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| Carátula del libro de Pedro S. Zulen. |
Tomado de:
https://www.servindi.org/actualidad-informes/23/06/2024/pedro-zulen-precursor-del-socialismo-peruano
Publicado: 23/06/2024
“A cien años de la desaparición física de Pedro S. Zulen, aún el circuito cultural peruano lo desdeña y oculta, por lo que esperamos que futuras generaciones de pensadores le otorguen reconocimiento a su obra y pensamiento”.
Por Jorge Agurto
Servindi, 23 de junio, 2024.- El viernes 21 de junio fue un día memorable por varias razones. No solo se iniciaron las conmemoraciones por el Inti Raymi, Aidesep convocó y lideró una marcha contra la destrucción de la democracia sino que por la noche se presentó un texto encomiable en la Casa Museo Mariátegui.
Me refiero a “Gamonalismo y Centralismo” del escritor,
critico, catedrático y ensayista Pedro S. Zulen, cofundador y secretario
general de la Asociación Pro-Indígena (API), surgida en 1909 como la primera
asociación para abogar por los derechos de las comunidades indígenas en Perú
(1).
De ascendencia china, Zulen fue bachiller en Letras por la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aunque fue conocido por ser director
de la biblioteca de esta universidad y por su intenso activismo a favor de las
comunidades indígenas.
El libro “Gamonalismo y Centralismo” es una de las obras
claves de este militante social cuyo texto se extravió luego de haber sido
enviado a la editorial de Saturnino Calleja en Madrid (España) para su edición
e impresión.
Sin embargo, un índice de los textos que formaban dicho
libro fue recuperado por la familia. Gracias al laborioso trabajo del
historiador Wilfredo Kapsoli, conjugando esfuerzos con Víctor Mazzi Huaycucho,
pudieron recomponer y ampliar la obra.
Se trata así de la primera edición de un libro que se fue
construyendo con textos escritos entre 1909 a 1921, y que sale a la luz en una
bella edición, cuya carátula porta un cuadro al óleo de Bruno Portuguez
Nolasco.
El libro de 360 páginas contiene un estudio preliminar
escrito por Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi, en el que se describen las grandes
líneas de evolución del pensamiento de Pedro Zulen.
En él se destaca la defensa de la causa indígena y su
crítica al centralismo por conservar la estructura organizativa del antiguo
régimen colonial sin valorar la diversidad cultural y territorial del Perú.
Pedro S. Zulen analizó diversas propuestas políticas
surgidas contra el centralismo como el federalismo y el regionalismo en sus
diversas expresiones y latitudes, léase
Estados Unidos, donde Zulen estudió en la Universidad de Harvard.
Su búsqueda de alternativas políticas lo llevó a editar el
semanario “La Autonomía”, órgano dedicado a realizar propaganda a favor de una
reforma política del sistema de gobierno.
“Pedro S. Zulen –antecediendo trece años a José Carlos Mariátegui– postuló que la solución adecuada al latifundismo era “una revolución que cambie radicalmente este estado de cosas” (p. 47).
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| Imagen afiche evento |
Un hallazgo para los investigadores fue el análisis de dos textos
proporcionados por Esther, hermana de Pedro Zulen y que testimonian la
convicción socialista a la que arribó en su búsqueda de alternativas a los
problemas peruanos.
El primer texto es “Socialismo y problema social peruano”,
un discurso pronunciado el 1 de mayo de 1918 en la plaza de Jauja, bajo el
auspicio de la asociación obrera.
Zulen concluyó su discurso convocando a la población
indígena a abrir los ojos y prepararse ante la crisis “cuando la población
reclame sus derechos con las armas en la mano”.
Advirtió que el ciclo de la guerra civil en México también
se podía repetir en Perú. El camino que queda es que la clase dirigente
implante la justicia en todo el territorio y que se edifique “el país que
todavía no hemos hecho”, pues con ello se logrará que el Perú resurja mañana
“consciente, grande y poderoso”.
El segundo texto es “Socialistas de nuevo cuño” en el que
deslinda con el confusionismo al interior del Comité de Propaganda Socialista
surgido en 1918, donde hubo tendencias reformistas y de colaboración de clase
por algunos de sus mentores.
Si bien el texto no llegó a ser publicado resume las
impresiones de Zulen sobre las pretensiones de un grupo de pequeñoburgueses que
pretendían asumir la representación obrera en la campaña electoral de 1919.
Zulen deslindó con los partidos políticos “de opereta” que
no representaban sus ideales e intereses económicos y sociales.
Cabe destacar que la evolución ideológica de Zulen hacia el
socialismo sigue un camino distinto al de Mariátegui, y –en algunos temas– lo
antecede y lo nutre en temas como regionalismo y centralismo.
