domingo, 25 de octubre de 2015

Hamut'ay como reflexión en el Tawantinsuyu

Afiche del XV CONAFIL
Dr. Víctor Mazzi Huaycucho
Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle

Ponencia presentada al XV Congreso Nacional de Filosofía (Perú), a realizarse en la Universidad Nacional del Altiplano (Puno). Se disertará el día miércoles 28 de octubre a las 9:00 horas.

sta ponencia plantea una reflexión en torno al análisis y reconstrucción de la designación “Amauta” como equivalencia que designa a quienes ejercían pensamiento reflexivo y sabiduría como actividad natural en cada marka. El uso referencial del significado fue utilizado por lexicógrafos y cronistas  para comparar y establecer las condiciones del  ejercicio reflexivo autóctono por los sabios en el Tawantinsuyu.

Etimología.

Amauta y hamut’aq son dos designaciones que usualmente han señalado ejercicio sapiencial y reflexión en el Tawantinsuyu. Los primeros estudios etimológicos sobre su significado tienen precedentes en trabajos de Ernest Middendorf (1970:37) y Juan Jacobo Tschudi (1918:69-75). Ambos relacionan el significado de «amaota» con la designación «hamut’a» en aymara. Cúneo Vidal (1978:27) designa la misma procedencia como «amaya-uta», en tanto que Cerrón Palomino (2008:51-61) señala el mismo origen registrándolo como «amawt’a». Gerald Taylor (1987:20-21) se inclina por considerarle un origen proveniente de la costa central, presente en el runasimi chinchay como «hamut’a». Finalmente, Lira y Mejía (2008:126) registran «hamut’aru» como «pensador», y «hamút’ay» como «reflexión, pensamiento y razón». Los rastros etimológicos de ambos vocablos señalan significados relacionados al pensamiento reflexivo.

La designación probablemente proviene del aymara en el vocablo hamutha o hamuttatha que Ludovico Bertonio registra y traduce como «Entender, percibir con el entendimiento, pensar, imaginar», significados aglutinantes que designan y asocian funciones cognitivas y reflexivas. Esta asociación explica las cualidades del individuo que ejerce habilidades intelectivas y el pensamiento reflexivo-sapiencial. El lexicógrafo destaca la versión más original del vocablo que asigna conceptos que designan reflexión, anota: Amuta y Amutanacatha, traduce para el primero como «pensativo andar» y para el segundo «pensativo así». De ambos vocablos se derivan, Hamuttatha, «Entender bien»; hamuttaña «Entendimiento o discurso» y Hamuy «Entendido». Como fijación en la memoria de un logro cognitivo designa: amutatha «Acordarse, deliberar o discurrir entre sí. Si hará o no alguna cosa». Bertonio también distingue sus variantes asociadas como Amaotta, chuymakhtara, «Muy sabio, prudente» y Amaottaña, «Sabiduría». Resalta sus extensiones conceptuales para señalar características sobre el ejercicio sapiencial: Amaotta, tukapu, chuymay achanqara chuymay apinquya, musay, kiku c’hiqwi, vel Chuymakhtara, todas las referencias sirven para designar la condición de «sabio» y ejercicio sapiencial.


El Vocabulario de Goncales de Holguín resulta importante
al momento de consultar referencias sobre la reflexión autóctona.
En runasimi sus orígenes como «sabiduría» requieren analizar términos y conceptos de asociación entre distintos significados que resultan muy aproximados. Santo Thomas registra hamu como «género, especie de cualquier cosa» y «manera o forma». Extiende determinados contextos de amplia significación como «vaticinar», «predecir» y «anticipar los hechos»; mientras que su extensión hamurpay señala «considerar» y «caer en alguna cosa» y hamurpayay sirve para expresar la forma superior del rikhsikuy (conocimiento) para alcanzar entendimiento y comprensión relacionándola con watuy «acertar en la predicción».

En el Arte y Vocabulario de 1586 se repiten los registros que años antes había anotado Santo Thomas, expone la polaridad de su uso semántico, mientras hamu señala la «Diferencia, manera» su forma  hamurpayay ímplica «Considerar atentamente» hasta operar mediante hamut’ay, «Experimentar alguna cosa, probarla, trazar [planear], considerar, tener prudencia, facilidad, consideración, maña [destreza]». Su forma opuesta es hamullamanta, indica que piensa «sin ninguna razón». Todos los registros en runasimi colonial que presentan el prefijo –hamu usualmente refieren al proceso cognitivo, pensamiento reflexivo, meditación de argumentos y uso de razonamientos hasta alcanzar la condición hamut’aspa watuspallarimaq. «Considerado en sus palabras», «el que habla con destreza y conocimiento».

Gonçales Holguín continuando el registro de anteriores lexicógrafos señala que -hamu significa «el modo o la manera». Esta referencia alude a la característica de quien cultiva sabiduría; designa un modo de adquirir yachay o destacar la propiedad o forma con el cual se percibe el objeto durante el proceso del conocimiento. El lexicógrafo nos muestra el proceso del acto cognitivo: inicialmente es ymachayaqentapas kamarikuy, «Apercibirse de lo necesario», condición primera del rikhsikuy proceso donde se señalan distinciones, hasta lograr yuyayman sunq’uyman hapiquy, «Aprehender o entender profundamente».

El lexicógrafo también nos muestra que las distintas variantes de –hamu refieren el ejercicio de reflexión y razonamiento, tomando en cuenta los nuevos elementos que resultan diferenciados dentro de un proceso tal como yma hamuch yma vñanchakay, «¿Qué novedad es ésta?», «qué cosa tan extraña nueva y rara». Su sentido opuesto se muestra como una condición que deshecha el razonamiento y la sabiduría adquirida, tal como en hamumanta rimaq. «El que habla sin fundamento atiento (sic) y sin saberlo, sin verdad y sin razón».

Para designar amplitud de sabiduría anota: hamu hamu ñawray ñawray mit’ay mit’ay, o ñawraykuna o richak’una, «Todas las diferencias de cosas, o cosas diferentes». El ejercicio sustantivo de la sabiduría se señala como hamu hamu sunquyuq, yuyayniyuq o ñawray ñawray sunquyuq todos los referentes aluden como significado: «El que es universal y entendido en todo que lo penetra y da razón de todo». Descomponiendo cada referencia nos conduce a situar un conjunto de características para señalar los contextos del yachay. La duplicación hamu hamu destaca función especializada y muy amplia de sabiduría, se traduce como «muy sabio» o «sapientísimo»; en cambio yuyayniyuq denota función del pensamiento reflexivo usado en un sistema contable, dado que yuyay significa «pensar, recordar», el sufijo —niyuq establece características de uso de valores contables. Sunq’uyuq significa adquirir conocimientos mediante conciencia, juicio, razón, memoria, voluntad y entendimiento, pues sunq’u también al referir al corazón y entrañas señala que el saber contiene apasionamiento y sentimiento. Finalmente, ñawray ñawray sunquyuq es el que conoce todos los géneros como saber con apasionamiento, resalta la amplitud del yachay entre todos los géneros del saber. Las designaciones analizadas muestran como el pensamiento reflexivo aborda el entendimiento y comprensión de pacha hasta alcanzar cuenta y razón sobre lo que conoce.
Vocabulario Aymara de Ludovico Bertonio (1612)

Se hace evidente que para expresar en runasimi toda acción reflexiva como sabiduría debe contener el prefijo –hamu, su decurso natural en el razonamiento es alcanzar hamupayay, «conjeturar, o ventilar entre sí las razones y ponderarlas para determinarse».

