lunes, 29 de julio de 2024

RESEÑA A LIBRO DE PEDRO ZULEN: GAMONALISMO Y CENTRALISMO

 


Rommel Plascencia Soto

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

ORCID 0000-002-6637-8431




l formidable trabajo emprendido por el historiador Wilfredo Kapsoli y el cantuteño Victor Mazzi, nos introduce a varios aspectos dignos de mencionar en esta reseña. El primero es el esfuerzo editorial por publicar un libro inédito de Zulen. Esto supuso una travesía de investigación a través del propio archivo del intelectual que obra en la Biblioteca Nacional, además de un riguroso relevamiento bibliográfico para poder entender el acervo conceptual de este precursor de ideas de progreso y justicia social.

 

Así mismo es importante, poner ya a disposición del lector, un libro organizado y ordenado por el propio Zulen y que se extravió en el camino. En efecto como lo menciona el estudio preliminar, el proyecto de su publicación se evidencia a través de una carta fechada el 19 de febrero de 1919 dirigida a la editorial madrileña de Saturnino Calleja en que encomendaba “un estudio de sus aspectos histórico, político y social”.

 

El texto de los investigadores pues, nos muestra los tres aspectos en que está dividida la obra. En la primera discurre por una idea fuerza que ya empezaba a discutirse en el parlamento, en algunos intelectuales de la generación del 900 y la prensa de la época. La conciencia de ese país fallido que había faltado a los votos de la “utopía republicana” tenía en su diagnóstico que, una de sus causas era no sólo la desigualdad regional asfixiada por el centralismo, sino que ese faccionalismo espacial tenía su correlato con el caciquismo apuntalado por el dominio terrateniente.


 Aquí, al inicio Zulen muestra sus preferencias por el federalismo que había sido ya anunciado sistemáticamente por Nicolás de Piérola, para luego ir atenuándose hacia el regionalismo de base plebeya, es decir que, en lugares como el sur peruano, esta debería recaer en las clases profesionales, obreras y sobre todo en los “ayllus” y comunidades campesinas que asistían ya, a lo que se ha venido en llamar el “tercer ciclo de rebeliones”.

 

No olvidemos pues, que el propio Zulen había participado de la creación de la Asociación Pro-Indígena en 1909 y que conformó entre otros a destacados personajes como Dora Mayer y Joaquín Capelo. El espacio andino visto como escollo del desarrollo nacional con la población originaria que la albergaba, sería discutida más adelante por pensadores como Mariátegui, Emilio  Romero o Víctor Andrés Belaúnde tal como lo ha documentado la geógrafa Mesclier (1990).

Primer número de La Autonomía que dirigió Pedro S. Zulen (1915)

 

La segunda parte nos remite a un fenómeno netamente republicano: el gamonalismo. Es decir, ante el vaciamiento de las autoridades coloniales después de la independencia, esta fue reemplazada por una tropa de (para utilizar una elocuente frase de Favre) “petit blancs”, mestizos ambiciosos, curas y tinterillos que expoliaron al campesino ya convertido en nuevo “ciudadano”. Este subconjunto parasitario (que parece ser la acepción original de la palabra gamonal) fue clave en la intermediación explotadora de los campesinos ante los poderes locales y el precario estado nacional.

 

El gamonalismo pues, fue también ese objeto oscuro en la discusión intelectual de las primeras décadas del siglo XX. Ya lo era en las primeras novelas de Aristegui o Clorinda Matto. Y también en el magisterio de González Prada que, como una estela lascasiana, influirá en lo más graneado del pensamiento cusqueño (Nieto 1994).


La última parte nos remite a discusiones sobre la educación peruana. Zulen como sabemos fue estudiante sanmarquino de ciencias y que viajará con la diáspora leguiísta, hacia los Estados Unidos, donde recala en Harvard. De ahí planteará la modernización académica de nuestra universidad a través del pragmatismo y el positivismo que eran casi en un ideario en el coloso del norte. Pero creemos que un aspecto importante fueron sus artículos dedicados a la comunidad campesina que tenía un peso demográfico decisivo en el sur andino.

 

No sólo las visitó como fue el caso de Puno o el valle del Mantaro. Sino que creía que el impulso colectivo de sus instituciones podrían ser un insumo esencial para un nuevo país. No dejaremos pasar el hecho de que realiza una conferencia en la comunidad de Marco de la provincia de Jauja, que no sólo apareció en El Porvenir de esa localidad, sino que, eso le valió ser arrojado en la prisión.

 

Jauja era pues un escenario recurrente como lo manifiesta Baquerizo (1998). Ciudad letrada de pequeños propietarios, cosmopolita y rodeada de comunidades campesinas, fue el asiento temporal de personajes como Sebastián Lorente; allí se escribió Castro Pozo Nuestra comunidad indígena (1924). Era la tierra del socialista Abelardo Solís amigo de Mariátegui, del escritor obrero Augusto Mateu Cueva, como también lo sería de Julián Huanay creador de esa novela dickeniana El Retoño (1950).


