viernes, 21 de abril de 2017
domingo, 2 de abril de 2017
Julio Carmona, Crítica y Personajes en Novela CTF de Miguel Gutiérrez
Escribe: Roque Ramírez Cueva.
-Parte uno-
Alfonso
La Torre solía comentarnos la orfandad de críticos teatrales en Lima y la
carencia de lectores para una crítica literaria exigente y sagaz, y mucho menos
tenía mayor presencia una crítica de cine atendible, además nos advertía de
cinéfilos, quienes no estaban aptos a lecturas entendidas del cine culto, no
superficial. No olvidemos, Alat era un agudo crítico de cine, arte y literatura.
Desde otro lado, el de algunos escritores no auscultados por los críticos,
estos acostumbran a mencionar la inexistencia absoluta de crítica literaria hoy
en día. Incluso en las redes sociales se hace mención a la reducida presencia
de crítica literaria en la escena capitalina. Y ese es el problema, aún se dan
opiniones pensadas desde un anticuado centralismo del cual no pueden desasirse.
Nosotros sabemos que si hay crítica literaria
tanto en la región Lima como en las otras regiones del país. Recuerdo, en la U
San Cristóbal de Huamanga, lustro de 1975-79, los maestros hacían trueque de
revistas literarias con los de la U San Agustín de Arequipa, sino era con los
de la U San Antonio Abad de Cusco, en esas publicaciones se leían agudos
ensayos literarios. Esta situación es trasladable a todas las regiones y
universidades del país. Es voluntad del interesado buscar los libros y revistas
literarias en donde se publiquen estudios de crítica. Tampoco es difícil
acceder a las publicaciones de la PUCP, de la U de San Marcos y otras universidades.
Esto por una parte.
Por
otra, concuerdo con lo dicho por Alfonso La Torre, en la dificultad de lectura
hacia una crítica rigurosa. Nosotros agregamos, quienes mencionan la ausencia o
poca validez –si cabe el término- de una crítica literaria en el país, son
aquellos que no acceden al análisis de su obra por el veto de un canon elitista
y centralista; y también se niega porque hay quienes aceptan solo comentarios desde
un perfil narcisista. Niegan la crítica literaria, sí esta no es favorable o no
deja de poner los puntos necesarios sobre las íes, por decir lo menos punzante.
Esta es, después de todo, una palabra que les desagrada, y la respuesta a ella
es denostar de quien lo haga. Aceptamos se puedan enemistar con quien no les ofrezca
un mero halago a la egolatría, es su opción personal, pero no compartimos se persista en la negación a
una labor crítica latente. El evento literario llamado “Encuentro Nacional de
Escritores ‘Manuel Baquerizo’”, por cerca de 15 años expone centena de ensayos,
varios de crítica, los cuales se han publicado en los 15 números de la revista Arteidea
y en los tres volúmenes de ponencias El
otro margen, editados por el Gremio de Escritores del Perú, y, como su
nombre lo dice, en este evento se hace crítica desde una visión anti elitista
del canon limeño. Un evento, y hay muchos que se organizan cada año.
En
su negación a la labor crítica, sea de rigor u comentario de lector agudo, los
afectados no consideran que así como hay niveles de lectura, así mismo hay
lectores haciendo su labor con aptitudes y capacidades diferentes –por estar
entrenados, o no, en ello- al descifrar las estructuras textuales. Ello sin
considerar el natural punto de vista personal con el cual está involucrado cada
lector, en su compresión del mundo, no olvidar que a partir de su visión asume
toda lectura. Ahora, bien, es decisión personal de todo autor o creador, si
acepta ser esculcado, si responde o no a la crítica. Incluso, no está obligado
a absolver ningún cuestionamiento u observación de su labor ni así se lo
exigieran; pero no puede evitar de modo alguno la opinión del lector, ni tampoco
es ético desacreditar las distintas lecturas hechas sobre su obra. Y por tanto,
no cabe olvidar los puntos de vista ni los diferentes niveles de lectura, atrás
aludidos.
A
propósito de este tema de sumo interés, el poeta y ensayista Julio Carmona
coincide y discrepa con algunas de las ideas expuestas en los párrafos anteriores,
justamente al hacer el análisis literario de una novela de Miguel Gutiérrez
(MG). A fines de 2016, Carmona (1) ha
publicado el ensayo Análisis a
Confesiones de Tamara Fiol Kindle Edition (ed. Española). Windmills
Editions. (edición Inglés). Colección Poética
y Política. Parte de este ensayo se publica en la revista virtual Runa
Yachachiy (editada en Berlín); en blog Creación Heroica (Perú, Bolivia); en revista
virtual Redacción Popular (Argentina). Estamos hablando de un libro digital,
distribuido por la virtual Amazon.
El
trabajo de Julio Carmona empieza por poner en discusión el mal talante con que
los creadores asumen la crítica a sus obras. Estos, aun los de justa fama,
reniegan de la crítica olvidando que en algún momento, por hábito voluntario o
petición, han realizado ejercicios de lectura crítica, han dado sus opiniones,
sus juicios, hicieron elogios o enmendaron planas, pero realizaron ese
ejercicio de intención crítica; y si fue hecho en medio escrito, no dudan en la
conveniencia y mérito de tal opinión suya. En cambio, no admiten lo hagan los
demás y, “menos los amigos” reclama Carmona, menos si la voz amiga es adversa
en sus comentarios aunque con ello acierte.