Referencias sobre significación del hamut’aq

Las referencias sobre quienes ejercían el saber en el Tawantinsuyu han sido referidos como «Amautas», tal como leemos en Inka Garcilaso de la Vega (1976:I:106) «Y es de notar que los Reyes Incas y sus amautas, que eran los filósofos» y Felipe Waman Puma (1988:I;57) «De cómo los dichos filósofos antiguos, que ellos les llamaban camasca, amauta runa, entendían por las estrellas y cometas y del [e]clip[se] del sol y de la luna y de tempestades y de aires y de animales y de pájaros». Amauta fue uso normal en el runasimi colonial designaba al sabio autóctono, sin embargo, existen problemas respecto a su constitución lingüística original. Cerrón Palomino (2008:52) ha señalado que «Amauta» resulta una «rareza formal de la voz» pues para nominar y alcanzar la condición de sabio debería llevar el morfema agentivo —q, (escrito en el siglo XVI como —k o —c). Como designación conceptual representa una condición nominativa modificada respecto a su versión original, sufrió transformación causada probablemente por el defectuoso registro fonético que consignaron los lexicógrafos hispanos respecto a sus fuentes nativas. Juan de Betanzos (1551) y Pedro Cieza de León (1553) en sus crónicas no consignan el vocablo «Amauta» para señalar a quienes ejercían el pensamiento sapiencial-reflexivo, en cambio refieren a los khipukamayuq, como los encargados de anudar («escribir») el saber obtenido y ejercerlo en cada marka o llaqta.

«Amauta» aparece anotado en el Lexicón de Santo Thomas publicado en 1560, registra Amaota como «hombre curioso, ingenioso o sabio, o astuto» y Amaotatin como «astutamente o ingeniosamente». También en el Arte y Vocabulario de 1586, se registra amauta como «Sabio, prudente» y se agregan los vocablos relacionados con su constitución morfológica original: hamut’aq runa, «hombre considerado [reflexivo], mañoso, [diestro]». La oscilación entre los dos usos (amauta y hamut’aq) se muestra en Gonçales Holguín quien registra Amauta, «Sabio, prudente, cuerdo» y Hamutac, «adivinador prudente». En otras fuentes manuscritas coloniales aparecen las señales de su constitución original, entre ellas tenemos: a) Manuscrito de Waruchirí un texto construye kayta yuyachiway hamutachiway que Taylor (1999:10) tradujo como «Haz que me acuerde  de [como realizar] esta tarea y que sea hábil en su ejecución», resalta que hamutachiway resulta la ocurrencia de creatividad para elaborar (simbolizar) tukapu en tejido fino de kumpi; b) Pachakuti Yamki Salqamaywa (1993:200) anota la versión original como hamut’aptiy, «cuando piense».

Función y características de los hamut’aq

En el Tawantinsuyu los hamut’aq tuvieron jerarquía elevada y gozaban de mucha estimación como «hombres verdaderos», recibían trato de mucha consideración durante el gobierno Inka por los logros de su sabiduría. Ser considerado hamut’aq representaba una nominación de mucho prestigio entre todos los tipos de sabios que subsistían en el Tawantinsuyu: yatiri, chiq’a, kamasqa, layka, kalawaya, willawisa entre otros muchos. Esta consideración significaba ser designado como pachayachachiq. Yachachiq define una condición del que muestra sabiduría. La partícula —chi [hacer] después de yacha significa «mandar a hacer la acción», literalmente «hacerse» y el morfema agentivo —q, señala una propiedad que caracteriza una función agentiva «el que», «los que», literalmente se traduce como «el que aprende y enseña sobre el universo». Esta condición en el saber implicaba ser reconocido como wañuy hamut’aq o chiq’amanta sullulmanta que el lexicógrafo traduce como «amaota sapientísimo»; dado que las variantes del significado de wañuy son «eterno» y «muy recordado», literalmente alude a «sabio inmortal».


Remix de Khipukamayuq dibujado en Crónica de Murúa. Obra de Miguel Lescano.

Gonçales Holguín había anotado con sumo cuidado la esencialidad que representaba la función que desempeñaban nuestros hamut’aq: Hayaq’in allinta unanchay, «Pensar, o, entender cosas excelentes», esta característica señala que el aprendizaje y la creación de reflexiones requería que nuestros hamut’aq se reconociesen como hayaq’in allinta yachachiq, que estén «enseñando cosas altas y muy bien». Tenían obligación de comunicar la sabiduría adquirida, tanto al entorno del Inka como a los demás miembros del gobierno del Tawantinsuyu.

¿Cuál es la fuente de sabiduría entre los hamut’aq? Los criterios para comprender la función del pensamiento reflexivo de los hamut’aq se asocia con el conocimiento del calendario a través de la observación astronómica y el registro del tiempo en instrumentos especializados.

Gonçales Holguín refiere que hamut’ay y unanchay señalan la condición del pensamiento reflexivo como «entendimiento por intelección, o acto de entender». Su derivación hamut’aq «el que entiende» y t’itusimiqta hamut’ay, «entender lo oscuro, incomprensible» aluden comprensión del ciclo de pacha. Unanchay significa «señal, estandarte, insignia», está asociado con la simbolización de un conocimiento a través del registro textil u otro tipo de soporte para establecer la comprensión del proceso cíclico solar y sinódico lunar durante una wata (año).

La condición reflexiva hamut’ay se presenta como práctica superior del yachay, se muestra como hamuyniy, «el propio juicio y dictamen». La reflexión como hombre de juicio y entendimiento implicaba hamu, hamuqruna hinamkay conlleva a adquirir entendimiento profundo de lo diverso a través del rikhsikuy en las múltiples diferencias de la presencia de Pacha. La condición hamut’ay reconoce una capacidad especial del razonamiento reflexivo entre los hamut’aq, sobre todo, en el dominio del volumen de información sobre una diversidad de bienes, hechos históricos, registros astronómicos y reflexión acaecidos en el gobierno de cada Inka.

Conclusión

El análisis semántico sobre hamut’ay y sus variantes de usos alusivos como pensamiento reflexivo, muestra que su uso lingüístico sufrió alteración y se acostumbró a pronunciarlo como «amauta». Es necesario restituirle su uso nominativo original, lo cual permite señalar actividades del ejercicio reflexivo autóctono así como la referencia sobre quienes ejercían el saber, designación que debemos reinstalar para lograr desambigüación semántica para referirnos al ejercicio del pensamiento reflexivo en el Tawantinsuyu.

