miércoles, 24 de marzo de 2021

La poesía de Oscar Raúl F. García: Un canto solidario

 El poeta argentino Jorge Boccanera escribe sobre la obra de su compatriota Oscar Raúl Fernando García, quien se abocó a la escritura después de décadas como trabajador fabril, en lo que tuvo bases para una visión crítica de la realidad, enfrentando la desigualdad y la codicia de los poderosos. También desplegó una labor destacada como gestor -militante- de la poesía, al organizar talleres y reunir a autores jóvenes con otros ya conocidos.

   


Por Jorge Boccanera

Tomado de: https://lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/7154-la-poesia-de-oscar-raul-f-garcia-un-canto-solidario

   Hombre de muchos oficios, Oscar Raúl Fernando García laboraba en una fábrica de cartón corrugado ubicada en Valentín Alsina, en el sur del Gran Buenos Aires, cuando publicó su primer libro, “El canto de las fábricas” (1974), a cargo del Grupo Editor Mensaje, sello que sacó por más de tres décadas una importante revista de arte y literatura, “Ateneo”.

   Nacido en el conurbano bonaerense en 1927, García descubre su vocación poética casi entrando en los cincuenta abriles, aunque contaba a los amigos que unos textos borroneados tiempo atrás se los había arrebatado una inundación que asoló a las localidades de Alsina y Villa Diamante.

   Mientras corrige los poemas de “El canto de las fábricas”, asiste a uno de los primeros talleres literarios de la zona, el “José Pedroni”, coordinado por un poeta de fuste, Julio Félix Royano, quien desde 1952, con su libro “Canto provisorio”, aportará a la poesía argentina con un lenguaje límpido, una suma de indagaciones sobre el devenir existencial y un ojo crítico puesto en el centro del destino humano.

   Dicho taller, que funcionó alrededor de 1969 y 1975 con una nutrida participación que no bajaba de veinte participantes, dejó una marca indeleble en Oscar R. F. García. En 1973 sus textos fueron incluidos junto al resto de los talleristas en la antología “Como pateando al viento” y en el cuaderno de poesía “Palomas y chacales”, junto a las poetas Nuria Pérez y Liliana Modenesi.

   La poesía de García muestra la influencia de Royano –llevan su firma varios de los epígrafes que coloca en sus textos-, al tiempo que revela una extensa lista de lecturas y vecindades, entre ellas González Tuñón, Machado, Brecht, Discépolo y Maiakovsky. Hay que decir que aquel García de baja estatura, jopo rebelde y entrecano, y ojos escrutadores, devoraba todo libro que le pasaba cerca, en un tiempo carente de publicaciones de poesía, sobre todo del resto del continente, salvo las antologías del Centro Editor de América Latina, los libros de EUDEBA y lo que podía conseguirse en bibliotecas públicas.

   Casi siempre con un pucho en los labios –fumaba la marca “43 70”- hablaba a ratos con los labios apretados y “de coté”, como si algún asunto conspirativo le respirara cerca, aunque él mismo solía presentar proyectos o ideas referidos a la cultura envueltos en un aire de intriga. Uno de esos “proyectos” fue imprimir un cartel con su poema “Barrabás”, “dedicado” al capataz de la fábrica donde trabajaba, y pegarlo en las paredes de Lanús. Iniciaba así la práctica del “escrache”.

   García hacía valer su condición de clase, situándose en un lugar de denuncia hacia las múltiples formas del poder, cuestionando además a aquellos intelectuales que hablaban en nombre de los trabajadores, sin haber pisado nunca un taller fabril. En un tiempo convulso y acelerado como los álgidos 70 (luego de un paso por el Partido Comunista, integró la extensa franja de la izquierda independiente) en interminables charlas de café solía asumir posiciones frontales y carente de matices, que poco a poco fue trocando por una mirada menos deudora de los planteos dicotómicos referidos al arte. Después de todo fue Ramón Ruiz Alonso, un obrero con cierto liderazgo político en las filas ultramontanas, quien denunció a García Lorca y estuvo a la cabeza del grupo armado que lo detuvo.