Abundan
las pruebas al canto con que Carmona ilustra la falibilidad de todo creador,
incluso los de justa fama, casos de crasos errores cometidos por Borges,
Sábato, Denegri, Vargas Llosa, del mismo M. Gutiérrez. Veamos, M.V.Ll. ha
escrito libros de crítica literaria, y en ellos es agresivo e impugnador de las
ideas o actitudes de los escritores esculcados por él, pero no le cayó nada
bien que Ángel Rama le descubriera errores de construcción, incongruencias
narrativas que había cometido “el escribidor”, y trató de ningunearlo,
deficiencias que Carmona también le ubicó en el ensayo crítico dedicado a V.Ll.
(2). En otra muestra Carmona dice,
“es difícil aceptar que Borges se equivoca al construir el verso ‘los tigres
braman’ (poema Simón Cantoral)”, y, agregamos, ante esta imagen, acaso no cabe el
lector con sentido común, se pregunte ¿no era que los felinos rugen? Y. así
decenas de casos crasos.
El
ensayo de Julio Carmona es una lectura intermitente de pesquisas, de
reproducciones crasas, de reprobaciones, de cuestionamientos, de yerros,
interrumpidos por necesarios y merecidos reconocimientos a los aciertos
logrados en la construcción de la novela Confesiones
de Tamara Fiol (CTF) de Miguel
Gutiérrez (MG). De esa manera, uno de los primeros elementos constitutivos de
la novela, los personajes, son puestos en observación con obvios reparos; por
decir, su originalidad, al compararlos con personajes de M.V.Ll. se nota una
similar construcción invertida: niña mala unida a niño bueno (V.Ll.), frente a
niña buena unida a niño malo (MG). Indicando el parecido final en la novela de
ambos novelistas: la niña buena vivirá en la casa que le ha dejado el niño malo
(MG); y el niño bueno pernoctará en la casa de la niña mala (V.Ll.).
Hay
otros reparos a los personajes, como la no correspondencia en las fechas de nacimiento, del período
universitario, del accidente que deja con parálisis de piernas a la
protagonista, la confusión de ir a la universidad sin concluir la secundaria,
el inicio de su militancia en la juventud comunista que al parecer se
superponen con los años locos de la juventud y su mero disfrute, de disoluta
diversión por lo cual ha salido de la casa paterna. Carmona hace notar la
incongruencia de construcción de la personalidad de Tamara con perfil de
militante despierta, destacada pero presta a la vida disipada, y, otras veces
descuidada, confiada, presta a ser engañada como si desconociera el
funcionamiento de un sistema dominante; además de poseer una formación ideológica
voluble, distinta a la militante marxista inquieta, esforzada, bien informada y
de principios firmes.
Acerca
del narrador testigo, el periodista Morgan Batres, encargado de entrevistar a
las mujeres de SL, no cumple la misión. Ante esta imposibilidad busca otras
fuentes y se desliza a contar las confesiones de una antigua militante de
izquierda, Tamara Fiol, lo cual deviene en contradictorio a lo esperado por
lectores, argumenta Carmona. Dice este, Tamara no resultó el personaje femenino
involucrado en la guerra con perfil honesto, consecuente, sacrificado que
sugirió MG. En suma, se objeta al autor de la novela CFT que tal como anunció,
mediante su personaje femenino, no haya expresado el lado romántico que podría
haber tenido un movimiento insurreccional, no expresamente el de SL,
involucrado por decisión de su cúpula en acciones de terror contra masas
campesinas. El personaje Tamara no tiene ningún vínculo con SL, ni siquiera en
el plano simbólico; además es un personaje ensombrecido por su convivencia con
militares espías. Otro reparo de Carmona es que el narrador testigo evidencia
una intención de no mostrar hechos ni detalle alguno de la violencia de SL, tal
como lo prometió al aceptar el reportaje, mientras cuenta su historia sólo
menciona el accionar de SL como eco lejano, como si la novela tuviera otros
ámbitos elegidos, y no el del conflicto interno que los personajes se supone
conviven, y, menos se mencionan hitos importantes de la lucha guerrillera en
los años sesenta. Emplea más renglones para narrar la violencia de los apristas
y anarquistas.
Puede
pensarse que Julio Carmona peca de detallista, mas decimos que su intención es
ser explícito, para ello se obliga a citar los textos y argumentos de la misma
novela CTF. Lo hace reiterativas veces por lo que pareciera enemistado con su
autor. Y, obviamente, no es así, en varias páginas no sólo de este ensayo que le
comentamos, deja afirmada y asentada su amistad, a veces muy cercana, con
Miguel Gutiérrez. Aparte de mostrar sincera admiración por sus novelas Hombres de Caminos y La Violencia del Tiempo. Mas lo que le
exigía –este estudio lo expuso antes de fallecer MG- es el hecho de que
Gutiérrez haya abandonado en su discurso la ortodoxia marxista. A decir de
Carmona, la producción y expresión intelectual de MG, y los contenidos de su
narrativa son parte de esa producción, contienen más que atisbos heterodoxos.
Nosotros
nos preguntamos, ¿si acaso no era potestad de Gutiérrez decidir pasar la línea
fronteriza entre la ortodoxia y la heterodoxia? Sin duda lo es, él y solo él
pudo decidirlo, y lo hizo. Con ello produjo desconciertos sino desencantos. Ya
antes los pensadores y escritores democráticos junto a los de izquierda se
llenaron de estupor cuando el llamado oráculo Pablo Macera se vinculó a una
mafia gobernante. Macera es el único que sabe de las sin razones de su actitud.