Fuentes consultadas

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BERTONIO, Ludovico (2006) [1612]. Vocabulario de la Lengua Aymara. Arequipa: El Lector.
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CERRÓN, Rodolfo (2008). Voces del Ande. Ensayos sobre onomástica andina. Lima: Fondo Editorial PUCP.
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CÚNEO, Rómulo (1978). Enciclopedia incana. Lima: Ignacio Prado Pastor.
GARCILASO DE LA VEGA, Inka (1976) [1609] Comentarios Reales de los Incas. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Prólogo de Aurelio Miro Quesada Sosa.
GONÇALES DE HOLGUÍN, Diego (1952) [1609]. Vocabulario de la lengva general de todo el Perú. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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(1993). Nueva Crónica y Buen Gobierno. Lima: Fondo de Cultura Económica. Edición y prólogo de Franklin Pease G.Y. Vocabulario y traducción de Jan Szeminski.
(2008) El sitio de Guamán Poma. Dirección electrónica: www.kb.dk/permalink/2006/poma/info/es/frontpage.htm
LIRA, Jorge y Mario Mejía (2008). Diccionario Quechua-Castellano. Castellano-Quechua. Lima: Universidad Ricardo Palma.
MIDDENDORF, Ernest (1970) Gramática Keshua. Madrid: Aguilar. Trad. del alemán y prólogo de Ernesto More.
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MURÚA, Martín de (2001) [1612] Historia general del Perú. Madrid: Dastin S.L.
SANTA CRUZ PACHACUTI, Juan  (1993) [1616] Relación de antigüedades deste Reyno del Pirú. Cusco. IFEA-CBC.
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(1951b)[1560]. Lexicon o vocabulario  de la lengua general del Perú. Lima: Instituto de Historia. Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
(2006) Léxico Quechua de Fray Domingo de Santo Thomas 1560. Lima: Santo Oficio-Códice Ediciones SAC. Edición y comentarios de Jan Szemiñski.
TSCHUDI, Juan (1918). Contribuciones a la historia, civilización y lingüística del Perú antiguo. Lima: Imprenta y Librería Sanmarti y Cía.Trad. Alemán al español Germán Calderón. 2 Vols.


domingo, 18 de octubre de 2015

CESAR GUARDIA MAYORGA:UN DICCIONARIO Y LA NACIONALIDAD

In Memóriam. César Guardia Mayorga. 15 mayo 1906 - 18 octubre 1983.‏

Sara Beatriz Guardia
En su libro, El legado quechua. Indagaciones peruanas, (1952), Raúl Porras Barrenechea subraya que fue Fray Domingo de Santo Tomás quien bautizó con el nombre de "quichua", el idioma conocido en el Tawantinsuyo como runasimi. Término que aparece por primera vez en su tratado, Lexicón o Vocabulario de la lengua general del Perú, publicado en 1560. Inicio de una historia de desencuentros donde el idioma del imperio vencido coexistió con el español en condiciones desiguales, pues siempre fue visto con desconfianza y desdén.
Sin embargo, en su calidad de predicador, Fray Domingo de Santo Tomás constató que para lograr la evangelización era necesario conocer profundamente el idioma quechua. Por ello la tarea didáctica recayó en los frailes: el agustino, Juan Martínez de Ormaechea, publicó en 1604, Vocabulario de la lengua general del Perú llamado Quichua, y en 1607 el jesuita Diego González Holguín: Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua ó del Inca, apreciado por la importancia de sus innovaciones fonéticas. Mientras que la primera gramática, Arte de la lengua general de los yndios de este Reyno del Pirú, data de 1616, cuyo autor, Alonso de Huerta, fue capellán de iglesias.
La gramática quechua de César Guardia Mayorga resultó también
importante para entender su estructura idiomática.
Dos importantes contribuciones se publicaron en alemán, Organismus der Kheúua-sprachei, de Johann Jakob von Tschudi, en Leipzig (1853). Y,Wörterbuch des Runa-Simi oder Keshua-Sprache, de Ernst Middendorf, también en Leipzig, en 1890. Tal como señala, Marcos Jiménez de la Espada, explorador y escritor español que con la Comisión Científica del Pacífico recorrió el continente entre 1862 y 1865, la evidencia del gran interés que suscitó el idioma quechua quedó demostrada con la reedición de la obra de Fray Domingo de Santo Tomás, en  Leipzig, en 1891.
El primer trabajo sobre el idioma quechua del siglo XX, Diccionario kechuwa-español, pertenece al sacerdote Jorge Lira, párroco en Maranganí, Cusco, publicado por la Universidad Nacional de Tucumán, en 1945. Poco después, Raúl Porras Barrenechea prologó la edición facsimilar del libro de Fray Domingo de Santo Tomas, Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú. Y, en 1955, Carlos Núñez Anavitarte publicó Aspecto socio-económico del problema de la alfabetización del idioma quechua. Estos son los estudios que anteceden la publicación del Diccionario Kechwa-Castellano-Castellano-Kechwa (1959) de César Guardia Mayorga, donde defendió “el principio reconocido al derecho que tienen los pueblos a expresarse y desarrollar su cultura en su propio idioma”.
César Guardia Mayorga, imagen del año 1952.
En esa perspectiva, fue importante el lúcido comentario que hiciera Sebastián Salazar Bondy, titulado: “Un diccionario y la Nacionalidad”,  publicado en “El Comercio”, 30 de julio de 1959: 
“Hacía falta, un diccionario manual de quechua y castellano, un instrumento práctico no destinado a los especialistas, filólogos o lingüistas, sino para uso de población culta, cuyo espíritu y concepción del país no olvidan ni escamotean la perentoria necesidad que existe de establecer una comunicación real entre la ciudadanía de habla española y la que se expresa en el viejo ilustre idioma indígena. Y ya lo tenemos. Su autor es el profesor César Guardia Mayorga y su editor “Minerva Miraflores”. Un verdadero volumen de bolsillo, bien impreso y económico, ordenado, además con la habitual técnica del diccionario de empleo corriente. Son dos centenares de con 3200 vocablos de cada lengua, unas sencillas y útiles notas explicativas de introducción y un apéndice de elementales normas gramaticales. Hasta hoy —es preciso recordarlo— sólo había a la mano el magnífico tomo del Padre Lira, cuyo propósito es académico y cuyo uso, por ende, resulta poco fácil. La revalorización del quechua, pues, a la cual tantos etnólogos, historiadores y lingüistas están ahora contribuyendo, gana un nuevo aporte, y no pequeño. Revelaciones de poesía, revelaciones de cosmovisión, revelaciones del alma del Perú indio, nos están dando una noción cabal del bello y misterioso mundo del habitante autóctono antiguo y actual. ¿Cómo permanecer, si es parte de nuestro ser integral, si queremos interpretarla y sentirla plenamente nuestra? Aprender el quechua es un deber, en la tarea de cumplirlo ha de auxiliarnos bastante el diccionario comentado.
La antropología y la pedagogía contemporáneas han llegado a la conclusión de que no se puede alfabetizar y culturizar un pueblo que se mantiene rezagado con respecto a otros grupos, si no se lo provee de los elementos básicos a través de la lengua original, pues es bien sabido que una lengua es algo más que los signos convencionales de su verbo o grafía. Un idioma es una filosofía, que es imposible fracturar con arietes culturales, tratando de destruir las murallas que la defienden de las contaminaciones extrañas. El quechua se ha conservado aislado y solitario, desconfiando de su contorno mestizo o blanco, porque no ha asimilado los valores de la mixtión nacional, en su esencia misma. Lo occidental, lo hispánico, le ha sido extraño, porque han querido dárselo con violencia. Otra cosa ha de ser el día en que el educador, el comerciante, el político, la autoridad que tienen propósitos sanos ingresen a la psiquis del indio por la vía del espíritu. Esa vía es el lenguaje, cuya infinita riqueza vislumbramos tras las hermosas versiones de la canción y el himno que nos han sido brindados por traductores celosos y desinteresados desde Adolfo Vienrich hasta José María Arguedas.
Los curas doctrineros de la colonia comprendieron bien el problema y sus vocabularios tenían menos una finalidad de investigación, o de exotismo, de muestra de una pericia universitaria, que el ánimo de sondear la profundidad del alma india, a cuyo hondón querían llegar con la nueva fe. Ese afán de penetración por el conducto más directo y  eficaz se perdió más tarde. La norma fue enterrar el idioma propio de la población aborigen para reemplazarlo por el castellano, como si todo se redujera a cambiar de instrumento. Hubo, en verdad, un error. Considerar el habla algo superficial, sobrepuesto, y no una afloración de la intimidad del hombre, de la intimidad de su cultura, de su historia. Es llegado el tiempo de enmendar esa falta. Primero es preciso comprender al quechua con interés humano, con afecto, sin la ambición de subsumirlo en el cúmulo de las ideas o costumbres occidentales que le llevamos abrumadoramente, llegando hasta él mediante la lengua en la que vive y se expresa. Heidegger, el filósofo alemán, ha llamado al lenguaje la  “casa del ser”. Reconozcamos, antes que nada, ese mundo mágico del indígena, y luego hagámonos parte de él y que él sea parte de nosotros.
El diccionario de Guardia Mayorga no debe faltar entre los libros que un peruano culto tiene como obras clásicas de consulta. Es lo menos que se le puede pedir si, por razones involuntarias, no puede entregarse al estudio del quechua ni hablarlo ni leerlo como habla y lee el castellano y, a veces el inglés o el francés. Es parte esto de la obligación de integrar la nacionalidad como una sola e indisoluble unidad”.
Transcurridas casi cuatro décadas de la primera edición del Diccionario de César Guardia Mayorga, la Editorial Minerva publicó en 1997 la séptima edición, confirmando la vigencia de integrar nuestro país y tender puentes de comunicación entre la población de habla española y aquella que se expresa en el antiguo idioma quechua. Dicho de otra manera, entre nuestro pasado y nuestro presente.
Lima, octubre del 2015