   Ya por fuera de todo esquematismo, García entró pronto en un camino de pluralidad que lo llevó, luego de integrar en 1974 el grupo literario “El Ladrillo” (junto a María del Carmen Colombo, Vicente Muleiro, Adrián Desiderato y quien suscribe estas líneas, entre otros poetas), a gestionar por cuenta propia varios de los encuentros, charlas y lecturas que caracterizaron el tránsito “ladrillero”. Gracias a este esfuerzo suyo el grupo tuvo charlas y lecturas compartidas con escritores y artistas de líneas disímiles, entre ellos los poetas del tango Cátulo Castillo y Héctor Negro, el músico Osvaldo Avena, la poeta Olga Orozco, actores de un teatro militante como Michelle Bonnefeux y Víctor Bruno, y Agustín Cuzzani, el padre de una dramaturgia denominada “farsátira”.

   De las lecturas de “El Ladrillo” en teatros y bares con grupos literarios “hermanos”, como “Barrilete” de Buenos Aires y “Herramienta” de Rosario; se inició la amistad con poetas hoy desaparecidos por la dictadura, como Roberto Santoro y Juan Carlos Higa. También el taller “José Pedroni” había sufrido una baja; Federico Konovas, incipiente escritor asesinado en Chile durante el golpe militar que desalojó del poder a la Unidad Popular.


   Se desprende de “El canto de las fábricas” una relación cuyo análisis excede esta nota, entre la poesía y el tema del trabajo. Que por otra parte no debe confundirse con endebles dilemas y afanes clasificatorios que pulularon en los 60/70 entre hermetismo “versus” claridad. De nuevo: como tema, el mundo del trabajo –campesinos, obreros, mineros, peones de la construcción, entre otros oficios- ocupa una franja vasta en la poesía latinoamericana pendiente aún de un estudio a fondo que contemple además de las voces relevantes de la poesía –Vallejo, Neruda, González Tuñón, Guillén, entre muchos- a poetas trabajadores, las más de las veces autodidactas. Me refiero a la óptica singular con la que el poeta obrero desmenuza, desde la experiencia propia, vivencias, ideas y sueños de sus compañeros.

   Hay una extensa lista que tiene sus antecedentes en los mexicanos Rosendo Salazar y Carlos Gutiérrez Cruz; el primero tipógrafo que a inicios del siglo XX fue secretario general de la Confederación General de Obreros y Campesinos, e impulsó varios libros de “poetas revolucionarios”; y Gutiérrez Cruz (panadero) con sus “Poemas libertarios” de 1924. Se agregan los cubanos Regino Pedroso, obrero de la siderurgia y ferroviario, y Manuel Navarro Luna que fuera mozo de limpieza y lustrabotas; y más cerca en el tiempo los peruanos Víctor Mazzi, albañil y vendedor de libros callejero, y Leoncio Bueno, obrero textil y mecánico de automotores entre sus muchos oficios, que en enero de 2020 cumplió cien años. A ellos se suman los argentinos Oscar R. F. García, Jorge Leónidas Escudero, quien trabajó como minero y obrero gran parte de su vida, y Dardo Dorronzoro, herrero de Luján secuestrado por un grupo de tareas en junio de 1976. Son sólo algunos ejemplos.

Carta inédita de Oscar R.F. García a Víctor Mazzi Trujillo

   Volviendo a “El canto de las fábricas”, el libro fue presentado hacia fines de 1974 en una galería de arte céntrica nada menos que por la escritora Lila Guerrero, quien fuera amiga personal de la cineasta Lilia Brick y de Vladimir Maiakovsky, del quien tradujo poemas. Señaló Guerrero que García: “Nos da su ternura junto a la tajante estrofa apelando siempre por la justicia y la felicidad humana. Alguien puede exigirle más libertad, más delirio, más imágenes. Lo dirá el tiempo. Todos necesitamos un instante de poesía en la vida para respirar con esperanza”. La obra de Oscar R. F. García se completa con los títulos “El tigre fuera de la bolsa” (1975), “Tango de octubre” (1977), “Zona de fuego” (1981), y “Melodía de arrabal” (1999). Sobre éste último, el escritor Alberto Vanasco subrayó en un texto de contratapa lo “insólito” de que surja “del mismo corazón del proletariado” un poeta, dijo, con una “eficiente inserción en lo mejor de nuestra tradición literaria” merced a “la originalidad, riqueza y profundidad de cada una de sus líneas”

   También se acercó el poeta a artistas de la música, como Susana Rinaldi y Osvaldo Pugliese, llegando a componer algunas piezas junto al guitarrista Osvaldo Avena y al bandoneonista Arturo Penón.