Foto de Pedro S. Zulen en 1920

Finalmente se concluye de esto de la obra en conjunto de Zulen, en cierto modo influyó en el pensamiento del Amauta. Pues tanto los temas del centralismo, regionalismo o el gamonalismo, atraviesan los 7 ensayos. Sino, que, además, la acción militante y de compromiso con los menos favorecidos (de esa nueva palabra pueblo) fue su legado y que en cierto modo creemos fue un precursor de las ideas modernas del siglo XX que surgirán luego como faros en la ciénaga: el socialismo y el aprismo.

Si bien no está exento de cierto romanticismo e intuitivismo tal como lo menciona Fernández (2028), fue sobre todo un intelectual orgánico que quizás por su origen asiático ayudó a peruanizar el Perú.

Referencias bibliográficas


Baquerizo, M. 1998. La conciencia de la identidad en la literatura de costumbres de la sierra central. Centro Cultural José María Arguedas, Huancayo.

 

Favre, H. 1983/1985. El mundo andino en tiempos de Bolívar. Los Asto entre 1780 y 1830. Revista del Museo Nacional (47): 259-271.

 

Fernández, G. 2018. El joven Pedro Zulen Aymar: historia social de un romántico revolucionario (1889-1912). Tesis de maestría, Universidad Estadual de Feira de Santana.

 

Mesclier, E. 2001. De la complementariedad a la voluntad de “aplanar los Andes”: representaciones de la naturaleza y pensamiento económico y político en el Perú del siglo XX. Boletín del Instituto Frances de estudios Andinos (30), 3: 541-562.

 

Nieto, L. 1994.Una aproximación al cusqueñismo. Allpanchis (26) 43-44: 441-476.


Pedro S. Zulen. Gamonalismo y Centralismo. Lima: Heraldos Editores, 2024. (Estudio preliminar de W. Kapsoli y V. Mazzi).


28/07/2024

 

 

miércoles, 24 de julio de 2024

Anuario de Historia Regional y de las Fronteras Vol. 29, N.° 2

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domingo, 21 de julio de 2024

jueves, 18 de julio de 2024

Pedro Zulen, precursor del socialismo peruano


Carátula del libro de Pedro S. Zulen.

Tomado de:

 https://www.servindi.org/actualidad-informes/23/06/2024/pedro-zulen-precursor-del-socialismo-peruano

Publicado: 23/06/2024

“A cien años de la desaparición física de Pedro S. Zulen, aún el circuito cultural peruano lo desdeña y oculta, por lo que esperamos que futuras generaciones de pensadores le otorguen reconocimiento a su obra y pensamiento”.


Por Jorge Agurto

Servindi, 23 de junio, 2024.- El viernes 21 de junio fue un día memorable por varias razones. No solo se iniciaron las conmemoraciones por el Inti Raymi, Aidesep convocó y lideró una marcha contra la destrucción de la democracia sino que por la noche se presentó un texto encomiable en la Casa Museo Mariátegui.

Me refiero a “Gamonalismo y Centralismo” del escritor, critico, catedrático y ensayista Pedro S. Zulen, cofundador y secretario general de la Asociación Pro-Indígena (API), surgida en 1909 como la primera asociación para abogar por los derechos de las comunidades indígenas en Perú (1).

De ascendencia china, Zulen fue bachiller en Letras por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aunque fue conocido por ser director de la biblioteca de esta universidad y por su intenso activismo a favor de las comunidades indígenas.

El libro “Gamonalismo y Centralismo” es una de las obras claves de este militante social cuyo texto se extravió luego de haber sido enviado a la editorial de Saturnino Calleja en Madrid (España) para su edición e impresión.

Sin embargo, un índice de los textos que formaban dicho libro fue recuperado por la familia. Gracias al laborioso trabajo del historiador Wilfredo Kapsoli, conjugando esfuerzos con Víctor Mazzi Huaycucho, pudieron recomponer y ampliar la obra.

Se trata así de la primera edición de un libro que se fue construyendo con textos escritos entre 1909 a 1921, y que sale a la luz en una bella edición, cuya carátula porta un cuadro al óleo de Bruno Portuguez Nolasco.

El libro de 360 páginas contiene un estudio preliminar escrito por Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi, en el que se describen las grandes líneas de evolución del pensamiento de Pedro Zulen.

En él se destaca la defensa de la causa indígena y su crítica al centralismo por conservar la estructura organizativa del antiguo régimen colonial sin valorar la diversidad cultural y territorial del Perú.

Pedro S. Zulen analizó diversas propuestas políticas surgidas contra el centralismo como el federalismo y el regionalismo en sus diversas expresiones y latitudes, léase  Estados Unidos, donde Zulen estudió en la Universidad de Harvard.

Su búsqueda de alternativas políticas lo llevó a editar el semanario “La Autonomía”, órgano dedicado a realizar propaganda a favor de una reforma política del sistema de gobierno.

“Pedro S. Zulen –antecediendo trece años a José Carlos Mariátegui– postuló que la solución adecuada al latifundismo era “una revolución que cambie radicalmente este estado de cosas” (p. 47).

Imagen afiche evento

Camino al socialismo peruano

Un hallazgo para los investigadores fue el análisis de dos textos proporcionados por Esther, hermana de Pedro Zulen y que testimonian la convicción socialista a la que arribó en su búsqueda de alternativas a los problemas peruanos.

El primer texto es “Socialismo y problema social peruano”, un discurso pronunciado el 1 de mayo de 1918 en la plaza de Jauja, bajo el auspicio de la asociación obrera.

