinos.

Esta eclosión por lo indígena concentró la expresión no sólo de una escuela literaria sino, ante todo, la conjunción de un movimiento más amplio y de perspectivas económicas, sociales e ideológicas conocido con la nominación de indigenismo.

La pregunta del momento –y posterior- sería por lógica ¿Por qué tanto celo y desvelo por una masa de indios sin clase? “Coqueros e incivilizados”,  “reliquias tradicionales y prototipos nacionales!, cuando no “ciudadanos de segunda clase”.

La respuesta de José Carlos Mariátegui, señalando que esa masa de indios conformaba una clase social, la campesina, los situó de manera certera en la estratificación social que ocupan, con la particularidad de ser herederos de la esencia andino-amazónica que va a conformar la síntesis de lo peruano, sin ser la única sangre advertida también por Arguedas.

Es decir, el sostén social base sobre el cual y por lo cual se levantaba la condición estructural, transicional, de nuestra sociedad agraria. Sociedad peruana que transitaba por un desarrollo mixto de sus fuerzas productivas, lo cual interrelacionaría las respectivas relaciones sociales, polarizadas en gran parte entre campesinos y latifundistas.

En las formas de producción si bien eran de rasgos capitalistas, persistían los rezagos feudales en mayor predominio, factor que convertía al país en eminentemente agrario. Todo lo anterior es sabido y aceptado por diversos especialistas. Teníamos un agro explotado por terratenientes, en base a viejas formas productivas y con instrumentos de trabajo artesanales, todo apoyado mayormente en el empeño y laboriosidad de una fuerza de trabajo aportada en altos porcentajes por el indio.

Antes de continuar es necesario un paréntesis. Hay otros enfoques sociales sobre el indigenismo y el problema agrario, no se niegan, por eso advertimos que responden a las concepciones de quienes los enarbolan: por visiones mesiánicas y milenaristas de movimientos indios; por observaciones romántico exotistas post independentistas de corte escolástico liberal; por la restauración antropológica del humanismo liberal, y, desde luego, por la opción oscurantista del gamonalismo y la aristocracia que representaba el punto de vista oficial.

La propuesta de Mariátegui, en cambio, a cualquier polémica e interrogante, se ubica en la perspectiva de la ciencia proletaria promovida por el grupo Amauta, orientado por el partido socialista (que tan luego se llamaría Partido Comunista del Perú). Cuyos antecedentes transcurrieron por el ideario anarco sindicalista desplazado al campo para organizar al indio (campesinos), y por idearios utópicos socialistas asumidos por los conductores del Patronato Indígena, entre ellos Pedro Zulen, Hildebrando Castro Pozo, Dora Mayer, entre otros.

Sin embargo, se puede afirmar un punto de partida diferente, que provino de otras canteras ajenas a las señaladas, aunque después confluyeran por ser parte de los mismos principios ideológicos. Para ello nos remontamos a tiempos del siglo XIX, en que se manifestaba en Europa el socialismo utópico, y que vino al Perú, desde París con los communard, proletarios de la Comuna.

Estos obreros franceses llegaron a nuestras costas por el Puerto de Paita, huyendo de la persecución desatada después de los sucesos de la Comuna de París (1871). Por cierto estos communard protagonistas de la acción proletaria en la toma de París y la formación temporal de un gobierno de obreros en Francia, antes pisarían los puertos de Uruguay, Argentina y Chile.[1] Consigo trajeron sus experiencias de lucha y el pensamiento germinal, obviamente proletario.

Indicios de este arribo lo sugiere Sergio Grez, quien en su libro dice “… de los que daba testimonio el famoso párrafo que en 1913 dedicaría Lugones a la ‘plebe ultramarina que crea desórdenes en el zaguán’. Las oligarquías de la tierra y las finanzas comprobarían que con la mano de obra barata de ‘esos hombres de buena voluntad’ pero que ‘sólo tenían su fuerza de trabajo’ desembarcaban revulsivas ideologías políticas que desplegaban idearios…” (p. 104).

Llegados al Perú, expulsados de Argentina o Chile, trataron de evitar radicarse en ciudades, debido a que allí eran de fácil identificación como les había sucedido en los países mencionados (claro, esto siempre y cuando no hayan llegado directamente al país desde Francia), al parecer se asentaron en zonas rurales. Su presencia en la zona andina de Piura y en las haciendas de Chincha, así lo indican.[2]

Llegados a estos lugares, particularmente al de Piura –ámbito de interés en esta nota-, y ya integrados con los lugareños, los campesinos, de manera muy acomedida dirían mis paisanos chalacos, solidaria e intencionalmente asumieron un rol organizador y de educación proletaria en la práctica de la lucha popular misma. Primero haciendo inferir y entender en los comuneros nacionales una diferente óptica en relación a la tenencia de la tierra y las relaciones que se desprenden de dicha propiedad y sus medios de producción.