   Exultante, caminador infatigable de las calles de Buenos Aires, la poesía le cayó en las manos en un tiempo trágico. En un lapso estrecho de tiempo –entre 1970 y el golpe militar de 1976-, puso toda su fuerza, su alegría, su tozudez y sobre todo el convencimiento firme de que tenía algo a la mano para entregar a los otros: su ser solidario y su poesía.

   Banco Central de la Justicia

                   Hoy estuve hablando con dos poetas enemigos míos

                   dicen que si existiera Belgrano pasarían otras cosas

                                                     Roberto Santoro

Un peso lleva dibujado los lagos de Bariloche

donde nunca viviré

un peso son cien

cien son los lugares donde nunca viviré

pero la tarde es tibia como la de un día de junio

en domingo

 

Un peso es un peso

y al mismo tiempo cien

como una mujer es una mujer y cien mujeres

hoy la tarde es tibia como una mujer

una mujer es hermosa como los lagos de Bariloche

donde nunca viviré

en tanto el sol me entibia esta tarde de invierno

como si fuera junio

y tuviera un peso

 

   Suma

Mis compañeros no saben nada de literatura

sólo aman a sus perros y saben cantar.

Mis compañeros no conocen de economía.

Sólo saben sumar.

Mis compañeros no entienden de política

pero se levantan a las seis.

 

Mis compañeros sólo saben trabajar,

amar a sus perros, cantar sumar, levantarse a las seis.

 

Lo malo para los literatos, los economistas y los políticos

¡es que son muchos!

 

   (de “El tigre fuera de la bolsa”)

 

   Causa I

Construí la Muralla y en ella fui enterrado,

transporté las especias y de ellas no probé.

Fui marca para el látigo, muñeca para el grillo,

leña para la hoguera de las revoluciones.

 

En Gizeh las pirámides no registran mi nombre,

fueron mis negros huesos quemados por la arena.

No existo en el titanio de las naves del tiempo,

sólo las hienas llevan mi sombra entre los dientes.

 

   Causa III

La mano que revuelve la basura

¿es igual a la que brilló en la oscuridad de Altamira?

La que busca comida en bolsas de consorcio

¿es como aquella que labró la cabeza de Amenophis?

¿Se parece a la que dibujó las corcheas del Mágnificat?

¿Guarda semejanza con la que trazó los caracteres de La

Odisea? ¿Qué pasó para que esta mano hurgue en los tachos?

¿Para que no se anime siquiera a la caricia?

¿Volverá a ser garra esta mano mía?

¿Será aleta?

¿Se sumirá en las profundidades del mar?

 

(de “Melodía de Arrabal”)

  

   Y los perros se amaban

¿Vos conocés Alsina?

¿sus curtiembres?

¿sus villas?

¿la antigua podredumbre

                  del Riachuelo absurdo

sin peces ni veleros.

 

Al sur.

Del otro lado.

Allí es donde una noche de octubre

                  se fueron mis poemas

a navegar su origen,

a remontar esencias de tristeza y de barro.

 

Sobre dos metros de agua

                     en plena primavera,

cuando la tarde es dulce y los perros se aman,

se fueron mis poemas

a acariciar mejillas de angelitos morochos

                     ahogados en petróleo.

Flotaron entre radios de válvulas antiguas

y colchones de estopa salpicados de amor,

 

Porque

¿sabés?

     de pronto el río decidió

            borrar del todo

                   a mi ciudad,

 

extirparla de ratas,

                  arrasar basurales

y lavarla de tangos y de pobres.

 

Al sur.

Del otro lado...

Allí donde mis versos

           se juntaban

                    con la niebla y el mate.

 

(de “El canto de las fábricas”)

martes, 16 de marzo de 2021

La bandera de la poesía entre los trabajadores

 


El 17 de marzo, es el onomástico de mi padre. Él cumpliría 95 años, un 12 de febrero de 1989 partió a la eternidad, cuando apenas tenía 64 años. Para conmemorarlo, tomé un recorte periodístico publicado en el Sol de México, el 30 de enero de 1977.