Zulen concluyó su discurso convocando a la población indígena a abrir los ojos y prepararse ante la crisis “cuando la población reclame sus derechos con las armas en la mano”.

Advirtió que el ciclo de la guerra civil en México también se podía repetir en Perú. El camino que queda es que la clase dirigente implante la justicia en todo el territorio y que se edifique “el país que todavía no hemos hecho”, pues con ello se logrará que el Perú resurja mañana “consciente, grande y poderoso”.

El segundo texto es “Socialistas de nuevo cuño” en el que deslinda con el confusionismo al interior del Comité de Propaganda Socialista surgido en 1918, donde hubo tendencias reformistas y de colaboración de clase por algunos de sus mentores.

Si bien el texto no llegó a ser publicado resume las impresiones de Zulen sobre las pretensiones de un grupo de pequeñoburgueses que pretendían asumir la representación obrera en la campaña electoral de 1919.

Zulen deslindó con los partidos políticos “de opereta” que no representaban sus ideales e intereses económicos y sociales.

Cabe destacar que la evolución ideológica de Zulen hacia el socialismo sigue un camino distinto al de Mariátegui, y –en algunos temas– lo antecede y lo nutre en temas como regionalismo y centralismo.

Además, Zulen llega al socialismo por la vía de Piotr Kropotkin, Emile Vandervelde, aunque reconoce en sus textos que Karl Marx fue el primero que trató científicamente la cuestión de la evolución histórica de la humanidad a través de la lucha de clases.

En efecto, la copiosa formación intelectual de Zulen asimiló ideas de Rousseau, Abraham Lincoln, y advirtió que después de la revolución de La Comuna de París en 1848 el socialismo teórico se transformó en su forma práctica en una filosofía para la acción.

El maestro Wilfredo Kapsoli Escudero sigue dando cátedra dentro y fuera de las universidades.
Foto: Servindi
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Desafíos y consideraciones actuales

Kapsoli y Mazzi concluyen su estudio preliminar planteando la interrogante actual de cuánto de lo planteado por Pedro Zulen aún mantienen vigencia, considerando la necesidad de repensar el proyecto de país que anhelamos y cómo debemos preservar nuestra identidad cultural.

“A cien años de la desaparición física de Pedro S. Zulen, aún el circuito cultural peruano lo desdeña y oculta, por lo que esperamos que futuras generaciones de pensadores le otorguen reconocimiento a su obra y pensamiento” concluyen los investigadores (p. 65).

Cabe destacar que el libro recién sale a la luz gracias a Heraldos Editores, dirigida por Rolando Gutiérrez Chamorro y ya se encuentra en las principales librerías del país. Pedidos al WhatsApp 933-185070.

Comprometidos con una tarea formadora seguiremos escribiendo y difundiendo citas claves de este personaje pionero en la historia de las ideas sociales en Perú, y que refuerza el aporte de otros personajes de ascendencia china que hicieron carne en la historia del Perú como Víctor Li Carrillo y Emilio Choy Ma.   

Nota:

(1) Ver Asociación Pro-Indígena; un esfuerzo pionero en la defensa de los pueblos. Servindi, 21 de febrero de 2020: https://www.servindi.org/21/02/2020/asociacion-pro-indigena-un-esfuerzo-pionero-en-la-defensa-de-los-pueblos-originarios

 

 

RESCATANDO UNA JOYA BIBLIOGRÁFICA

 

Reciente libro de Pedro S. Zulen (póstumo)

Antonio Escudero Caldas

 


n junio del año en curso (2024), acaba de publicarse el libro titulado Pedro S. Zulen GAMONALISMO Y CENTRALISMO.  La proeza ha sido obra de Wilfredo Kapsoli Escudero y Víctor Mazzi Huaycucho, quienes han realizado la titánica labor de actualizar  el proyecto de libro que organizara Pedro S. Zulen  hasta el año 1919, cuando precisamente propuso su publicación a la editorial madrileña de Saturnino Calleja, que no logró concretarse. Al fallecer este insigne intelectual en el año 1925, su hermana reunió en una caja dicho proyecto y otros documentos de su archivo personal debidamente embalado ante el temor de que el bacilo causante de la tuberculosis ocasione contagios. Esta caja ha permanecido por casi cien años en los archivos, habiendo sido donados a la Biblioteca Nacional del Perú.

Precisamente el trabajo invalorable de los intelectuales Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi es haber reconstruido el proyecto original, contrastando los diversos temas con publicaciones hechas en su tiempo en revistas, periódicos, boletines y otros documentos. El volumen total del libro es de 360 páginas y la edición ha estado a cargo de Rolando Gutiérrez Chamorro.

Pedro S. Zulen nació el 12 de octubre de 1889 y falleció el 27 de enero de 1925, a los 35 años de edad. En este poco tiempo de vida igual que José Carlos Mariátegui, se encumbró como intelectual, iluminando  su tiempo no solo con su erudición académica sino al asumir un rol activo buscando la transformación social del Perú avizorando el camino socialista a tono con los vientos innovadores que soplaban en el mundo pensante de entonces . José Carlos Mariátegui hizo un llamado para reivindicarlo, afirmando que el pasadismo y la generación conservadora  y tradicionalista de su tiempo no lograron  seducirle y menos depositar su polilla en la mentalidad de este hombre movido “por una fe obstinada en la fuerza creadora del ideal y del espíritu”.