Además, Zulen llega al socialismo por la vía de Piotr
Kropotkin, Emile Vandervelde, aunque reconoce en sus textos que Karl Marx fue
el primero que trató científicamente la cuestión de la evolución histórica de
la humanidad a través de la lucha de clases.
En efecto, la copiosa formación intelectual de Zulen asimiló ideas de Rousseau, Abraham Lincoln, y advirtió que después de la revolución de La Comuna de París en 1848 el socialismo teórico se transformó en su forma práctica en una filosofía para la acción.
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| El maestro Wilfredo Kapsoli Escudero sigue dando cátedra dentro y fuera de las universidades. Foto: Servindi. |
Desafíos y consideraciones actuales
Kapsoli y Mazzi concluyen su estudio preliminar planteando
la interrogante actual de cuánto de lo planteado por Pedro Zulen aún mantienen
vigencia, considerando la necesidad de repensar el proyecto de país que
anhelamos y cómo debemos preservar nuestra identidad cultural.
“A cien años de la desaparición física de Pedro S. Zulen,
aún el circuito cultural peruano lo desdeña y oculta, por lo que esperamos que
futuras generaciones de pensadores le otorguen reconocimiento a su obra y
pensamiento” concluyen los investigadores (p. 65).
Cabe destacar que el libro recién sale a la luz gracias a
Heraldos Editores, dirigida por Rolando Gutiérrez Chamorro y ya se encuentra en
las principales librerías del país. Pedidos al WhatsApp 933-185070.
Comprometidos con una tarea formadora seguiremos escribiendo
y difundiendo citas claves de este personaje pionero en la historia de las
ideas sociales en Perú, y que refuerza el aporte de otros personajes de
ascendencia china que hicieron carne en la historia del Perú como Víctor Li
Carrillo y Emilio Choy Ma.
(1) Ver Asociación Pro-Indígena; un esfuerzo pionero en la
defensa de los pueblos. Servindi, 21 de febrero de 2020:
https://www.servindi.org/21/02/2020/asociacion-pro-indigena-un-esfuerzo-pionero-en-la-defensa-de-los-pueblos-originarios
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| Reciente libro de Pedro S. Zulen (póstumo) |
n junio del año en curso (2024), acaba de publicarse el
libro titulado Pedro S. Zulen GAMONALISMO Y CENTRALISMO. La proeza ha sido obra de Wilfredo Kapsoli
Escudero y Víctor Mazzi Huaycucho, quienes han realizado la titánica labor de
actualizar el proyecto de libro que
organizara Pedro S. Zulen hasta el año
1919, cuando precisamente propuso su publicación a la editorial madrileña de
Saturnino Calleja, que no logró concretarse. Al fallecer este insigne
intelectual en el año 1925, su hermana reunió en una caja dicho proyecto y
otros documentos de su archivo personal debidamente embalado ante el temor de
que el bacilo causante de la tuberculosis ocasione contagios. Esta caja ha
permanecido por casi cien años en los archivos, habiendo sido donados a la
Biblioteca Nacional del Perú.
Precisamente el trabajo invalorable de los intelectuales
Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi es haber reconstruido el proyecto original,
contrastando los diversos temas con publicaciones hechas en su tiempo en
revistas, periódicos, boletines y otros documentos. El volumen total del libro
es de 360 páginas y la edición ha estado a cargo de Rolando Gutiérrez Chamorro.
Pedro S. Zulen nació el 12 de octubre de 1889 y falleció el
27 de enero de 1925, a los 35 años de edad. En este poco tiempo de vida igual
que José Carlos Mariátegui, se encumbró como intelectual, iluminando su tiempo no solo con su erudición académica
sino al asumir un rol activo buscando la transformación social del Perú
avizorando el camino socialista a tono con los vientos innovadores que soplaban
en el mundo pensante de entonces . José Carlos Mariátegui hizo un llamado para
reivindicarlo, afirmando que el pasadismo y la generación conservadora y tradicionalista de su tiempo no
lograron seducirle y menos depositar su
polilla en la mentalidad de este hombre movido “por una fe obstinada en la
fuerza creadora del ideal y del espíritu”.
Pedro S. Zulen, tan joven, después de su s estudios en la
universidad de Harvard, donde tuvo la oportunidad de asimilar lo más reciente
en el quehacer universitario mundial, al retornar al Perú, asumiendo la cátedra
y el cargo de director de la biblioteca de la Universidad de San Marcos, inició
un decidido afán innovador. Como dice
Enrique Bustamante y Ballivián “hizo dar un salto tan raro en nuestra
universidad conservadora y dormida”.