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CHosica, además de ser una bonita palabra, es la denominación de una localidad cercana a la ciudad de Lima, pero diferenciada de ésta por un saludable clima de sierra. El lugar se torna aún más saludable, porque en una de sus casas humildes vive un verdadero poeta, Víctor Mazzi Trujillo.

Seguramente, cuando se escriba la historia de la poesía latinoamericana de este siglo, se ignore este nombre, como ya ha sucedido en varias antologías de poetas del Perú; pero los que tuvimos la oportunidad de conocerlo sabemos de la fidelidad a la poesía, que por muchos años han manifestado Víctor y el grupo intelectual "Primero de Mayo" del cual es cofundador.

El grupo mencionado cumplió en julio pasado nada menos que veinte años de existencia   en las letras. Está formado casi en su totalidad por obreros, que dedican el poco tiempo   libre del que disponen a la poesía. Uno de ellos es Víctor, poeta y albañil, aunque últimamente por razone de salud se ha dedicado a la venta de libros en la Universidad Nacional de La Cantuta, que alberga en su gran mayoría a estudiantes provenientes del campesinado peruano.

"Primero de Mayo" no sólo ostenta el hecho de la continuidad en la literatura, sino la característica de haberse desarrollado y ampliado a través de la creación de filiales de provincias en lugares como Talara, Huancayo y Piura, entre otros. Las publicaciones también han proliferado en revistas como "liberación", "Honda tierra" y "Papeles del payador"; y en forma de cuadernos de poesía y prosa, entre los que se destacaron   "Prólogo del alba", ''Perú, es tu hora", "Columna de luz" y "Canto y seña".

La poesía de Mazzi nos hace recordar los versos de otro poeta latinoamericano, Oscar R. F. García, obrero en una fábrica de cartón corrugado. Se expresa en un lenguaje claro y exprime los hechos en la búsqueda del mensaje. Como alguna vez escribiera este poeta argentino, "la luz se construye a martillazos". Estos versos han sido recreados en toda la obra (aún inédita) de Víctor, que no canta para la gente, sino que su canto emerge desde la gente una tarea decididamente vital.

Ha dicho alguna vez el poeta peruano Alejandro Romualdo: "Víctor Mazzi, se ha elevado en sus poemas como en un andamiaje sólido y necesario; él ha arribado a una altura   humana difícil de alcanzar, se ha aferrado a una cornisa celeste como un náufrago del cielo (...) Mazzi ha abandonado las alturas de su profesión de albañil, recuperándolas inmediatamente por las de su profesión de poeta (...) Cuando  comprobé la aparición de este  poeta que viene a  combatir al  lado nuestro por ley  natural, lo vi como un  desagravio  a todos los que en el  Perú sufrimos la  dicha de ser  escritores  fieles  a nuestra  extracción   popular".

Son también significativas las palabras de otro gran intelectual peruano sobre Víctor. El ya desaparecido poeta Sebastián Salazar Bondy escribió: "Un porte sencillo, unas manos duras, una mirada limpia, son algunos de los rasgos de su persona que de inmediato se imponen (…) Hay una clase de escritor que no es el ilustrado, el cultivado de las disciplinas intelectuales con el rigor del estudio y la aplicación sin pausa. Es el escritor dueño de una facultad expresiva innata”. Creo que no caben más apreciaciones que aquellos versos de otro poeta obrero, Oscar R. F. García: “Hoy la poesía es un reclamo/ una rebelde obstinación obrera/ una pared pintada/ un cartelón donde escribimos fábrica tomada”.

Algunos poemas de Víctor Mazzi T.

PROFESIÓN Y FE

Nueve mil lunas hace

que he pasado noches como ésta

en que escribo versos

como un procedimiento

de decirle ¡no! a la puerca muerte

y así darme el lindo trabajo

de pulsar el teclado

           tan parecido a un piano

sin recordar la cara

que nos muestra el hambre.