Pedro S. Zulen, tan joven, después de su s estudios en la universidad de Harvard, donde tuvo la oportunidad de asimilar lo más reciente en el quehacer universitario mundial, al retornar al Perú, asumiendo la cátedra y el cargo de director de la biblioteca de la Universidad de San Marcos, inició un decidido  afán innovador. Como dice Enrique Bustamante y Ballivián “hizo dar un salto tan raro en nuestra universidad conservadora y dormida”.           

La erudición de Pedro S. Zulen fue tan vasta que abarcó con explícito dominio temas de filosofía, literatura, matemática, ciencias sociales en una perspectiva humanística. Para comprender mejor a Manuel Kant aprendió el idioma alemán, dominaba el inglés y otros idiomas. Por su puesto, como entregó parte de su vida en cuerpo y alma a la reivindicación del pueblo indígena, para hablar con ellos y comprenderlos mejor, aprendió en quechua.

Foto de Pedro S. Zulen, publicado en la revista Mundial (1920) 

Pedro S. Zulen no fue un indigenista de literatura ni un predicador de caridad para socorrer a una raza desvalida que resistía agónica en las entrañas del gamonalismo, menos el mensajero que ofrecía mejor vida en el mundo imaginario más allá de la muerte. Fue un combatiente, aquilató aquellas palabras de José Martí “la mejor forma de decir es hacer”. Fundó la Asociación  Pro Indígena, entidad que se dedicó a la defensa del indio, a denunciar los despiadado s abusos de los que eran víctimas donde no eran raros las masacres y asesinatos colectivos. Visitó personalmente, a pesar de su quebrantada salud, poblaciones indígenas. Coordinó y fue compañero amigo de los líderes indígenas que pugnaban por organizarse, levantaban  sus voces de reclamo y denuncia. Para este efecto de defensa y denuncia y canalizar el reclamo de j usticia, creó con Joaquín Capelo y Dora Máyer el boletín  “Deber Pro Indígena”, que se publicó en forma mensual entre 1912 y 1915. Pensaba que la base de la nacionalidad era la población indígena y su reivindicación histórica tenía que comenzar necesariamente por  la liquidación del gamonalismo y la devolución de las tierras a sus verdaderos dueños, los indios.

Pedro S. Zulen compartió con lo mejor de la intelectualidad. Gozó del mayor aprecio de Manuel Vicente Villarán, Rector de San Marcos. Tuvo una estrecha amistad con José María Eguren, Enrique Bustamante y Ballivián, Angélica Palma y Jorge Basadre entre otros. Fue valorado con las palabras más elogiosas. Jorge Basadre lo llamó “mi maestro y amigo”, además declaró “confieso que en él me inspiré en muchas ocasiones de mi vida. No me enseñó en el aula, pero me enseñó con el ejemplo y a través de innumerables y sencillas charlas en la biblioteca y en las calles”. Cuando falleció, Luis Alberto Sánchez escribió “Se nos ha ido un maestro […], y esta partida es sin remedio. Se nos ha ido un compañero que sabía enseñar, un maestro que se dejaba querer. Dos utópicas virtudes entre los profesores actuales”. Pero también mereció el reconocimiento de la intelectualidad  extranjera, el gran  filósofo y matemático universal Bertrand Russsell dijo de él “estoy asombrado de su vasto y lo nuevo de su saber”.

Tumba de Pedro S. Zulen. Cementerio Presbítero Maestro (Lima). Pabellón San Felipe # 175

Llama la atención, que un intelectual de la talla de Pedro Zulen, que irradió con su saber el Perú de las dos primeras décadas del siglo XX y sobre todo movilizó su esfuerzo por rescatar al indio de la ignominia secular, siendo “Zulen es uno de los mozos que más vale entre los jóvenes de los últimos tiempos” (Ricardo Palma) y que muchas de cuyas ideas siguen vigentes, en lugar de ser considerado como referente en la educación y sociedad nacional, permanece casi ignorado. Mientras en los libros de historia oficial, textos escolares; denominación de instituciones, ciudades, plazas, avenidas y calles  abundan hasta la saturación nombres de personajes oscuros, dictadores funestos, intelectuales cortesanos de España colonialista, santos imaginados y frases sin semántica.

Víctor Mazzi, Wilfredo Kapsoli y Rolando Gutiérrez, editores de Gamonalismo y centralismo

Felicitaciones a Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi, por tan encomiables trabajo de rescate, de un fardo empaquetado, de la obra de Pedro Zulen. Queda a la generación presente y futura difundirla y presentarla como una luz cuya estela debe alumbrar el camino en la construcción heroica de un Perú mejor, con bienestar y justicia.

Lima, 19 de julio de 2024.

 

 

 

 

 

sábado, 13 de abril de 2024

VÍCTOR MAZZI TRUJILLO Y LA MANIFESTACIÓN DE UNA POESÍA PROLETARIA LATINOAMERICANA


Claudio Berríos Cavieres

(Valparaíso-Chile)

 

Su vida y obra reflejan la intersección entre la experiencia personal y la lucha colectiva de la clase trabajadora. Desde sus primeros días en un entorno minero hasta su activismo cultural y político posterior, Mazzi encarnó la voz de los obreros y su lucha por la justicia social, desafiando las convenciones literarias al situar la poesía proletaria como una expresión legítima y valiosa dentro del panorama cultural latinoamericano.