Segundo, de allí a tomar tierras había un paso. La propiedad ancestral del indio y usurpada por latifundistas debería ser recuperada mediante la toma de tierras. Así los campesinos de la Comunidad de Chalaco, optaron por recuperar aquellas tierras que, en ese momento se encontraban en las haciendas de Chalaco y Morropón. La acción se realizó entre los años 1882 y 1883.[3]

Son los historiadores quienes advierten de estos hechos y, luego, los narradores con el ingenio de pluma dieron testimonio en sus obras de ficción., aunque al parecer en este caso fue un novelista quien advirtió el hecho. El primero en tratarlo de manera breve, en un par párrafos incluidos en la página cien de su novela Montoneras[4], fue el narrador Francisco Vegas Seminario, autor de la relevante novela Taita Yoveraqué.

Mucho tiempo después, por los años de 1988, será el narrador Miguel Gutiérrez Correa quien advierte en el dosier de su novela Hombres de Camino[5], que al grito de ¡Viva la Comuna! Los campesinos de Chalaco enarbolando una bandera roja, hicieron frente y derrotaron a las huestes chilenas en la denominada Quebrada de la Guerra, caserío de Pambarumbe, y que meses después invaden la ciudad de Piura tomándola por breve lapso. Gutiérrez vuelve al tema en una historia, recién publicada (Julio, 2015), incluida en el libro llamado Las aventuras del señor Bauman de Metz y otras historias. Edic. Alfaguara. Bauman es personaje vital en sus novelas.

Apelando al argumento histórico de la gesta de los comuneros de Chalaco y Santo Domingo, provincia de Morropón (Piura), el narrador y cuentista Víctor Borrero Vargas, escribe un cuento llamado “El sueño de Onésimo”, mención honrosa en el concurso Copé (1988), en el que recrea dichos sucesos de los campesinos  enfrentando poderes en tiempos de la guerra con Chile.

El escritor que pública un último y reciente libro sobre la temática y argumento en cuestión es el narrador Antolín Castillo, nacido en los andes de Santo Domingo (vecino al territorio de Chalaco). Su narración breve se titula Repican las Campanas. (Lima, editorial San Marcos, 2012). Antolín Castillo conoce ampliamente todos los pliegues de las cordilleras donde suceden los hechos, la idiosincrasia de su gente, su lenguaje.

II. Los communard, los Chalacos y la Toma de Piura desde la narrativa.

En la parte uno de estas notas afirmamos que en el siglo XIX hubo sucesos importantes. Uno para la vida e historia nacional como lo fueron las rutas de las ideas utópicas y marxistas que aportan e influyen en el pensamiento peruano, una de cuyas huellas fueron marcadas por los communard, obreros proletarios de La Comuna de París, quienes llegaron a Sudamérica y Perú, asilándose de la persecución que sufrieran en Europa. Y La huella esencial estuvo signada por la labor del núcleo Amauta y José Carlos Mariátegui, al fundar el PC del Perú.

Dos, suceso importante para la vida e historia regional. Los comuneros andinos de Morropón, abandonaron sus diarias tareas agrícolas  para enfrentar, primero, a las huestes chilenas derrotándolas con sólo bala sorda; y luego a los señores latifundistas usurpadores de sus tierras, por lo cual marcharon a caballo los distantes 90 kilómetros hacia el centro de poder, Piura, y tomaron la ciudad con puñales desenvainados y disparos de escopetas.

Al concluir la parte uno, mencionamos a los narradores y relatos que describen tales sucesos. Sólo nos faltó hacer hincapié que otra narración en la que se relata la toma de Piura por los Chalacos, fue en la inmensa novela de Miguel Gutiérrez, La Violencia del Tiempo (LVT) [6], donde el narrador detalla, infiere y sustenta las motivaciones, ideas, pasiones, desencuentros y desenlaces de aquellos   protagonistas y hechos  históricos, políticos e ideológicos. Para no ser injustos con el autor, es necesario aclarar que, salvo Francisco Vegas, los demás narradores incorporan los hechos y la temática en mención después que Gutiérrez los hiciera vislumbrar en el dossier de su primera saga Hombres de Caminos. Al parecer hubo grata complicidad con historiadores que le donaron sus libretas de campo. Más adelante hablaremos de ello.

Para continuar, antes nos merecemos hacer algunas preguntas ¿Cómo se dieron aquellos sucesos? ¿Cómo así campesinos y agricultores de comportamiento pacífico y sin formación escolar básica decidieron enfrentar a las tropas chilenas y luego a los temidos e implacables terratenientes? ¿Respuesta a un sentimiento patriótico por un país, cuyo estado los arrinconaba en las montañas?

