viernes, 8 de noviembre de 2013

Graffitis de Bansky

Bansky es el pseudónimo de un prolífico artista del street art británico. Se cree que nació en Yate, localidad cercana a Bristol, en 1974, pero los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía. Según Tristán Manco, Banksy "nació en 1974 y creció en Bristol, Inglaterra. Hijo de un técnico de fotocopiadoras, se formó como carnicero pero se vio implicado en el graffiti durante el boom del aerosol en Bristol de finales de la década de 1980". Su trabajo, en su gran mayoría piezas  satíricas sobre política, cultura, pop, moralidad y etnías, combina escritura con graffiti con el uso de estarcidos con plantilla (conocidos generalmente como stencils, del inglés). Su arte urbano combina escritura con una técnica de estarcido muy distintiva, similar a Blek le Rat, quien empezó a trabajar con estarcidos en 1981 en París; y miembros de la banda de anarco-punk Crass, que mantuvieron una campaña en las instalaciones del metro de Londres a finales de la década de los setenta del siglo XX e inicios de los ochenta. Banksy reconoció la influencia de Blek diciendo "cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek le Rat lo hizo mejor, sólo que veinte años antes". Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres. 
Información tomada de Wikipedia. 


Bansky ha tomado las calles de ciudades británicas y norteamericanas, su art Street ha tomado las paredes de las calles más pobres de la ciudad o lugares muy representativos, sus plantillas son las paredes, sus herramientas los espray sus temas: la crítica social más despiadada sobre política, cultura y libertades.
El art Street tiene vieja data, ha evolucionado desde mensajes obscenos y logotipos hasta constituirse verdaderamente en arte popular. Los temas que ha tomado Bansky se nutren de la crítica social, arremete contra la hipocresía política del doble discurso de sus gobernantes, la política exterior que no se detiene ante la condición humana, la condición de los más pobres en guettos y lugares que no se muestran.
El arte culto de los salones de exposiciones también puede trasladarse a las calles y disfrutar el arte que crítica, ironiza y se burla de lo absurdo de las sociedades capitalista, humanizar el arte es mostrar la condición estética que reclama un espacio como acto de conciencia.
Los graffitis pueden visualizarse en: https://www.facebook.com/BanksyBook
y: https://bansky.co.uk

Selección de imágenes:

Grafiti que busca resaltar la condición de dos roedores que representan un
estado de ficción: vestidos con frac siguen siendo roedores.
Pintor borrando el grafiti de un roedor que representa el poder de la corrupción a 
punto de cortar los hilos que sostienen el andamiaje del obrero.
Niña revisando a soldado en frontera, situación inverosímil, pero que representa 
una protesta de la agresión judía contra los palestinos.
La represión más descarnada que es ironizada entre el relato inocente de 
Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas) y la cotidiana condición de seguridad que se impone ante cualquier 
sospechoso de ser migrante.
Grafiti hace ironía de la conquista del monte Suribachi defendida por tropas japonesas  a finales de la II guerra mundial, un logo comercial remplaza la bandera norteamericana.


"Banalidad del mal" obra filosófica de Ana Harendt, banalidad de la la banalidad
del mal es una crítica a la visión del fascismo sobre la humanidad.

Grafiti sobrecogedor: una niña corre desnuda huyendo del bombardeo de napalm en una aldea de Vietnam, imagen superpuesta por los símbolos de la “felicidad norteamericana” de la década del 60 y 70: el ratón Mickey y el clown que representa a una marca de hamburguesas.
Esperando una novia al costado de un night club. 
"El grafiti es un crimen" alusión a las decisiones de autoridades
que ordenan borrar los grafiti e intentan penalizar la protesta y 
crítica social.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La gesta de Tupak Amaru II

La historia del poder colonial en América y sobre todo en Perú, es una historia de rebeliones y constantes alzamientos buscando la independencia del yugo español y restitución del Tawantinsuyu.

Alberto Flores Galindo indica que antes del gran levantamiento de 1780 en los Andes hubo 128 rebeliones a inicios del siglo XVIII. La evolución in crescendo de rebeliones nativas contra el poder colonial hispano indicará el fermento que habían logrado los patriotas para zafarse del dominio colonial español, que reprimía con mucha dureza cualquier reclamo independentista.

La respuesta nativa más cercana a la independencia de España ocurrió con la rebelión iniciada el 4 de noviembre de 1780 dirigida por José Gabriel Condorcanqui, Marqués de Oropesa, acompañado de su esposa Micaela Bastidas Puyucahua, sus hijos Hipólito, Mariano y Fernando, familiares y el respaldo de los kuraka del sur de Quzqu entre ellos Tomasa Titu Condemayta.

Poco se sabe de su educación durante su niñez, aunque se sabe que hablaba runasimi, latín y castellano. Su formación intelectual se alimentó con los Comentarios Reales del Inka Garcilaso de la Vega editada por en 1724 por Andrés Gonzáles García y de textos censurados de Voltaire y Juan Jacobo Rousseau que circulaban clandestinamente entre criollos y mestizos educados.  En 1762 fue reconocido como kuraka de Surimana, Tungasuka y Pampamarka. Fue comerciante adinerado, se dedicaba al arrieraje entre La Plata y Lima. Sus actividades económicas comerciales lo confrontaron con las autoridades coloniales españolas. Los arrieros del Río de La Plata, -sus competidores-, intentaban monopolizar el tránsito de mineral por el Alto Perú. Se le impuso el pago de prebendas por su paso en las minas.