 

Mis terribles protestas

son cantos que interpretan mis líricos enconos

Mis gestas formidables hacen temblar los tronos”

 José Domingo Gómez Rojas, Rebeldías líricas

l siglo XX marcó un renacimiento en la poesía en múltiples aspectos, y Latinoamérica no fue ajena a este proceso, ampliando sus horizontes hacia elementos inherentes a su historia y composición social. Un ejemplo de ello fue la poesía indigenista vanguardista, que plasmó de manera vivencial la presencia de las comunidades indígenas en sus versos, a pesar de ser obra de no indígenas, representando así una propuesta política que visibilizaba a un sujeto histórico excluido del relato nacional.

De manera similar, la poesía popular que reflejaba la llamada «cuestión social» de los sectores vulnerables, aunque más presente, emergió desde los mismos sectores excluidos. En el caso de la denominada «poesía proletaria», surgen diversas cuestiones conceptuales para abordar este tipo de trabajos, cuestionando si corresponde a escritos producidos por individuos de dicha clase o si sus versos responden a un imaginario clasista, o quizás a ambos.

El caso del poeta peruano Víctor Mazzi Trujillo ejemplifica esta doble condición. Mazzi representa un extenso trabajo de gestión cultural y creación poética, lo que lo convierte en una figura clave en la historia de la poesía proletaria peruana y latinoamericana. Nacido en 1925 en el distrito agrícola de Apata, provincia de Jauja, se trasladó junto a sus padres al asentamiento minero de Morococha en sus primeros días. «Jurídicamente soy de Morococha, pero telúricamente, de Apata», afirmó. Esta dualidad de origen, entre un entorno campesino y uno obrero, se refleja en su obra poética posterior, donde la presencia de ambos mundos se entrelaza:

«Vuelve el sol (del milenario frente)
a brillar entre mis sienes.
Adán -abrumado por su propia tristeza-
tiembla en las tierras de mi labranza.
¡Oh, el alba de asnos de praderas!
¡Oh, la fiera máscara de carbunclo!»

Morococha era entonces un vigoroso enclave obrero, dependiente de la empresa norteamericana Cerro de Pasco Copper Corporation. A mediados de la década de 1920, el intelectual marxista peruano José Carlos Mariátegui fue uno de los que promovió con mayor interés la organización sindical en ese sector, considerándolo un punto clave en el Perú para iniciar un trabajo clasista. Víctor Mazzi tuvo sus primeros acercamientos a las letras en el Centro Escolar Obrero, un espacio autogestionado por los trabajadores, donde fue instruido por Gamaniel Blanco, líder minero e intelectual de Morococha, promotor de la Federación de Trabajadores del Centro y organizador de una huelga minera en 1929. Blanco falleció en 1931 en una cárcel de Callao debido a las golpizas recibidas:

«Esta puerta que mi verso abre
encuentra a Morococha
ardiendo de antimonio,
tosiento el voraz golpe
de toda su neumoconiosis.
Pueblo minero, cuyo sufrimiento
limítrofe con la sangre fresca todavía
del acribillado Malpaso,
más allá con el humo
fúnebre de Oroya; al otro lado
con el carburo triste de Casapalca
y con esa cumbre de mi canto,
Anticona, la del trueno amargo.
¡Morococha!… te grito,
aunque me duela hacerlo
con los dientes mayúsculos del hambre
y con la nieve de mis huesos;
me duele gritarte ahora,
en esta hora, que tu afecto
tiene rodillas de tiempo hincado.»

Víctor Mazzi Trujillo Cerro de Pasco, 1953. Leyendo un libro.
 
La crisis económica de 1929 provocó un masivo éxodo de trabajadores de Morococha, una realidad obrera a lo largo de toda América Latina, y la familia del futuro poeta se sumó a este éxodo. Después de varios años de peregrinación, se establecieron definitivamente en Chosica, una zona precordillerana de la provincia de Lima. Entre el trabajo de carpintería y construcción, Mazzi continuó su voraz lectura de autores como Máximo Gorki, Panait Istrati, Jack London, Elías Castelnuovo y Álvaro Yunque. Este contacto con la literatura social lo llevó a la escritura de su poemario Guirnalda de canciones a Chosica, publicado treinta años después:

 «No solo eres, Chosica, luz y sombra
de montañas, follajes y canteras.
No solo eres un regalo de albas jazmineras
que, entretejiendo una alfombra de amor, iluminan.
Ahora tus poblados son testigos del barro
y se vuelven beligerantes con los obreros
del cemento, ferrocarriles, papel,
cuyas sienes pronuncian tu sudor.
Así, desde entonces, en virtud del tiempo,
tu entorno adquiere una gracia renovada
con un lenguaje que resuena como bronces.
Y una voz creciente, como la mía,
que cada día afirma
tu vitalidad, tu caudalosa melodía.»