Desde luego, Miguel Gutiérrez nunca ha cometido tal desatino de mancharse como
el historiador; su caso es totalmente distinto, es no haberse consumado como el
gran novelista epígono a quien tomar como norte por sus principios inclaudicables y el simbólico estandarte de
ideas con los que se configuraba para un colectivo de gente preocupada por
cambios estructurales en nuestro país.
Todos
los amigos y los lectores comprometidos con ideales utópicos, lo esperaban, nos
incluimos. Con tal desazón, imagino que Julio Carmona analiza la obra de MG pensando en los jóvenes
lectores que lo admiran y se encandilan de una narrativa –y no son pocos- cuya
saga de transformaciones épicas relatadas ya no ha tenido continuidad en las
novelas posteriores a La Violencia del
Tiempo. Y de esa manera, la juventud tenga a la mano opiniones y puntos de
vista alternativos que no sean los de una lectura de aclamación y del disfrute.
En
una segunda parte señalaremos el estudio que Carmona hace de otros elementos
constitutivos en la citada novela CTF, analizados, como propuesta de una
novelística engarzada a experimentaciones individualistas y no colectivas.
Notas
Bibliográficas:
1.
Análisis
a Confesiones de Tamara Fiol (WIE nº 400) (Spanish
Edition) Kindle Edition. Libro digital. Amazon.
2.
Julio
Carmona. El mentiroso y el
escribidor. Teoría y práctica literarias de Mario Vargas Llosa; Editorial San Marcos, 2007.
jueves, 30 de marzo de 2017
jueves, 19 de enero de 2017
jueves, 5 de enero de 2017
Heidegger: cartas de furia nazi
![]() |
| Heidegger, en 1961, en Tuebingen. IMAGNO |
Berlín 04/01/2017 09:24 Tomado de:
http://www.elmundo.es/cultura/2017/01/04/586a982e46163f91758b45d1.html
La correspondencia del pensador con su hermano agrava su adhesión al Reich, que fue fruto de una pasión visceral.
Martin Heidegger (1889-1976), el
filósofo alemán más admirado del siglo XX, y también su peor desastre moral,
cayó definitivamente en desgracia hace tres años, el día que se publicaron sus Cuadernos negros, un libro de notas personales que
contaba la historia de su adhesión a los nazis. Su juicio se agrava ahora con
la difusión de parte de la correspondencia que Heidegger mantuvo entre 1930 y
1946 con su hermano Fritz, cinco años menor que él, su gran confidente.
La lectura de las cartas seleccionadas
por la editorial Herder para completar las 448 páginas del libro que acaba de
publicar con el título Heidegger y el antisemitismo.
Posiciones en conflicto. Con cartas de Martin y Fritz Heidegger es
contundente. El autor de Ser y tiempo no
reflexionaba ambivalente y solitario sobre el nacionalsocialismo, como se
podría haber pensado después de leer Cuadernos negros. No cayó en el horror por
un error trágico. Al contrario, era un nazi visceral, obsesionado con la
«germaniedad» y fascinado con «el instinto político y excepcional» de Hitler,
según una carta con fecha del 18 de diciembre de 1931. «No se trata de pequeña política partidista sino de la salvación o
el colapso de la cultura europea occidental. Quien no comprenda eso
merece ser aplastado en el caos», escribe a su hermano Fritz, empleado de banca
en la ciudad de Messkirch, donde el padre de había ejercido como sacristán.
Heidegger da muestras en esta
correspondencia de estar muy al tanto de cuanto sucedía a su alrededor y de
tener formada una opinión monolítica sobre los judíos, las mujeres y del autor
de Mein Kampf, obra que hizo llegar a Fritz con la
idea de sumarle a la causa, sin éxito.
«No sé hasta que punto han evolucionado
tus opiniones políticas... pero supongo que no formas parte de los admiradores
de Brüning y dejas el Zentrum a las mujeres y a los judíos
como refugio», escribió Heidegger desde Friburgo el 27 de julio de
1932, dando por hecho Fritz no apoyaba al Partido Católico de Centro (Zentrum)
del canciller Heinrich Brüning, que había tratado de prohibir las
organizaciones paramilitares.
Tampoco le gustaba Franz von Papen,
quien, como Brüning, intentó frenar a Hitler, creando un ministerio anti-nazi
fuera del control del Parlamento. «Una conspiración judía»,
escribió Heidegger, que deja igualmente constancia de la repulsa que le produce
que los judíos «se entreguen progresivamente a la atmósfera de pánico».
El 28 de octubre de 1932 mandó a Fritz
«el último discurso de Hitler para que veas que, a pesar de todos los excesos
desagradables es necesario apoyarle» y el 13 de abril de 1933, cuando el
dictador ya estaba en el poder, escribió: «El mundo de nuestro pueblo y del
Reich se transforma y cualquiera que tenga ojos para ver y oídos para oír,
además de un corazón para obrar, se siente llevado por este impulso y
transportado por una auténtica exaltación. Estamos ante una gran realidad,
y al mismo tiempo nos enfrentamos a la necesidad de construir esta realidad de
manera que ocupe su lugar en el mundo espiritual del Reich y en
la misión secreta de la germanidad».
El 4 de mayo, Martin Heidegger anunció
que se había afiliado al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán: «Ayer me
inscribí por convicción interna y por la
creencia de que es la única manera de lograr la purificación y la clarificación
de todo el movimiento. Si no estás convencido por ahora, te aconsejaría que te
prepares sin preocuparte lo más mínimo de las cosas poco regocijantes que
puedan pasar cerca de ti».