 

    EPINITICA

 Antes de caer

               rendido por hastío

permítame ofrecerle un homenaje

a la inmensa madre del cordero

               que no nos deja

ni a sol ni a sombra

con estos versos sin resuello

 

ROSSETA, HUGO STRASSER Y YO

Rosseta es una muchacha morena y lista

con un claro olor a heno de los campos

que baña el Mississippi

       según va explicando Hugo Strasser

       con el cromo de su saxo alto

        y/o con su obscuro clarinete

                          en tanto yo

         suspendido en el andamio

cumplo peligrosamente con ganarme el pan

y trato de algún modo de mirar el horizonte

y bajar pronto para hallarme a Rosseta

y hacer estallar el grito ¡viva la revolución!

 

ELEGÍA A UN CIUDADANO DESCONOCIDO

No sé si alguna vez tuvo certeza

de su origen, su terrón y su trabajo,

sí en otra hora amó, luchó y enarboló

el sudor de sus coyunturas,

si anduvo con los suyos

destruyendo falacias y musarañas,

si algún tiempo le disgustó el pan

compartido en pedacitos.

Pero cierto es que ahora está

Besando el crucero del duro pavimento.

—¿Cuándo se forma el grupo intelectual" Primero de Mayo" y cuáles son sus objetivos?

—El grupo nace en julio del 56 en la ciudad de Lima. Lo fundamos con otros escritores   como Guerra Peñaloza, Carlos Loayza y Leoncio Bueno. A este primer grupo se van a ir uniendo otros poetas. En su mayoría el grupo estaba integrado por obreros. Loayza era albañil de Piura; Leoncio Bueno era electricista de Casagrande; Guerra Peñaloza era ferroviario de Huancavelica; Pérez Contreras era campesino de Jauja y yo era albañil de Morococha. En esa época publicamos el primer libro de poemas entre todos; se llamó “Prólogo del alba”. Los seleccionados éramos trece trabajadores peruanos. En 1957 sacamos nuestra declaración de principios, donde propugnábamos por una literatura que emerja de la clase trabajadora y promueva sus valores auténticos.

Después del primer libro, que respondía a nuestro entender la necesidad histórica de ese momento, exponemos, nutridos de una cultura idealista y metafísica, los problemas colectivos, evolucionando progresivamente hacia formas del arte más cuidadas.

—¿Cómo es el lenguaje de esa poesía?

—El lenguaje es duro, protestatario y rebelde. Se desechan las reglas en pos de un lenguaje propio y de una manera particular de expresión.

—¿Habría entonces un sacrificio del lenguaje eminentemente poético por la búsqueda del mensaje?

—Eso exactamente ha venido ocurriendo hasta nuestros días.

-¿Qué pasaría si la literatura del grupo "Primero de Mayo" dejara de serlo como prioridad?

-Quedaría, en ese caso, como el testimonio de una clase en determinada época, como   ocurrió con los poetas franceses de 1830 a 1871, o sea de la Comuna de París. Toda esa poesía no es una gran poesía, pero tiene una formulación histórica innegable.

—¿Por qué la mayoría  de tus trabajos se mantienen inéditos?

—Sucedió que al ganar algunos concursos de poesía, donde se establecía como premio la edición, quedé a la espera. Lo cierto es que dicha publicación, por diversos factores, nunca se hizo. Mis poemas constan en antologías como la de "Poemas a Mariátegui" (1959);  “Antología de la poesía revolucionaria" (1966); la "Antología  de la literatura  de Junín"   (1975); Y la que este año ha editado la Biblioteca Universitaria y que yo mismo he preparado,  sobre  la  "Poesía   proletaria del Perú"  (1976).

— ¡Qué sucede con la poesía de las nuevas generaciones, digamos del 60 en adelante, y específicamente cómo se manifiestan los jóvenes dentro del grupo?

—Pienso que la generación del 60, en el Perú, no es una generación homogénea; está dividida en dos tendencias. Una de comunicación con las mayorías, con la que encuentro más afinidad y entre los que sobresalen Marco Martos e Hildebrando Pérez. Y la otra que la creo cercana al existencialismo, llevada adelante por poetas como Hinostroza, Elqui   Burgos y Garayar entre otros. Estos poetas desarrollan una poesía vital y esperanzada, que se opone de algún modo a la de Ramírez Ruíz, por ejemplo, que trata de imponer   una corriente intelectualista. Entre los jóvenes poetas con que cuenta el grupo se encuentran Artidoro Velapatiño, que muestra en sus trabajos un lineamiento acorde con su sensibilidad literaria, por medio de una sintaxis de tipo quechua; Julio Carmona, quien desarrolla una intensa búsqueda hacia nuevas formas dentro de una poesía testimonial; Alberto Alarcón, con un intenso lirismo cargado de humor y de ironía; y Eduardo Ibarra, con una poesía clara y contundente.