lunes, 12 de octubre de 2015

¿Debemos celebrar el 12 de octubre?



Aquí dos mensajes de españoles que tienen conciencia de lo ocurrido durante la invasión y dominio colonial hispano sobre el "Nuevo Mundo":

Cuenta en twitter de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, rechazando la celebración del 12 de octubre como fiesta nacional de España, que es la exaltación del genocidio cometido contra nuestros antepasados:
  • "Vergüenza de estado aquel que celebra un genocidio, y encima con un desfile militar que cuesta 800mil euros"
El alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, también escribió: 
  • "Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar."
Quizá a todo español debe refrescársele la memoria sobre lo que escribió el religioso dominico Francisco de Vitoria:

"Primum omnium yo no entiendo la justicia de esta guerra, nec disputo si el emperador puede conquistar las indias, que praesuppono que lo puede hacer stríctisimamente. Pero a lo que yo he entendido de los mismos que estuvieron en la próxima batalla con Tabalipa (Atawallpa) ni los suyos habían hecho ningún agravio a los cristianos ni cosa por donde les debieran hacer la guerra."


Y tomar en cuenta el testimonio del requerimiento (solicitud de rendición y aceptación del dominio colonial español) de Martín Fernández de Enciso ante los caciques de Cenú:
  • "Yo requerí del parte del Rey de Castilla a dos caciques destos del Cenú... y respondiéronme: que en lo que decía que no auía sino un dios e que este gouernaua el cielo e la tierra e que era señor de todo, que les parecía bien e que assí deuía ser: pero en lo que decía que el Papa era señor de todo el Uniuerso en lugar de Dios e que él auía fecho merced de aquella tierra al rey de Castilla, dixeron que el Papa deuiera estar borracho quando lo hizo, pues daua lo que no era suyo, e que el rey que pedía e tomaua tal merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros e que fuese allá a tomarla, que ellos le pornían la cabeza en un palo como tenían otras que me mostraron de enemigos suyos puestas encima de sendos palos cabe el lugar e dixeron que ellos eran señores de su tierra e que no auían menester otro señor e yo les torné a requerir que lo hiziessen si no que les haría la guerra e les tomaría el lugar.... e respondiéronme que ellos me pornían primero la cabeza en un palo e trabajaronpor lo hacer..., etc."
En Latinoamérica aún están abiertas las heridas después de la imposición del dominio colonial español que casi extermina con todos nuestros antepasados.

lunes, 5 de octubre de 2015

Reseña: Las Mujeres en los Procesos de Independencia de América Latina.


 
Patricia N. Sánchez
Publicado en  Revista Dos Puntas Año VI N° 10 / 2014; San Juan, Argentina, segundo semestre 2014.
 
Primer Congreso Internacional. Las mujeres en los procesos de la Independencia de América Latina, es un libro que refleja el trabajo de varios años que se inició en 2007, cuando el Centro de Estudios la Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL, dirigido por su directora Sara Beatriz Guardia, convocó al IV Simposio Internacional Las mujeres en la independencia de América Latina, realizado en la ciudad de Lima -Perú- el 19, 20 y 21 de agosto de 2009, con el auspicio de la Representación de UNESCO en el Perú y del Convenio Andrés Bello. Fruto de esta convocatoria y trabajo se publicó en el año 2010, un primer libro titulado Las mujeres en la Independencia de América Latina.

Posteriormente, con el fin de dar continuidad a la tarea iniciada, se constituyó la Comisión del Bicentenario. Mujer e Independencia en América Latina con el objetivo de llevar a cabo un proyecto de investigación, para el cual se formaron 14 grupos de trabajo que incluyeron una multiplicidad de problemáticas inherentes a las mujeres y la independencia, los cuales fueron agrupados en tres ejes temáticos: Análisis teórico y Contexto; Ideología, Imágenes y Discursos; Instituciones, espacios privados y públicos. Recién entonces CEMHAL, convocó al Primer Congreso Internacional Las Mujeres en los procesos de la Independencia de América Latina, que tuvo lugar en Lima el 21, 22 y 23 de agosto de 2013, con el auspicio de la UNESCO, Guatemala, y la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres-Lima-Perú.