Sólo tenía una queja: el trabajo
acumulado tras el despido de tres colegas judíos. También en julio de 1945,
poco después de la guerra, su descontento era con «la gente salida de los
campos» -supervivientes del Holocausto- que fue alojada en su casa. «No resulta agradable».
Y resume su interrogatorio con la
comisión de depuración creada por los aliados: «Todo ha ido bien. Lo que hagan
los franceses no está aún claro. Pero no parece que tengan la intención de
hacer que renuncie a mis funciones. La principal caza de brujas es la de los
políticos del Zentrum, ésos contra los que se levantaron los teólogos y toda la
gente razonable. Pero todo es siniestro y peor que en la época nazi».
martes, 27 de diciembre de 2016
Del microscopio a los seres extraterrestres
Luis Enrique Alvizuri
Tomado de: Filósofos en acción. Grupo cerrado de filosofía. Lima-Perú.
1. No toda la fenomenología existente involucra nuestra
percepción. Es decir, muchísimos fenómenos de la naturaleza que existen solo
han podido ser "visibles" o captables cuando el ser humano dejó de
considerar sus órganos de percepción como los únicos que transmiten "la
realidad". En primer lugar, desde siempre hemos comprobado que muchas
veces estos órganos nos "engañan" en cuanto a las distancias y
proporciones (como los espejismos) y en segundo término poco a poco la
humanidad se fue dando cuenta que "había algo más" en la naturaleza
que no se podía ver, oír y palpar pero que realmente existía.
2. Esta situación llevó al desarrollo de la intuición y del
raciocinio lo que derivó en la filosofía, lo cual consistía en un ir más allá
de la simple relación con la naturaleza a través de nuestros sentidos (como sí
lo hacen los animales, aunque han indicadores que ellos también poseen dicha
intuición y raciocinio, cosa que recién se viene descubriendo conforme avanzan
los estudios sobre ellos). La llamada metafísica fue la culminación de este
proceso y mediante ella se hizo el intento de entender, comprender o
interpretar el mundo "real", que no es el que nos indican dichos
sentidos.
3. Con esto el ser humano abrió la Caja de Pandora pues dejó de
ser un simple "usuario" de la naturaleza para pasar a ser un
"rediseñador" de la misma (no es un creador puesto que no hemos
perdido aún la certeza de ser criaturas, de ser producto de ella misma, no sus
creadores). Ello ha significado que el hombre se ha convertido en un
manipulador pero no de los objetos como son sino de sus propiedades. ¿Qué son
las propiedades? Son aquellas leyes o principios desarrollados en nuestra mente
mediante los cuales nos permiten transformar las cosas en elementos distintos a
lo que son. Lo minerales en su estado natural se encuentran dispersos y
disueltos entre sí; nosotros, gracias a nuestras deducciones, los disolvemos y
mezclamos de tal manera que adquieren una nueva conformación antes nunca vista.
Insisto; si bien no somos creadores de nada (pues todo lo adquirimos de la
naturaleza) somos diseñadores que elaboran nuevas formas de estructurar la
materia. Esto tampoco es muy lejano de lo que también hacen algunos animales (como
el castor) solo que ellos no lo hacen producto del descubrimiento de leyes y
principios.
4. Pero no solo ha sido la intuición y la especulación lo que
nos dio la idea de realidades más allá de las perceptibles por nuestros
sentidos; también lo han sido los instrumentos. A mi entender el invento más
importante en la historia contemporánea ha sido el microscopio pues nos hizo
entender algo sumamente importante: que la dimensión en que nos encontramos no
es la única posible sino que existen otras, tanto hacia lo pequeño como hacia
lo grande. Este misterio aún hoy en día sigue abriendo posibilidades infinitas
pues todavía no hemos comprobado si existe o no un fin en ello, si lo pequeño
se ha terminado con los quarks o si lo grande se acaba con el Universo. Puede
ser que este Universo conocido sea parte de otro Universo mayor y que ello a su
vez lo sea de otros más y así hasta el infinito. ¿Por qué es importante esto?
Porque eso nos indica que el "mundo" donde vivimos no es el único
posible y el único real sino que nos hallamos solo en una porción de él que no
sabemos (ni sabremos) cuál es exactamente. Cada vez nos damos cuenta que la
realidad nos sobrepasa, sobrepasa nuestra idea de ella y nuestro supuesto
"conocimiento" sobre ella. La frase más acertada que podría definir
esto sería la de Platón: "Solo sé que nada sé", y ello resume el
espíritu de la verdadera ciencia, aquella que le dice al hombre que tener
ciencia no es saber sino darse cuenta que tal vez no se sabe, siendo esto la
única sabiduría posible.
5. Es verdad que siempre existen las personas que se aferran a
"verdades", sean estas cuales sean. Por muy distintas razones todos
necesitamos creer en algo pues ello es lo que nos permite poder organizarnos y
darle un sentido a nuestra existencia. Sin una "verdad" de por medio
nuestra vida sería la de un animal (un ser que vive sin ninguna verdad pero
vive), pero mientras podamos darnos cuenta que somos humanos necesariamente
tendremos algún tipo de verdad, por muy ridícula que ella parezca. Ello nos ha
llevado y nos lleva aún a un sin fin de opciones, ninguna de las cuales puede
decirse que es "la última y definitiva verdad". Sin ir muy lejos, en
Occidente, civilización dominante desde hace cinco siglos, se ha pasado de la
verdad de la Biblia (y de la lógica racional) a la verdad de la ciencia
contemporánea (o experimentación) que es con la cual ahora vivimos y en la que
creemos los que estamos inmersos en ella. Dicha ciencia contemporánea es la que
marca el ritmo y el camino de los hombres que hoy vivimos el presente y le
tenemos casi tanta fe como la teníamos a los antiguos dioses.