La erudición de Pedro S. Zulen fue tan vasta que abarcó con
explícito dominio temas de filosofía, literatura, matemática, ciencias sociales
en una perspectiva humanística. Para comprender mejor a Manuel Kant aprendió el
idioma alemán, dominaba el inglés y otros idiomas. Por su puesto, como entregó
parte de su vida en cuerpo y alma a la reivindicación del pueblo indígena, para
hablar con ellos y comprenderlos mejor, aprendió en quechua.
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| Foto de Pedro S. Zulen, publicado en la revista Mundial (1920) |
Pedro S. Zulen no fue un indigenista de literatura ni un predicador de caridad para socorrer a una raza desvalida que resistía agónica en las entrañas del gamonalismo, menos el mensajero que ofrecía mejor vida en el mundo imaginario más allá de la muerte. Fue un combatiente, aquilató aquellas palabras de José Martí “la mejor forma de decir es hacer”. Fundó la Asociación Pro Indígena, entidad que se dedicó a la defensa del indio, a denunciar los despiadado s abusos de los que eran víctimas donde no eran raros las masacres y asesinatos colectivos. Visitó personalmente, a pesar de su quebrantada salud, poblaciones indígenas. Coordinó y fue compañero amigo de los líderes indígenas que pugnaban por organizarse, levantaban sus voces de reclamo y denuncia. Para este efecto de defensa y denuncia y canalizar el reclamo de j usticia, creó con Joaquín Capelo y Dora Máyer el boletín “Deber Pro Indígena”, que se publicó en forma mensual entre 1912 y 1915. Pensaba que la base de la nacionalidad era la población indígena y su reivindicación histórica tenía que comenzar necesariamente por la liquidación del gamonalismo y la devolución de las tierras a sus verdaderos dueños, los indios.
Pedro S. Zulen compartió con lo mejor de la intelectualidad.
Gozó del mayor aprecio de Manuel Vicente Villarán, Rector de San Marcos. Tuvo
una estrecha amistad con José María Eguren, Enrique Bustamante y Ballivián,
Angélica Palma y Jorge Basadre entre otros. Fue valorado con las palabras más
elogiosas. Jorge Basadre lo llamó “mi maestro y amigo”, además declaró
“confieso que en él me inspiré en muchas ocasiones de mi vida. No me enseñó en
el aula, pero me enseñó con el ejemplo y a través de innumerables y sencillas
charlas en la biblioteca y en las calles”. Cuando falleció, Luis Alberto
Sánchez escribió “Se nos ha ido un maestro […], y esta partida es sin remedio.
Se nos ha ido un compañero que sabía enseñar, un maestro que se dejaba querer.
Dos utópicas virtudes entre los profesores actuales”. Pero también mereció el
reconocimiento de la intelectualidad
extranjera, el gran filósofo y
matemático universal Bertrand Russsell dijo de él “estoy asombrado de su vasto
y lo nuevo de su saber”.
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| Tumba de Pedro S. Zulen. Cementerio Presbítero Maestro (Lima). Pabellón San Felipe # 175 |
Llama la atención, que un intelectual de la talla de Pedro Zulen, que irradió con su saber el Perú de las dos primeras décadas del siglo XX y sobre todo movilizó su esfuerzo por rescatar al indio de la ignominia secular, siendo “Zulen es uno de los mozos que más vale entre los jóvenes de los últimos tiempos” (Ricardo Palma) y que muchas de cuyas ideas siguen vigentes, en lugar de ser considerado como referente en la educación y sociedad nacional, permanece casi ignorado. Mientras en los libros de historia oficial, textos escolares; denominación de instituciones, ciudades, plazas, avenidas y calles abundan hasta la saturación nombres de personajes oscuros, dictadores funestos, intelectuales cortesanos de España colonialista, santos imaginados y frases sin semántica.
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| Víctor Mazzi, Wilfredo Kapsoli y Rolando Gutiérrez, editores de Gamonalismo y centralismo |
Felicitaciones a Wilfredo Kapsoli y Víctor Mazzi, por tan encomiables trabajo de rescate, de un fardo empaquetado, de la obra de Pedro Zulen. Queda a la generación presente y futura difundirla y presentarla como una luz cuya estela debe alumbrar el camino en la construcción heroica de un Perú mejor, con bienestar y justicia.
Lima, 19 de julio de 2024.