El resultado de este esfuerzo se ve reflejado hoy, en la publicación de este segundo libro que renueva las miradas hacia el pasado independentista y avanza en el conocimiento y reconocimiento de la mujer como sujeto histórico. Las investigaciones demuestran el esfuerzo por convertir a las mujeres en el centro del conocimiento en cada disciplina, con métodos e interpretaciones interdisciplinares y una perspectiva de género intercultural. Esta obra contiene las ponencias presentadas en el Congreso previa evaluación de un Consejo Académico Editorial, y organizadas en ocho capítulos. Además de dos conferencias magistrales al inicio del Congreso.

  La primera ponencia estuvo a cargo de Edgar Montiel, titulada: “La Historia silenciada de la mujer en la Independencia Americana”, desarrollada en tres partes. En la primera, ubica el concepto de independencia dentro de los principios que conforman la modernidad política: en la segunda observa de qué modo ese movimiento social y de ideas que constituyó la modernidad, recoge o no, la participación de las mujeres en la historia. Por último, se refiere a la importancia en nuestra época de incorporar y visibilizar a las mujeres en el relato histórico.
 
  La segunda conferencia estuvo a cargo de Sara Beatriz Guardia, Directora de CEMHAL, e Investigadora de la Universidad de San Martín de Porres, Perú, titulada “Exclusión y Género. Las mujeres en la independencia del Perú”. En su trabajo la autora afirma que una constante que ha caracterizado todo el proceso de independencia de América Latina, es la exclusión de género y etnia, y que por lo tanto los excluidos de la libertad han sido las mujeres, los indios y los negros, exclusión que continúa doscientos años después de la independencia. Asimismo, plantea que sólo con la deconstrucción de la concepción patriarcal y eurocéntrica, será posible asumir la historia desde una visión que considere “que las relaciones entre los sexos, son construcciones sociales y que la dominación masculina, es una expresión de la desigualdad de esas relaciones. Es necesario, agrega, “una historia centrada en la forma cómo se han percibido y vivido las diferencias sexuales, en el marco de una dominación que ha generado distintos grados de sumisión en relaciones de interdependencia”. Estudia el sistema de explotación de los indígenas, de parte de los españoles en el Virreinato del Perú, y los numerosos levantamientos que el sistema de dominación colonial produjo apenas iniciada la conquista. En cuyo proceso destaca la rebelión liderada por José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru, a finales del siglo XVIII y la significativa presencia, liderazgo y heroísmo de su esposa, Micaela Bastidas.

Imagen recreada de Micaela Bastidas en un timbre postal.
  Asimismo el libro contiene la Declaración de Lima. Mujer e Independencia en América Latina, firmada por quienes participaron en el Congreso y quienes se adhirieron posteriomente. Traducida al francés, portugués, alemán e inglés, la Declaración destaca, entre otros puntos, la voluntad y el compromiso de conocer, comprender y valorar la recuperación de las mujeres como sujetos y agentes históricos; como así también la intención de promover políticas y acciones favorables para la educación, formación e investigación sobre la historia de las mujeres en América Latina.

   Inicia el capítulo I, Diálogos con las historiografías independentistas, Lucía Provencio Garrigós, Universidad de Murcia, España, con el artículo: “La pregunta del Género en los Procesos Independentistas Latinoamericanos”, donde muestra la importancia metodológica de plantearse preguntas sobre el género en los procesos independentistas, considerando que el género no se puede conocer con anticipación al análisis histórico, ya que es lo que está siendo producido en el contexto que se analiza, y que no existe una metodología de género sino un contexto al cual preguntamos sobre el significado de mujeres y hombres. Por su parte, Natividad Gutiérrez Chong, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en “Mujeres coloniales que forjaron independencia: nacionalismo y heroísmo en la región americana”, aborda un conjunto de temas interrelacionados con el estudio de la identidad nacional y las mujeres a través de la heroína ecuatoriana Mariana de Quito. Explora la construcción del ideario nacional y el heroísmo, a través de los sacrificios individuales que han contribuido a la formación de naciones asoladas por terremotos, el hambre, las epidemias y la desolación.

  Luego el trabajo de investigación de Mirla Alcibíades, Venezuela, “Mujer e independencia en la historiografía Venezolana”, revisa cuidadosamente la historiografía venezolana correspondiente a los años de emancipación constatando que si bien la participación de las mujeres no tuvo el reconocimiento que merecía en los escritos de la época, tampoco fue completamente silenciada porque estuvieron presentes, no como protagonistas accidentales, sino de primer orden desde finales del setecientos cuando se consolidó el proyecto independentista. De la Universidade Federal do Espírito Santo y la Universidade do Estado de Rio de Janeiro, Brasil, Adelia Miglievich-Ribeiro, en su trabajo: “Subalternas e heroínas. Mulheres em guerra nos séculos XVIII e XIX: por um feminismo decolonial”, indaga sobre la vida de una mujer, Benta Pereira, heroína brasileña de vida pobre y difícil, que trascendió por sus luchas contra los portugueses en la etapa preindependentista en defensa de sus hijos y su territorio. La autora refiere la forma de vida de Benta Pereira contraria a la visión de la ideología romántica, comparable a muchas otras mujeres en condiciones similares, que no fueron frágiles, ni física ni emocionalmente, puesto que debieron enfrentrentar la responsabilidad de garantizar la continuidad de las generaciones siguientes. 
 
Ana Serrano Galvis, de El Colegio de México, en su ponencia: “El mito de la escasez de fuentes y el retorno a los archivos. Retos y posibilidades de las fuentes de archivo para el estudio de las mujeres en la independencia de la Nueva Granada (Colombia)”, aborda la problemática de las fuentes documentales para investigar el protagonismo de las mujeres en la independencia de Nueva Granada. En particular, se refiere a la escasez y dispersión de éstas, reconociendo el reto que esto implica para los investigadores. Sin embargo, asevera que no es imposible vencer esta dificultad a través de nuevos enfoques, nuevas metodologías y nuevas técnicas de búsqueda. 

  Por último, Losandro Antonio Tedeschi de la Univerdidade Federal da Grande Dourados-Brasil-, en su trabajo: “Imigracão, gȩ nero e dinámicas familiares no ̂ contexto de independencia do Brasil (1800̂ -1890)”, centra su estudio en la función social de las mujeres inmigrantes en el contexto de la independencia brasilera, para comprender las permanencias y rupturas de los roles de género en el Brasil de ese periodo. 