La imposición de reparticiones para ampliar el mercado interno colonial pronto se hizo insostenible y desencadenó el levantamiento. La «repartición» implicaba un mecanismo de compulsión para «adjudicar mercadería» que arbitrariamente imponían los corregidores (jueces de provincias) a la población nativa, mercadería inservible para sus necesidades básicas. Las deudas que generaron las reparticiones entre los nativos fueron tan altas que debían migrar ofreciendo su fuerza de trabajo en minas, obrajes y haciendas para pagarlas. Como kuraka José Gabriel Condorcanqui fue afectado por el establecimiento de aduanas y el incremento de las alcabalas. Reclamó a las autoridades coloniales en Tinta, Quzqu y Lima que los hatunruna fuesen liberados de la mita (trabajo obligatorio) en minas y haciendas, las que fueron rechazadas o tratado con indiferencia.

La rebelión se inició el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ajusticiamiento del corregidor Antonio Arriaga en Tinta. Pronto se unieron hatun runa provenientes de K’ana-Kanchis y Kispikanchi, de las marka de Tinta, Tunkasuka, Surimana, Pampamarka y Aqumayu, de las cuales era kuraka. Se autodenominó Tupak Amaru II identificándose como descendiente directo del último Inka, capturado en las montañas del Willkapampa y asesinado en la plaza Aukaypata por orden del virrey Francisco de Toledo en 1572.

En los inicios de la rebelión Tupak Amaru II buscó la unión tanto de los hatun runa, mestizos, criollos y afro-descendientes, una integración anticolonial que le permitiera enfrentar a las tropas coloniales. Su esposa Micaela Bastidas y familiares más próximos actuaron como un «Estado Mayor» de la rebelión, ejerciendo funciones para reclutar, abastecer y aconsejar en la toma de decisiones. La rebelión se extendió llegando a reclutar a decenas de miles de alzados, estimándose no menos de cien mil alzados hasta que se extinguió tres años después.

Iniciada la rebelión marchó en dirección del Quzqu, pasando por Yanauqa, Tunkasuqa, Qiqisana, Pumakanchi, Sankarara, Antawaylilla. Cercó el Quzqu con aproximadamente 60,000 alzados y mantuvo la esperanza que criollos, mestizos y kuraka ricos y hasta el obispo Moscoso se alzaran internamente contra la tropa realista. Los criollos que participaron en la rebelión porque eran contrarios a las reformas borbónicas, pero seguían siendo fieles a la corona española en los demás aspectos. Al no conseguir el levantamiento interno Tupak Amaru II decide retirar el cerco y realizar una campaña para levantar a las poblaciones cercanas al Quzqu, desplazaba la rebelión con dirección al Altiplano, giro que le valió el apoyo de los aymara bajo el liderazgo de Tupak Katari y Julián Apaza.

Disponía apenas de 6 cañones y 200 arcabuces, la mayoría de los alzados sólo estaban armados de lanzas, cuchillos, rejones, hondas y piedras. No eran propiamente un ejército entrenado y bajo disciplina estricta, las acciones se llevaban con mucha espontaneidad. Muchos de los pueblos y haciendas que apoyaban el régimen colonial fueron arrasados, se destruía todo lo que fuera percibido como español. Esa violencia contenida por siglos del abuso hispano puede notarse en palabras de Tomas Calizaya, lugarteniente de Tupak Katari, cuando dirigió un mensaje en marzo de 1781 sobre la actuación de los alzados respecto al poder colonial:
Manda el soberano Inka Rey que pasen cuchillo a todos los Corregidores, sus Ministros, Kuraka, cobradores y demás dependientes: como asimismo, a todos los chapetones, criollos, mujeres, niños de ambos sexos, y toda persona que sea o parezca ser española, o a que a lo menos esté vestida a imitación de tales españoles. Y que si esta especie de gentes favoreciesen en algún sagrado o sagrados, y algún cura, y otra cualquier persona impidiese o defendiese el fin primario de degollarlos, también se atropelle por todo, ya pasando a cuchillo a los sacerdotes, y ya quemando las iglesias…
Poema de Alejandro Romualdo
La utopía del regreso del Inka pronto se hizo realidad, la encarnaba un kuraka Quzqu, pronto el alzamiento se convirtió en un programa político anticolonial, se buscaba reglas comunes de convivencia y la separación de la administración europea. Los puntos centrales del programa fueron:
- Libertad de toda América de cualquier dominación, tanto de España como de su monarca, implicando esto no sólo la mera separación política sino la eliminación de diversas formas de explotación sobre los hatunruna.

- Abolición tanto del reparto como de la alcabala, la aduana y la mita minera impuesta.

- Abolición de la esclavitud negra. Solicitada por vez primera en América.

- Reconocimiento del linaje real Inka y de los derechos adquiridos por sus descendientes.

Debilitado tras enfrentar tropas realistas fue capturado en abril de 1781 en la laguna de Langui y llevado al Quzqu. Interrogado y torturado no pudieron de arrancarle información sobre sus compañeros de rebelión en Quzqu y otras ciudades y de sus ejércitos que se mantenían activos en grandes territorios del Altiplano. El rey Carlos III de España envío al visitador José Antonio de Areche, como autoridad para el interrogatorio y ejecución, al confrontarse con Tupa Amaru II requiriendo información sobre los alzados éste le contestó: «Solamente tú y yo somos culpables, tú por oprimir a mi pueblo, y yo por tratar de libertarlo de semejante tiranía. Ambos merecemos la muerte».