Claudio Berríos Cavieres
(Valparaíso-Chile)
Mis terribles protestas
son cantos que interpretan mis líricos
enconos
Mis gestas formidables hacen temblar los
tronos”
l siglo
XX marcó un renacimiento en la poesía en múltiples aspectos, y Latinoamérica no
fue ajena a este proceso, ampliando sus horizontes hacia elementos inherentes a
su historia y composición social. Un ejemplo de ello fue la poesía indigenista
vanguardista, que plasmó de manera vivencial la presencia de las comunidades
indígenas en sus versos, a pesar de ser obra de no indígenas, representando así
una propuesta política que visibilizaba a un sujeto histórico excluido del
relato nacional.De manera similar, la poesía popular que reflejaba la llamada
«cuestión social» de los sectores vulnerables, aunque más presente, emergió
desde los mismos sectores excluidos. En el caso de la denominada «poesía
proletaria», surgen diversas cuestiones conceptuales para abordar este tipo de
trabajos, cuestionando si corresponde a escritos producidos por individuos de
dicha clase o si sus versos responden a un imaginario clasista, o quizás a
ambos.
El caso del poeta peruano Víctor Mazzi Trujillo ejemplifica
esta doble condición. Mazzi representa un extenso trabajo de gestión cultural y
creación poética, lo que lo convierte en una figura clave en la historia de la
poesía proletaria peruana y latinoamericana. Nacido en 1925 en el distrito
agrícola de Apata, provincia de Jauja, se trasladó junto a sus padres al
asentamiento minero de Morococha en sus primeros días. «Jurídicamente soy de
Morococha, pero telúricamente, de Apata», afirmó. Esta dualidad de origen,
entre un entorno campesino y uno obrero, se refleja en su obra poética
posterior, donde la presencia de ambos mundos se entrelaza:
Morococha era entonces un vigoroso enclave obrero,
dependiente de la empresa norteamericana Cerro de Pasco Copper Corporation. A
mediados de la década de 1920, el intelectual marxista peruano José Carlos
Mariátegui fue uno de los que promovió con mayor interés la organización
sindical en ese sector, considerándolo un punto clave en el Perú para iniciar
un trabajo clasista. Víctor Mazzi tuvo sus primeros acercamientos a las letras
en el Centro Escolar Obrero, un espacio autogestionado por los trabajadores,
donde fue instruido por Gamaniel Blanco, líder minero e intelectual de
Morococha, promotor de la Federación de Trabajadores del Centro y organizador
de una huelga minera en 1929. Blanco falleció en 1931 en una cárcel de Callao
debido a las golpizas recibidas:
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| Víctor Mazzi Trujillo Cerro de Pasco, 1953. Leyendo un libro. |
Su primer trabajo publicado fue Reflejos de carbón en
1947. Durante esos años, surgieron otras obras de temática proletaria, como Pan
y rebeliones de Jorge Bacacorzo, Antena proletaria de Augusto Mateu
Cueva, Alaridos de Oscar Cano Torres y De acero somos de Oswaldo
Jiménez Rojas. El trabajo de Mazzi formó parte de un universo proletario que
encontraba en la pluma una forma de expresión y de rebeldía.
En 1950, partió a trabajar en la construcción de la central
hidroeléctrica de Paucartambo. Durante su labor como obrero, se convirtió en
corresponsal del diario Última Hora, estableciendo contacto directo con
otros intelectuales obreros. Junto a otros trabajadores de la zona, fundó un
grupo de lectura colectiva llamado «Tierra y Libertad», con el objetivo de
compartir sus propias obras literarias.
Debido a la masiva desocupación de obreros de la
construcción a mediados de la década de 1960, Mazzi se dedicó a la venta de
libros, estableciendo un pequeño puesto en las escaleras del comedor de
estudiantes de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y
Valle-Chosica. Su modesto local se convirtió en un espacio de reunión
intelectual y consulta bibliográfica. Esta actividad continuó hasta la
intervención militar de 1977, cuando muchos de sus libros fueron confiscados y
destruidos. Luego, trasladó su puesto a un local en el jirón Camaná (Lima). En
1978, el «Grupo Intelectual Primero de Mayo», en una reunión que convocó a 48
agrupaciones artísticas de Lima, nombró a Mazzi como coordinador de la
Coordinadora de Trabajadores de Arte Popular, y también inició la publicación
del boletín Puntos de Clase. Durante las décadas de 1970 y 1980, fue invitado a
diversas partes del Perú para presentar sus trabajos y dar charlas sobre la
poesía proletaria peruana. Estamos, entonces, frente a un poeta-intelectual-obrero-gestor
cuya labor se desplegó en múltiples formas.