Su primer trabajo publicado fue Reflejos de carbón en 1947. Durante esos años, surgieron otras obras de temática proletaria, como Pan y rebeliones de Jorge Bacacorzo, Antena proletaria de Augusto Mateu Cueva, Alaridos de Oscar Cano Torres y De acero somos de Oswaldo Jiménez Rojas. El trabajo de Mazzi formó parte de un universo proletario que encontraba en la pluma una forma de expresión y de rebeldía.

En 1950, partió a trabajar en la construcción de la central hidroeléctrica de Paucartambo. Durante su labor como obrero, se convirtió en corresponsal del diario Última Hora, estableciendo contacto directo con otros intelectuales obreros. Junto a otros trabajadores de la zona, fundó un grupo de lectura colectiva llamado «Tierra y Libertad», con el objetivo de compartir sus propias obras literarias.

La adquisición de la hidroeléctrica por parte de Cerro de Pasco llevó a la dispersión de los miembros del grupo. Mazzi regresó a Chosica, y empezó a trabajar en la guardianía del local del Movimiento Social Progresista (Lima) donde conoció al poeta Leoncio Bueno, y juntos decidieron fundar el «Grupo Intelectual Primero de Mayo». «Estamos convencidos -señala el documento fundacional- de que la clase trabajadora y sus organismos de lucha son las bases y el espíritu de la sociedad del futuro; por tanto, es lógico promover la creación de un movimiento artístico que, surgiendo de la clase trabajadora, promueva sus legítimos representantes y voceros en el mundo del arte y la cultura». La agrupación buscaba así construir una cultura desde la base obrera misma. Un mundo cultural que brotaba desde sus entrañas, germinando y construyéndose en su propia clase.

Debido a la masiva desocupación de obreros de la construcción a mediados de la década de 1960, Mazzi se dedicó a la venta de libros, estableciendo un pequeño puesto en las escaleras del comedor de estudiantes de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle-Chosica. Su modesto local se convirtió en un espacio de reunión intelectual y consulta bibliográfica. Esta actividad continuó hasta la intervención militar de 1977, cuando muchos de sus libros fueron confiscados y destruidos. Luego, trasladó su puesto a un local en el jirón Camaná (Lima). En 1978, el «Grupo Intelectual Primero de Mayo», en una reunión que convocó a 48 agrupaciones artísticas de Lima, nombró a Mazzi como coordinador de la Coordinadora de Trabajadores de Arte Popular, y también inició la publicación del boletín Puntos de Clase. Durante las décadas de 1970 y 1980, fue invitado a diversas partes del Perú para presentar sus trabajos y dar charlas sobre la poesía proletaria peruana. Estamos, entonces, frente a un poeta-intelectual-obrero-gestor cuya labor se desplegó en múltiples formas.

 


Víctor Mazzi Trujillo en su puesto de libros en la Universidad La Cantuta, 1976. © Archivo familiar

En 1976 publica la obra Poesía proletaria del Perú (1930-1976). En su introducción Mazzi señala las características de la poesía proletaria, señalando que es un “hecho nada ordinario en los registros informativos de casi toda la literatura iberoamericana”, reconociendo en ella el registro del sentir y pensar obrero. Una poesía que siempre ha sido colectiva, “que en múltiples oportunidades ha sido calificada (por obvios motivos) de clandestina, subversiva o informal”. Se hace cargo de la pregunta por la “poesía proletaria”, señalando que es “la vivencia y experiencia de la cuestión social y política de la clase obrera, cuya naturaleza siempre entrañe y perfile una fisonomía clasista en tanto halle la sociedad divida en clases”. Es por tanto una poesía de carácter netamente experiencial, de identificación comunitaria, sustentada en un compromiso político. En este aspecto, la cultura proletaria debe ser entendida como la construcción de un mundo clasista exogámico, capaz de traducir a su propio cosmos la cultura que nace fuera de él. Como señaló alguna vez César Vallejo en razón a las vanguardias: “Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad”. Al igual que Vallejo y sus Heraldos negros, la poesía de Mazzi contiene el hálito universal a partir de un acto personal. Universo e individuo coexisten:

«Rosseta es una muchacha morena y lista
con un claro olor a heno de los campos
que baña el Mississippi
según va explicando Hugo Strasser
con el cromo de su saxo alto
y/o con su oscuro clarinete
mientras yo
suspendido en el andamio
corro peligrosamente para ganarme el pan
y trato de alguna manera de mirar el horizonte
y bajar pronto para encontrarme con Rosseta
y hacer estallar el grito ¡viva la revolución!»

Víctor Mazzi Trujillo, enero 1989, un mes antes de su deceso. Foto: Eduardo Ibarra.
 
Su vida y obra reflejan la intersección entre la experiencia personal y la lucha colectiva de la clase trabajadora. Desde sus primeros días en un entorno minero hasta su activismo cultural y político posterior, Mazzi encarnó la voz de los obreros y su lucha por la justicia social, desafiando las convenciones literarias al situar la poesía proletaria como una expresión legítima y valiosa dentro del panorama cultural latinoamericano.

 

Otros poemas de Víctor Mazzi Trujillo

 

Nana para el nene de la sonaja roja

Dormid, retoño de mis días,

en lo hondo de tu almohada

-Duerme, mi nene, duerme

quizá esta noche hay redada.

 

Dormid, hijo de mi aliento,

que nos rondan seres raros.

-Duerme, mi nene, duerme,

Aun resuenen botas y disparos.