Tupak Amaru II fue sentenciado a muerte en la Plaza Auqaypata del Quzqu el 18 de mayo de 1781, debió presenciar la tortura y asesinato de sus principales aliados, su tío, sus dos hijos mayores y finalmente su esposa. Tras su asesinato, la rebelión fue continuada por su primo Diego Cristóbal Tupa Amaru quien fue ejecutado por las autoridades coloniales en agosto de 1783. En el altiplano la rebelión continuó bajo la conducción de Tupak Katari y Julián Apaza quienes sitiaron Chuquiabo (La Paz) por dos veces, no logrando tomarla.

La gesta libertadora culminó en 1784, fue la más importante conducida por descendientes del Inka El proyecto de apartarse del yugo español y restituir el Tawantinsuyu mediante un monarca Inka quien remplazaría a gobernantes borbones tenía un referente muy importante: alcanzar la justicia e igualdad que existía durante el Tawantinsuyu. El principio ordenador del mundo andino significaba el regreso del Inka y la consiguiente recomposición de sus partes separadas por el yugo hispano. El gobierno Inka como principio ordenador permitía lograr la vuelta al orden natural y recomponer todo lo estructurado por el Inka Pachakuti en todo el espacio de los Andes.

La respuesta a la percepción de la presencia europea en el Nuevo Mundo fue el rechazo y la resistencia activa, la que no cesó hasta lograrse la independencia en 1821, dirigida por criollos que habían desplazado el proyecto tupacamarista en la construcción de un proyecto nacional muy distinto al añorado durante las rebeliones anticoloniales.

lunes, 14 de octubre de 2013

UN GIGANTE: EL JILGUERO DEL HUASCARÁN

Escribe: Jorge Rendón Vásquez

Jilguero del Huascarán, imagen de vídeo.
Lo vi por primera vez en el Coliseo Nacional, una carpa circense alquilada por el empresario César Gallegos para la presentación de artistas folklóricos, levantada en la esquina de los jirones Bolívar y Cangallo, de La Victoria. Era un domingo otoñal de 1961.

El Jilguero del Huascarán vestía un atuendo semejante al de Luis Pardo, el Robin Hood de Chiquián: sombrero de paja de anchas alas, camisa blanca cerrada con un pañolón rojo, poncho tejido marrón, pantalón de montar y botas abrochadas. Inició su número con el huayno de su autoría “Soy ancashino, señor…”, acompañándose con su guitarra. Era una voz clara, de altos tonos y desbordante de autenticidad y alegría, realzada por esa rara simpatía natural que se llama “ángel”.

Los miles de provincianos instalados en las graderías lo escucharon arrobados y, cuando terminó, estallaron en aplausos interminables, contemplándolo con admiración y agradecimiento.

Fue mi hermano Roberto, amigo de los folkloristas —a quienes había llevado a la Casona de la

Universidad de San Marcos a actuar en sus patios, desterrando así para siempre el rancio acartonamiento oligárquico que aún infestaba sus claustros— quien me presentó a Ernesto Sánchez Fajardo, que tal era el nombre del Jilguero del Huascarán. Unas semanas después, un domingo por la mañana a comienzos de 1962, él vino a mi pequeño departamento en uno de los bloques de El Porvenir, para hacerme una consulta jurídica. Tenía entonces treinta y cuatro años. Me llamó la atención su mirada intensa, inteligente y limpia. Vestía traje con corbata y su trato era amigable y de una cortesía nada afectada. Simpatizamos en el acto. ¿Qué le había sucedido? El empresario del Coliseo del Puente del Ejército lo había hecho firmar fraudulentamente un contrato que se renovaba año tras año a voluntad de éste con el mismo estipendio. Resolví el caso, apretándole las clavijas al aprovechado empresario (lo que en el caso quería decir hacerle saber que podía denunciarlo por estafa) seguido de un acuerdo dejando sin efecto ese contrato. Y así comenzó mi amistad con este gran hombre.

Solíamos conversar de la música y la letra de las tonadas que componía. Una de las mejores había sido el hermoso huayno: Marujita, por el que en 1960 le otorgaron el Disco de Oro. Lo había grabado en la serie que integraba el long play Carrito del gobierno, editado por el sello Odeón. Con él había ganado el corazón de una linda joven cantante cusqueña de ese nombre con la que se casó.


—¿Sabe la canción Granada? —le pregunté cierta vez—. Al responderme afirmativamente le pedí que la cantara. Lo hizo. Su voz, con un registro altísimo, vibró de maravilla. Pero no era su género. Seguimos conversando. Ernesto Sánchez Fajardo demostró ser un rebelde con causa. Sus pensamientos tenían la factura y el realismo de las piedras preciosas en bruto, trabajadas por la vida dura que había llevado desde niño en Bambas, distrito de la provincia de Corongo, donde había nacido, y luego como vendedor ambulante de La Parada, mientras alternaba sus ofertas a viva voz con sus huaynos cantados ante ruedas de curiosos oyentes. Le dije sin ambages que debía mejorar la construcción de sus versos, y él me respondió con un gesto de gratitud. De mi pequeña biblioteca extraje una gramática de Andrés Bello y se la ofrecí. La recibió con naturalidad, aunque no sin sorpresa. Era un enorme volumen con una terminología no tan simple, pero él se la llevó contentísimo.