  El capítulo II, La construcción discursiva de Género en los procesos independentistas, empieza con la ponencia de María de Lourdes da Silva y Lía Faria de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Brasil: “Independencia Gê nero ̂ e Reconhocimiento: o lugar das mulheres na invencão da naç ão Brasileira”, que ̧ centra su análisis en la crónica literaria, deteniéndose en las crónica de Benjamín Costallat en “Misterios de Río” de 1923. Además, parte de la producción literaria de Madame Chrysantheme, seudónimo de la periodista y escritora, Cecilia Bandeira de Melo Rebelo de Vasconcelos. A partir de esas representaciones buscan identificar cómo la invención de Brasil en términos de Nación, fue promovida por la proclamación de la República, y el o los modelos/perfil/es de la mujer exigido en la nueva ciudad, Rio de Janeiro, capital de la República; y cómo las mujeres fueron consideradas en este contexto desde una perspectiva de género.

  Por su parte, Adriana Sáenz Valadez, Universidad de Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México, en su artículo: “La ficción, un discurso moralizador para los géneros”, refiere que en México pre independentista las concepciones para hombres y mujeres mantuvieron contradicciones propias de una época en constante fricción. Por lo tanto, propone estudiar estos conceptos desde los textos literarios para así analizar la cultura en varios de sus productos morales, y explicar los elementos que apoyaron la formación de los prototipos de género. Para ello, la autora analiza un poema de la época intentando dilucidar la relación de estos esquemas y las obras de arte literarias, como formas del lenguaje que refleja a la sociedad que se mira frente a ellas. 

Claudia Luna de la Universidad Federal de Río de Janeiro, en su trabajo: “Antagonismo de projetos na independencia do Brasil: Representaĉ ão e poder em ̧ Carlota Joaquina e Bárbara de Alencar”, estudia la participación de dos mujeres con poder. Una, la española Carlota Joaquina al frente del partido carlotista en la Corte de Río de janeiro que intentó implantar una unión ibero-americana bajo su comando. La otra, una brasilera, Bárbara de Alencar, una de las protagonistas de la Revolución de 1817 de perfil republicano. 

  Por último, Carmen Gloria Soto Gutierrez de la Universidad de Chile propone en su trabajo: “¿Devoción Mariana o símbolo del poder? La construcción del culto a la Virgen del Carmen en el proceso de Independencia de Chile”, una lectura sobre el imaginario de la Virgen del Carmen en la Independencia. Su análisis, desde la perspectiva de la historia de las mentalidades, enfatiza en los soportes materiales y simbólicos en que se sustenta, para dilucidar cómo esta imagen se transformó en un elemento generador de identidad en el periodo de la formación del Estado chileno.

  En el capítulo III Participación de las mujeres en los procesos independentistas, Carlos Hurtado Ames de la Universidad Nacional de Trujillo, Perú, en su ponencia: “Las mujeres de Jauja en el proceso de la independencia. El caso de las Toledo”, explora la situación vivida en las regionales durante el proceso independentista, centrando su estudio en el valle de Jauja en la sierra central del Perú. Asimismo investiga y visibiliza la participación de las mujeres en ese proceso a través de las “heroínas Toledo”, tres mujeres que impidieron el paso de los españoles al valle de Jauja en 1821. Por su parte, Graciela Gresores de la Universidad Nacional de Buenos Aires y Beatriz Bruce de la Universidad Nacional de Jujuy, Argentina, en el trabajo: “Las mujeres en la guerra revolucionaria en el territorio de Jujuy”, estudian tres ejemplos de mujeres, que con su presencia y actuación marcaron una línea problemática entre el pasado colonial y el futuro republicano, contribuyendo a ser visibles y significativas algunas prácticas disruptivas de las mujeres durante la guerra de la Independencia en la provincia de Jujuy entre los años de 1810 y 1825.
Rabona acompañando a consorte.
  Mario Alfredo Rocabado de la Universidad Nacional de Jujuy, Argentina, en su ponencia: “Las chicheras como colectivo de resistencia femenina”, reconstruye la historia de las mujeres que elaboraban chicha de maíz en la provincia de Jujuy durante el período colonial tardío y primeras décadas del siglo XIX. Realiza su análisis desde una perspectiva de género, para lo cual explora aspectos relacionados a la cosmovisión andina, con el propósito de develar elementos que dieron origen al trabajo sexuado. De la Universidad de Buenos Aires, Argentina, Marcela Vilela y Gabriela Gresores en el artículo: “Castigadas: penas sufridas por las mujeres en la guerra revolucionaria. Naturaleza y justificaciones”, centran su trabajo en las políticas de confinamiento realzadas durante la guerra por la independencia. Indagan los confinamientos de mujeres practicados tanto por el ejército patriota como por el ejército real, utilizando como principales fuentes de análisis las Actas del cabildo jujeño y memorias familiares. 
 
En el capítulo IV Alegorías y Representaciones de las Mujeres en el Teatro, la Pintura y la Iconografía de la Independencia, Claudia Rosas Lauro de la Pontificia Universidad Católica del Perú, en su trabajo: “Marianne Andina, representaciones y discursos sobre la mujer durante la Independencia del Perú”, analiza la imagen femenina en la iconografía patriota a través de la representación de Marianne Andina, emblemática imagen que personifica la libertad y la patria que surge durante el proceso de independencia de América Latina y el Perú. Imagen que posteriormente, tuvo gran influencia y fue utilizada para dar legitimidad al régimen republicano en los nuevos estados latinoamericanos durante el siglo XIX. Sofía Pachas Maceda de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Perú, en su investigación: “¿Y las heroínas peruanas? el lienzo de María Parado de Bellido en la sala de patriotas del Museo Bolivariano”, centra su estudio en una de las heroínas más representativas del Perú, María Parado de Bellido, inmortalizada en un óleo pintado por la artista plástica Consuelo Cisneros en 1929. A partir de esa obra, la autora realiza una valoración de la misma y propone replantear el espacio museístico en las salas peruanas para incluir manifestaciones del accionar de las peruanas. Por su parte, Nanda Leonardini de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú, en su trabajo: “Las mujeres en la pintura de la independencia: rabonas, soldaderas, ropeñas, roperas, gulangas, juanas, cantineras o mambisas“, analiza el rol de las mujeres en los ejércitos independentistas, y su presencia en la historia del arte latinoamericano. Se detiene particularmente en las mujeres conocidas como rabonas para el caso de Perú, también denominadas soldaderas o adelitas en México, mambisas en Cuba o bien cantineras o vivanderas en Chile.

Fusilamiento de la heroína María Parado de Bellido.Consuelo Cisneros, 
Oleo sobre lienzo, 1929. Museo de Arqueología,
Antropología e Historia del Perú. Pueblo Libre.
  Mary G. Berg. Woman ́Studios Research. Center, Brandeis University, USA, en su artículo: “La mujer en el teatro peruano de 1821”, estudia y analiza la representación de las mujeres en tres obras teatrales peruanas en el año de 1821 sobre la independencia. Comenta cada una de ellas, ponderando la discusión y el debate que dejan entrever la identidad nacional de los nuevos estados americanos y los elementos que constituyen esa identidad.

En el capítulo V Espacios de reflexión: Salones, Tertulias, Prensa y Discurso Literario, Edda Samudio de la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, en su artículo: “Doña Mariana González Cote, vecina de Mérida, Venezuela, en los escenarios privado y público en tiempo de las luchas independentista”, aborda la participación de Doña Mariana González Cote, una mujer de la élite merideña, que ante los avatares de la guerra por la independencia venezolana, debió hacer frente a la custodia de la difícil existencia familiar y asumir nuevos roles tras el reclamo del patrimonio familiar en espacios públicos adversos. 