— ¿A qué poetas latinoamericanos sentís cercana tu obra?

— Por la circunstancia en que vivo, con [César] Vallejo, por la actitud y conducta literaria   apoyada en una conducta vivencial; con Marco Martos por reflejar una realidad social; y con el argentino Oscar R. F. García en el sentido de mantener la tonalidad proletaria en su poesía.

— Tu opinión breve sobre tres momentos diferentes de la poesía peruana: Alejandro   Romualdo, Antonio Cisneros y Enrique Verastegui.

— Romualdo es el mayor poeta de la generación del 50; Cisneros es el poeta de más alto vuelo de la década siguiente; y Verástegui es una revelación fulgurante.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

EN TORNO A LA FILOSOFÍA AMERICANA Y LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL

 


En memoria de Juan Carlos Scannone, sj

I

Muy buenas tardes, los saludo desde Lima, Perú, agradeciendo la invitación para participar en la presentación del libro: Filosofía Americana y Educación, coordinado por nuestro querido filósofo Pablo Aguzín y publicado bajo los auspicios de la Fundación Ross y la Universidad Nacional de Rosario y presentado hoy bajo la cobertura de la Universidad de Buenos Aires. Disertaré en estos 15 minutos las perspectivas de la interculturalidad en la filosofía americana y su impacto en la Educación, sobre todo, tomando el caso del Perú, uno de los países con mayor diversidad cultural en el sur de nuestro continente.

Para entender el proceso de interculturalidad y «sus orígenes como problema», me valdré del pensamiento conservador acerca de nuestros pueblos originarios. Se sostiene que el aporte principal de España a Hispanoamérica fue la lengua (el castellano) que «reemplazó» las 4,500 lenguas hablados por «tribus», «pueblos» e «imperios». Nuestra población originaria, «Como no se entendían, vivían muchos siglos entregados al pasatiempo (sic) de matarse». Este discurso de justificación colonial busca legitimar la premisa que «fuimos invadidos porque culturalmente éramos inferiores» y que España nos trajo la cultura, la religión, unificó sus idiomas en uno solo y que debíamos sentirnos orgullosos de ser descendiente de «los pueblecitos de la península» y de la «madre patria».

El sometimiento colonial de nuestros pueblos modificó el orden económico europeo, basada en una economía de expoliación y saqueo, generó prosperidad sobre la base de dicho dominio del «Nuevo Mundo», —lo que Karl Marx denominó la «Acumulación originaria del Capital». Detrás del endeudamiento para financiar la invasión estuvieron las grandes casas —predecesora de los bancos— Borgia y Habsburgos, Casa Austria representada por Jacob Fugger. La cantidad de oro prestado fue fabulosa, su devolución aún más grandiosa en ganancias. El secuestro del Inka Atahuallpa y la solicitud de su rescate en oro, tiene su explicación en el pago de la deuda contraída por Carlos V con un plazo de ocho años.

La invasión al Nuevo Mundo produjo un etnocidio indescriptible sobre todos nuestros pueblos originarios. Esto fue testimoniado por religiosos que testimoniaron el sadismo y la criminalidad de las tropas castellanas para asesinar mujeres, niños y ancianos. El obispo de Chiapas, Bartolomé de las Casas, escribió La destrucción de las Indias denunciando todos los abusos que cometieron sus compatriotas, se preguntó cómo iban a catequizar en el Nuevo Mundo si mataban a todos. Aunque la solución al problema fue su solicitud que se trajeran esclavos africanos.