Continuamos viéndonos. Hacía mucho que había dejado el comercio. Ganaba bien con su trabajo de artista, en presentaciones personales y con la edición de discos que se vendían por cientos de miles. A veces me resultaba difícil creer que este hombre tan sencillo y afable fuese el gigante de la canción folklórica peruana a quien las multitudes provincianas aclamaban como un semidiós en los coliseos de Lima y en las plazas, salas y estadios de los pueblos.

Pero él no sólo las transportaba con sus canciones al maravilloso ámbito de la ensoñación y las raíces nunca olvidadas; también les transmitía el mensaje de la reflexión y la protesta social. Fue tal vez el primer compositor de música popular peruano que transitó decididamente por este camino. Quería que las mujeres y los hombres del pueblo emergiesen de la ignorancia de su condición social y de la desesperanza hacia la claridad de la liberación. El preludio visual a esa didáctica era su atuendo de Luis Pardo. En su chuscada “Verdades que amargan”, por ejemplo, los llamaba a reflexionar con él, con mayor elocuencia y eficacia que los más inspirados panfletos. En cada verso suyo latía la indignación, la cólera y las ganas de lanzarse a la acción, largamente incubadas. “Al que roba cuatro reales / la Justicia lo estrangula / pero al que roba millones / la Justicia más lo adula.”


Fundó el Sindicato de Artistas Folklóricos del Perú, del que fue Secretario General, y la Federación Nacional Folklórica del Perú, de la que fue Presidente.

Convencido de que la educación y la formación profesional son las palancas del progreso material, cultural y social se empeñó en promover la creación de una universidad en Ancash. Hizo campaña a favor de este propósito desde su programa radial “El cantar de los Andes” para remover un proyecto de ley encarpetado varias décadas y, ante la indiferencia de los partidos políticos representados en el Congreso, convocó a los residentes ancashinos en Lima a una manifestación que tuvo lugar el 20 de mayo de 1968 en la Plaza San Martín. La compacta multitud, que se desbordaba por las esquinas, aplaudió, emocionada, su conceptuoso discurso y coreó su canción “Clamor ancashino”, con cuya letra reclamaba la creación de esa universidad. Pero los congresistas, concienzudamente atareados en vender al país, fingieron ignorar ese clamor. ¡Total, para ellos, era un asunto de cholos! La Universidad de Ancash fue creada, finalmente, por el Decreto Ley 21856, del 26 de mayo de 1976. Es posible que después sus profesores y estudiantes hayan creído que ella apareció por generación espontánea. Graduados con honores en el curso de ingratitud, ignoraron cuánto le debían al Jilguero del Huascarán.

En marzo de 1972, cuando me desempeñaba como asesor del gobierno de Juan Velasco Alvarado en el Ministerio de Trabajo, y estaba elaborando el proyecto de Ley del Artista hice incluir en la comisión de consulta a Ernesto Sánchez Fajardo, Tania Libertad de Souza y Teresita Velásquez como representantes de los géneros musicales peruanos. Me ayudaron mucho, informándome sobre las modalidades y otros aspectos de su actividad profesional. Así salió la Ley del Artista y del Intérprete 19479 el 25 de julio de 1972. Era un tiempo en que se trabajaba para el pueblo y los trabajadores, rápido, bien y sin alharaca. Volví a llamarlos para la elaboración del proyecto de Reglamento de esta Ley, que también salió poco tiempo después. Fueron las primeras normas de protección de los artistas e intérpretes, cuyo contenido pervive en las normas que vinieron luego.

A comienzos de 1978, Ernesto Sánchez Fajardo me visitó para confiarme una inquietud. El jefe del FRENATRACA, un partido de provincianos en su mayoría de Puno, le había pedido incluirlo en su lista de candidatos para las elecciones a representantes ante la Asamblea Constituyente. Yo le dije: —Es una oportunidad para usted y para hacer algo por el pueblo, y sería un valioso apoyo a ese grupo que requiere candidatos con arrastre de votantes. Creo que usted podría salir gracias al voto preferencial. Aceptó la candidatura y fue uno de los cuatro representantes de este partido electos.

Me pidió después que lo ayudara en su labor parlamentaria. Así se definió la que él emprendió en la Asamblea Constituyente. Gracias a su iniciativa y gestión se incluyó en la Constitución de 1979 las normas siguientes: “El Estado preserva y estimula las manifestaciones de las culturas nativas, así como las peculiares y genuinas del folklore nacional, el arte popular y la artesanía.” (art. 34º); y “El Estado promueve el estudio y conocimiento de las lenguas aborígenes. Garantiza el derecho de las comunidades quechua, aymara y demás comunidades nativas a recibir educación primaria también en su propio idioma o lengua.” (art. 35º). Por supuesto, estos artículos no pasaron a la Constitución de 1993, aprobada por un Congreso constituido por los de arriba y sus lacayos.

Luego de esa excursión jurídica, siguió componiendo sus huaynos y chuscadas, tan caudalosamente como el río Santa. Le cantaba al amor, a la naturaleza, a la vida, a la madre, a los pueblos y al pueblo, con pinceladas de picardía andina. Era su manera de ser. Pero nunca se dejó obnubilar por lo baladí. Sabía que el núcleo de su vida era el huayno de protesta, lo principal, como artista y como hombre. En el huayno Al compás de mi guitarra empleó como
estrofa introductoria la primera del poema Martín Fierro seguida de sus reflexiones: “Siento, de veras, a mi patria en manos de los burgueses / ¡caramba, cuántos reveses los pobres han de soportar!. […] ¡Arriba, arriba Patria querida! / y los peruanos de corazón / no permitamos la mala vida de la Nación.” En su huayno Túpac Amaru II invocaba: “Oíd peruanos este mensaje / de aquel baluarte de la Nación / luchaban esas generaciones / por vernos libres de explotación.” También en su tonada con ritmo de carnaval cajamarquino Torito, contra las corridas de toros, surge este mensaje subliminal: “Torito, torito / toro valentón / has muerto luchando / en tu propia ley. / Tal vez con los siglos / reviente tu hablar, / entonces, entonces, / te harás respetar.”