Víctor Mazzi Trujillo en su puesto de libros en la Universidad La Cantuta, 1976. © Archivo familiar
En 1976 publica la obra Poesía proletaria del Perú (1930-1976). En su introducción Mazzi señala las características de la poesía proletaria, señalando que es un “hecho nada ordinario en los registros informativos de casi toda la literatura iberoamericana”, reconociendo en ella el registro del sentir y pensar obrero. Una poesía que siempre ha sido colectiva, “que en múltiples oportunidades ha sido calificada (por obvios motivos) de clandestina, subversiva o informal”. Se hace cargo de la pregunta por la “poesía proletaria”, señalando que es “la vivencia y experiencia de la cuestión social y política de la clase obrera, cuya naturaleza siempre entrañe y perfile una fisonomía clasista en tanto halle la sociedad divida en clases”. Es por tanto una poesía de carácter netamente experiencial, de identificación comunitaria, sustentada en un compromiso político. En este aspecto, la cultura proletaria debe ser entendida como la construcción de un mundo clasista exogámico, capaz de traducir a su propio cosmos la cultura que nace fuera de él. Como señaló alguna vez César Vallejo en razón a las vanguardias: “Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad”. Al igual que Vallejo y sus Heraldos negros, la poesía de Mazzi contiene el hálito universal a partir de un acto personal. Universo e individuo coexisten:
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| Víctor Mazzi Trujillo, enero 1989, un mes antes de su deceso. Foto: Eduardo Ibarra. |
Nana para el nene de la sonaja roja
Dormid, retoño de mis días,
en lo hondo de tu almohada
-Duerme, mi nene, duerme
quizá esta noche hay redada.
Dormid, hijo de mi aliento,
que nos rondan seres raros.
-Duerme, mi nene, duerme,
Aun resuenen botas y disparos.
Dormid, pequeño proletario,
junto a tu madre adorada.
-Duerme, mi nene, duerme
que no dormirá tu camarada.
Dormid, gajo de mi sangre,
Mientras con vosotros viva.
-Duerme, mi nene, duerme
con tu sonaja roja, subversiva.
Dormid, futuro socialista,
sin que te perturbe nada.
-Duerme, mi nene, duerme
que ya vendrá la alborada.
Canción para el pueblo de Chile
Con odio matador
el fascismo suena
por tierra chilena
a muro y tambor.
Cayó el poblador,
el minero yerto;
más queda despierto
el viento rugidor.
Cayó el labrador
y el estudiante,
más va adelante
el río atronador.
Cayó frío el cantor,
muerto el albañil;
más vive el fusil
del franco luchador.
Anda, ve y dile
al mundo entero
que aún sangra fiero
el pueblo de Chile.
De cal y canto
No preguntéis por el amor, el pan o la rosa,
aquí donde es delito pensar a diario,
decir lo que uno siente;
aquí donde Carmen, la lavandera,
o Juan Raimundo, el ferroviario,
hablan a secas, indefinidamente,
tal como voy haciéndolo entre mis versos.
Sucede lo inesperado, brutal, inadmisible:
suenan botas, resuenan tiros
horadando la tranquilidad.
Y eres preso y condenado a suscribir
no sé qué testimonios (cosa terrible)
contra el hermano o el compañero
y más de las veces contra tu propia vida.
Víctimas, cómplices, testigos. No digáis
que el cielo es nuestro, tampoco el averno
(son antiguas creencias).
Aquí, ay, yan sólo nos basta sentir
el golpe del frío en las entrañas
o arder con el bosque de los sueños
para entender la devastación del hombre.
No preguntéis por el amor, el pan o la rosa
aquí donde nos circunda el fuego de los bárbaros
y crece la matanza como un desolladero
no preguntéis por los vivos,
no preguntéis por los muertos,
en tanto no se levantan los puños
de la cólera y el odio del pueblo.
[Extraídos del libro Poesía proletaria del Perú (1930-1976),
1976, Ediciones de la Biblioteca Universitaria, Lima]
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Claudio Berrios Cavieres © El khipu de Juan Yunpa |
Claudio Berríos Cavieres (Valparaíso, 1987). Profesor de Historia, Licenciado en Historia y Educación, Magíster en Filosofía, Universidad de Valparaíso. Doctorante en el Programa de Estudios Interdisciplinarios sobre Pensamiento, Cultura y Sociedad, Universidad de Valparaíso. Miembro del Centro de Estudios de Pensamiento Iberoamericano de la Universidad de Valparaíso y parte del Comité Consultivo de la Cátedra Mariátegui. Editor de los Cuadernos CEPIB-UV. Actualmente es becario ANID. Ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales; y los libros Ensayos e investigaciones. Hacia una modernidad arcaica (2020); Contrapuntos latinoamericanos. Doce ensayos políticos-filosóficos para problematizar el continente (2020, coeditor junto a Gonzalo Jara); y el capítulo “Una revolución artística no se contenta de conquistas formales” en Jorge Polanco y Gonzalo Jara, Cien años de Los heraldos negros. Escrituras en torno a la poesía de César Vallejo (2019). [Todos descargables en Ediciones Inubicalistas]. Lee otro artículo de Claudio Berrios Cavieres en La Antorcha Magacín n° 4.
Pres
(Comentario en presentación del libro, Centro Cultural de la Pontifica Universidad Católica del Perú, martes 12 de diciembre).
Recordaré que fue el año 2018 que,
ante la invitación para una disertación en la Universidad La Cantuta por el
Grupo de Estudios Filosóficos Hamut’aq, Pablo Quintanilla nos participó del The
geography of Philosophy Project, cuyo propósito era el estudio de tres
conceptos sobre “conocimiento, sabiduría y comprensión”, para determinar si
estas nociones se encontraban presentes en distintos idiomas de grupos humanos muy
representativos en diferentes continentes. La finalidad planteada fue saber si dichas
representaciones conceptuales resultaban traducibles y comparables entre sí y
sobre todo, si respondían a criterios sobre “universalidad”.
Aún persiste el debate sobre constituir una secuencia
originaria del pensamiento reflexivo generado en los Andes y pueblos de la
amazonia, el cuestionamiento acerca de considerarlos “atrasados” lo que produjo
resistencias para concebirla como legitima “sabiduría”, imponiéndole
definiciones basadas en “condiciones de legitimidad” desde un modelo epistémico
hegemónico.
Epistemologías andinas y amazónicas nos plantea un
programa de estudios sobre la reflexión originaria que ha ido más allá de lo
que muchos imaginaban: legitimar su condición epistemológica, lo que ya en sí resulta
intolerable desde la óptica de cualquier pensador “institucionalizado”. Con
esta denominación me refiero a quienes se encuentran aprisionados en sus propias
construcciones teóricas, normalizadas para el “mundo real”, que funciona muy
distante a lo pensado desde la perspectiva institucional. Rodolfo Kusch y Buenaventura
de Souza Santos entre otros, plantean reivindicar las sabidurías del sur que
resultan ser tan legitimas comparativamente con la europea.
De Souza se topó con el problema de la “colonialidad del
saber” y de sus hegemónicos argumentos culturales que he denominado como “razón
colonial”. La “epistemocracia” que denuncia el pensador portugués, expone una
condición colonial sobre la sabiduría de nuestros pueblos. La tarea de la
filosofía en la actualidad ha girado en legitimar sabidurías tan potentes que
es difícil de comprenderlas mediante mecanismos cognitivos desde un único referente
cultural contaminado de visiones coloniales. Se ha planteado un “giro
decolonial” para tratar los estudios sobre nuestras sociedades que aún muestran
los rezagos de un proceso que se ha prolongado por varios siglos. Para nosotros
representa un giro hacia lo originario como desafío a reivindicar reflexión y
sabiduría con identidad propia.
Desde su provocativo título, este libro es un abierto
desafío a la definición normalizada propuesto por Karl Popper ante la
interrogante ¿qué es epistemología? El austriaco sustentó que su tópico esencial
se aboca al problema del aumento del conocimiento, prescindiendo de sus usos y
sistemas lingüísticos. Planteó una divergencia insalvable entre el conocimiento
de “sentido común” respecto al “saber científico”, este último legitimado como modelo
jerárquico en el acto de constituir una “verdadera ciencia”. Dicho argumento planteó
una frontera respecto a culturas subalternas percibidas como “no-científicas” respecto
a los poseedores de un “saber científico”.
En Epistemologías
andinas y amazónicas cada autor propone una distinción que puede favorecernos
para acometer su lectura: 1. Recurriendo a su adecuación mediante la
recurrencia a explicaciones exógenas (“filosóficas desde un patrón reflexivo
europeo”), en la consideración que aplicados a la epistemología andina y amazónica
recurren a la comparabilidad y traducibilidad sobre conceptos e ideas oriundos.
2. Desde una perspectiva endógena, partiendo del análisis lingüístico sobre
conceptos y saberes originarios legitimados como sistemas reflexivos muy peculiares,
para luego reconocerlos como aportes al pensamiento filosófico universal.
Los artículos suscritos exponen un dialogo desde perspectivas diferenciadas, usualmente recurriendo
al análisis lingüístico sobre nuestros lenguas originarias, siendo su
diversidad idiomática como su característica más destacable, ofreciéndonos esquemas
y modelos para el análisis semántico de los tres conceptos originarios: conocimiento (riqsiy, musyay); sabiduría
(yachay) y comprensión (hamut’ay), hurgando sus etimologías a partir del
Lexicón y la Gramática publicados en 1560 y Vocabularios posteriores
en runasimi y aymara, atendiendo el reto de comprender su evolución idiomática
en la actualidad.
En el texto se muestran dos perspectivas del análisis
lingüístico sobre la estructura del habla originaria. ¿Se pueden reconstruir las
nociones originarias desde un solo contexto de oralidad? Aquí la pregunta aborda la condición de la oralidad como sistema
comunicativo prevalente respecto a otros sistemas comunicativos como khipukuna,
tukapu (killkakuna) y la misma apropiación de la letra para comunicar ideas y
reflexiones oriundas.
La estructura gramatical de la conformación de palabras
requiere establecer las partículas que indican determinada nominación del
referente descriptivo y cognitivo, como sabemos esto se muestra al abordar
sobre las partículas evidenciales ―mi
(n) [conocimiento testimonial] y ―si (s) [conocimiento
indirecto] que muestran los contextos del referente en el hablante de runasimi.
Si bien se plantean dudas que dichas partículas muestren condición cognitiva, es
necesario establecer un contexto de los referentes que utiliza el hablante de
lenguas originarias.
En el libro se
encuentra implícitos debates sobre la constitución de su morfología y la ruta semántica
de sus contenidos comunicativos. Baste con referir que los estudios sobre
yachay y hamut’ay presentan una aglutinación de conceptos y definiciones tanto
coloniales como actuales para comprender su condición legitima dentro de las
“otras epistemologías”.
Felicito al grupo de editores integrado por Pablo Quintanilla, H. Clark Barret, Michael L. Cepek, Emanuele Fabiano y Edouard Machery de The Geography of Philosophy por publicar este texto de consulta necesaria, mostrándonos que en
los Andes y la amazonia existen conceptos de condición “epistemológica” que han funcionado sin necesidad
de negarle legitimidad a otros sistemas culturales.
Muchas gracias.
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| Pedro Zulen. Imagen del Boletín bibliográfico de la Universidad de San Marcos, marzo 1925. |
La inquietud de Zulen fue múltiple y variada. Desde sus años juveniles se preocupó por el debate de los problemas nacionales, en especial, de la situación indígena. Su espíritu fino y sensible lo canalizó también por la senda de la poesía y crítica literaria vinculándose, en estrecha amistad, con José María Eguren, Enrique Bustamante y Ballivián, Angéjica Palma, Jorge Basadre, entre otros. Su entrega a la ciencia y a la filosofía lo llevaron a la crítica del positivismo y del neohegelianismo sobre los cuales publicó ensayos verdaderamente pioneros, como lo ha ponderado, con autoridad, Augusto Salazar Bondy.
Durante la docencia universitaria, se dedicó también a
modernizar el funcionamiento de la Biblioteca Central de San Marcos. Para esto
elaboró un proyecto de catalogación recogiendo sus experiencias y conocimientos
que había adquirido en sus viajes al extranjero y en sus estudios en Harvard.
(Una propuesta de trabajo, en un texto de 16 páginas mecanografiadas, puede ser
útil aún en la actualidad para los alumnos y profesores de la Escuela de
Bibliotecología). Se interesó igualmente por la Historia y la Sociología
utilizando, para el efecto, las páginas de El Boletín Bibliográfico de San
Marcos que él puso en circulación. En sus números iniciales (10 y 14, de 1924)
dio especial significación para comprender la resistencia andina durante la
Guerra con Chile. Empero, de su gran libro; “su obra definitiva”, -como lo
calificó Bustamante y Balliván— no quedó sino el bosquejo que había preparado
(Gamonalismo y Centralismo). Ojalá alguna institución o editorial se interesen
por rescatarla del olvido. De este modo el país, la ciencia y la cultura se
habrán reivindicado con quien dio su juventud y su vida por redimir a los
pobres e impulsar pioneramente el socialismo en el Perú.
UNA SEMBLANZA
LOS COMBATES
Había que educar a los futuros maestros, lograr mejores condiciones de trabajo y enseñanza. Pero, la misión era delicada, compleja: “La educación es una función incesante de la vida toda, el maestro no sólo educa desde el pupitre de la escuela, sino del medio social mismo”. Su función es “servir de guía” y estimular el sentimiento afectivo del educando. La finalidad directriz de su sacerdocio, “es modelar al hombre que la herencia deposita en sus manos”. Por todo esto, acotaba Dora Mayer: “cualquier entidad, sea individuo o nación, en cuya influencia se baña el educando, tiene que ser austeramente dueña de sus pasiones para no enlodar en vez de limpiar la mente ajena.
Pero el maestro no sólo debía educar su personalidad sino también instruirse. Armarse de conocimientos, poseer la ciencia. De otra manera no sabría qué enseñar. Ahora para saber enseñar debía contar con un arte y una didáctica. Esto le permitiría transmitir con eficacia los conocimientos, la ciencia y la cultura. Finalmente, tendría que conocer bien el carácter y la personalidad del educando. Dora Mayer, encontraba en Amiel, el mejor ejemplo de inspiración: “el niño ve lo que somos, detrás de lo que deseamos ser. De ahí deriva su reputación como fisonomista. El extiende su poder hasta donde puede sobre cada uno de nosotros, él es el más sútil de los diplomáticos. El niño es una luna de aumento”.
Aquí el principio: “Maestro disciplínate a ti mismo!” No exageres nada. La moral que trasmites debes practicarla y, en fin, no mientas. El caso de la campaña antialcohólica de los Estados Unidos sirvió para ilustrar aquellas recomendaciones. Al iniciarse la campaña en 1896 la población consumía unos 67 millones de galones de aguardiente y al término de la misma, en 1913, el consumo era de más de 140 millones de galones. ¿Qué había pasado? Y es que los textos escolares exageraban la nota moralizadora con notas horripilantes, con groseras y fatídicas escenas sobre los bebedores de alcohol. Pero, los alumnos observaban que la realidad era distinta y en sus propios hogares se libaban licores y no veían aquellas consecuencias. Los alumnos se volvieron escépticos y renuentes a la campaña antialcohólica”.
Imbuidos de aquellos ideales, los miembros de la Pro-lndígena, propiciaron en 1909 unas conversaciones en torno a La Educación del Indígena. Durante los días 7, 14, 17 y 24 de julio debatieron el problema, profesionales, intelectuales, artesanos y estudiantes desde diversos ángulos y puntos de vista. El periódico El indio, bajó la dirección de Santiago Giraldo, dio cuenta de los planteamientos más significativos. He aquí las intervenciones:
Dora Mayer, “la noble y sincera escritora”, decía, los indios se quejan eternamente ¡No hay justicia!. Señores “la justicia es la mejor educación que se puede dar a un pueblo”. La Asociación debe encarar a los gamonales que son la causa primaria del abatimiento del indio. Cuando vienen a Lima, aquí debemos hacer que “despierte en los amos la vergüenza de ser convictos de abusos inhumanos”.
Víctor Andrés Belaúnde, profesor de la Facultad de Jurisprudencia, consideraba necesaria crear una legislación tutelar de la raza indígena.
S.P.
Pedro S. Zulen”.
Pedro Zulen, al asumir la defensa
de la Escuela de Platería, consideró el atropello “como un atentado a la
cultura nacional”. Luego de un extenso alegato jurídico concluía: “Aquí en
nuestro país, se presenta el triste espectáculo de escuelas en que no se conoce
un mapa del Perú, en que el material escolar se reduce a unos cuantos adobes en
que verdaderos corrales constituyen sus locales, en que la única lección que
los niños no olvidan es la que el maestro les da, enviándoles a comprar alcohol
para beber en su delante, en que muchos niños se quedan sin recibir instrucción
alguna, porque hay que caminar leguas, pasar ríos que no conocen puentes, donde
a los preceptores se les paga sueldos miserables. No hay derecho, no hay moral no
hay lógica para clausurar la Escuela de Platería”.
“ ¡Es porque proclamamos la redención del indio!; porque nos resistimos a los servicios gratuitos que todavía intentan perpetuar los gamonales; porque nos dedicamos a la lectura del Evangelio porque nos negamos a concurrir de mojigangas, a bailar en las fiestas religiosas… defendiendo… nuestra salud, del veneno del alcohol… y nuestra mermada hacienda de las prebendas debidas al cura y al gobernador”.
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| Foto durante su permanencia en la Universidad de Harvard. |
2. El
Problema Indígena. El indio vive en el más absoluto desamparo. Las leyes lo
declaran ciudadano, pero no se cumplen. Le cobran impuestos que no existen, le
obligan a realizar trabajos gratuitos, le arrebatan sus tierras, sus ganados y
sus bienes.
Pedro S. Zulen
Muy estimado señor:
(Fdo) Eulogio Otazú, Secretario”
“Morococha, 30 de noviembre de
1915.
Sr. Pedro S. Zulen
Secretario General de la
Asociación Pro-Indígena.
Lima
Sr. Secretario General:
Fdo. Enrique del Piélago Fdo. Cesáreo Manrique
Secretario General Presidente
Su posición ideológica se definió
con claridad en Jauja ante los obreros y campesinos de Marco. Estos lo
proclaman como su líder y le facultaron para que los represente como candidato
en una contienda electoral. Por esta época Zulen dejó un manuscrito (inédito
hasta la fecha) que es definitivo políticamente. En él, se confirma la pista
que dejó Mariátegui (‘madura en Zulen lentamente su fe en el socialismo’):
Fdo.
Pedro S. Zulen”.
Aun así, todavía queda mucho por
estudiar acerca de los aportes de este hombre a la cultura nacional. Su
producción filosófica, literaria, su labor de Bibliotecario queda por explorar
y profundizar.
Lima,
Enero 1988
Tomado
de: KUNTUR Perú en la Cultura, N°3 enero / febrero 1987. Pág. 47-49. Publicado con autorización del autor.