6. Llegamos entonces al punto principal: la "verdad" y
la "fe" que el hombre moderno tiene están sostenidas sobre el
conocimiento científico moderno (y hago hincapié en lo "moderno"
porque ciencia y conocimiento siempre han existido, pero no como ahora los
identificamos) y este consiste en un método, un procedimiento para abordar la
naturaleza y sus fenómenos. Pero en este punto se suscitan una serie de
preguntas: ¿toda la fenomenología de la naturaleza se agota en el método
científico o metodología? Y aquí volvemos al principio de todo: la realidad
siempre resulta más compleja que nuestros sentidos e incluso que nuestras
herramientas. Si bien el microscopio nos reveló otro mundo, esto no lo cerró y
concluyó sino que simplemente lo abrió, con lo cual el horizonte del
conocimiento se extendió más todavía. Con cada nuevo descubrimiento en vez de
cerrarse el ciclo por el contrario se expande, como cuando hacemos un hoyo:
mientras más cavamos más grande es. Lo mismo para todos los instrumentos:
mientras más desarrollados son nos muestran más misterios por resolver. Es la
paradoja del conocimiento.
7. De modo que quienes seguimos el proceso científico con
fidelidad y precisión (y no con la fe de quien ve en él la respuesta y solución
a todas las preguntas) y nos damos cuenta que es una acumulación de datos
siempre incompletos sabemos que la "sorpresa" y los
"cambios" no son una excepción sino una constante, un característica
necesaria del conocimiento científico. Es un convencimiento que nunca se
llegará "al final" de todo (cosa que solo se obtiene a través de la
fe en una creencia y religión, ese "no más allá" que toda verdad
absoluta plantea) y que cada día, con cada nueva investigación, se amplían no
"la verdad" sino más bien la incertidumbre, la novedad, la idea del
infinito en todas sus dimensiones. Una de esas nociones es la existencia de
otros seres, tanto en lo microscópico como en lo macroscópico.
8. La misma reacción que tenían muchos ante las primeras
revelaciones del microscopio (en principio negación absoluta, luego duda y
finalmente sorpresa) se suscitan ante las revelaciones de otros seres fuera de
nuestra dimensión. Escepticismo, burla y menosprecio es la actitud natural del hombre
común ante cualquier novedad que se le presenta, incluso así provenga del
conocimiento científico. La "novedad" no siempre es bien recibida por
la gente puesto que necesariamente derriba ideas que se creían
"sagradas" e inconmovibles, ideas que para muchos vienen a ser su
verdad personal, aquello sobre lo cual sostiene sus creencias y
comportamientos. Para entender mejor esto recordemos el caso de la Teoría de la
Evolución y todo el revuelo que causó (y aún causa), de cómo ésta afectó de
manera tan directa a personas de todo nivel y condición (aún a científicos). Lo
mismo para la noción de seres inteligentes no humanos, a pesar de las pruebas
de que existen formas de vida extrañas como la fauna abisal, especies que en
muchos casos trastocan el "orden convencional" de lo que creemos que
es la vida (y de tal fauna hasta ahora solo se conoce menos del 5%).
9. Entonces ¿qué hacer? Mi propuesta es admitir el fenómeno a
pesar de que ello nos puede afectar tanto personalmente como socialmente. ¿Por
qué la ciencia "oficial" no lo reconoce? Por la misma razón que no le
reconocían a Galileo sus pruebas ni querían mirar por su telescopio: porque
ello perturba el orden y las verdades "oficiales". Si bien la Teoría
de la Evolución ocasionó mucha disputa y controversia, la revelación oficial de
la presencia de otro tipo de seres vivos a nuestro alrededor produciría una
mayor polémica y alteración del sistema puesto que tales seres no serían como
los de la fauna abisal ("inferiores" a nosotros a pesar de su rareza)
sino "superiores" en el manejo de la naturaleza. Dentro de la
mentalidad contemporánea donde "el conocimiento es poder" la idea de
que algo tenga más conocimiento (como lo serían tales seres) se asocia
inmediatamente al poder, y esto es lo que les aterra a los líderes de la
sociedad moderna. Piensan que necesariamente todo aquel que tiene más
conocimiento inevitablemente buscará tener "poder" y dominio sobre el
resto, o sea, trasladan su propia mentalidad a la de dichos seres.
10. Ello explicaría
entonces la reacción de la "ciencia oficial" ante tal fenomenología
siendo la misma que utilizaron los enemigos de Galileo: negación absoluta,
investigación somera, sarcasmo, sospecha de mala intención, acusación de
ignorancia y un largo etcétera. La ciencia contemporánea, dirigida y orientada
ex profesamente hacia la alimentación de la sociedad de mercado, no ve en tal
situación un motivo de investigación pues no sabría qué beneficios o ganancias
se obtendrían de comprobar que esos seres existen. "¿Qué ganamos con saberlo?"
dicen. "Al contrario, la gente va a creer más ellos que en nosotros,
puesto que conocen mejor a la naturaleza". Es la pérdida de poder entonces
lo que los aterra. Son los magos del rey que sienten amenazado su lugar de
importancia en la corte. ¿Cómo admitir que una cosa pueda romper las leyes de
la naturaleza que nosotros hemos descubierto y denominamos como
"universales"? Eso es un imposible, no por las leyes, sino por
nosotros. Y ahí está el problema: que la ciencia contemporánea está manejada y
manipulada por seres humanos, de carne y hueso, que comen, defecan y se
enferman como cualesquiera otros, así como también tienen ambiciones, virtudes
y defectos muy humanos. "La ciencia" como un cuerpo ajeno,
independiente del hombre y autónomo no existe: es solo un constructo que
utilizamos para ciertos discursos pero en verdad somos nosotros los que
decidimos cuándo ella es "verdad" y cuándo no. Es el científico real,
la persona, la que decide qué es lo verdadero y qué no, no así la propia "ley".