Adriana Micale de la Universidad de Congreso, Mendoza, Argentina, en su trabajo: “Salones, tertulias y mujeres de la elite criolla latinoamericana. Prácticas de sociabilidad y circulación de ideas”, analiza las tertulias y salones como espacios de sociabilidad y el rol que desempeñaron las mujeres de la élite criolla en América Latina. De la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, Joyce Contreras Villalobos y Damaris Landeros Tiznado, en la ponencia: “Mercedes Marín: Las múltiples facetas de una mujer moderna (saloniére, educadora, poeta). Su participación en la configuración del ideario nacional”, estudian la producción intelectual de Mercedes Marín del Solar, poeta considerada la primera literata de Chile, así como también como saloniére y educadora, y su contribución al debate y circulación de ideas en la sociedad, y también en la construcción del ideario nacional. Fanny Arango-Keeth de Mansfield de la University of Pennsylvania, Estados Unidos, en su artículo: “Discurso Libertario e imaginario político en Violetas del Anáhuac y en los Andes”, estudia a dos escritoras, la mexicana: Wright de Kleinhans, y la peruana: Clorinda Matto de Turner, estableciendo un paralelo entre las configuraciones temáticas abordadas por ambas en la página editorial de sus respectivos periódicos, con la finalidad de caracterizar el discurso libertario. Advierte que ambas fueron visionarias para su época en cuánto a la manera de pensar la nación como sujetos políticos independientes. 

Cathereen Coltters Illescas de la Universidad de Concepción, Chile, en su trabajo: “Narrativas fundacionales: aproximaciones al ensayo de escritoras Hispanoamericanas y los discursos de emancipación moral de la mujer (mediados del S. XIX y transición S. XX)”, aborda desde una perspectiva historiográfica literaria y de género, algunas aproximaciones a la amplia producción ensayística de escritoras latinoamericanas del siglo XIX y de la transición al siglo XX. Textos y discursos en los que las mujeres reflexionan en torno a temas y debates intelectuales del periodo dominado por sus pares varones y del cual intentaron formar parte. Diana Miloslavich Túpac del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Lima, Perú, en su trabajo: “Rosa Campusano y el discurso literario”, analiza las miradas de quiénes han escrito sobre Rosa Campusano, observando que han sido superficiales y le han restado importancia a su presencia en favor de la independencia. Destaca el trabajo del escritor Ricardo Palma porque reposiciona a Rosa Campusano en el imaginario de la independencia. Por su parte, Cintia Inés Agosti del International Studies, Macquarie University, Sídney, Australia, en su artículo: “Doña Mariquita Sánchez de Thompson: su rol en el desarrollo del capital cultural, social y político argentino”, estudia la labor pionera de Mariquita Sánchez de Thompson, en el desarrollo social, político y cultural de Argentina durante la lucha por la independencia. Analiza la situación social de la mujer en la colonia, el rol de las tertulias organizadas por Mariquita como ámbitos donde se discutieron ideas nuevas, sobre cultura y política y destaca su aporte ideológico y material a la causa revolucionaria. Mientras, que María del Carmen Simón Palmer del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, España, en su ponencia: “Autoras peruanas en España: Relaciones culturales”, estudia a escritoras americanas en España tras la independencia de sus países y las relaciones que mantuvieron con otras colegas. Pone atención, de manera particular, en dos peruanas poco estudiadas, Angélica Palma y Rosa Arciniaga, que si bien adoptaron posturas ideológicas diferentes, sirven ambas de ejemplo para mostrar la evolución de un país hacia la independencia.

En el capítulo VI Las Mujeres en el imaginario independentista, Berta Wexler de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, en su trabajo: “Las damas y las revolucionarias. La tarja de Potosí”, analiza desde una perspectiva de género la participación de las mujeres en las campañas militares, el imaginario social que se creó, las representaciones sociales y la iconografía, con el propósito de analizar el contexto y la realidad expresada en sus simbologías. Estudia el lenguaje del simbolismo a través de un obsequio llamado Tarja de Potosí, obra de platería que realza las hazañas del General Manuel Belgrano a través de una leyenda que lo designa “Protector de los pueblos del Continente Americano”, entregado por un grupo de mujeres en el año 1813, y exhibido actualmente en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires.

Triunfo de la independencia Americana. Anónimo cusqueño del siglo XIX. Colección privada.
Magdalena Valdivieso Ide, del Centro de Estudios de la Universidad Central de Venezuela, en su trabajo: “Las heroínas independentistas y su vigencia en el imaginario político Latinoamericano”, muestra cómo la construcción historiográfica tradicional de las heroínas independentistas inauguró una manera de concebir la presencia de las mujeres en el espacio público, que ha operado en América Latina como una eficaz herramienta para prescribir el deber ser de las conductas femeninas en política y que mantiene su impronta hasta la actualidad. Ana T. Fanchin y Patricia N. Sánchez de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, en su artículo: Mujeres cuyanas en tiempos revueltos, su inclusión comprometida y su exclusión en el imaginario (1810-1840), centran su estudio en tres mujeres que vivieron en el tiempo de revolución y guerra civil en San Juan de la Frontera, Argentina, Doña Paula Albarracín de Sarmiento, Martina Chapanay y Deolinda Correa, y la imagen con la que han sido perpetuadas en la historia. Mujeres que, si bien formaron parte de una misma época y compartieron una misma condición de género determinada por la exclusión en el ámbito público, simbolizaron arquetipos disímiles por pertenecer a entornos sociales diferentes y por ende, sus circunstancias de vida variaron, como también las maneras en que fueron representadas e inmortalizadas. 

Ana Paula Medicci de la Universidad Federal de Bahía y Cristina Luna de la Universidad do Estado de Bahía, Brasil, en su trabajo: “As tres Marias na ̂ representacão do feminio na independencia do Brasil”, analizan las imágenes ̧ femeninas construidas por dos vertientes historiográficas, una ligada a las ideas del Estado y nación del proyecto independentista vencedor forjado durante casi medio siglo, y la segunda vinculada a demandas sociales y políticas más recientes, cuyo objetivo es reformar el panteón cívico nacional, incluyendo figuras más populares. 

María Teresa Aedo Fuentes, de la Universidad de Concepción, Chile, en su artículo: “Las mujeres de la Independencia según escritores e historiadores chilenos; ejemplarios para las mujeres de fines del siglo XIX”, analiza a través de dos obras, Las mujeres de la independencia, de Vicente Grez (1878), y Rasgos biográficos de Mujeres célebres de América, Escritos, traducidos y extractados para el uso de los jóvenes, de José Bernardo Suárez (1871) la participación de las mujeres en el proceso de independencia chilena. Si bien la autora advierte que estas obras surgen tempranamente aportando valiosa información sobre las mujeres, observa también la influencia y utilización de modelos discursivos canónicos que determinan la manera en que se selecciona y organiza la información con la que se construyen imágenes de las figuras femeninas reseñadas. Ello con una finalidad didáctica-moral, dirigida a las jóvenes mujeres chilenas de fines del siglo XIX e inicios del XX, cuyo fin o propósito fue reforzar modelos femeninos tradicionales. 