 

Dormid, pequeño proletario,

 junto a tu madre adorada.

-Duerme, mi nene, duerme

que no dormirá tu camarada.

 

Dormid, gajo de mi sangre,

Mientras con vosotros viva.

-Duerme, mi nene, duerme

con tu sonaja roja, subversiva.

 

Dormid, futuro socialista,

sin que te perturbe nada.

-Duerme, mi nene, duerme

que ya vendrá la alborada. 

 

Canción para el pueblo de Chile

Con odio matador

el fascismo suena

por tierra chilena

a muro y tambor.

 

Cayó el poblador,

el minero yerto;

más queda despierto

el viento rugidor.

 

Cayó el labrador

y el estudiante,

más va adelante

el río atronador.

 

Cayó frío el cantor,

muerto el albañil;

más vive el fusil

del franco luchador.

 

Anda, ve y dile

al mundo entero

que aún sangra fiero

el pueblo de Chile.

 

De cal y canto

No preguntéis por el amor, el pan o la rosa,

aquí donde es delito pensar a diario,

decir lo que uno siente;

aquí donde Carmen, la lavandera,

o Juan Raimundo, el ferroviario,

hablan a secas, indefinidamente,

tal como voy haciéndolo entre mis versos.

 

Sucede lo inesperado, brutal, inadmisible:

suenan botas, resuenan tiros

horadando la tranquilidad.

Y eres preso y condenado a suscribir

no sé qué testimonios (cosa terrible)

contra el hermano o el compañero

y más de las veces contra tu propia vida.

 

Víctimas, cómplices, testigos. No digáis

que el cielo es nuestro, tampoco el averno

(son antiguas creencias).

Aquí, ay, yan sólo nos basta sentir

el golpe del frío en las entrañas

o arder con el bosque de los sueños

para entender la devastación del hombre.

 

No preguntéis por el amor, el pan o la rosa

aquí donde nos circunda el fuego de los bárbaros

y crece la matanza como un desolladero

no preguntéis por los vivos,

no preguntéis por los muertos,

en tanto no se levantan los puños

de la cólera y el odio del pueblo. 

 

[Extraídos del libro Poesía proletaria del Perú (1930-1976), 1976, Ediciones de la Biblioteca Universitaria, Lima]


Claudio Berrios Cavieres © El khipu de Juan Yunpa

Claudio Berríos Cavieres (Valparaíso, 1987). Profesor de Historia, Licenciado en Historia y Educación, Magíster en Filosofía, Universidad de Valparaíso. Doctorante en el Programa de Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad, Universidad de Valparaíso. Miembro del Centro de Estudios de Pensamiento Iberoamericano de la Universidad de Valparaíso y parte del Comité Consultivo de la Cátedra Mariátegui. Editor de los Cuadernos CEPIB-UV. Actualmente es becario ANID. Ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales; y los libros Ensayos e investigaciones. Hacia una modernidad arcaica (2020); Contrapuntos latinoamericanos. Doce ensayos políticos-filosóficos para problematizar el continente (2020, coeditor junto a Gonzalo Jara); y el capítulo “Una revolución artística no se contenta de conquistas formales” en Jorge Polanco y Gonzalo Jara, Cien años de Los heraldos negros. Escrituras en torno a la poesía de César Vallejo (2019). [Todos descargables en Ediciones Inubicalistas]. Lee otro artículo de Claudio Berrios Cavieres en La Antorcha Magacín n° 4.

 







miércoles, 13 de diciembre de 2023

EPISTEMOLOGÍAS ANDINAS Y AMAZÓNICA. Conceptos indígenas de conocimiento, sabiduría y comprensión.

Pres

Víctor Mazzi Huaycucho


(Comentario en presentación del libro, Centro Cultural de la Pontifica Universidad Católica del Perú, martes 12 de diciembre).


Agradeciendo la invitación cursada por Pablo Quintanilla en representación de la Pontificia Universidad Católica del Perú y su Fondo Editorial, ante el reto de construir una opinión panorámica sobre la reciente publicación: Epistemologías andinas y amazónicas. Conceptos indígenas de conocimiento, sabiduría y comprensión, emprendo una aproximación de la importancia de esta valiosa publicación.

Recordaré que fue el año 2018 que, ante la invitación para una disertación en la Universidad La Cantuta por el Grupo de Estudios Filosóficos Hamut’aq, Pablo Quintanilla nos participó del The geography of Philosophy Project, cuyo propósito era el estudio de tres conceptos sobre “conocimiento, sabiduría y comprensión”, para determinar si estas nociones se encontraban presentes en distintos idiomas de grupos humanos muy representativos en diferentes continentes. La finalidad planteada fue saber si dichas representaciones conceptuales resultaban traducibles y comparables entre sí y sobre todo, si respondían a criterios sobre “universalidad”.

Aún persiste el debate sobre constituir una secuencia originaria del pensamiento reflexivo generado en los Andes y pueblos de la amazonia, el cuestionamiento acerca de considerarlos “atrasados” lo que produjo resistencias para concebirla como legitima “sabiduría”, imponiéndole definiciones basadas en “condiciones de legitimidad” desde un modelo epistémico hegemónico.