Las leyes no hablan, no respiran ni se expresan por sí solas: son
"interpretadas" por alguien que habla en nombre de ellas, y ese es el
tema en cuestión. Se trata entonces de una "verdad" que depende no de
los fenómenos en sí ni de lo que captan nuestros instrumentos sino de qué dice
el científico o la "autoridad" sobre ellos.
martes, 6 de diciembre de 2016
Tres mujeres paradigmáticas
Interesante entrevista de Gustavo Flores Quelopana a Sara Beatriz Guardia sobre su último libro. Tomado de Libros peruanos.com que dirige Virginia Vilchez Samanez.
martes, 15 de noviembre de 2016
Apuntes críticos a la noción de cultura de Mario Vargas Llosa (I)
Escribe: Claudio Chipana
Tomado de:
La cultura
la hacemos todos, no es el resultado exclusivo de un grupo privilegiado” (CCHG)
El
escritor latinoamericano ha dicho que que la cultura en su sentido tradicional,
tal como hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de
desaparecer, si es que no ha desparecido ya. Pero…
n un
libro reciente, “La
civilización del espectáculo” (2012)
de Mario Vargas Llosa, escritor y premio Nobel de literatura (2010), nos
presenta una visión nostálgica y no menos apocalíptica de la cultura
contemporánea. Nos dice que la cultura en su sentido tradicional, tal como
hasta hace unas décadas aquella era entendida, está a punto de desaparecer si
es que no ha desparecido ya.
La cultura se ha convertido en un
“espectáculo”, es decir en mero entretenimiento, banalidad y frivolidad. La
cultura es ahora un simple pasatiempo, nos dice el escritor.
Su libro confirmaría los temores
ya expresados por otro autor, TS Eliot, quien dedicó un libro (“Notes towards the definiton of culture, 1948″)
a la situación riesgosa de la cultura de su tiempo. En un pasaje citado por
Vargas Llosa el autor de “Tierra baldía” expresa su preocupación por la
“decadencia” de la cultura y de su eventual desaparición.
“La civilización del
espectáculo”, libro
compuesto de seis capítulos y varios artículos colocadas como “antecedentes”,
es a la vez, una reflexión sobre el desarrollo cultural reciente, una
teorización del concepto de cultura al lado de ciertas consideraciones
estéticas, y como hilo conductor de muchas de las elucubraciones sobre
las cultura del novelista es una declaración ideológica liberal.
Para el premio Nobel la tarea
literaria no se enemista con un compromiso político pues cultura y sociedad
están íntimamente imbricados.
Según Vargas Llosa los
intelectuales deben comprometerse con los problemas que le plantea su tiempo.
El compromiso personal de Vargas Llosa es con la noción liberal de
“libertad” y la sociedad “abierta”, concepto tomado del filósofo Karl
Popper, uno de los mentores del escritor. En Vargas Llosa la filosofía d
liberal oscila entre la idea clásica de la tolerancia y la soberanía del
individuo, y la doctrina del libre mercado, es decir, del neoliberalismo.
Más adelante veremos de qué modo
la concepción que tiene Vargas Llosa de la cultura se condice con su postura
liberal en la política.
Hay que recordar que Vargas Llosa
fue candidato presidencial por el movimiento pro libre mercado Fredemo en las
elecciones peruanas de 1990 y que perdiera ante Alberto Fujimori un populista
que devino en dictador. Fujimori actualmente purga condena por delitos de
corrupción y lesa humanidad.
Vargas Llosa alega que la cultura
tal como era 40 o 50 atrás se ha transformado tanto hasta haber devenido
en puro pasatiempo, goce instantáneo y consumo hedonista.
En esta tesis Vargas Llosa no
está solo. Cita y contrasta sus puntos de vista con los de otros autores como
es el caso del filósofo francés Gilles Lipovetsky quien en coautoría con Jean
Serroy ha escrito el libro “La
cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada” (2010).
Para estos autores la cultura
mundo es la cultura de masas, la cual ya no es elitista pero está marcada por
el consumismo individualista a ultranza. Esta cultura hiper consumista sin
embargo a diferencia de Vargas Llosa no ha significado necesariamente el fin de
la cultura sino que lo que hay es una pugna entre el hiper consumismo y la
búsqueda de otras opciones tal como ocurre con los jóvenes hacia estilos de
vida alternativos.
En consecuencia, a diferencia de
Vargas Llosa, Lipovetsky encuentra que hay otras alternativas a la
banalización de la cultura que van más allá de la alta cultura.
Otro autor a cuyas ideas sobre la
cultura pasa revista Vargas Llosa es Guy Debord quien publicó en 1967 “La societé du spectacle”.
Para este filósofo marxista el
“espectáculo” de la sociedad engarza con la noción de alienación tal como
aparece en los Manuscritos de Marx de 1844.
En la sociedad del espectáculo la
representación y la ilusión tienen primacía sobre el ser y el vivir. Debord
encuentra que el fenómeno del espectáculo como un resultado de la alienación y
de la cosificación del hombre y tiene una raigambre social y económica,
no sólo cultural.