El responder parte de esas interrogantes nos lleva a buscar en nuestra propia historia de vida. Nacidos en esa región andina desde la escuela escuchamos decir a los mayores que, mi padre maestro lo asentía, en esa quebrada –camino a Santo Domingo y Chalaco- los pobladores de esos valles andinos derrotaron a una tropa chilena de avanzada. Los vencieron sin el pertrecho de las armas de fuego, con dignidad y sagacidad, usando sólo galgas y huaracas detuvieron el avance enemigo y lo hicieron retroceder de vuelta a Piura donde los terratenientes, asiduos concurrentes del Centro Piurano, recibían a los oficiales de Lynch con algo más de cordialidad.

El suceso no figura en los anales de las gestas patrióticas ni se ha registrado en las páginas de la historia oficial de la región. Las razones son varias, veamos algunas de ellas, las de interés. Aparte que en tal suceso no hubo participación de capitanes ni generales menos parientes de latifundistas que en ese tiempo asumían jefaturas, la victoria obtenida por los comuneros andinos en lugar de ser ensalzada o saludada siquiera, disgustó a la clase dominante porque percibieron comportamientos inusuales en esa “masa pezuñenta de serranos”.

Lo inusual se observaba en varios aspectos, la unidad del campesinado de la zona, participaron hombres de todas las aldeas y caseríos de los hoy distritos de Chalaco, Santo Domingo y Santa Catalina de Moza. Sorprendió la estrategia de permitir un ingreso confiado para atraer al enemigo  a la emboscada, además del uso de armas silenciosas -galgas y huaracas-[7] que no le permitirían advertir al rival una avisada agresión; la elección del terreno entre cerros y quebrada; no presentaron pelea directa, no se dejaron avistar, los mantuvieron a raya despeñando rocas y lanzando hondazos, es decir no dieron lugar a que hubiera bajas inútiles entre los comuneros.

Sin embargo, los “blancos” hacendados hicieron bilis cuando se enteraron por medio de peones y capaces del fuerte rumor que crecía en la zona, y los hacendados de Morropón y Franco les confirmarían: los comuneros de Chalaco habían enfrentado a las mesnadas chilenas enarbolando un estandarte rojo y, entre otros vítores se les había escuchado una frase ¡viva la comuna! Los hacendados que frecuentaban el Centro Piurano, un club exclusivo, no eran iletrados, estaban enterados de los importantes hechos que sucedían en Europa y en el resto de Sudamérica, por eso la frase los inquietaba. Haya sido el Bauman de Metz que Miguel Gutiérrez lo crea de protagonista para sus novelas o hayan  tenido otro nombre, tal vez como Ernesto Closet y Juan Infe (Cristian Carrasco)[8], el hecho es que la presencia de proletarios franceses participando en los movimientos campesinos y en la política regional de Piura y Chincha ha sido percibido y anotado por los historiadores. El Dr. Miguel Maticorena Estrada en 1980 publicó en el Diario El Comercio un esbozo de ensayo: Un movimiento social: Los Chalacos en Piura “El Comercio” 7-Febrero-80. Como el propio Dr. Maticorena lo resume en el subtítulo dicho movimiento social se percibe como Un eco de la Comuna de París en el movimiento campesino más importante de Piura en Enero de 1883. Claro que, en este ensayo se alude directamente a la Toma de Piura por los Chalacos.

Justo ese otro suceso, la decisión de enfrentar a los terratenientes en el núcleo urbano, la ciudad de Piura, desde el cual “los blancos” ejercían e imponían su poder con la complicidad del estado representado por sus instituciones de justicia, gobernación y gendarmería, se tomó en el momento que la injusticia y abuso amenazaban con dejar sin tierras a los comuneros andinos. Después de vencer al invasor, durante meses resistieron el asedio e incursiones punitivas de la fuerza de gendarmes comandada por el Prefecto de Piura Fernando Seminario. Esto se daba en medio de la guerra que el Perú libraba contra el ejército chileno. Al parecer, no pudieron tener un enfrentamiento frontal contra la gendarmería del citado Prefecto porque algunos de los líderes de los comuneros se aliaron con las fuerzas reaccionarias del general peruano Iglesias. Y por esa circunstancia, los hacendados se informaron de las maneras y procedimientos del accionar de los comuneros.

Al no poder incursionar en las tierras de la comunidad de Chalaco, el Prefecto y los terratenientes presionan a los comuneros y usurpan sus propiedades usando las leyes a sus intereses. Los campesinos llegan a la conclusión que tenían que enfrentar a los latifundistas en el núcleo urbano de su centro de poder, la ciudad de Piura, y deciden marchar hacia allá para invadirla y exigir justicia. No era una incursión pacifica, marcharon armados de machetes y escopetas a lomo de caballo y mulas.