  En el capítulo VII La representación de las mujeres en la Literatura, Catherine Davies de la Universidad de Nottingham, UK, en su artículo: “La ficción histórica sobre la independencia: las mujeres se apropian de su historia”, centra su estudio en dos figuras históricas, Remedios de Escalada de San Martín (1797-1823) y Rosario Puga y Vidaurre (1796-1858), a las que estudia a través de la historiografía y de la ficción biográfica, un subgénero de la ficción histórica. Vanesa Miseres de la University of Notre Dame, Estados Unidos, en su trabajo: “Mujeres y guerra en la escritura de Juana Manuela Gorriti (1818-1892)”, analiza la imagen de la mujer guerrera que ha realizado una de las escritoras más influyentes del siglo XIX en Sudamérica, la argentina Manuela Gorriti. Aborda puntualmente las biografías de Juana Azurduy y el general Argentino Martín Miguel de Guemes, así ̈ como las impresiones del 2 de mayo, fecha del histórico combate del Callao en Perú (1866). Rocío del Águila de la University of Calgary, Canadá, en su artículo: “Ángeles guerreros: Gorriti y la representación de la mujer caudillo”, estudia la representación de la mujer del período independentista en los textos de carácter histórico de Juana Manuela Gorriti (Argentina, 1818-1892), para mostrar cómo la imagen del ángel del hogar afecta su escritura y descubrir las estrategias narrativas elegidas para representar lo femenino. Para ello se contrasta el retrato de Carmen Puch, con el de Juana Azurduy de Padilla, quien luchó con Martín Guë mes, el esposo de la primera.

  Ana García Chichester de la University of Mary Washington, Virginia, Estados Unidos, en su trabajo: “El ideario decimonómico y la imagen de la mambisa: Orfandad y desamparo social en la obra de Emilio Bacardí”, aborda la obra de este escritor con el propósito de hacer una lectura de la representación de la mujer en tres de sus obras. En los textos de Bacardí observa la reproducción del ideario decimonómico que restringe la actividad femenina al espacio privado, pero también describe a la mujer cubana cuando dirige a la familia en ausencia del marido, o participa en la fuerza laboral para sobrevivir las penurias de la guerra. Bacardí, repara la autora, ha legado una representación amplia y compleja de lo que significó la guerra para la mujer cubana de distintas clases sociales e ideología política. De la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, Ludivina Cantú Ortiz, en su trabajo: “Un rostro de mujer que se manifiesta en la memoria del tiempo: la madre en la literatura mexicana de la independencia”, estudia la figura de la madre en la literatura mexicana identificada en textos simbólicos de la época independentista. 

  Susana Regazzoni de la Universitá Ca ́Foscari, Venezia, Italia, en su artículo: “Narrar la nación: Viaje a la Habana de la condesa de Merlin”, estudia el libro La Havana escrito en francés por la Condesa de Merlín en 1844, traducido al español con el título Viaje a la Habana. Este libro realiza un encuadre político, económico y social de la organización de la colonia cubana desde una visión especial, la de una mujer francesa y cubana al mismo tiempo. A partir de esto, la autora destaca la existencia de nexos recíprocos entre imaginación, literatura y formación de la identidad social; señala además, los modos de narrar y construir la nación a través del texto destacando la participación de la Condesa de Merlín en este proceso. 

  Regina Simón da Silva de la Universidad Federal de Río do Norte (UFRN), Brasil, en su trabajo: “Flora Tristán y Nísia Floresta: historia que se cruzan, pensamientos que se completan”, centra su análisis en obras escritas por Flora Tristán y Nísia Floresta, dos mujeres de pensamiento similar, precursoras del feminismo moderno. La autora observa la representación de América según la mirada desde afuera o desde adentro, sus reacciones frente al nuevo mundo de las naciones recientemente independizadas y la posición adoptada ante los ideales libertarios en defensa de las minorías.

  En el Capítulo VIII, Educación Femenina. Cultura, Identidad y perspectivas, Adriane Raquel Santana de Lima, Joao Colares de Mota Neto y Sonia Maria da Silva Araújo, de la Univerdidade Federal do Pará, Brasil, en su ponencia: “Educacão e emancipaç ão em perspectiva deç olonial: esboco de um estudo ̧ comparado sobre a concepcão de educaç ão de Nísia Floresta e Marietta de ̧ Veintemilla”, realizan un estudio comparativo sobre la concepción de la educación en las obras de la escritora brasileña Nísia Floresta (1810-1885) y la ecuatoriana Marietta de Veintemilla (1858-1907) con la perspectiva de identificar sus contribuciones en los procesos de independencia y descolonización de América Latina. El estudio está basado en fuentes primarias y secundarias desde una perspectiva de la historia cultural, destacando en las obras características que reflejan ideas de emancipación relacionadas al proceso de constitución de los Estados-Nación Latinoamericanos y la construcción de un ideario de educación femenina. Lucía Lionetti de la Universidad Nacional de Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, en su investigación: “De niñas instruidas a protagonistas en la plaza pública: de la colonia al proceso independentista en el Rio de la Plata”, estudia los inicios de la educación en Argentina, analizando el modelo de instrucción pública implementado para instruir a las niñas pobres y huérfanas, desde el período colonial y las primeras décadas independentistas en las provincias Unidas del Río de la Plata. La autora muestra los rasgos que identificaron la instrucción de las niñas durante la colonia y los cambios operados durante la etapa independiente.
Manuela Saenz brindó todos su fuerzas a Simón Bolivar, murió
en el abandono en Paita-Perú.
Leonardo Nolasco Silva del Instituto Infnet-Brasil, Lia Faria de la Universidad do Estado do Rio de Janeiro, y Vittorio Lo Bianco de la Fundacao Centro de Ciencias e Educacao Superiro a Distancia do Estado do Río de Janeiro, Brasil, en su trabajo: “O amor de Pedro, Leopoldina e Domitila e de Simón e Manuela: dependencias nas ̂ independencias de América latina e o nãô -lugar da mulher”, estudian en la triangulación amorosa del emperador Pedro I de Portugal, Leopoldina, su esposa y Domitilia, su amante, la influencia de ellas en las decisiones políticas del emperador principalmente en lo que respecta a la independencia de Brasil. Por otra parte, estudian el vínculo del libertador Simón Bolívar y Manuela Sáenz, identificando similitudes en las acciones practicadas por estas mujeres relacionadas amorosamente con estos hombres públicos. Para el estudio utilizaron como principal fuente de análisis las cartas de estas mujeres, advirtiendo que tanto Manuela como Domitila y Leopoldina fueron portavoces de un potencial femenino encubierto por siglos de dominación masculina.