La invasión hispana fue resistida activamente desde el primer momento. Caciques Caribes y Kurakas andinos constantemente se han rebelado y preservado la cultura, costumbres e idioma. ¿Cómo se explica que una reducida pandilla de hispanos pudiera vencer a millones de tropas nativas? Fue porque tuvieron como aliados políticos y militares a otros pueblos originarios, quienes les sirvieron de «mesnadas» en los campos de batalla para derrotar la resistencia. Ésta en Perú fue liderada por Manco Inka en 1536 y subsistió en Vilcabamba hasta 1571. Estos Inkas no quieren ser parte del dominio colonial español, por eso es que se habla de «República de indios» y «República de españoles», dos mundos contrapuestos coexistiendo, compartiendo el mismo espacio con sistemas comunicativos, sociales, económicos, culturales, rituales opuestos y son excluyentes.

La situación del poblador originario se discutió en la Junta de Valladolid: ¿eran seres humanos?, ¿Tenían derechos a preservar sus propiedades y formas de gobierno? ¿era necesario preservarles sus ritos y creencias autóctonas? El ius gentis se convertía en la herramienta jurídica en el caso de condición de la humanidad del «indio» y su nacimiento como «sujeto subalterno». La condición de su subalternidad fue debatida al situársele como parte de la encomienda, que debiera ser perpetua, ya que formaba parte de los dominios coloniales adquiridos.

La resistencia al dominio colonial se expresó en la preservación de la sabiduría alcanzada en matemáticas, medicina, astronomía, fitogenética, moral y organización social. Su forma más elevada fue la preservación del idioma originario. Éste constituye la representación de la realidad en el pensar. Tanto cultura como idioma no se pueden separar. La administración colonial mediante los concilios religiosos impuso la unificación del sistema comunicativo originario que denominaron «lengua general». Ante la diversidad de lenguas se impusieron el chinchaysimi (quechua) y aymara, lo que ocasionó una lenta extinción de las demás. Aunque la lengua castellana fue hegemonía, el uso de nuestras lenguas vernáculas perduran en el tiempo. Nuestras lenguas autóctonas están relacionadas a la condición de pertenencia y diversidad.

La interculturalidad es aquella que reconoce la diversidad idiomática y su preservación como elemento de pertenencia de propia cultura y nación. Cuando hablamos de filosofía de la educación e interculturalidad, lo primero que hay que analizar son las secuelas del proceso del dominio colonial, para comprender sus formas encubiertas que se adoptan en las políticas de Estado donde persiste mediante la mentalidad colonial.  

Las políticas interculturales en América Latina, sobre todo es el Perú, se hacen basadas en esta idea de que el progreso implica la automática destrucción de nuestros idiomas originarios. Hay la necesidad de preservar nuestras lenguas, detrás de cada lengua originaria hay un universo de sabidurías que hace implícita su rescate y puesta en valor.

Por eso que cuando aplicamos una política educativa intercultural, lo primero que vemos son los principios programáticos de inclusión, si las bases encubren una destrucción imponiendo una lengua extranjera o una lengua que no es la propia, entonces estamos actuando colonialmente y de eso depende mucho de cómo entendamos interculturalidad.

II

La filosofía intercultural como «novedad reflexiva» parte del enunciado que existen diversidad de culturas que han producido peculiares pensamientos y reflexiones, y que existe posibilidad del entendimiento entre diversas culturas filosóficas.

Se considera dentro de la filosofía intercultural que todas las sociedades y culturas humanas han desarrollado sus propias reflexiones, han dado explicación al origen y estructura del mundo, a la naturaleza del hombre, y, han determinado las cualidades de lo existente.

Desde el antecedente del territorio americano las filosofías que abarcan lo intercultural, determinan principios que es necesario tomar en cuenta:

1.     La consideración de “geo-cultura” propuesto por Rodolfo Kush, implica nuevos rumbos para la filosofía como “universalidad”. Hay reflexión fuera de la tradición dominante europea, también como el conflicto de tradiciones que ubican fuera del espacio reflexivo eurocéntrico y plantean las propias condiciones.

2.     La filosofía como «universalidad liberada». Reconocimiento del saber intercultural. Universalizar no significa expandir la hegemonía y dominio de una sola tradición, sino el dialogo y reconocimiento de otras reflexiones.

3.     Transformar la filosofía intercultural legitimando las memorias culturales liberadoras, transformar la filosofía para liberarla.