A las diez de la noche del 23 de diciembre de 1988, un automovilista embriagado segó su vida a los sesenta años. Acompañaron su cuerpo a su postrera morada sus familiares, amigos más cercanos y colegas folkloristas. Los dirigentes de los innumerables grupos pretendidamente izquierdistas ignoraron esta muerte, y, por lo tanto, a ninguno le asomó la macabra idea de convertirla en un mitin aglutinante de sus retazos.

A Ernesto Sánchez Fajardo, “El Jilguero del Huascarán”, le han levantado un monumento en la plaza del distrito de Independencia de Huaraz, frente al Paseo “Pastorita Huaracina”, María Alvarado, una grande de la canción popular ancashina. Es el homenaje del pueblo a los suyos. Pero creo que es aún muy poco para tributarle el reconocimiento que merece por lo que fue, como compositor de una infinidad de canciones y como cantante popular, y, sobre todo, por lo que hizo a favor de los de abajo. Ernesto Sánchez Fajardo fue uno de los grandes del Perú.
                                                                                                                                         (14/10/2013)

sábado, 12 de octubre de 2013

Eduardo Galeano: El "descubrimiento" de América y la historia oficial

Inserto este interesante  artículo de Eduardo Galeano sobre el “Descubrimiento de América” y las mentiras que hasta hoy se repiten sobre la condición cultural de los sojuzgados durante el dominio colonial hispano. La implantación de idioma, religión y costumbres que colisionaron frontalmente con todos los grupos humanos que residían en el “Nuevo Mundo”, modificó pero no destruyó costumbres y sabiduría que se ha mantenido a pesar de las sangrientas campañas de “extirpación de idolatrías”. Siglos de dominación colonial muestran aún sus secuelas en la mentalidad de muchos que añoran “la madre patria”. Cuando se le pregunta por sus raíces históricas, ignoran y rechazan la sabiduría ancestral de las dos grandes civilizaciones que emergían en el nuevo mundo: maya e inka.

¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrió los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar.

Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes  de razón. Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India. Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia. El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua. El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe. Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar.


"Primer desembarco de Colón" 
1862. Óleo de Dióscano Teófilo 
Puebla. Ayuntamiento
La Coruña.
Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente. 

Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos. En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos. En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas.

Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros. 

El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones. 

Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor.
Batalla de Otumba, según lienzo de 
Tlaxcala, México.
 Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos.

Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima. 

Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el "Día de la Raza". Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? En el año 1942, cuando Estados Unidos entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera 
Estatua de Hernán Cortez donado
por España a México con motivo
de los 400 años de su "descubri-
miento". Rechazada,  fue 
"donada" al Perú como
"Francisco  Pizarro".  Fue retirada
de la plaza contigua al Palacio
de Gobierno de Perú, pero se exhibe 
en un lugar discreto. Comparativa-
mente es como si la estatua 
de Hitler se expusiera en la
plaza central de Tel Aviv.
por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones? 

Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó:
-¡Nosotros seremos cada vez más!
-¿Con qué mujeres? -preguntó el jefe indio.
-Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos.
Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa. Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces. Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visa, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower.


jueves, 3 de octubre de 2013

NUEVO LIBRO SOBRE GUAMÁN POMA POR ALFREDO ALBERDI VALLEJO

Por: Roberto de Alva

Hemos tenido la ocasión de conversar con el doctor Alfredo Alberdi Vallejo y ver el sumario de su nuevo libro sobre el cronista Felipe Guamán Poma de Ayala. El autor, en este nuevo libro trae novedades. Alberdi Vallejo ha tenido la gentileza de responder a nuestras breves preguntas que reproducimos.

¿Cuál es el título de su nuevo libro sobre Guamán Poma, cuándo saldrá a la venta y en qué editorial?
Mi nuevo trabajo se titula: “El mundo está perdido. Influencias de Acuña y Arteaga en el ideario de Guamán Poma”: Circulará el libro, si no hay inconvenientes, a partir de octubre del 2013. Pondrá a la venta la “Editorial de las Ciencias de Berlín” (Wissenschaftlicher Verlag Berlin – WVB, 444 páginas) que distribuirá mediante librerías (Shop) y Amazon a un precio asequible para cualquiera.

Algunos estudiosos de Guamán Poma, afirman que hay influjos del mercedario Martín de Murúa en el cronista indio, ¿qué nos pude decir al respecto?
Los estudiosos también tienen el derecho a equivocarse. En verdad, en la obra de Guamán Poma casi nada existe de la influencia de Murúa, sino que el fraile Murúa aprovechó muchos de sus datos (relatos) y algunos dibujos de la mano del cronista quechua. Para mí en cambio habría la posibilidad de afirmar: “los influjos de Guamán Poma en Murúa”.