De ahí que para Debord resulta
esencial cambiar la sociedad del espectáculo por medio de la acción
revolucionaria. Para Vargas Llosa el espectáculo es una cuestión exclusivamente
cultural. (Continuará…)
Utopías conservadoras, leyendo a Vargas Llosa (II)
Tomado de:
Las utopías conservadoras están en boga en América Latina y
en el mundo Occidental y están a la ofensiva.
Si hay una
ideología que subyace al libro “La
civilización del espectáculo” – CdE (Vargas
Llosa Mario, Punto de lectura, México, 2015), es la ideología
liberal la cual el escritor ha defendido abiertamente como cuando candidato
presidencial. La CdE no sólo es un manifiesto cultural sino también como un
manifiesto político.
El hilo conductor de las ideas
sobre la cultura expuestos en este libro corre parejo con una lógica política
de corte liberal.
Pero dicho pensamiento liberal no
calza únicamente con el pensamiento clásico liberal de la fe puesta en el
progreso y en la tolerancia.
Vargas Llosa va más allá hasta
abrazar el ideario neoliberal aunque en el libro ello quede solamente insinuado
cuando enfila sus ataques a gobiernos como Venezuela y Cuba y otros gobiernos
que han emprendido una ruta anti neoliberal.
![]() |
| Claudio Chipana leyendo su ponencia en Latinoamerican house |
Los regímenes progresistas de
America latina son un freno para la “democracia” y la “libertad”, léase, la
libertad de mercado (Ver “Mario Vargas Llosa: Confessions of a Latin American
Liberal” ).
Cuando fue candidato en 1990 presentó un conjunto de recetas ostensiblemente
neoliberales.
Vargas Llosa ha declarado que se
considera utópico en todo “menos en política” (El País, 29-03-03).
Sin embargo, en línea con la
derecha liberal internacional su pensamiento político encuadra en lo que
se ha denominado la utopía conservadora hoy hegemónica en el mundo occidental.
No es casual que los mentores de Vargas Llosa sean no sólo los pensadores
liberales del siglo de las luces, sino también Popper, Von Mises, Hayek, y
otros propulsores del modelo neoliberal (En 1947 hubo un importante cónclave
del pensamiento neoliberal. Ver “El Neoliberalismo y su concepto del Hombre: La Sociedad
Mont Pelerin”).
Las utopías conservadoras están
en boga en America Latina y en el mundo Occidental y están a la ofensiva. El
neoliberalismo pone el acento en el libre mercado, la privatización y una
escasa participación del Estado.
Vargas Llosa evidencia su postura
elitista en relación a la cultura al postular que la degradación de la cultura
se debe al hecho de que se ha masificado y “democratizado”. Al
democratizarse, dice Vargas Llosa la cultura gana en cantidad pero pierde en
calidad (Vargas Llosa, 2015, p 35).
La masificación de la cultura por
los medios audiovisuales que ha dado lugar al predominio de la imagen, ha
traído consigo la pérdida del lugar que ocupaba la “alta cultura”. Para
revertir ello las elites selectas deben seguir jugando un papel central
en la preservación de la cultura. La salida no es mirar hacia el futuro sino
volver la mirada al pasado, a la era privilegiada de la alta cultura.
“Confieso que tengo poca
curiosidad por el futuro, en el que, como van las cosas, tiendo a descreer”
manifiesta el escritor (Ibid, p. 203). Vargas Llosa refuerza su añoranza por
aquel pasado cuando dice que las elites son necesarias “si no queremos
progresar sin rumbo, a ciegas, como autómatas, hacia nuestra propia
desintegración” (Ibid, p 73).
Así, Vargas Llosa descarta del
todo la posibilidad de que la cultura popular, ya sea en su sentido
bakhtiniano, en tanto respuesta del pueblo frente a la cultura oficial, o como
“low brow culture”, es decir, como opuesta a la alta cultura (“high brow”
culture) pueda hacer renacer la cultura de la banalización en que se
halla. Lo popular como la expresión cultural de los de abajo es tan nocivo como
la cultura de masas creada por las corporaciones mediáticas.
Vargas Llosa no hace mayores
distingos entre ambas manifestaciones de lo popular.
Más allá de las frases
declarativas en defensa de la “libertad” y la sociedad “abierta” Vargas Llosa
va en contra la corriente multicultural en Europa echando mano a argumentos
contra el multiculturalismo y la “corrección política”. Se pronuncia así en contra
del uso del velo islámico en las escuelas francesas. Para el novelista esta es una
decisión “justa y democrática”
(Ibid, p 187).
Las familias musulmanas no deben
preservar su cultura, deben “ajustar su conducta a las leyes vigentes”, o sea
asimilarse a la cultura de la mayoría. Sin embargo adopta un parecer un tanto
distinto cuando sostiene que sectas religiosas como la “cienciología”
“deberían ser no sólo respetadas, sino fomentadas”. Hasta aquí algunas aporías
del liberalismo conservador de Mario Vargas Llosa.
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| Jeremy Corbyn con los representantes latinoamericanos. A su lado Claudio Chipana. |
lunes, 31 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Víctor Mazzi: “Han tratado de hacernos invisibles”
![]() |
| Mazzi presenta Inkas y filósofos. Foto: David Huamani. |
El investigador acaba de publicar Inkas y filósofos, ensayo que
rastrea el ejercicio reflexivo en el antiguo Perú.
n día como hoy, en 1492, Cristóbal
Colón llegó
a América. En ese marco, el investigador Víctor
Mazzi Huaycucho ha
querido desandar el Perú antiguo. Acaba de publicar Inkas
y filósofos. Posturas, teorías, estudio de fuentes de interpretación,
un libro que rastrea el ejercicio reflexivo en el Tahuantinsuyo.
“Lo que intento demostrar es que existe una tradición en nuestra identidad reflexiva, en que hubo ejercicio filosófico en el Perú antiguo”, afirma Mazzi.
“Lo que intento demostrar es que existe una tradición en nuestra identidad reflexiva, en que hubo ejercicio filosófico en el Perú antiguo”, afirma Mazzi.
-¿En qué basas tus estudios?
Este es un tema polémico, debatible, pero tiene sus
antecedentes. En 1965 se hizo un coloquio sobre filosofía inca y dentro de
poco, en noviembre, San Marcos va a realizar un coloquio sobre filosofía
andina. Y el tema trata justamente de hacer una comparación entre las
similitudes de la reflexión europea y el saber y la reflexión que tuvimos antes
de la presencia hispana en el Perú. El libro plantea un reto, el comprendernos
a nosotros mismos, ya que han tratado de hacernos invisibles, nos han puesto
muros tratando de ocultar muchos valores de nuestra cultura. Antiguamente, en el
Perú, la sabiduría, la reflexión también eran tópicos comunes como en cualquier
civilización.
-La famosa frase sabia de ama llulla, ama
quella, ama sua, ¿es cierta o falsa?
Es falsa. Cuando uno revisa las crónicas que han escrito los
cronistas nativos, mestizos o españoles, no se encuentra esa frase. En
realidad, es parte de la catequización que se impuso como un resumen de las
normas morales europeas en el Perú. Pero las normas morales europeas que
nosotros hemos tenido son más.
-En Europa se rastrea la filosofía en
los escritos, ¿en el Tahuantinsuyo, dónde las rastreamos?
Buena pregunta. La primera fuente son tokapus, porque no se
piensa con conceptos escritos sino con símbolos. La segunda fuente son los
quipus narrativos. Hay otras formas de quipus de donde se han extraído poesías,
los registros de astronomía, estadística. Y tercero, las fuentes manuscritas,
sobre todo los juicios, las probanzas de servicio en donde cada cosa que se
dijo, se envió o pactó entre los curacas y los españoles, quedó registrado en
quipus. Esos quipus, cuando hubo probanza de servicio, se utilizaron como
documentos de respaldo.
-Cuando presentas así a los quipus, ya
estás afirmando que los quipus son una suerte de fuente documentaria.
Así es. Pero
tenemos una ventaja. Muchos españoles lograron que los curacas leyeran los quipus y esos quipus se
transcribieron en manuscrito.
-¿Hay prueba de eso?
Claro. Están en las crónicas de Cristóbal de Molina. El cronista
hizo leer a los curacas del Cusco sus quipus y él los transcribió al runasimi
colonial. El quipu físicamente ya no existe, pero la versión del quipu sí está
en los manuscritos hispanos.
-Hay quipus que se hallan en sitios
arqueológicos, el problema es que nadie sabe leerlos.
Exacto. Es que los quipus son etnocategoriales, no hay un quipu
universal en todo el Tahuantinsuyo. Cada provincia tenía su propio quipu. El
quipu de Jauja no se puede leer como el quipu de Ica. Son distintos, varía en
su codificación del color, número, tamaño, etc.
-¿Quiénes eran los filósofos?, ¿el
amauta?, ¿el inca?
Hay distintas categorías. En realidad, esto comienza con el Inca
Garcilaso, que llama a los amautas, que son los filósofos del inca. Y en la
literatura europea nadie cuestionó que era así. Posteriormente surgió el debate
de que eso no es filosofía. Pero quiénes eran los “filósofos”, había distintas
tipos de personas que reflexionaban. Guamán Poma dibuja a Juan Yunpa, que
reflexionaba sobre astronomía y aparece en un dibujo con un quipu en la mano.
Ese quipu le da el sistema de periodificación calendárica para ver el tiempo,
espacio, momento de la siembra, una periodificación que los europeos no
entendían. Pachacútec es uno de los más grandes filósofos que hubo en el
antiguo Perú y no se le reconoce, ¿por qué razón?, porque la idea de filósofo
es la europea. Otro filósofo es Manco Cápac, que reflexiona sobre el proceso de
vaticinio y el concepto de verdad y mentira y el fracaso de la verdad.
-¿Pero Manco Cápac no es un mito?
Eso es lo que dicen todos los estudios. Hay incas que le llaman
míticos porque la fuente documental no los registra. En Santa Cruz Pachacútec
sí están las oraciones de Manco Cápac. Los filósofos podrían ser los yuyarunas,
“el que piensa”, pero en Huarochirí se llamaban checa, que hacían vaticinios
basados en un sistema calendárico, igual que los europeos.
-¿Queda algo de eso?
Lo que ocurrió aquí es que los registros posteriores coloniales
han ido desvirtuando el original en el afán de proponer un catecismo, una
evangelización destruyendo huacas. Han cambiado sus sentidos y uno se da cuenta
de eso cuando los coteja con las fuentes manuscritas primigenias. Ahí reside el
valor de la reflexión de los antiguos sabios del Perú.
El dato
·
El autor. Es profesor de la Universidad Villarreal y La Cantuta.
Anteriormente ha publicado Presentación de Juan Yunpa (1994), Mito y
racionalidad en el Manuscrito quechua de Huarochirí (1995) y Epistemología.
Selección de lecturas (2007).
Edición impresa del miércoles 12 de octubre 2016.
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