4.     Renuncia a toda postura reduccionista de la filosofía, a operar bajo un modelo único teórico-conceptual que sirva de marco interpretativo exclusivo para realidades distintas.

5.     Descentrar la reflexión filosófica de todo centro hegemónico y dominador: «liberar a la filosofía de las amarras de la tradición europea». Someter a crítica severa la vinculación dependiente (mentalidad de «sucursal») exclusivismo que asignó como no-filosofía a cualquier otro centro cultural distinto al europeo.

6.     Apertura de un espacio Inter discursivo en la forja de una «identidad filosófica» como parte de su universalización del pensamiento.

7.     La filosofía intercultural representa una universalidad filosófica bajo la unidad de pertenencia a la cultura originaria, apartada de la historia europea como parámetro para evaluar otras culturas.

8.     Requiere romper el límite de la monocultural a la intercultural como dialogo y reconocimiento «del otro».

Desde las propuestas de Franz Wimmer, Raúl Fornet-Betancourt, se fundamenta la presencia de la etnofilosofía, filosofía de los pueblos originarios que pueden compararse como reflexiones originales y profundas.

III

La filosofía intercultural y educación asumen dos condiciones históricas bajo la secuela de la colonialidad. Primero: Los idiomas de los pueblos originarios ha resistido a lo largo de siglos, a pesar de políticas educativas orientadas a su exterminio como sabiduría ancestral. Segundo: toda pedagogía aplicada desde la época colonial hacia adelante es propiamente una pedagogía para cautivos, es decir, la esencia del programa educativo está ligado al sistema del dominio que se nos ha impuesto.

Usualmente, las políticas educativas interculturales revelan estrategias para consolidación de un Estado poscolonial que excluye a los propios pueblos originarios y apuesta o está en su programa como política de estado la lenta desaparición de nuestros pueblos originarios, su cultura y su idioma. Por eso el diseño del currículo escolar se centraliza en la enseñanza hegemónica de la cultura occidental, sin desmerecerla, pero causa la lenta extinción de nuestra propia cultura. Persiste la endofobia, es decir, se odia lo propio, lo autóctono.

Somos producto de un proceso histórico colonial en la cual nuestra identidad se ha roto, se ha quebrado y preferimos siempre preservar nuestras propias tradiciones, culturas y sabidurías, respecto a una cultura exógena que no ha contribuido en mantener y respetar todas las formas de creencias y constituciones de sabiduría, la diversidad cultural representa nuestra pertenencia cultural. La cultura originaria que cada pueblo ha construido en nuestro continente nos hace diversos, las diferencias entre culturas visualizan un diálogo profundo, que permite intercambiar saberes, no es un monólogo de dominio, sino es una reciprocidad entre cada pueblo y cultura.

Bien, nuevamente les agradezco por escucharme, como educador peruano formado en la Universidad Nacional de Educación conocida como “La Cantuta” les doy mis saludos esperando que este seminario sirva para todos ustedes. Muchas Gracias.

jueves, 1 de octubre de 2020

SOLO PARA VALLEJIANOS

 


n una reciente conversación con Jesús Cabel Moscoso, valorando los estudios y artículos sobre César Vallejo, resaltó que Enrique Ballón, radicado en Francia, a publicado en la prestigiosa edición diplomática Textes et cultures, Vol. XXIII, nº 2, un estudio completo de los manuscritos poéticos de nuestro gran vate César Vallejo. Georgette Philippart, su viuda, cedió sus manuscritos inéditos para que algún día se publicasen libremente, en el afán que no se conviertan en la ganancia y peculio de algún editor, deseoso de medrar con nuestro poeta.

Podemos deducir que luego de este estudio de Enrique Ballón y de los manuscritos originales que presenta, muchas publicaciones habrán de corregir conclusiones y conjeturas que se apartan de una real semblanza y creación poética de César Vallejo, lo que implica situar a nuestro vate en la real dimensión de su obra y pensamiento: un poeta proletario.

 La edición libre y gratuita se puede descargar mediante la siguiente dirección electrónica:

http://www.revue-texto.net/docannexe/file/4036/manuscritos_poeticos_de_cesar_vallejo.pdf

Parte de la edición digital se presenta a continuación: