jueves, 19 de enero de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
Heidegger: cartas de furia nazi
![]() |
| Heidegger, en 1961, en Tuebingen. IMAGNO |
Berlín 04/01/2017 09:24 Tomado de:
http://www.elmundo.es/cultura/2017/01/04/586a982e46163f91758b45d1.html
La correspondencia del pensador con su hermano agrava su adhesión al Reich, que fue fruto de una pasión visceral.
Martin Heidegger (1889-1976), el
filósofo alemán más admirado del siglo XX, y también su peor desastre moral,
cayó definitivamente en desgracia hace tres años, el día que se publicaron sus Cuadernos negros, un libro de notas personales que
contaba la historia de su adhesión a los nazis. Su juicio se agrava ahora con
la difusión de parte de la correspondencia que Heidegger mantuvo entre 1930 y
1946 con su hermano Fritz, cinco años menor que él, su gran confidente.
La lectura de las cartas seleccionadas
por la editorial Herder para completar las 448 páginas del libro que acaba de
publicar con el título Heidegger y el antisemitismo.
Posiciones en conflicto. Con cartas de Martin y Fritz Heidegger es
contundente. El autor de Ser y tiempo no
reflexionaba ambivalente y solitario sobre el nacionalsocialismo, como se
podría haber pensado después de leer Cuadernos negros. No cayó en el horror por
un error trágico. Al contrario, era un nazi visceral, obsesionado con la
«germaniedad» y fascinado con «el instinto político y excepcional» de Hitler,
según una carta con fecha del 18 de diciembre de 1931. «No se trata de pequeña política partidista sino de la salvación o
el colapso de la cultura europea occidental. Quien no comprenda eso
merece ser aplastado en el caos», escribe a su hermano Fritz, empleado de banca
en la ciudad de Messkirch, donde el padre de había ejercido como sacristán.
Heidegger da muestras en esta
correspondencia de estar muy al tanto de cuanto sucedía a su alrededor y de
tener formada una opinión monolítica sobre los judíos, las mujeres y del autor
de Mein Kampf, obra que hizo llegar a Fritz con la
idea de sumarle a la causa, sin éxito.
«No sé hasta que punto han evolucionado
tus opiniones políticas... pero supongo que no formas parte de los admiradores
de Brüning y dejas el Zentrum a las mujeres y a los judíos
como refugio», escribió Heidegger desde Friburgo el 27 de julio de
1932, dando por hecho Fritz no apoyaba al Partido Católico de Centro (Zentrum)
del canciller Heinrich Brüning, que había tratado de prohibir las
organizaciones paramilitares.
Tampoco le gustaba Franz von Papen,
quien, como Brüning, intentó frenar a Hitler, creando un ministerio anti-nazi
fuera del control del Parlamento. «Una conspiración judía»,
escribió Heidegger, que deja igualmente constancia de la repulsa que le produce
que los judíos «se entreguen progresivamente a la atmósfera de pánico».
El 28 de octubre de 1932 mandó a Fritz
«el último discurso de Hitler para que veas que, a pesar de todos los excesos
desagradables es necesario apoyarle» y el 13 de abril de 1933, cuando el
dictador ya estaba en el poder, escribió: «El mundo de nuestro pueblo y del
Reich se transforma y cualquiera que tenga ojos para ver y oídos para oír,
además de un corazón para obrar, se siente llevado por este impulso y
transportado por una auténtica exaltación. Estamos ante una gran realidad,
y al mismo tiempo nos enfrentamos a la necesidad de construir esta realidad de
manera que ocupe su lugar en el mundo espiritual del Reich y en
la misión secreta de la germanidad».
El 4 de mayo, Martin Heidegger anunció
que se había afiliado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán: «Ayer me
inscribí por convicción interna y por la
creencia de que es la única manera de lograr la purificación y la clarificación
de todo el movimiento. Si no estás convencido por ahora, te aconsejaría que te
prepares sin preocuparte lo más mínimo de las cosas poco regocijantes que
puedan pasar cerca de ti».
Sólo tenía una queja: el trabajo
acumulado tras el despido de tres colegas judíos. También en julio de 1945,
poco después de la guerra, su descontento era con «la gente salida de los
campos» -supervivientes del Holocausto- que fue alojada en su casa. «No resulta agradable».
Y resume su interrogatorio con la
comisión de depuración creada por los aliados: «Todo ha ido bien. Lo que hagan
los franceses no está aún claro. Pero no parece que tengan la intención de
hacer que renuncie a mis funciones. La principal caza de brujas es la de los
políticos del Zentrum, ésos contra los que se levantaron los teólogos y toda la
gente razonable. Pero todo es siniestro y peor que en la época nazi».
martes, 27 de diciembre de 2016
Del microscopio a los seres extraterrestres
Luis Enrique Alvizuri
Tomado de: Filósofos en acción. Grupo cerrado de filosofía. Lima-Perú.
1. No toda la fenomenología existente involucra nuestra
percepción. Es decir, muchísimos fenómenos de la naturaleza que existen solo
han podido ser "visibles" o captables cuando el ser humano dejó de
considerar sus órganos de percepción como los únicos que transmiten "la
realidad". En primer lugar, desde siempre hemos comprobado que muchas
veces estos órganos nos "engañan" en cuanto a las distancias y
proporciones (como los espejismos) y en segundo término poco a poco la
humanidad se fue dando cuenta que "había algo más" en la naturaleza
que no se podía ver, oír y palpar pero que realmente existía.
2. Esta situación llevó al desarrollo de la intuición y del
raciocinio lo que derivó en la filosofía, lo cual consistía en un ir más allá
de la simple relación con la naturaleza a través de nuestros sentidos (como sí
lo hacen los animales, aunque han indicadores que ellos también poseen dicha
intuición y raciocinio, cosa que recién se viene descubriendo conforme avanzan
los estudios sobre ellos). La llamada metafísica fue la culminación de este
proceso y mediante ella se hizo el intento de entender, comprender o
interpretar el mundo "real", que no es el que nos indican dichos
sentidos.
3. Con esto el ser humano abrió la Caja de Pandora pues dejó de
ser un simple "usuario" de la naturaleza para pasar a ser un
"rediseñador" de la misma (no es un creador puesto que no hemos
perdido aún la certeza de ser criaturas, de ser producto de ella misma, no sus
creadores). Ello ha significado que el hombre se ha convertido en un
manipulador pero no de los objetos como son sino de sus propiedades. ¿Qué son
las propiedades? Son aquellas leyes o principios desarrollados en nuestra mente
mediante los cuales nos permiten transformar las cosas en elementos distintos a
lo que son. Lo minerales en su estado natural se encuentran dispersos y
disueltos entre sí; nosotros, gracias a nuestras deducciones, los disolvemos y
mezclamos de tal manera que adquieren una nueva conformación antes nunca vista.
Insisto; si bien no somos creadores de nada (pues todo lo adquirimos de la
naturaleza) somos diseñadores que elaboran nuevas formas de estructurar la
materia. Esto tampoco es muy lejano de lo que también hacen algunos animales (como
el castor) solo que ellos no lo hacen producto del descubrimiento de leyes y
principios.
4. Pero no solo ha sido la intuición y la especulación lo que
nos dio la idea de realidades más allá de las perceptibles por nuestros
sentidos; también lo han sido los instrumentos. A mi entender el invento más
importante en la historia contemporánea ha sido el microscopio pues nos hizo
entender algo sumamente importante: que la dimensión en que nos encontramos no
es la única posible sino que existen otras, tanto hacia lo pequeño como hacia
lo grande. Este misterio aún hoy en día sigue abriendo posibilidades infinitas
pues todavía no hemos comprobado si existe o no un fin en ello, si lo pequeño
se ha terminado con los quarks o si lo grande se acaba con el Universo. Puede
ser que este Universo conocido sea parte de otro Universo mayor y que ello a su
vez lo sea de otros más y así hasta el infinito. ¿Por qué es importante esto?
Porque eso nos indica que el "mundo" donde vivimos no es el único
posible y el único real sino que nos hallamos solo en una porción de él que no
sabemos (ni sabremos) cuál es exactamente. Cada vez nos damos cuenta que la
realidad nos sobrepasa, sobrepasa nuestra idea de ella y nuestro supuesto
"conocimiento" sobre ella. La frase más acertada que podría definir
esto sería la de Platón: "Solo sé que nada sé", y ello resume el
espíritu de la verdadera ciencia, aquella que le dice al hombre que tener
ciencia no es saber sino darse cuenta que tal vez no se sabe, siendo esto la
única sabiduría posible.
5. Es verdad que siempre existen las personas que se aferran a
"verdades", sean estas cuales sean. Por muy distintas razones todos
necesitamos creer en algo pues ello es lo que nos permite poder organizarnos y
darle un sentido a nuestra existencia. Sin una "verdad" de por medio
nuestra vida sería la de un animal (un ser que vive sin ninguna verdad pero
vive), pero mientras podamos darnos cuenta que somos humanos necesariamente
tendremos algún tipo de verdad, por muy ridícula que ella parezca. Ello nos ha
llevado y nos lleva aún a un sin fin de opciones, ninguna de las cuales puede
decirse que es "la última y definitiva verdad". Sin ir muy lejos, en
Occidente, civilización dominante desde hace cinco siglos, se ha pasado de la
verdad de la Biblia (y de la lógica racional) a la verdad de la ciencia
contemporánea (o experimentación) que es con la cual ahora vivimos y en la que
creemos los que estamos inmersos en ella. Dicha ciencia contemporánea es la que
marca el ritmo y el camino de los hombres que hoy vivimos el presente y le
tenemos casi tanta fe como la teníamos a los antiguos dioses.
6. Llegamos entonces al punto principal: la "verdad" y
la "fe" que el hombre moderno tiene están sostenidas sobre el
conocimiento científico moderno (y hago hincapié en lo "moderno"
porque ciencia y conocimiento siempre han existido, pero no como ahora los
identificamos) y este consiste en un método, un procedimiento para abordar la
naturaleza y sus fenómenos. Pero en este punto se suscitan una serie de
preguntas: ¿toda la fenomenología de la naturaleza se agota en el método
científico o metodología? Y aquí volvemos al principio de todo: la realidad
siempre resulta más compleja que nuestros sentidos e incluso que nuestras
herramientas. Si bien el microscopio nos reveló otro mundo, esto no lo cerró y
concluyó sino que simplemente lo abrió, con lo cual el horizonte del
conocimiento se extendió más todavía. Con cada nuevo descubrimiento en vez de
cerrarse el ciclo por el contrario se expande, como cuando hacemos un hoyo:
mientras más cavamos más grande es. Lo mismo para todos los instrumentos:
mientras más desarrollados son nos muestran más misterios por resolver. Es la
paradoja del conocimiento.
7. De modo que quienes seguimos el proceso científico con
fidelidad y precisión (y no con la fe de quien ve en él la respuesta y solución
a todas las preguntas) y nos damos cuenta que es una acumulación de datos
siempre incompletos sabemos que la "sorpresa" y los
"cambios" no son una excepción sino una constante, un característica
necesaria del conocimiento científico. Es un convencimiento que nunca se
llegará "al final" de todo (cosa que solo se obtiene a través de la
fe en una creencia y religión, ese "no más allá" que toda verdad
absoluta plantea) y que cada día, con cada nueva investigación, se amplían no
"la verdad" sino más bien la incertidumbre, la novedad, la idea del
infinito en todas sus dimensiones. Una de esas nociones es la existencia de
otros seres, tanto en lo microscópico como en lo macroscópico.
8. La misma reacción que tenían muchos ante las primeras
revelaciones del microscopio (en principio negación absoluta, luego duda y
finalmente sorpresa) se suscitan ante las revelaciones de otros seres fuera de
nuestra dimensión. Escepticismo, burla y menosprecio es la actitud natural del hombre
común ante cualquier novedad que se le presenta, incluso así provenga del
conocimiento científico. La "novedad" no siempre es bien recibida por
la gente puesto que necesariamente derriba ideas que se creían
"sagradas" e inconmovibles, ideas que para muchos vienen a ser su
verdad personal, aquello sobre lo cual sostiene sus creencias y
comportamientos. Para entender mejor esto recordemos el caso de la Teoría de la
Evolución y todo el revuelo que causó (y aún causa), de cómo ésta afectó de
manera tan directa a personas de todo nivel y condición (aún a científicos). Lo
mismo para la noción de seres inteligentes no humanos, a pesar de las pruebas
de que existen formas de vida extrañas como la fauna abisal, especies que en
muchos casos trastocan el "orden convencional" de lo que creemos que
es la vida (y de tal fauna hasta ahora solo se conoce menos del 5%).
9. Entonces ¿qué hacer? Mi propuesta es admitir el fenómeno a
pesar de que ello nos puede afectar tanto personalmente como socialmente. ¿Por
qué la ciencia "oficial" no lo reconoce? Por la misma razón que no le
reconocían a Galileo sus pruebas ni querían mirar por su telescopio: porque
ello perturba el orden y las verdades "oficiales". Si bien la Teoría
de la Evolución ocasionó mucha disputa y controversia, la revelación oficial de
la presencia de otro tipo de seres vivos a nuestro alrededor produciría una
mayor polémica y alteración del sistema puesto que tales seres no serían como
los de la fauna abisal ("inferiores" a nosotros a pesar de su rareza)
sino "superiores" en el manejo de la naturaleza. Dentro de la
mentalidad contemporánea donde "el conocimiento es poder" la idea de
que algo tenga más conocimiento (como lo serían tales seres) se asocia
inmediatamente al poder, y esto es lo que les aterra a los líderes de la
sociedad moderna. Piensan que necesariamente todo aquel que tiene más
conocimiento inevitablemente buscará tener "poder" y dominio sobre el
resto, o sea, trasladan su propia mentalidad a la de dichos seres.
10. Ello explicaría
entonces la reacción de la "ciencia oficial" ante tal fenomenología
siendo la misma que utilizaron los enemigos de Galileo: negación absoluta,
investigación somera, sarcasmo, sospecha de mala intención, acusación de
ignorancia y un largo etcétera. La ciencia contemporánea, dirigida y orientada
ex profesamente hacia la alimentación de la sociedad de mercado, no ve en tal
situación un motivo de investigación pues no sabría qué beneficios o ganancias
se obtendrían de comprobar que esos seres existen. "¿Qué ganamos con saberlo?"
dicen. "Al contrario, la gente va a creer más ellos que en nosotros,
puesto que conocen mejor a la naturaleza". Es la pérdida de poder entonces
lo que los aterra. Son los magos del rey que sienten amenazado su lugar de
importancia en la corte. ¿Cómo admitir que una cosa pueda romper las leyes de
la naturaleza que nosotros hemos descubierto y denominamos como
"universales"? Eso es un imposible, no por las leyes, sino por
nosotros. Y ahí está el problema: que la ciencia contemporánea está manejada y
manipulada por seres humanos, de carne y hueso, que comen, defecan y se
enferman como cualesquiera otros, así como también tienen ambiciones, virtudes
y defectos muy humanos. "La ciencia" como un cuerpo ajeno,
independiente del hombre y autónomo no existe: es solo un constructo que
utilizamos para ciertos discursos pero en verdad somos nosotros los que
decidimos cuándo ella es "verdad" y cuándo no. Es el científico real,
la persona, la que decide qué es lo verdadero y qué no, no así la propia "ley".
Las leyes no hablan, no respiran ni se expresan por sí solas: son
"interpretadas" por alguien que habla en nombre de ellas, y ese es el
tema en cuestión. Se trata entonces de una "verdad" que depende no de
los fenómenos en sí ni de lo que captan nuestros instrumentos sino de qué dice
el científico o la "autoridad" sobre ellos.
martes, 6 de diciembre de 2016
Tres mujeres paradigmáticas
Interesante entrevista de Gustavo Flores Quelopana a Sara Beatriz Guardia sobre su último libro. Tomado de Libros peruanos.com que dirige Virginia Vilchez Samanez.
martes, 15 de noviembre de 2016
Apuntes críticos a la noción de cultura de Mario Vargas Llosa (I)
Escribe: Claudio Chipana
Tomado de:
La cultura
la hacemos todos, no es el resultado exclusivo de un grupo privilegiado” (CCHG)
El
escritor latinoamericano ha dicho que que la cultura en su sentido tradicional,
tal como hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de
desaparecer, si es que no ha desparecido ya. Pero…
n un
libro reciente, “La
civilización del espectáculo” (2012)
de Mario Vargas Llosa, escritor y premio Nobel de literatura (2010), nos
presenta una visión nostálgica y no menos apocalíptica de la cultura
contemporánea. Nos dice que la cultura en su sentido tradicional, tal como
hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de desaparecer si
es que no ha desparecido ya.
La cultura se ha convertido en un
“espectáculo”, es decir en mero entretenimiento, banalidad y frivolidad. La
cultura es ahora un simple pasatiempo, nos dice el escritor.
Su libro confirmaría los temores
ya expresados por otro autor, TS Eliot, quien dedicó un libro (“Notes towards the definiton of culture, 1948″)
a la situación riesgosa de la cultura de su tiempo. En un pasaje citado por
Vargas Llosa el autor de “Tierra baldía” expresa su preocupación por la
“decadencia” de la cultura y de su eventual desaparición.
“La civilización del
espectáculo”, libro
compuesto de seis capítulos y varios artículos colocadas como “antecedentes”,
es a la vez, una reflexión sobre el desarrollo cultural reciente, una
teorización del concepto de cultura al lado de ciertas consideraciones
estéticas, y como hilo conductor de muchas de las elucubraciones sobre
las cultura del novelista es una declaración ideológica liberal.
Para el premio Nobel la tarea
literaria no se enemista con un compromiso político pues cultura y sociedad
están íntimamente imbricados.
Según Vargas Llosa los
intelectuales deben comprometerse con los problemas que le plantea su tiempo.
El compromiso personal de Vargas Llosa es con la noción liberal de
“libertad” y la sociedad “abierta”, concepto tomado del filósofo Karl
Popper, uno de los mentores del escritor. En Vargas Llosa la filosofía d
liberal oscila entre la idea clásica de la tolerancia y la soberanía del
individuo, y la doctrina del libre mercado, es decir, del neoliberalismo.
Más adelante veremos de qué modo
la concepción que tiene Vargas Llosa de la cultura se condice con su postura
liberal en la política.
Hay que recordar que Vargas Llosa
fue candidato presidencial por el movimiento pro libre mercado Fredemo en las
elecciones peruanas de 1990 y que perdiera ante Alberto Fujimori un populista
que devino en dictador. Fujimori actualmente purga condena por delitos de
corrupción y lesa humanidad.
Vargas Llosa alega que la cultura
tal como era 40 o 50 atrás se ha transformado tanto hasta haber devenido
en puro pasatiempo, goce instantáneo y consumo hedonista.
En esta tesis Vargas Llosa no
está solo. Cita y contrasta sus puntos de vista con los de otros autores como
es el caso del filósofo francés Gilles Lipovetsky quien en coautoría con Jean
Serroy ha escrito el libro “La
cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada” (2010).
Para estos autores la cultura
mundo es la cultura de masas, la cual ya no es elitista pero está marcada por
el consumismo individualista a ultranza. Esta cultura hiper consumista sin
embargo a diferencia de Vargas Llosa no ha significado necesariamente el fin de
la cultura sino que lo que hay es una pugna entre el hiper consumismo y la
búsqueda de otras opciones tal como ocurre con los jóvenes hacia estilos de
vida alternativos.
En consecuencia, a diferencia de
Vargas Llosa, Lipovetsky encuentra que hay otras alternativas a la
banalización de la cultura que van más allá de la alta cultura.
Otro autor a cuyas ideas sobre la
cultura pasa revista Vargas Llosa es Guy Debord quien publicó en 1967 “La societé du spectacle”.
Para este filósofo marxista el
“espectáculo” de la sociedad engarza con la noción de alienación tal como
aparece en los Manuscritos de Marx de 1844.
En la sociedad del espectáculo la
representación y la ilusión tienen primacía sobre el ser y el vivir. Debord
encuentra que el fenómeno del espectáculo como un resultado de la alienación y
de la cosificación del hombre y tiene una raigambre social y económica,
no sólo cultural.
De ahí que para Debord resulta
esencial cambiar la sociedad del espectáculo por medio de la acción
revolucionaria. Para Vargas Llosa el espectáculo es una cuestión exclusivamente
cultural. (Continuará…)
Utopías conservadoras, leyendo a Vargas Llosa (II)
Tomado de:
Las utopías conservadoras están en boga en América Latina y
en el mundo Occidental y están a la ofensiva.
Si hay una
ideología que subyace al libro “La
civilización del espectáculo” – CdE (Vargas
Llosa Mario, Punto de lectura, México, 2015), es la ideología
liberal la cual el escritor ha defendido abiertamente como cuando candidato
presidencial. La CdE no sólo es un manifiesto cultural sino también como un
manifiesto político.
El hilo conductor de las ideas
sobre la cultura expuestos en este libro corre parejo con una lógica política
de corte liberal.
Pero dicho pensamiento liberal no
calza únicamente con el pensamiento clásico liberal de la fe puesta en el
progreso y en la tolerancia.
Vargas Llosa va más allá hasta
abrazar el ideario neoliberal aunque en el libro ello quede solamente insinuado
cuando enfila sus ataques a gobiernos como Venezuela y Cuba y otros gobiernos
que han emprendido una ruta anti neoliberal.
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| Claudio Chipana leyendo su ponencia en Latinoamerican house |
Los regímenes progresistas de
America latina son un freno para la “democracia” y la “libertad”, léase, la
libertad de mercado (Ver “Mario Vargas Llosa: Confessions of a Latin American
Liberal” ).
Cuando fue candidato en 1990 presentó un conjunto de recetas ostensiblemente
neoliberales.
Vargas Llosa ha declarado que se
considera utópico en todo “menos en política” (El País, 29-03-03).
Sin embargo, en línea con la
derecha liberal internacional su pensamiento político encuadra en lo que
se ha denominado la utopía conservadora hoy hegemónica en el mundo occidental.
No es casual que los mentores de Vargas Llosa sean no sólo los pensadores
liberales del siglo de las luces, sino también Popper, Von Mises, Hayek, y
otros propulsores del modelo neoliberal (En 1947 hubo un importante cónclave
del pensamiento neoliberal. Ver “El Neoliberalismo y su concepto del Hombre: La Sociedad
Mont Pelerin”).
Las utopías conservadoras están
en boga en America Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva. El
neoliberalismo pone el acento en el libre mercado, la privatización y una
escasa participación del Estado.
Vargas Llosa evidencia su postura
elitista en relación a la cultura al postular que la degradación de la cultura
se debe al hecho de que se ha masificado y “democratizado”. Al
democratizarse, dice Vargas Llosa la cultura gana en cantidad pero pierde en
calidad (Vargas Llosa, 2015, p 35).
La masificación de la cultura por
los medios audiovisuales que ha dado lugar al predominio de la imagen, ha
traído consigo la pérdida del lugar que ocupaba la “alta cultura”. Para
revertir ello las elites selectas deben seguir jugando un papel central
en la preservación de la cultura. La salida no es mirar hacia el futuro sino
volver la mirada al pasado, a la era privilegiada de la alta cultura.
“Confieso que tengo poca
curiosidad por el futuro, en el que, como van las cosas, tiendo a descreer”
manifiesta el escritor (Ibid, p. 203). Vargas Llosa refuerza su añoranza por
aquel pasado cuando dice que las elites son necesarias “si no queremos
progresar sin rumbo, a ciegas, como autómatas, hacia nuestra propia
desintegración” (Ibid, p 73).
Así, Vargas Llosa descarta del
todo la posibilidad de que la cultura popular, ya sea en su sentido
bakhtiniano, en tanto respuesta del pueblo frente a la cultura oficial, o como
“low brow culture”, es decir, como opuesta a la alta cultura (“high brow”
culture) pueda hacer renacer la cultura de la banalización en que se
halla. Lo popular como la expresión cultural de los de abajo es tan nocivo como
la cultura de masas creada por las corporaciones mediáticas.
Vargas Llosa no hace mayores
distingos entre ambas manifestaciones de lo popular.
Más allá de las frases
declarativas en defensa de la “libertad” y la sociedad “abierta” Vargas Llosa
va en contra la corriente multicultural en Europa echando mano a argumentos
contra el multiculturalismo y la “corrección política”. Se pronuncia así en contra
del uso del velo islámico en las escuelas francesas. Para el novelista esta es una
decisión “justa y democrática”
(Ibid, p 187).
Las familias musulmanas no deben
preservar su cultura, deben “ajustar su conducta a las leyes vigentes”, o sea
asimilarse a la cultura de la mayoría. Sin embargo adopta un parecer un tanto
distinto cuando sostiene que sectas religiosas como la “cienciología”
“deberían ser no sólo respetadas, sino fomentadas”. Hasta aquí algunas aporías
del liberalismo conservador de Mario Vargas Llosa.
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| Jeremy Corbyn con los representantes latinoamericanos. A su lado Claudio Chipana. |
lunes, 31 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Víctor Mazzi: “Han tratado de hacernos invisibles”
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| Mazzi presenta Inkas y filósofos. Foto: David Huamani. |
El investigador acaba de publicar Inkas y filósofos, ensayo que
rastrea el ejercicio reflexivo en el antiguo Perú.
n día como hoy, en 1492, Cristóbal
Colón llegó
a América. En ese marco, el investigador Víctor
Mazzi Huaycucho ha
querido desandar el Perú antiguo. Acaba de publicar Inkas
y filósofos. Posturas, teorías, estudio de fuentes de interpretación,
un libro que rastrea el ejercicio reflexivo en el Tahuantinsuyo.
“Lo que intento demostrar es que existe una tradición en nuestra identidad reflexiva, en que hubo ejercicio filosófico en el Perú antiguo”, afirma Mazzi.
“Lo que intento demostrar es que existe una tradición en nuestra identidad reflexiva, en que hubo ejercicio filosófico en el Perú antiguo”, afirma Mazzi.
-¿En qué basas tus estudios?
Este es un tema polémico, debatible, pero tiene sus
antecedentes. En 1965 se hizo un coloquio sobre filosofía inca y dentro de
poco, en noviembre, San Marcos va a realizar un coloquio sobre filosofía
andina. Y el tema trata justamente de hacer una comparación entre las
similitudes de la reflexión europea y el saber y la reflexión que tuvimos antes
de la presencia hispana en el Perú. El libro plantea un reto, el comprendernos
a nosotros mismos, ya que han tratado de hacernos invisibles, nos han puesto
muros tratando de ocultar muchos valores de nuestra cultura. Antiguamente, en el
Perú, la sabiduría, la reflexión también eran tópicos comunes como en cualquier
civilización.
-La famosa frase sabia de ama llulla, ama
quella, ama sua, ¿es cierta o falsa?
Es falsa. Cuando uno revisa las crónicas que han escrito los
cronistas nativos, mestizos o españoles, no se encuentra esa frase. En
realidad, es parte de la catequización que se impuso como un resumen de las
normas morales europeas en el Perú. Pero las normas morales europeas que
nosotros hemos tenido son más.
-En Europa se rastrea la filosofía en
los escritos, ¿en el Tahuantinsuyo, dónde las rastreamos?
Buena pregunta. La primera fuente son tokapus, porque no se
piensa con conceptos escritos sino con símbolos. La segunda fuente son los
quipus narrativos. Hay otras formas de quipus de donde se han extraído poesías,
los registros de astronomía, estadística. Y tercero, las fuentes manuscritas,
sobre todo los juicios, las probanzas de servicio en donde cada cosa que se
dijo, se envió o pactó entre los curacas y los españoles, quedó registrado en
quipus. Esos quipus, cuando hubo probanza de servicio, se utilizaron como
documentos de respaldo.
-Cuando presentas así a los quipus, ya
estás afirmando que los quipus son una suerte de fuente documentaria.
Así es. Pero
tenemos una ventaja. Muchos españoles lograron que los curacas leyeran los quipus y esos quipus se
transcribieron en manuscrito.
-¿Hay prueba de eso?
Claro. Están en las crónicas de Cristóbal de Molina. El cronista
hizo leer a los curacas del Cusco sus quipus y él los transcribió al runasimi
colonial. El quipu físicamente ya no existe, pero la versión del quipu sí está
en los manuscritos hispanos.
-Hay quipus que se hallan en sitios
arqueológicos, el problema es que nadie sabe leerlos.
Exacto. Es que los quipus son etnocategoriales, no hay un quipu
universal en todo el Tahuantinsuyo. Cada provincia tenía su propio quipu. El
quipu de Jauja no se puede leer como el quipu de Ica. Son distintos, varía en
su codificación del color, número, tamaño, etc.
-¿Quiénes eran los filósofos?, ¿el
amauta?, ¿el inca?
Hay distintas categorías. En realidad, esto comienza con el Inca
Garcilaso, que llama a los amautas, que son los filósofos del inca. Y en la
literatura europea nadie cuestionó que era así. Posteriormente surgió el debate
de que eso no es filosofía. Pero quiénes eran los “filósofos”, había distintas
tipos de personas que reflexionaban. Guamán Poma dibuja a Juan Yunpa, que
reflexionaba sobre astronomía y aparece en un dibujo con un quipu en la mano.
Ese quipu le da el sistema de periodificación calendárica para ver el tiempo,
espacio, momento de la siembra, una periodificación que los europeos no
entendían. Pachacútec es uno de los más grandes filósofos que hubo en el
antiguo Perú y no se le reconoce, ¿por qué razón?, porque la idea de filósofo
es la europea. Otro filósofo es Manco Cápac, que reflexiona sobre el proceso de
vaticinio y el concepto de verdad y mentira y el fracaso de la verdad.
-¿Pero Manco Cápac no es un mito?
Eso es lo que dicen todos los estudios. Hay incas que le llaman
míticos porque la fuente documental no los registra. En Santa Cruz Pachacútec
sí están las oraciones de Manco Cápac. Los filósofos podrían ser los yuyarunas,
“el que piensa”, pero en Huarochirí se llamaban checa, que hacían vaticinios
basados en un sistema calendárico, igual que los europeos.
-¿Queda algo de eso?
Lo que ocurrió aquí es que los registros posteriores coloniales
han ido desvirtuando el original en el afán de proponer un catecismo, una
evangelización destruyendo huacas. Han cambiado sus sentidos y uno se da cuenta
de eso cuando los coteja con las fuentes manuscritas primigenias. Ahí reside el
valor de la reflexión de los antiguos sabios del Perú.
El dato
·
El autor. Es profesor de la Universidad Villarreal y La Cantuta.
Anteriormente ha publicado Presentación de Juan Yunpa (1994), Mito y
racionalidad en el Manuscrito quechua de Huarochirí (1995) y Epistemología.
Selección de lecturas (2007).
Edición impresa del miércoles 12 de octubre 2016.
martes, 11 de octubre de 2016
Antonio Melis, In memoriam
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| Lima, 1994. Simposio Internacional José Carlos Mariátegui. Roland Forges, Antonio Melis y Sara Beatriz Guardia. |
Antonio Rengifo Balarezo
rengifoantonio@gmail.com
ntonio Melis (1942-2016), crítico literario y profesor de
literatura hispanoamericana de la universidad de Siena, fue quien consagró a
nuestro Mariátegui como el primer marxista de América en su ensayo «J. C.
Mariátegui primo marxista d'America»,
publicado en Crítica Marxista, revista teórica del Partido Comunista Italiano,
marzo-abril de 1967.
Desde aquella fecha, el mismo, consagró varias décadas de su
existencia a la investigación y difusión de la obra mariateguiana. Sus contribuciones son fundamentales. Así
como Melis en Italia, hay mariateguistas en todas partes, hasta en la China;
pero, de todos ellos, emerge la figura de Antonio Melis como el primer
mariateguista extranjero del mundo. Esto
me permito afirmarlo porque él ya no está entre nosotros y no hubiera sido de
su agrado. Pues, era un hombre de una sencillez elegante. (Valga el oxímoron).
Un infarto cardiaco segó la vida de Antonio Melis el domingo
7 de agosto en La Paz, Bolivia, víspera de la inauguración de las XII Jornadas
Andinas de Literatura Latinoamericana (JALLA).
¿Quién le presentó a Mariátegui?
Ahora es oportuno saber cómo se produjo el acercamiento de
Melis hacia Mariátegui o, mejor dicho, quién se lo presentó. El propio Melis
nos informa, fue el poeta peruano Xavier Abril de Vivero (1905-1990), autor de
Poesía soñada. Xavier sabía que la obra y la vida de Mariátegui seducen a las
personas sensibles; más aún a un jovencito como Melis. Tal vez le auguró una
relación entrañable con Mariátegui diciéndole: Mariátegui será más amigo tuyo que mío.
Melis había contraído una «deuda inmensa» con Xavier Abril
hasta que por fin decidió liberarse.
Pongamos atención a lo que dijo:
Escuché por primera vez sus palabras en los Sesenta, cuando
era estudiante en la Universidad de Padova y mi profesor de Literatura
Hispanoamericana, el conocido vallejista Giovanni Meo Zilio, lo invitó a dar
una charla a sus alumnos. De 1965 a 1967 tuve el privilegio de trabajar a su
lado en el IstitutoIspanico de la Universidad de Firenze, dirigido por el gran
hispanista OresteMacrí, junto con el ya recordado Meo Zilio, con el traductor
de Vallejo, Eguren y Belli, Roberto Paoli, y con Giuseppe D’Angelo, quien más
tarde fue un excelente agregado cultural de Italia en el Perú, durante el
gobierno presidido por Velasco
Alvarado.(http://www.pacarinadelsur.com/home/brisas/1047-el-enigma-de-xavier-abril-un-caso-de-damnatio-memoriaehttps://hawansuyo.com/2016/08/17/el-enigma-de-xavier-abril-un-caso-de-damnatio-memoriae-antonio-melis/)
La «deuda inmensa» de Melis con Xavier Abril no fue
únicamente por haberle presentado a Mariátegui; sino también por haberse
encontrado con el mismo Xavier Abril; poeta de su aprecio y silenciado en el
Perú, a pesar de su gran calidad estética. Le dedicó un esclarecedor estudio;
que, por lo valioso, es ejemplo de cómo se hace una crítica literaria.
Aparte de Xavier Abril y de la propia sensibilidad personal
de Melis, el otro influjo fue el contexto histórico que le tocó vivir; ya que
estuvo envuelto por la atmósfera de sensibilización y expectativa ocasionada
por la Revolución Cubana en la década del 60, la rebelión juvenil de los
universitarios parisinos del año 1968 y por la Revolución nacionalista del Perú
en la década del 70.
Melis llega al Perú
Melis llega al Perú por primera vez en el año 1970. Otros italianos también fueron atraídos al
Perú: el diplomático Giuseppe D’Angelo, como ya lo mencionó Melis y la
napolitana Laura González del Castillo. Laura había pertenecido al partido
comunista italiano y era traductora de la editorial Feltrinelli; la versión
italiana de los textos del Che Guevara es obra suya.
Melis en el Perú fue un enamorado afortunado de José Carlos;
puesto que fue un enamorado consentido por la familia. Estableció una relación fraterna con su
paisana Anita Chiappe Vda. de Mariátegui y con sus hijos. En sus estancias limeñas se alojaba en casa
de Javier Mariátegui. La familia puso a
su disposición el archivo personal de José Carlos y su editorial.
Melis asumió la tarea
de organizar, anotar y prologar la correspondencia de Mariátegui. En dos viajes a Lima culminó su loable tarea. A la compilación de cartas habían contribuido
varias personas y, por supuesto, la familia.
En los finales de su trabajo, Melis se había detenido; no encontraba
datos referidos a Néstor Martos para la sección Noticias
bio-bibliográficas. Estaba algo agotado
del esfuerzo, quería terminar cuanto antes; pero no podía y, como última instancia,
me pregunta: «tocayo, ¿tú sabes algo?»
Sonriendo, le respondo: «la solución está al alcance de tu mano. ¡Es el
papá del poeta Marco Martos!» En septiembre de 1984 ocurrió el alumbramiento de
Correspondencia de José Carlos Mariátegui
en dos tomos, bajo el sello de la Empresa Editora Amauta S.A.
Melis en Lima estableció una cordial relación con otro
antiguo e insigne enamorado de Mariátegui: Guillermo Rouillon Duharte (1917-1978). Como sabemos, Rouillon, pese a sus
limitaciones económica, se consagró a elaborar su monumental biografía de
Mariátegui. Con todo derecho, Rouillon
es el biógrafo de Mariátegui por antonomasia.
Sin embargo, no ha tenido en nuestro país el debido reconocimiento. Para suplir la calamitosa omisión, Melis
desde Italia le envía una nota el año 1992 a la señora Armida Picón Vda. de
Rouillon:
A casi treinta años de su primera aparición, La Bio-bibliografía de José Carlos Mariátegui de Guillermo Rouillon, sigue representando un punto de referencia imprescindible para los mariateguistas de todo el mundo. Cuando en 1989 apareció el N°1 del Anuario Mariateguiano, la redacción se propuso, entre otras cosas, reanudar ese inestimable trabajo. Pero sería injusto olvidar su monumental biografía de Mariátegui. Guillermo llegó a ver impresa, por su desaparición prematura, solamente el I tomo de su empresa. Ya he expresado, en su momento, mi apreciación por esta tarea inspirada por su profunda adhesión a la figura de José Carlos. En esta oportunidad quiero destacar sobre todo la larga correspondencia con su autor durante la elaboración del II tomo. Sus cartas de esos años, dirigidas a conseguir toda la información posible sobre los personajes conocidos por Mariátegui durante su estadía en Italia, son un testimonio de su estilo de trabajo acucioso. Restituir al público de los investigadores de la obra mariateguiana el fruto de su indagación larga y amorosa, no es sólo un aporte a los estudios. Es, en primer lugar, un acto de justicia hacia un intelectual lejano de las modas y del oficialismo y animado por una búsqueda apasionada de la verdad. (Mariátegui, suscitador de peruanidad. Guillermo Rouillon Duharte. Prólogo, selección y notas: Guillermo Yucra Moreno. Lima: Fondo editorial de Universidad Nacional Mayor de San Marcos, julio del 2013, p. 239).
Para Guillermo Rouillon no pasó desapercibido el libro de
Melis, José Carlos Mariátegui: vanguardia
política y vanguardia artística. Se publicó en Milán el año 1975. La reseña
de Rouillon apareció en la página editorial del diario El Comercio de Lima el
19 de noviembre de 1975. Entresacamos un párrafo:
(…) Esta selección viene precedida de un medular y básico
prólogo, en el cual el autor hace un profundo y original análisis de la
evolución artística y literaria de Mariátegui que, desde luego, se halla
íntimamente vinculada con el desarrollo de su vocación ideopolítica (…)
He obviado el itinerario mariateguiano de Melis; pero, quien
quisiera seguirlo puede consultar el ensayo del sociólogo peruano y
sanmarquino, Carlos Arroyo: La parábola mariateguiana de Antonio Melis.
Antonio, concluyo este breve recordatorio con un brindis,
música y una frase tuya. Como tú sabes, a principios del presente año, te envié
una nota en la que te decía: «si alguna vez fuera a Italia quisiera hacer un
brindis contigo con el vino que le gustaba a Mariátegui: el dulce y rubio vino
de Frascati». Me respondiste: «disculpa tocayo que te desilusione; pero no es
de los mejores vinos». Ahora, con tu
respuesta, entiendo más a Mariátegui; ¡en esa época estaba enamorado y todo
para él tenía sabor a Gloria! Tocayo, te
digo que estando contigo cualquier vino tiene sabor a Gloria! Escuchemos el cassette que me obsequiaste —en tus primeras venidas
a Lima— para que
apreciara tu hijo, integrante de una banda de rock. Finalmente, la frase muy tuya y rotunda: la cultura siempre es roja.
¡Hasta luego, tocayo!
sábado, 8 de octubre de 2016
Enrique Dussel: “La filosofía europea no es universal”
Por: Steven Navarrete Cardona/ Ciudad de México
Tomado de: El Espectador.
El filósofo Enrique Dussel explica la apuesta a la descolonización del conocimiento en América Latina como una salida a la crisis medioambiental actual.
Enrique Dussel es profesor en el Departamento de Filosofía en la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Iztapalapa (ciudad de México) y
licenciado en filosofía de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza
(Argentina), país del cual tuvo que salir exiliado en 1975.
También
cuenta con un doctorado en filosofía de la Universidad Complutense de Madrid,
un doctorado en historia en La Sorbonne de París y una licencia en teología en
París y Münster.
En
entrevista con El Espectador, en Ciudad de México, habló de cómo la tecnología
no ha podido encontrar una salida concreta a la crisis ambiental.
Hablemos
de lo que significa descolonizar el pensamiento, una idea que usted y el
Grupo de investigación modernidad/colonialidad han venido impulsando en las
academias de América Latina y el mundo.
Ahora
tiene más actualidad que nunca lo que comencé a escribir hace 40 años. Pero al
mismo tiempo, gracias a Aníbal Quijano y a otro grupo de profesores en Estados
Unidos y en otros países, este tema de la descolonización epistemológica ha
tomado mucha fuerza. Creo que nuestra problemática empieza a tocar eso que se
llama ‘pensamiento universal’, que es el eurocentrismo pero ahora globalizado.
Hemos empezado a poner nuestras preguntas a un nivel mundial, lo que nunca
había acontecido, éramos una periferia intelectual de segunda. Nuestros
filósofos de la U. Nacional y sobre todo de la universidad de los Andes siguen
repitiendo a los europeos como Heidegger y Habermas. Yo conozco y conocí
personalmente a muchos de estos filósofos europeos que hemos endiosado en las
academias, pero en la actualidad pensamos más allá que ellos y planteamos
problemas que no pueden dimensionar porque no tienen la experiencia y porque se
han encapsulado en un provincialismo que ya debe quedar en el pasado.
¿Por
qué cree que la apuesta por la descolonización del conocimiento está tomando fuerza
en las academias de filosofía del mundo y está quitándole terreno a la
filosofía analítica y otras tendencias?
La
filosofía analítica es una filosofía del lenguaje, formalista. La misma escuela
de Frankfurt ya habían realizado una fuerte crítica a su repetición de lo real
pero fetichizado, moviéndose hacia un pensamiento abstracto que puede ser dicho
en cualquier lugar y no vale para ninguno en concreto, lo que resulta en una
generalización. Leer el trabajo de Karl-Otto Apel me permitió hacer una crítica
a la filosofía analítica. Ha sido un diálogo largo con él, maestro de
Habermas. Allí capté muchas cosas que me faltaban y ese diálogo me resultó muy
provechoso. De igual forma ellos ya habían caído en un cierto formalismo
eurocéntrico del cual no han salido, mientras que nosotros hemos avanzado
mucho más en en diversos temas.
Entonces,
¿la apuesta de la descolonización epistemológica está tomando fuerza debido a
que se da cuenta de la realidad práctica ?
Hacia
1969 e inicios de 1970 Salazar Bondy hizo una pregunta crucial ¿es posible una
filosofía en América Latina? y respondía ‘no, porque somos colonia’. A ello se
le sumó la respuesta del mexicano Leopoldo Zea quien dijo; ‘no, porque la
filosofía es universal y siempre se practicó’. En este debate terció la
Filosofía de la Liberación que afirma que desde luego siempre existió una
filosofía latinoamericana, pero nunca fue reconocida mundialmente y los
filósofos latinoamericanos en muchos casos no aparecen en la historia de la
filosofía universal. La filosofía Europea no es universal. Empezar a pensar en
estas condiciones y cómo librarnos de esa situación de periferia, -para usar
los términos de aquellos años de centro periferia de la teoría de la
Dependencia- es empezar a pensar de otra manera.
¿Cuál
es la finalidad de la apuesta por la descolonización epistemológica?
La
crítica al eurocentrismo va a ser que los europeos se descubran a sí mismos. No
sólo que descubran el ‘Sur’, sino que examinen el papel que ha cumplido Europa
en la modernidad. También va a impulsarles a tomar conciencia de que muchos de
sus inventos vienen de Asia y Oriente. Ellos quieren ayudar a los países que
fueron sus colonias y que hoy están en crisis pero invierten el 1% y sacan el
99% en el intercambio desigual del capitalismo. La tasa de ganancia tiene que
dejar de ser el criterio de racionalidad, tenemos que pasar a criterios
cualitativos, a criterios tales como si las personas viven mejor. Esa ‘no
conciencia’ de ser el sujeto de dominación junto a grandes descubrimientos tecnológicos
de la modernidad que también tocan su límite ecológico, están liquidando a la
humanidad. Por eso Walter Benjamín habla de la necesidad de usar el ‘freno de
emergencia’, pero no hay freno, ni siquiera la tecnología lo ha descubierto
porque el capitalismo no tiene freno, el aumento en la tasa de ganancia es
infinito, además los que acumulan capital nunca estarán saciados.
Háblenos
un poco más de la modernidad…
La
modernidad está llegando a su límite de destrucción de la vida en la tierra y
generando una desigualdad gigantesca. Eso es eurocentrismo porque creen que han
construido una gran civilización. En parte sí, pero fue algo que empezó en
China y en el mundo Árabe, como lo evidencian las matemáticas y los vestigios
de revolución industrial en China mucho antes que en Inglaterra. Además, los
europeos dependen de Asia y no lo reconocen. Por supuesto en Asía también hay
otras formas que están aniquilando el mundo, como el estanilismo chino que ha
superado en producción a los Estados Unidos causando igual o más daños
ecológicos con su modelo de producción.
¿Por
qué nunca usa el concepto de ‘posmodernidad’?
La
crítica es a la modernidad. La posmodernidad es una etapa última de la
modernidad. Desde que surgió la idea de lo posmoderno, yo realicé una fuerte crítica
pues es una apuesta eurocéntrica. El mundo nunca vivirá ‘la condición
posmoderna’ porque desapareceríamos antes por situaciones ecológicas, si
viviéramos el mismo estilo de vida de Europa necesitaríamos otro planeta para
sustentar nuestro estilo de vida. De lo que se trata es de ir más allá de la
modernidad, en una nueva edad del mundo, que va a ser poscapitalista y
ecológica. El pensamiento decolonial va a redescubrir Europa, por ello hay que
pensar en una nueva sociedad, la palabra socialismo le queda muy chica.
Entonces,
¿qué modelo propone?
Una
nueva edad a la que quizá la palabra socialismo le queda muy chica, ya que
hemos visto que también es antiecológica y no contempla la liberación de la
mujer ni la naturaleza, ni el respeto a los ancianos. Marx sí, pero no el
socialismo. Debemos construir una nueva visión y a eso le llamo
‘transmodernidad’, no posmodernidad. Se trata de un debate que dio Bolívar
Echeverría quien decía que teníamos que impulsar una modernidad sin
capitalismo. Pienso que tenemos que ir más allá de la modernidad y del
capitalismo que es la economía de la modernidad. No se puede ir más allá del
capitalismo sin ir más allá de la modernidad, el marco categorial moderno es el
problema, ya que sustenta una economía devastadora.
Algunos
de los gobiernos latinoamericanos se encuentran en un tremendo dilema: ahogarse
en los préstamos internacionales o crecer económicamente usando los recursos
naturales que existen en sus territorios ¿cuál es su opinión?
En
mi último libro ‘16 Tesis de Economía Política’,- publicado por la editorial
Siglo XXI Editores- lo que muestro es que no una hay alternativa sino que
existen muchas. El capitalismo va a terminar porque nada es eterno, pero no hay
que señalar de inmediato qué alternativa ya concluida y fija se tiene a la
mano. El capitalismo surgió contra el feudalismo y ni siquiera sabían lo que
estaban haciendo. Nunca una alternativa tiene un sistema explícito, ni siquiera
el socialismo, puesto que como vimos, era mucho más racional que el capitalismo
y quería producir mucho más deformando las ideas de Marx. Por supuesto el
mercado tampoco es la solución.
Algunos
críticos han señalado que buscar en siglos pasados la solución al presente en
otras realidades sería algo contradictorio a la apuesta de la descolonización.
¿Usted qué piensa?
La
teoría surge de la praxis, y la praxis va por tanteos. Sí voy por una calle y
si no tiene salida. La vida fue evolucionando sin un proyecto, no era
teleológica sino que construía criterios. No ha habido un proyecto teleológico
implícito en las macromoléculas del universo para producir la vida. Todo ello
fue pasando. Lo que sí puedo hacer es criticar con vehemencia al
sistema actual y sus límites que se han vuelto peligrosos porque van hacia la
extinción de la especie humana. En ese sentido Bolivia es el país más
interesante hoy, porque las comunidades indígenas no han perdido sus
tradiciones, estuvieron antes de la modernidad, durante y estarán después de la
modernidad. Tienen criterios ejemplares como el respeto a la naturaleza, que es
una actitud metafísica y ética que hay que recuperar.
Europa
tiene en su mismo corazón grandes pensadores críticos, y la crítica decolonial
no se trata de rechazar lo que hicieron en Europa sino saber quiénes
hicieron la crítica a la modernidad, cómo se transforma en pertinente, y cómo
puedo desarrollarla. No es descartar todo lo logrado por Europa. De cada
civilización tomemos lo fuerte, lo interesante, lo crítico y lo desarrollaremos
en la situación actual.
¿Desde
qué época se puede rastrear la crítica a la modernidad y la filosofía
Latinoamericana en nuestro continente?
Por
ejemplo en el año 1514, Bartolomé de las Casas realizó una fuerte crítica
a la violencia contra los indígenas, lo que se convierte en una crítica a la
modernidad misma, un siglo antes de la producción filosófica de Hobbes y Hume.
De las Casas es tan sólo uno de los ejemplos de los hombres que ya sentaban su
pensamiento en el siglo XVI y que se anticipaban a la modernidad. Lo que pasa
es que este siglo desapareció de la historia que se ha hecho hegemónica con las
obras de Hobbes, Hume y Kant, y lo que paso en el siglo XVI no se
estudia.
Entonces,
la primera tarea epistemológica es repensar el largo siglo XVI cuyo centro fue
España y la primera experiencia fue América Latina, esto quiere decir que
nosotros somos la otra cara de la modernidad desde hace cinco siglos.
¿Pero,
incluir y aceptar en pleno esas categorías ‘impuestas’ no sería desconocer la
variedad de modos de producción que conviven en América Latina en una misma
espacialidad y temporalidad?
En
América Latina hay una elite criolla y moderna, además racista como dice Aníbal
Quijano, pero colonial de todas formas. Bolívar en la Carta de Jamaica se
pregunta ¿quiénes somos? y no sabe responder porque él es blanco criollo. Sí
usted le hace esa misma pregunta a un indígena, sí sabe que responderle porque
ha estado desde hace miles de años siempre. Bolívar pertenece a una elite,
modernizada blanca y colonial, entonces lucha contra la colonialidad a medias,
políticamente crea el estado y los demás aparatos pero no se da cuenta de todo
lo que hay que descolonizar como la ciencia, la ideología, la economía. El
pensamiento latinoamericano ha puesto grandes preguntas de significación
mundial, nuestros libros han sido traducidos a todas las lenguas, ahora pensamos
y ya cuando decimos algo nos miran con respeto.
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