En la literatura es visto desde una ficción no tan extraña a los sucesos históricos. Si el Dr. Maticorena, en sus ensayos afirma y sugiere  “la idea de la existencia de la influencia de la Comuna de París en el movimiento armado en Piura” (Carrasco)[9]. El historiador piurano dice “Serían las 5 de la madrugada del día 28 de enero de 1883, cuando fue despertada la población por un largo tropel que había entrado por La Tina y que tomando por la calle de Arequipa (antes Playón) con bullicios de rebelión y a las voces de ‘viva la comunidad’, ‘vivan los Chalacos’ (aunque hay quien asegura que decía ‘Viva la Comuna’ […] se dirigían hasta la altura de la calle El Callao (p.68-69).” 

En la novela de Miguel Gutiérrez, La Violencia del Tiempo, se imagina  que “…allí estaba, de nuevo, la partida triunfal de los temibles comuneros Chalacos. Partida y despedida triunfales que les tributaban entre el jubiloso doblar de campanas sus mujeres, los ancianos, los tullidos, los niños […] embravecido por todas las montañas protectoras de la comunidad. Durante la cabalgata se unieron hombres de otras comunidades y bastardos no reconocidos de grandes hacendados … contra quienes combatían los comuneros de San Fernando [de  Chalaco]. Y vi, brumoso y fantasmal, a Bauman de Metz, que había sembrado la chispa de la rebelión por todas esas montañas y jalcas, y, a la vez, tú, Sarango y yo escuchábamos del Ciego la historia de esta rebelión que infamaba y hacía odiosa la memoria del señor de Metz / / Imagina ahora el avance tumultuoso de esa caballería de desarrapados por la tierra áspera, cómo prenden fuego a las casas hacienda […] Y vi, veo, al fin, ajusticiar con armas de filo a un poderoso hacendado legendario…”

La incursión de los comuneros pertenecientes a la comunidad de San Fernando de Chalaco y otras reparticiones cercanas, invadiendo Piura, no concluyó con logros favorables a la comunidad. Entre otras causas quizá porque no se supieron orientar en terreno distinto a sus montañas. Porque no diseñaron una estrategia que les garantizara la entrada y retirada  de la ciudad. Lo cual indica que no tuvieron una dirección correcta, posiblemente no todos los dirigentes estuvieron de acuerdo con una acción que tal vez se perfiló de aventura. Y no hubo la unidad y sagacidad que mostraron ante las tropas invasoras. Lo que se dice en este párrafo final es difícil de demostrar por no haber evidencias históricas que confirmen lo dicho. No obstante se puede afirmar que si hubieran tenido una orientación y conducción correctas, el movimiento campesino hubiera obtenido mejor tempestad a sus propósitos reivindicativos.


NOTAS


[1] Grez  Toso, Sergio. Los anarquistas y el movimiento obrero, la alborada de la idea en Chile. PP. 104 y 105, Capitulo  I. Consultado en: https://books.google.com.pe/books?id=9Tp3gW2mEHIC&pg=PA25&lpg=PA25&dq=inmigrantes+de+la+comuna+de+paris&source=
[2] Miguel Marticorena Estrada en artículo periodístico publicado en el Diario El tiempo de Piura, sobre sublevación campesina de comuneros de Chalaco contra huestes chilenas y latifundistas; y Carmen Sotomayor con Ramón Aranda en su investigación: Sublevación de campesinos negros en Chincha, 1879. Nos lo confirman.
[3] Maticorena Estrada, Miguel. La comuna de Piura y Chalaco, montoneras 1883. Lima, edic. Copé PetroPerú. 2014.
[4]  Vegas Seminario, Francisco. Montoneras. Lima. Juan Mejía Baca & P.L. Villanueva editores. 1955.
[5] Gutiérrez, Miguel. Hombres de Caminos. Lima, Editorial Horizonte. 1998.
[6] Gutiérrez, Miguel. La Violencia del Tiempo. Lima. Edit. Punto de Lectura, 2010. https://books.google.com.pe/books?id=MZN1FbTtSOoC&pg=PT411&dq=bauman+de+metz++comuneros+de+chalaco++en+piura
[7] Las galgas son rocas o peñas grandes que se despeñan desde las alturas sobre un objetivo. Huaracas es el nombre quechua de las hondas.
[8] Carrasco, Cristian.  Blog  Generaciones Históricas (Estudiantes de Historia, etc).     http://generacioneshistoricas13.blogspot.com/2015/03/resena-la-comuna-de-piura-y-chalaco.html
[9] Carrasco, Blog Ibid.