Epistemologías andinas y amazónicas nos plantea un programa de estudios sobre la reflexión originaria que ha ido más allá de lo que muchos imaginaban: legitimar su condición epistemológica, lo que ya en sí resulta intolerable desde la óptica de cualquier pensador “institucionalizado”. Con esta denominación me refiero a quienes se encuentran aprisionados en sus propias construcciones teóricas, normalizadas para el “mundo real”, que funciona muy distante a lo pensado desde la perspectiva institucional. Rodolfo Kusch y Buenaventura de Souza Santos entre otros, plantean reivindicar las sabidurías del sur que resultan ser tan legitimas comparativamente con la europea.

De Souza se topó con el problema de la “colonialidad del saber” y de sus hegemónicos argumentos culturales que he denominado como “razón colonial”. La “epistemocracia” que denuncia el pensador portugués, expone una condición colonial sobre la sabiduría de nuestros pueblos. La tarea de la filosofía en la actualidad ha girado en legitimar sabidurías tan potentes que es difícil de comprenderlas mediante mecanismos cognitivos desde un único referente cultural contaminado de visiones coloniales. Se ha planteado un “giro decolonial” para tratar los estudios sobre nuestras sociedades que aún muestran los rezagos de un proceso que se ha prolongado por varios siglos. Para nosotros representa un giro hacia lo originario como desafío a reivindicar reflexión y sabiduría con identidad propia.

Desde su provocativo título, este libro es un abierto desafío a la definición normalizada propuesto por Karl Popper ante la interrogante ¿qué es epistemología? El austriaco sustentó que su tópico esencial se aboca al problema del aumento del conocimiento, prescindiendo de sus usos y sistemas lingüísticos. Planteó una divergencia insalvable entre el conocimiento de “sentido común” respecto al “saber científico”, este último legitimado como modelo jerárquico en el acto de constituir una “verdadera ciencia”. Dicho argumento planteó una frontera respecto a culturas subalternas percibidas como “no-científicas” respecto a los poseedores de un “saber científico”.

En Epistemologías andinas y amazónicas cada autor propone una distinción que puede favorecernos para acometer su lectura: 1. Recurriendo a su adecuación mediante la recurrencia a explicaciones exógenas (“filosóficas desde un patrón reflexivo europeo”), en la consideración que aplicados a la epistemología andina y amazónica recurren a la comparabilidad y traducibilidad sobre conceptos e ideas oriundos. 2. Desde una perspectiva endógena, partiendo del análisis lingüístico sobre conceptos y saberes originarios legitimados como sistemas reflexivos muy peculiares, para luego reconocerlos como aportes al pensamiento filosófico universal.

Los artículos suscritos exponen un dialogo desde perspectivas diferenciadas, usualmente recurriendo al análisis lingüístico sobre nuestros lenguas originarias, siendo su diversidad idiomática como su característica más destacable, ofreciéndonos esquemas y modelos para el análisis semántico de los tres conceptos originarios: conocimiento (riqsiy, musyay); sabiduría (yachay) y comprensión (hamut’ay), hurgando sus etimologías a partir del Lexicón y la Gramática publicados en 1560 y Vocabularios posteriores en runasimi y aymara, atendiendo el reto de comprender su evolución idiomática en la actualidad.

En el texto se muestran dos perspectivas del análisis lingüístico sobre la estructura del habla originaria. ¿Se pueden reconstruir las nociones originarias desde un solo contexto de oralidad?  Aquí la pregunta aborda la condición de la oralidad como sistema comunicativo prevalente respecto a otros sistemas comunicativos como khipukuna, tukapu (killkakuna) y la misma apropiación de la letra para comunicar ideas y reflexiones oriundas.

La estructura gramatical de la conformación de palabras requiere establecer las partículas que indican determinada nominación del referente descriptivo y cognitivo, como sabemos esto se muestra al abordar sobre las partículas evidenciales ―mi (n) [conocimiento testimonial] y ―si (s) [conocimiento indirecto] que muestran los contextos del referente en el hablante de runasimi. Si bien se plantean dudas que dichas partículas muestren condición cognitiva, es necesario establecer un contexto de los referentes que utiliza el hablante de lenguas originarias.

En el libro se encuentra implícitos debates sobre la constitución de su morfología y la ruta semántica de sus contenidos comunicativos. Baste con referir que los estudios sobre yachay y hamut’ay presentan una aglutinación de conceptos y definiciones tanto coloniales como actuales para comprender su condición legitima dentro de las “otras epistemologías”.

Felicito al grupo de editores integrado por Pablo Quintanilla, H. Clark Barret, Michael L. Cepek, Emanuele Fabiano y Edouard Machery de The Geography of Philosophy  por publicar este texto de consulta necesaria, mostrándonos que en los Andes y la amazonia existen conceptos de condición  “epistemológica” que han funcionado sin necesidad de negarle legitimidad a otros sistemas culturales.

                                                                                                                Muchas gracias.


domingo, 15 de octubre de 2023

Entrevista sobre último libro, La Cantuta: Actas de sesiones de consejos de ministros (2023)

 Mi agradecimiento a Virginia Vílchez, Directora del portal Libros Peruanos y a Gustavo Flores Quelopana, por la entrevista. El libro se expende en librosperuanos.com y Librería Cultura Peruana. Este libro de investigación fue realizado en conjunto con Ladislao Trinidad, John Morillo y Ronald Contreras.