En el nuevo libro usted presenta “el documento gemelo de la Nueva Crónica.” ¿Podría explicarnos qué manuscrito es aquel?
Cuando escribo sobre los influjos en la obra de Guamán Poma, me estoy refiriendo a los contactos directos que tuvo el autor quechua con algunos funcionarios coloniales. Trabajó mucho tiempo como traductor al servicio de Juan Pérez de Gamboa en las minas de Huancavelica y más tarde, laborando Guamán Poma como lengua de la Real Audiencia de
Abusos por corregidores 
 dibujados por Guamán Poma.
Lima en 1588, viajó al servicio del oidor Pedro Arteaga de Mendiola a la visita de las mismas minas de Huancavelica. En esa ocasión el cronista firmaba como Lorenzo Anchachumbi, asimismo, con los nombres Felipe Lorenzo o Felipe Lázaro Guamanchumbi o Anchachumbi (el mismo don Felipe Guamán Poma de Ayala) que trabajó de traductor también para el oidor de la Real Audiencia de Lima doctor Alberto de Acuña quien, estando en Panamá, escribió un “memorial en 1598” que dirigió al Consejo de Indias una extensa descripción de los numerosos abusos cometidos contra los indígenas por los funcionarios españoles coloniales, los encomenderos, los curas, y los mismos caciques nativos. Este documento “gemelo” contiene 43 capítulos cuyos puntos fundamentales son las quejas que también están en la parte de “Buen gobierno” de Guamán Poma; en algunos puntos del memorial de Acuña, al parecer, discrepa Guamán Poma, pues esto demuestra que no es una copia textual de ninguno de ellos, al contrario, nos estaría presentando que ambos autores conocían sus pensamientos para criticar o acogerlos. Guamán Poma tendría este documento tal vez de modelo para agrupar en su crónica los títulos comunes como: Iglesia, curas, mineros, encomenderos, españoles, indios, curacas, negros, entre otros.

En su libro está el tema de la “conquista” del Perú por Pizarro, que esa empresa militar estaba subvencionada por el banquero alemán Jakob Fugger. ¿Qué puede decirnos del asunto?
Existe suficiente documentación del siglo XVI donde consta que el Perú estaba “hipotecado” por “ocho años” al banquero alemán Jakob Fugger, según un acuerdo con la Corona hispana firmada en 1531; de ahí que Pizarro no podía disponer el reparto de las tierras sino hasta después de 1539. Nos preguntamos: ¿En el año de 1532 y siguientes, con el oro de Atahualpa, con las joyas de los templos de Pachacamac, el Qorikancha del Cusco, el templo del Sol de Vilcashuamán, etc., habrían pagado la deuda militar española al banquero alemán? Casi nada se sabe sobre este asunto económico de esa lejana etapa, pero en el futuro, las generaciones venideras, tal vez tengan la tarea de aclarar este panorama poco visible en la historia peruana.

Hay temas nuevos en el libro como la “contradicción de la perpetuidad de los indios” y la utopía del conde de Aranda y la distopía de Guamán Poma de los “cuatro reinos” ¿podría en breves palabras aclararnos al respecto?
Los Habsburgo (en castellano la Casa de los Austria) tenían una deuda fabulosa contraída con el banquero Fugger desde la elección de Carlos V como Emperador del Sacro Imperio
La colonización fue brutal contra
la resistencia inka.
Romano Germánico, pues para saldar esta deuda Felipe II, hijo de Carlos V, decidió estudiar la posibilidad de “vender hombres y tierras” de por vida a los encomenderos, es decir que esos señores serían dueños perpetuos de tierras e indígenas y aquellos podían hacer y deshacer de su propiedad. Contra este proceder hubo una reacción de los principales nativos cusqueños, de ahí que se llame “la contradicción a la perpetuidad”. En cuanto al caso singular del planteamiento de Guamán Poma quien luchaba por la Nación nativa libre del colonialismo y la devolución de las tierras a los indígenas, el cronista quechua propiciaba los “cuatro reinos de naciones y castas”: una “Nación de indígenas”, la “Nación de Guinea o negros”, la otra “Nación de moros o Turcos” y la “Nación de Roma o cristianos”, es decir se levantarían Naciones–Estados soberanos, con una economía tipo empresas concentradas en las comunidades nativas. Mientras en el siglo XIX, para evitar la Independencia de las colonias de América, el conde de Aranda propugnaba una monarquía de “cuatro reinos” absolutista así para volver a levantar al viejo colonialismo que se caía a pedazos.


                                                                                                                Berlín, octubre de 2013.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Rechazo a la agresión norteamericana a Siria

SIRIA EN OTRO CIRCO ROMANO
Escribe: Jorge Rendón Vásquez


Entre los estereotipos creados por la cinematografía estadounidense uno es el del matón que ingresa a un bar decidido a pegarle a alguien, simplemente porque es guapo. Por lo general, mide un metro noventa o más, viste el atuendo típico del Oeste: sombrero tejano y botas en punta con taquitos cónicos; o puede ser un tipo igualmente grandazo, con tatuajes en el cuello, el torso y los brazos, blue jeans y escueto polo. Se aproxima a la barra y con rictus de matachín le pide al barman un trago doble. Mientras lo bebe, mira de reojo a los lados y detecta a su víctima, un ciudadano común que está allí porque en la tradición anglosajona los pubs se han hecho para socializar y él participa de ese hábito. El matón no necesita que la adrenalina lo estimule. Se aproxima al ciudadano, le clava una mirada despectiva y, sin decirle una palabra, le lanza un derechazo en la mandíbula, o un izquierdazo si es zurdo, y lo hace volar hacia una mesa, que cae aparatosamente, arrastrando a sus ocupantes. Sigue una pelea de todos contra todos. Los espejos, los vidrios de las ventanas y las sillas quedan hechos trizas. Nadie responde por nada. Si el matón tenía algún agravio que vengar, se podría decir que se ha hecho justicia por mano propia, hasta que aparece otro matón justiciero, y, con flemático desparpajo, le pega un tiro.

La presencia de sujetos calcados de este estereotipo se ha vuelto cada más frecuente en la sociedad estadounidense, y hasta es posible que su influencia haya contaminado a los políticos a cargo del gobierno.

Una de las tareas de los maestros de escuela, si es que de veras lo son, es tratar de reprimir los impulsos agresivos de los chicos, que no suelen ser dominados sino cuando se acercan a la mayoría de edad, a fuerza de un control continuo. Entre las enseñanzas que se trata de fijar en ellos está la de que nadie debe hacerse justicia por mano propia. Si uno de esos chicos llega a la Facultad de Derecho tendrá la oportunidad de informarse que la humanidad ha tenido que avanzar milenios para sustituir la venganza personal y tribal por un sistema de justicia encargado a un rudimentario gobierno, función que unos milenios después asumió un tribunal de justicia. Aún vivimos con ese sistema.

También los Estados han tratado de arribar a la noción de un tribunal internacional para resolver sus disputas, casi siempre mortíferas. Los juristas de la doctrina del Derecho Natural del siglo XVII —Hugo Grotius, Samuel von Pufendorf, Christian Thomasius y Francisco Suárez, entre los más eminentes— pensaron que el hombre era portador de ciertos derechos inmanentes a sí mismos, y, proyectando esta idea a la vida de los Estados para promover su convivencia pacífica, ajena al casus belli, idearon la máxima pacta sunt servanda, que quiere decir que los tratados deben ser cumplidos. No pudieron hacer más. Pero con esa máxima pusieron las bases del Derecho Internacional Público. Ya se sabe que los Estados más poderosos, conducidos por pequeñas y codiciosas cúpulas, prescindieron de ella y se fueron encima de los otros, generando horrorosas matanzas, de las cuales la Segunda Guerra Mundial causó unos ciento veinte millones de muertes.

Franklin D. Roosevelt, el gran Presidente de los Estados Unidos, que condujo a su país a la victoria en esa guerra, avizoró claramente que se debía crear un organismo internacional con la misión de tratar de prevenir e impedir las guerras. Y ese organismo nació, gracias en mucho a su empeño. Son las Naciones Unidas.

Desaparecido Roosevelt, Estados Unidos se atuvo a las deliberaciones y decisiones de este organismo, pero sólo cuando contaba con una mayoría de gobiernos a los que podía manejar o influir. Así sucedió en 1950 para lanzarse a la guerra contra Corea del Norte, que había transpuesto el paralelo 38 atacando a Corea del Sur. Pero, después, cuando la composición de las Naciones Unidas fue cambiando por la incorporación de nuevos Estados, en particular los liberados del colonialismo, los Estados socialistas y otros con gobiernos progresistas o menos conformistas, el club de Estados capitalistas más ricos fue dejado en minoría. Convertido en una voz casi solitaria, el gobierno de Estados Unidos se inclinó a actuar por su cuenta, prescindiendo de la opinión de las Naciones Unidas.

Luego de sus intervenciones armadas en Vietnam, Afganistán, Irak y Libia, ahora sus armas apuntan a Siria. Para tratar de doblegarla se vale de una coalición de terroristas fanáticos a los que ha avituallado y armado, utilizando como bases a Turquía y Arabia Saudita. El actual gobierno de Turquía sueña con reencarnar al feroz Imperio Otomano, y los ultra millonarios emires de Arabia Saudita odian a muerte al régimen basista de Siria. Esos rebeldes han fracasado, y el gobierno de Estados Unidos entiende que no puede quedarse con los brazos cruzados.

Pero como sería muy burdo atacar sin un pretexto, ha tenido que acusar al gobierno de Siria de haber utilizado gases tóxicos contra la población civil en un área ocupada por los rebeldes. Este procedimiento fue ya utilizado por el gobierno nazi de Alemania en 1939 para atacar a Polonia. Un grupo de oficiales de la SS, vistiendo uniformes polacos, mató a algunos soldados alemanes en la frontera. Siguió la guerra relámpago, organizada de antemano, que pulverizó al ejército polaco.

El gobierno de Obama rehúsa dar a conocer las “pruebas” que dice tener del uso de gases tóxicos por el ejército sirio. Las oculta, aduciendo que es información clasificada. Se puede inferir que no las tiene, puesto que de otro modo ya las hubiera hecho públicas.
Pero, aun cuando esas pruebas existieran, no se justificaría un ataque de Estados Unidos a Siria.
  1. Porque Estados Unidos carece de legitimidad para obrar; no es legalmente parte del conflicto que se libra en Siria.
  2. Porque tendría que someterse al veredicto de las Naciones Unidas, que sigue integrando, antes que pavonearse como un estereotipo de sus películas, buscando hacer justicia (su justicia) por mano propia.
  3. Porque para vengar la muerte de centenares de personas por efecto de los gases tóxicos, imputada al gobierno sirio, Estados Unidos pretende matar posiblemente a miles que no serán sólo soldados sino civiles, y encender una hoguera en el Medio Oriente, con la perspectiva de multiplicar el número de víctimas. ¿Si esto no es un retorno a la barbarie qué es?
Felizmente en los Estados Unidos la oposición de la mayor parte de la población a ese ataque crece.

Pero eso sólo no basta.

Algún país o bloque regional de países debería plantear en las Naciones Unidas un pronunciamiento para evitar la matanza que un ataque con sofisticadas armas desde la impunidad de la distancia causaría. Y el mundo debería dejar de mirar este espectáculo como una nueva versión del circo romano, en cuyo palco principal el emperador Obama, coronado con los laureles del Premio Nobel, espera a los miembros del Congreso que están de vacaciones, para ordenar a sus legiones armadas hasta los dientes lanzarse contra un grupito de sirios medio desnudos y sin más defensa que unos trozos de leña.

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¡Escucha el clamor de los pueblos!
Carta de Adolfo Pérez Esquivel a Barack Obama

La situación en Siria es preocupante y una vez más los EE.UU., erigiéndose en gendarme del mundo, pretende invadir Siria en nombre de la “Libertad" y los "derechos humanos”.

 Tu predecesor George W. Bush en su locura mesiánica supo instrumentalizar el fundamentalismo religioso para llevar a cabo las guerras mesiánicas en Afganistán e Irak. Cuando declaraba que conversaba con Dios, y Dios le decía que tenía que atacar a Irak, lo hacía porque era dictamen de Dios exportar la "libertad" al mundo.

Tú has hablado, con motivo de los 50 años de la muerte del Reverendo Luther King, también Premio Nobel de la Paz, de la necesidad de completar el "Sueño" de la mesa compartida, de quien fuera la más significativa expresión de lucha por los derechos civiles contra el racismo en la primera democracia esclavista del mundo. Luther King fue un hombre que dio su vida para dar vida, y por eso es un mártir de nuestro tiempo. Lo mataron después de la Marcha sobre Washington porque amenazaba con desobediencia civil a seguir siendo cómplices de la guerra imperialista contra el pueblo de Vietnam. ¿Realmente crees que invadir militarmente a otro pueblo es aportar a ese sueño?

Armar rebeldes para luego autorizar la intervención de la OTAN, no es algo nuevo por parte de tu país y tus aliados. Tampoco es nuevo que EE.UU. pretenda invadir países acusándolos de posesión de armas de destrucción masiva, que en el caso de Irak resultó no ser cierto. Tu país ha apoyado el régimen de Saddam Hussein que utilizó armas químicas para aniquilar a la población kurda y contra la Revolución Iraní y no hizo nada para sancionarlo porque en ese momento eran aliados. Sin embargo ahora pretenden invadir Siria sin siquiera saber los resultados de las investigaciones que está haciendo la ONU por autorización del mismo gobierno Sirio. Ciertamente que el uso de las armas químicas es inmoral y condenable, pero tu gobierno no tiene autoridad moral alguna para justificar una intervención.

 El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó que un ataque militar en Siria podría empeorar el conflicto.

 Mi país, la Argentina, que se encuentra ejerciendo la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, ha hecho pública su posición contra una intervención militar extranjera en la República Siria negándose a ser "cómplice de nuevas muertes".

El Papa Francisco también llamó a globalizar el pedido de paz y decretó una jornada de ayuno y oración en contra de la guerra para el día 7 de septiembre, a la cual nos adherimos.

Hasta tu histórico aliado, Gran Bretaña, se ha negado (al menos de momento) a ser parte de la invasión.

Tu país está transformando la “Primavera Árabe” en el infierno de la OTAN, provocando guerras en el Medio Oriente y desatando la rapiña de las corporaciones internacionales. La invasión que pretendes llevará a más violencia y más muertes, así como a la desestabilización de Siria y de la región. ¿Con qué objetivo? El lúcido analista, Robert Fisk, ha precisado que el objetivo es Irán y postergar la concreción del estado palestino, no es la indignación que producen la muerte de cientos de niños sirios lo que los motiva a ustedes a intervenir militarmente. Y justamente cuando ha triunfado en Irán un gobierno moderado, donde se podría tratar de contribuir a lograr escenarios de negociación  pacífica a los conflictos existentes. Esa política será suicida de tu parte y de tu país.

Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten.
 Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva.

Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente norteamericano James Carter: "EE.UU. no tiene una democracia que funcione".

Las escuchas ilegales que realiza tu gobierno al pueblo norteamericano parecen no ser del todo eficientes, porque según una encuesta pública de Reuters, el 60% de los estadounidenses se oponen a la invasión que quieres llevar a cabo.

Por eso te pregunto Obama ¿A quién obedeces?

Tu gobierno se ha convertido en un peligro para el equilibrio internacional y para el propio pueblo estadounidense. EE.UU. se ha vuelto un país que no puede dejar de exportar muerte para mantener su economía y poderío. Nosotros no dejaremos de intentar impedirlo.

Yo estuve en Irak luego de los bombardeos que realizó EE.UU. en la década de los 90's, antes de la invasión que derrocó a Sadam Hussein. Ví un refugio lleno de niños y mujeres asesinados por misiles teledirigidos. "Daños colaterales" los llaman Uds.

Los pueblos están diciendo ¡BASTA! a las guerras. La humanidad reclama la Paz y el derecho a vivir en libertad. Los pueblos quieren transformar las armas en arados, y el camino para lograrlo es “DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS”.

Obama, nunca olvides que siempre recogemos los frutos de lo que sembramos. Cualquier ser humano debería sembrar paz y humanidad, más aún un Premio Nobel de la Paz. Espero que no termines convirtiendo el “sueño de fraternidad” que anhelaba Luther King en una pesadilla para los pueblos y la humanidad.

Recibe el saludo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
4 de Septiembre de 2013